La felicidad cabe en una maleta (II)

Monito mirándose en un espejo. La conciencia de sí mismo es aceptada como signo inequívoco de cierto nivel de inteligencia.

Cosas de familia

Además de leer sobre Cosmología e Historia, a mí me gusta andar curioseando -con mirada de aficionado- en algunas ciencias que han tenido un desarrollo descomunal en los últimos años como la Genética y la Antropología, porque me ayudan a comprender de dónde provenimos, y hacia dónde nos dirigimos como especie.

James D Watson, co-descubridor del ADN. Tomado de https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=15189479

La mayoría de la gente parece no darse cuenta de la importancia de descubrimientos tales como el mecanismo de la herencia (ADN) realizado en 1953 por Watson y Crick [ver ***], el mapa del Genoma Humano terminado en 2003 gracias a Craig Venter  y más recientemente, lo que se ha dado en llamar Epigenética para referirse a la forma en que el ambiente influye en los genes a través del mal llamado “ADN basura”, descalabrando de paso la teoría que suponía que la herencia genética lo era todo en cuanto a evolución se refiere, y que el medio no influía directamente y a corto plazo en la modificación de los genes.

(De manera que Lysenko -además de ser un gran hijoeputa y el responsable principal del tremendo atraso de la URSS en materia de Genética- no estaba del todo equivocado, para consternación de muchos. Parece que Diosito, al no usar nuestros modelos demasiado esquemáticos nos sigue dando lecciones de humildad, que -para decirlo de la forma más amable que se me ocurre- no aprovechamos).

Pero en vez de discutir sobre la posibilidad de curar enfermedades hereditarias, de reparar fallos en la inmunología del cuerpo que pueden dar lugar al cáncer, o de producir embriones humanos con características específicas a través de la manipulación de sus genes -con todo el embrollo moral y social que esto conlleva- me gustaría referirme a un aspecto en particular.

Antes de que se conociera completamente el genoma humano, se aventuraban opiniones sobre su tamaño. A los que hablaban de millones de genes, la realidad los impactó: apenas son unos 30 mil. Eso, créanlo o no, hirió el orgullo de muchos.

¿Cómo podía ser posible que la “receta” para hacer un ser humano fuese tan pequeña? -pensaban los partidarios de situar al Hombre en un pedestal semi-divino- Nosotros, que somos semejantes a Dios, reducidos a menos de 30 mil instrucciones? Qué horror!

Pero a estos presumidos les esperaba una desilusión aún mayor: la diferencia en términos genéticos entre un chimpacé y un humano, apenas alcanza a un 2% !!!  O dicho con otras palabras: los chimpancés y nosotros, compartimos un 98% de nuestros genes.

De manera que nos guste o no, los chimpancés y los humanos somos “primos” bastante cercanos, genéticamente hablando.

Lo cual -sin considerar los aspectos éticos o filosóficos del asunto- valida la posibilidad de estudiar los rasgos más básicos de la conducta humana a través de ellos.

Rio Congo, tomado de https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11641755

Río Congo

Uno de los ríos más importantes de Africa, es el Río Congo, que corre primero hacia el norte, y luego de Este a Oeste por la zona central del continente.

Chimpancé común o Pan Troglodytes. Tomado de https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=13547

Esto ha dado lugar a un fenómeno de diferenciación muy interesante: como el río Congo es muy caudaloso y en general los chimpancés no saben nadar, pues resulta que con los años se han desarrollado dos sub-especies distintas aisladas entre sí por el río, los chimpancés comunes o Pan troglodytes y los bonobos o Pan paniscus, cada uno con características propias, bastante bien definidas.

Los bonobos viven al sur del río, y los chimpancés comunes, al norte del mismo.

Hábitat natural del Bonobo

Bonobos

Los bonobos son más pequeños, más prietecitos (incluso en su cara y orejas) y tienen brazos y piernas más largos que sus primos en relación con el tamaño de su cuerpo, caminan erguidos en sus dos pies con bastante frecuencia, se asemejan por su inteligencia a los chimpancés comunes (aunque hay quien sostiene que son más inteligentes), y para gran espanto de los moralistas a ultranza -parece que a Diosito le gusta hacer travesuras- la principal diferencia entre las dos sub-especies es su comportamiento social, en especial su comportamiento… sexual.

La compasión es aceptada como rasgo de humanidad

Mientras los chimpancés comunes practican el canibalismo, y todas sus disputas territoriales las resuelven a palos y mordidas (mmmm… ¿porqué será que esa actitud me resulta vagamente familiar?…), los bonobos son mucho más pacíficos y amigables, al punto que se cree que practican la compasión, un sentimiento con un alto contenido de humanismo. Y para muchos expertos, la razón para tal proceder es que en vez de hacer la guerra en sus discusiones, practican el sexo. Con lo cual no solamente se desfogan y resuelven de manera pacífica sus problemas, sino que además, disfrutan.

Bastante sabios los muchachitos, cierto?

Con este cuento no pretendo promover a un bonobo para que dirija la escuela de relaciones internacionales de la Universidad de Georgetown o el Pentágono, pero sí afirmar que deberíamos sacar provecho de la observación del comportamiento de la sub-especie. Ya que la naturaleza nos brindó en el resto de los primates (gorilas, orangutanes y en particular chimpancés), un modelo “simplificado” del primate mayor, el Homo Sapiens, vale la pena que los estudiemos porque así pudiéramos quizás aprender algo sobre nuestros instintos básicos, sin complicarnos con otras actitudes más elaboradas que posiblemente -ésas sí- sean exclusivas de los humanos.

Quién puede negar que esta monita está sufriendo porque su hijo se desmayó? Un poeta diría que está ¨clamando al cielo¨… Por supuesto que algunos animales sienten emociones y posiblemente la conciencia forme un continuo (en el sentido matemático) desde los coacervados hasta el Hombre !

Claro, todo tiene su precio: como los bonobos no hacen parejas de por vida, los hijos no conocen a sus padres sino a sus madres, por lo que se favorece el matriarcado. Los vínculos afectivos con la madre son fuertes, con el padre no tanto.

Dicen los antropólogos que los humanos también tuvimos una etapa de matriarcado, pero que a medida que la caza y la agricultura fueron sustituyendo a la simple recolección de alimentos, la ley de selección natural favoreció a los machos más fuertes y sanos -mejores cazadores y agricultores- para que éstos impusieran su herencia genética porque así se aseguraba la supervivencia de la especie.

Con esto sólo me estoy refiriendo a la teoría de porqué hay machismo en el mundo, en ningún momento lo estoy validando como “superior”. Es más, para decirlo claramente, NO soy machista y me avergüenzo de los extremos a los que se ha llegado por esta vía, como la lapidación por adulterio, la venta de hijas como mercancía, o la ablación del clítoris en algunas regiones empantanadas en el atraso.

No he sido testigo de tales extremos (y me sería muy desagradable serlo), pero sí de algunas costumbres que me resultan medio embarazosas. Por ejemplo, cuando viví en Bulgaria aprendí que allí los hombres caminan delante, y las mujeres y los niños unos tres pasos detrás. Esa costumbre proviene de la cultura turca, porque Turquía dominó a Bulgaria durante casi 5 siglos.

También me llamó la atención que allí no puedes piropear en público a una mujer, porque según su cultura, el piropo equivale a un insulto, a algo que la rebaja moralmente ante los demás. Idea que en Madrid, lugar en donde se exalta la gracia de un “piropo retrechero” como dice la inmortal canción de Agustín Lara, sería impensable. Cosas de la vida.

Felizmente, parece que el machismo está en retirada en muchos lugares del mundo (aunque no en todos). No niego que el feminismo a ultranza tampoco me seduce mucho, porque me parece “la misma gata, pero revolcada“, como dicen en México. Yo soy partidario de una visión más igualitaria, menos de “vencedor”, y más de “compañeros” en plan de igualdad de derechos y obligaciones. Pero en fin, esa es sólo mi opinión.

Para decirlo en términos de primatólogo, mi visión y mi deseo sobre este punto es mucho más “bonobiana” que “chimpanzoniana”.

Símbolo Paz y Amor

All you need is love

En el mundo han habido signos de cambio en este sentido. En los tiempos de los hippies, aquella consigna de “Hacer el amor y no la guerra”, creo que es un buen ejemplo de ello.

The Beatles – All you need is love

Hasta The Beatles, con su genial manera de describir el mundo y hablar sobre las cosas serias mediante sus supuestamente “inocentes” y pegajosas melodías, reflejaron la idea con su famosísima canción, que repite la frase: “All you need is love, love, love, love is all you need!”…

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Yo no me he sentido nunca hippie ni bonobo, pero indudablemente que -como a muchos otros- el amor ha dejado huellas profundas en mi psiquis.

Fachada del edificio de la Escuela Nacional de Natación para deportistas acuáticos de alto rendimiento Marcelo Salado. Antiguo Club de Profesionales, en la calle Ira y 36, en Mirarmar.

María Elena (I)

Tendría yo unos 6-7 años y asistía con frecuencia a un club de playa que estaba en Miramar a escasas dos cuadras de mi casa, el Club de Profesionales (el mismo que luego de la Revolución el Fifo convirtió en el Marcelo Salado, la escuela para los niños que estaban destinados a convertirse en deportistas acuáticos de alto rendimiento y que hoy en día es una ruina como todos sus locos proyectos).

Estado actual de la Escuela Nacional de Natación para deportistas acuáticos de alto rendimiento Marcelo Salado. Antiguo Club de Profesionales, en la calle Ira y 36, en Mirarmar. Puede apreciarse el estado ruinoso de las albercas y del edificio principal, al que se le ha caído hasta el repello de las paredes, a causa del salitre por la cercanía al mar. Todas las cosas de la Revolución son por el estilo, grandes planes que con el tiempo se convierten en monumentales fracasos. La torre almenada con estilo medieval que aparece al fondo pertenece a la embajada de la antigua URSS. Todo un símbolo de decadencia, cierto?

Allí, entre otras cosas, asistía a clases de natación en la gran piscina que había al fondo, enfrente al mar.

Un buen día estando en el borde de la alberca, fui sorprendido por una chiquilla que se presentó delante de mí y arrodillándose como seguramente había visto en alguna comedia de tv, me preguntó con un gesto grandilocuente si yo quería ser su novia.

Yo quedé de una pieza, nunca me esperé algo así. Pero en el fondo me gustó su gesto, y como la chiquilla era simpática y bonita, pues le dije que sí.

Así tuve mi primera noviecita. O más bien (hablando de matriarcados)… ella me tuvo a mí. Porque la iniciativa en el asunto, fue suya.

Supongo que era simpático vernos a los dos -unos vejigos que apenas sobresalíamos un metro sobre el piso- tomaditos de la mano, caminando por todas partes. A nuestros padres les hizo gracia aquello. Y como resultó que nuestras casas estaban separadas por apenas una cuadra y su familia tenía un nivel socio-económico similar a la mía, pues no hubo problemas de clase y comenzamos a visitarnos. Lo mismo yo estaba en su casa, que ella en la mía. Jugábamos, conversábamos, nos reíamos. En fin, éramos amiguitos y además -decíamos nosotros- novios.

Por cierto, ella era la mar de fiestera y bailadora y como por aquellos tiempos Elvis Presley y el rock & roll estaban haciendo furor entre la juventud y no había reunión de pepillos sin Jailhouse Rock , Hound dogBlue Suede Shoes -con todas las maromas y contorsiones que eso conlleva- siempre que íbamos a un guateque salíamos de pleito, porque parece que a mí Diosito me fabricó con los dos pies clavados al piso. Pero en el fondo nos queríamos, y salvo los momentos amargos del baile -cuando a ella se le antojaba que yo hiciera las piruetas de moda y yo no tenía puta idea de cómo complacerla- nos llevábamos muy bien.

Las cosas transcurrieron así, en un plano de amistad infantil, sin una pizca de sexo… hasta que cierto día en que estábamos jugando en su cuarto ella dijo que sentía calor y le pidió permiso a su mamá para quitarse el overolcito que tenía puesto, y quedarse en bloomers. Y aquella señora que no podía imaginarse lo que sucedió y era muy buena persona y liberal por instinto, le dijo que sí.

No voy a negar que aquello me gustó pero yo seguía sin darme cuenta de a dónde quería ir a parar, hasta que ella me preguntó si yo también no sentía calor y me pidió que me quitara los pantalones y me quedara en calzones. Para no hacer el cuento largo, la cosa terminó con los dos sentados desnudos frente a frente con las piernas bien abiertas, tocándonos y revisando con inusitado interés y desenfado nuestras partes íntimas.

Recuerdo perfectamente la sensación de deleite que nos embargó a los dos mientras hacíamos aquello, al punto que comenzamos a reírnos en voz alta. Y esa fue nuestra perdición, porque al oír las risas la madre entró en el cuarto para ver qué estábamos haciendo.

Desde un punto de vista estrictamente bonobiano, no estábamos haciendo nada malo sino que satisfacíamos un instinto básico presente en los seres vivos desde hace unos 1200 millones de años y cuyo fin es la preservación de la vida y la evolución de las especies a través de la selección natural y el intercambio genético al azar que llamamos sexo. Y por supuesto mientras más entrenado estés en la cosa, mejor. Pero desde el punto de vista de la moral judeo-cristiana imperante (o chimpanzoniana, según quieran verlo) con todo su conjunto de reglas absurdas, cometíamos pecado de lujuria.

Y ahí mismo se armó la de Dios es Cristo.

-Ah, pero que mosquita muerta resultaste ser!, repetía aquella señora mientras se inclinaba debajo de la cama -el único  lugar en donde pude meterme, completamente desnudo como estaba- para tratar de darme cintazos con toda su fuerza. Y no jugaba, alguno que otro latigazo dio en el blanco y me hizo chillar de dolor, hasta que pude agarrar la punta del cinto e impedir que continuara aquella especie de flagelación de Santo Tomás, jejeje…

En definitiva fui yo el que cargó con toda la culpa de aquello, aunque en realidad no lo había comenzado. Pero en un mundo machista, era de suponer que fuera yo el iniciador, no?. Sin embargo, quizás aquella señora tenía algo de razón porque como dice el refrán, “Tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le aguanta la pata”

Por suerte, la sangre no llegó al río. Luego de algunos regaños y de muchas risas, seguimos siendo noviecitos. Sólo que aquellas sesiones exploratorias o clases prácticas de anatomía -como quieran decirle- tuvieron que continuar en otro lugar, es decir, en mi casa -en el cuarto de criados, para ser exactos-, cuando mis padres no estaban.

De entonces para acá, han pasado más de 60 años. La familia de María Elena fue de las primeras en abandonar la Isla luego del triunfo de la Revolución del Fifo, y nunca supe nada más de ella (otro desarraigo, de los muchos que el hijoeputa del Fifo me hizo sufrir). Pero la sigo recordando con mucho cariño y ojalá que aquellas experiencias le hayan servido para ser feliz en su vida de adulto, en cualquier lugar del mundo en donde se encuentre.

No por mucho madrugar amanece más temprano

No por mucho madrugar… amanece más temprano

Por la precocidad de mis primeras peripecias, pudiera pensarse que también fui precoz al tener mi primer sexo real. Nada más lejos de la verdad. Mientras la mayoría de los muchachos de mi generación tuvieron sexo sobre los 14 ó 15 años, yo no lo conocí hasta los 22.

Sí, estuve enamorado una pila de veces en la escuela secundaria y en la prepa, pero nunca llevé el gato al agua hasta que fui adulto.

Pudiera aducir una serie de razones más o menos creíbles, pero pienso que en el fondo no era más que timidez.

Toda mi educación primaria transcurrió en el Colegio de Belén, manejado por la Compañía de Jesús. Allí, ver una mujer era casi tan difícil como ver un marciano. Cuando por alguna razón muy especial entraba alguna, enseguida se corría la voz como si fuera algo raro: ¨Mira, una mujer!…¨ Eso, por supuesto, no ayudaba en nada al tan necesario aprendizaje de las relaciones humanas, en particular con las personas del sexo opuesto.

A lo que sí ayudaba era al desarrollo del homosexualismo y del estupro, como ha quedado en evidencia en los tiempos modernos. Y no es que yo condene a los homosexuales (creo que todos tenemos el derecho de hacer lo que se nos antoje con nuestro cuerpo de forma voluntaria), ni que afirme que todos los curas son despreciables violadores. Pero indudablemente que el celibato es contra-natura y fue impuesto por la Iglesia Católica para evitarse los pleitos de herencia que se producirían si los sacerdotes pudieran tener hijos (con los votos de castidad y pobreza se aseguraba que al morir el cura todas las propiedades fueran para ella, no en balde el Banco del Vaticano tiene fama de ser una de las más grandes instituciones financieras del mundo).

En fin, que a pesar de las peripecias con mi tata y con Maria Elena ya relatadas, hasta que el Fifo intervino todas las escuelas privadas y tuve que asistir a la pública, el instinto natural del sexo no pudo florecer a gusto en mi psiquis. Pero para ese entonces, padecía una timidez crónica.

Portada de la Cartilla de Alfabetización, Cuba, 1961. Recuerdo que era de una cartulina gruesa con consistencia de papel secante, por eso la tinta se desprendía muy fácilmente con el uso y la humedad.

La Alfabetización

Con los años viene la experiencia, y a uno le resulta más fácil analizar el pasado. A estas alturas comprendo que como dicen en México, el Fifo ¨no daba paso sin huarache¨. Es decir, ninguno de sus actos eran tan espontáneos o inocentes como él pretendía sino que todos tenían segundas intenciones -egoístas casi siempre-, disimuladas bajo un manto de generosidad o patriotismo.

Página de la cartilla de alfabetización. Obśervese que todo el texto es una abyecta alabanza al Fifo y comparsa. Por cierto, eso de pasear en yate… lo prohibieron casi desde el principio. Y lo de ir a las playas exclusivas para extranjeros, también (me recuerda a las leyes que escribió Chillón en la pared del granero, en La Rebelión de la Granja, de George Orwell).

La Campaña Nacional de Alfabetización fue una de ellas. Porque debajo del muy noble objetivo de erradicar el anafabetismo, había otro: adoctrinar. O sea, aprovecharse de la credulidad y la ingenuidad propias de la gente ignorante, para asociar en su mente la educación con el discurso político oficial, y convertirlos en incondicionales partidarios del gobierno.

Por eso las cartillas estaban llenas de alabanzas a la Revolución que era tan buena que se preocupaba por enseñarles a leer y escribir, pero no decían nada del precio a pagar: la libertad de palabra, de movimiento, de comercio, de disentir… en fin, la libertad a secas.

Hay un proverbio chino que reza: ¨Si das un pez a un hombre, comerá una vez. Si lo enseñas a pescar, comerá toda la vida¨. Muy cierto.

Pero en nuestro caso y haciendo uso del humor criollo, yo le daría un pequeño giro: ¨Si das un pez a un hombre, comerá una vez. Pero si lo enseñas a pescar y luego le impides que pesque, entonces se morirá de hambre y tú eres tremendo hijoeputa!¨

Es decir, de nada sirve que alguien sepa economía, si las consideraciones políticas están siempre por encima de todo. De nada sirve que alguien aprenda a manejar negocios, si luego no lo dejan abrir una empresa. De nada sirve que alguien estudie leyes, si lo único que cuenta es la voluntad del jefe. De nada sirve que alguien adquiera educación profesional para hacer cualquier cosa, si cuando tiene una idea o la ilusión de comenzar algo -una escuela, una fábrica, una oficina, un servicio, etc- no lo dejan reunir los fondos necesarios para ello. De nada sirve que estudies, si el criterio para lograr el éxito no es tu capacidad o tus conocimientos sino tu incondicional entrega al gobierno, y los más brutos pero más abyectos son los que siempre logran los puestos de dirección en todas las empresas y actividades.

Resumiendo, de nada sirve estudiar si luego no puedes ser el dueño de tu destino.

Para ser justos, creo que es cierto que la educación pública en Cuba dejaba bastante que desear, en especial en las regiones rurales. Para muchos campesinos, saber leer y escribir era un lujo al que ni siquiera aspiraban. Y en su lamentable horizonte intelectual, el concepto de libertad no pesaba más que un buen plato de arroz con frijoles.

Al final, como ya sabemos, se quedaron sin libertad, y sin frijoles.

Monograma que usaban los alfabetizadores en la camisa

Para realizar la Campaña de Alfabetización, prácticamente se paralizó el país. Durante meses las escuelas y la mayoría de las empresas y oficinas estuvieron cerradas, porque todo el mundo tenía que ir a alfabetizar. El que ponía excusas, se arriesgaba a perder su puesto o a que lo sometieran a algún tipo de castigo. A los estudiantes que no fueron -y hablo de mi caso- no los dejaron matricularse en el siguiente curso escolar.

Y aprovechando la oportunidad de pasar inadvertida en medio de la rebambaramba y del desorden institucional generalizado que produjo la paralización de la actividad económica, el Fifo decretó la intervención de las escuelas privadas, una medida que en otro momento hubiera suscitado mucho más la atención y el rechazo de la clase media, a la que todavía no tenía completamente acogotada, y a la que en ese entonces aún temía.

Si en vez de hablar de sucesos de la vida real, estuviera relatando un cuento para niños, aquí es donde cabría la frase: ¨Y entonces el lobo feroz sacó sus feas pezuñas por debajo de la piel de oveja con la que se cubría…¨.

Sobre el éxito de la Campaña Nacional de Alfabetización o hablando en términos más generales, el éxito de la educación pública en Cuba, se pueden decir muchas cosas. Lo que sí resulta innegable es que Cuba debe ser una de las pocas naciones del mundo en donde el jefe del servicio de cirugía de un hospital de cobertura nacional, prefiere lanzar por la borda su carrera de medicina y manejar un taxi para turistas, como es el caso de Erasmo Gómez Sosa, al que conocí personalmente cuando trabajé en el Oncológico. O en donde la máxima aspiración de la mayoría de los jóvenes no es ser médico, ingeniero o abogado, sino barman o portero de un hotel para extranjeros. O emigrar. Y en donde muchas jineteras (las putas que solo se acuestan con los que les pueden pagar en dólares) tienen colgado en sus casas un título universitario que no les sirve ni para comprarle un litro de leche a sus hijos…

Ah, los grandes logros de la Revolución…!

Al final, declararon que habían triunfado y Cuba era ¨territorio libre de analfabetismo¨.

En lo que a mí concierne, la Alfabetización tuvo varias consecuencias. En primer lugar, no pude seguir estudiando en el Colegio de Belén, que fue intervenido y convertido en el ITM (el Instituto Técnico Militar, una especie de universidad para formar ingenieros militares, tanquistas, artilleros, pilotos de Mig, etc).

No deja de ser interesante el hecho de que el Fifo había estudiado en el Colegio de Dolores (la sucursal del Colegio de Belén en Santiago de Cuba) y una de sus primeras acciones al tomar el poder fue destruir su propia Alma Mater, lo cual resulta un raro ejemplo de amor filial… (Qué troncoehijoeputa!!!)

En segundo lugar, perdí un curso escolar porque ese era el castigo para los que no alfabetizaron (en realidad el curso que siguió a la Alfabetización fue muy corto porque descontaron el tiempo que había durado la Campaña).

Y en tercer lugar, fui a parar a Trinidad, mi pueblo.

Vista del Palacio de los Condes de Brunet y la torre del Convento desde el Parque Martí (Plaza Mayor), en Trinidad

Villa de la Santísima Trinidad, Cuba

Desde que tengo uso de razón, Trinidad ha tenido para mí un significado muy especial. Me imagino que para mucha gente el lugar en donde naces y pasas los primeros años de tu vida deja una huella indeleble en tu mente.

No voy a permitirme el lugar común de declarar que Trinidad es mejor que otros sitios. Pero definitivamente, es MI pueblo. Allí dí mis primeros pasos, mi olfato percibió los primeros olores y mis oídos escucharon los primeros sonidos. Allí se formó mi yo, mi personalidad.

A principios del siglo XIX no había buenos caminos en Cuba y la producción de azúcar de la zona central de la Isla se sacaba por el Puerto de Casilda, cercano a Trinidad.

Sentimentalismos aparte, es una población cuyo perfil urbanístico corresponde aproximadamente a 1850. Es decir, Trinidad está como detenida en el tiempo. Fue fundada por Diego Velázquez en 1514 y tuvo su época dorada a principios del siglo XIX, cuando no habían caminos decentes y prácticamente toda la producción de azúcar de la región central de la Isla (incluyendo el famoso Valle de los Ingenios) tenía que embarcarse hacia otros lugares a través del Puerto de Casilda, el más cercano de la zona.

Bahía de Casilda. Se observa su proximidad a Trinidad (unos 4 km) y las condiciones naturales de resguardo del puerto.

Eso hizo que la actividad económica de Trinidad alcanzara niveles importantes. Y junto con el dinero, vinieron los lujos, las artes, los palacios, etc. Algunas familias alcanzaron riqueza y renombre: los Cantero, los Brunet, los Del Valle, los Villafaña, los Borrel, los Echerri, los Bécquer, los Mauri… Se habla de un tal don Mariano Borrel, alguien tan rico que en un alarde de opulencia quería utilizar monedas de oro para tapizar el piso de su casa y sólo lo detuvo la exigencia oficial de que tenía que ponerlas de canto para que no pisara el escudo español o la efigie del Rey. Cierto o no esto último, la bonanza económica terminó abruptamente, cuando llegó el ferrocarril y los caminos se hicieron más transitables.

Trinidad se convirtió entonces en una suerte de castillo encantado de la Bella Durmiente, detenido en el tiempo y esperando por un príncipe que nunca llegó. Las familias arruinadas ser refugiaron en su orgullo, mientras los palacios que una vez brillaron por su esplendor, comenzaron a envejecer lentamente.

Sala de una casa colonial en Trinidad, Cuba

Sin embargo, algo quedaba aún de las pasadas glorias cuando yo vine al mundo en una de aquellas casas coloniales, y me dio tiempo a disfrutar del ambiente de placidez y seguridad que se respiraba entre sus anchos muros de piedra.

Yo no voy a renegar de lo moderno. Me encantan el internet, los celulares, el GPS, los streamings de música y video, las noticias al instante, leer libros en mi Kindle, y las compras por Amazon. Sin embargo, no puedo menos que mirar con cierta compasión a muchos de los jóvenes de hoy, a los cuales si le quitas la electricidad o la tableta se quedan desconcertados sin saber qué hacer.

En mi  niñez, sabíamos jugar a los escondidos, al arroz con pollo, al pegao… y cuando el día estaba lluvioso jugábamos brisca o leíamos un libro (de los de papel de verdad, que no necesitan baterías) o nos entreteníamos armando un rompecabezas, nombrando las capitales de los países o aprendiendo la letra de algún corrido mexicano de moda.

Además, no teníamos problemas para identificar si una mata era de plátanos, de mangos o de aguacates. El olor del jazmín nos era familiar, al igual que el de los caballos, las vacas y el carbón. Sabíamos qué comen las gallinas porque alimentábamos algunas en el patio, y nuestros perros no eran de raza pero sí muy cariñosos e inteligentes.

En fin, que no me costó ningún trabajo regresar a mi pueblo, con mis tíos y mis abuelos, mientras se terminaba la Campaña Nacional de Alfabetización y transcurría el curso escolar al que no me dejaron asistir como castigo por no haber sido brigadista.

Allí, y para no desaprovechar completamente el tiempo, comencé a tomar clases de matemáticas e inglés con profesores particulares, y de taquigrafía y mecanografía en una academia validada por la Escuela Politécnica Nacional y en la que terminé obteniendo la máxima calificación (100 puntos) en ambas disciplinas. Algo que de verdad me ha servido de mucho durante el resto de mi vida.

Patio de casa colonial trinitaria

Y cuando comenzó un nuevo curso, como ya no podía regresar a Belén y además cualquier escuela daba igual porque ahora todas se regían por el mismo currículum, decidí quedarme en mi pueblo a terminar allí la secundaria básica (grados 7-9).

En cuanto comencé a asistir a clases me di cuenta que el nivel escolar en Belén era superior al de las escuelas públicas, por lo que muchas de las cosas que me explicaban en matemáticas u otras asignaturas, yo ya las conocía. Eso contribuyó a que me sintiera aún más cómodo y en la misma medida que ganaba popularidad y me integraba a las actividades normales de la escuela y de mi grupo de condiscípulos y amigos, comencé a sentirme como pez en el agua.

Villa de la Santísima Trinidad, fundada por Diego Velázquez en 1514. Al fondo, puede apreciarse el Escambray, la cadena de montañas situada en la región central de la Isla de Cuba.

En ese tiempo Trinidad, aunque ya era el centro logístico del ejército del Fifo para luchar contra las guerrillas anticomunistas del Escambray, todavía mantenía vivo algo del tejido social anterior a la Revolución. Para decirlo de otra forma, mientras muchas familias preparaban sus maletas para emigrar, aún había algún tiempo para disfrutar de cosas más placenteras como reuniones familiares, serenatas y paseos.

Y en aquel ambiente mucho más propicio que el de Belén para los asuntos de faldas, mi instinto sexual -luego de haber estado reprimido durante años- comenzó de nuevo a florecer.

María García Granados, La Niña de Guatemala

María Estela

¨Como de bronce candente al beso de despedida, era su frente la frente que más he amado en la vida¨, estrofa del poema La Niña de Guatemala, de José Martí.

Cada vez que pienso en María Estela, siento una lacerante sensación de culpa. Ella era una señorita perteneciente a una de las familias de abolengo de la sociedad trinitaria. Su papá gozaba del prestigio de ser una persona íntegra y había caído preso por motivos políticos, como sucedió muchísimas veces al comienzo de la Revolución del Fifo, que a pesar de sus pretensiones de humanista era en realidad un despreciable y abusador tirano que metía en la cárcel a todo el que se le opusiera. Su mamá se distinguía por ser una amorosa e inteligente mujer, muy buena esposa y madre.

Por más que me esfuerzo, no logro recordar el momento exacto en que la conocí. Tengo, sin embargo, muy claro el momento en que comenzó nuestro romance: jugando a ¨la botella¨ en la casa de una amiga mutua.

Juego de la botella

Para los que no lo conozcan, el juego consiste en formar un círculo entre todos los participantes, poner una botella en el centro, y darle un impulso para que de vueltas. Cuando se detiene, la persona a la que apunte su pico, tiene que hacer algo que por lo general es embarazoso. En este caso, el ¨castigo¨ consistía en escoger a quien más te gustara del resto del grupo, y darle un beso. No uno de lengua como sería lo normal hoy en día, sino un casto y puro beso en la mejilla. Pero para nosotros aquello era una excitante y atrevida forma de disfrutar y mostrar nuestras preferencias, coqueteando con el límite de lo permitido por la decencia.

Juego de la botella

De nuevo, como en el caso de mi noviecita del club de playa, la iniciativa no fue mía sino de ella. Resulté sorprendido cuando María Estela me besó. Era una señal inequívoca de que yo le gustaba, y aquello encendió mi libido a niveles estratosféricos.

Al poco tiempo ya andábamos ¨rompiendo sillones¨, el eufemismo que se utilizaba para denotar el noviazgo, tal como se concebía en aquellos tiempos. Hoy en día las cosas son muy distintas, pero en aquel entonces el proceso era largo y complicado. Había lo que se llamaba ¨días y horas de visita¨, en los que el novio llegaba puntualmente a la casa de la interfecta vestido con sus mejores galas. Ella lo esperaba acicalada de igual manera, y una vez intercambiadas las expresiones de rigor (Buenas noches, cómo está Ud? -refiriéndose a la madre, que era la que por lo general abría la puerta- Se encuentra Fulanita?…), la novia y el novio procedían a sentarse en sendos sillones -de ahí el eufemismo-, adminículos que casi siempre se encontraban en la sala de la casa, bajo la atenta mirada de la madre o peor… del padre.

Por supuesto, en esas condiciones habían muy pocas posibilidades de hacer lo que uno de veras tenía ganas de hacer, es decir, besar y abrazar a tu novia. A lo más que podías aspirar, era a agarrarle la manita y sobársela disimuladamente con la punta de los dedos.

Sin embargo, a veces se presentaban coyunturas fugaces en donde la chaperona bajaba la guardia (por ejemplo, si la madre desaparecía por unos instantes para ir a la cocina a colar café). Y aunque resultaba arriesgado -porque en cualquier momento podía regresar- esa era la oportunidad que los enamorados aprovechaban para acariciarse o conversar sobre sus intimidades. Nada de tocamientos indecentes (como decían los curas, líbreme Dios!) ni nada por el estilo, pero al menos cogías tu agüita…

Patio interior de casa colonial trinitaria. En lugares como éste transcurrió mi niñez. Al ver la imagen, casi puedo sentir el olor de los azahares, de las rosas y de la enredadera de jazmín.

Nuestro primer beso

Así transcurrió el noviazgo durante unos meses, hasta que las hormonas tomaron el control y tuvieron su clímax durante la fiesta de Año Nuevo.

Hay que comprender que en ese tiempo la Isla comenzaba a sufrir escasez de todo, y ya no era tan fácil como antes el conseguir las mil cosas necesarias para organizar una fiesta de Fin de Año: cerveza, ron, refrescos, hielo, vasos y platos de cartón, pastelitos, croquetas, bocaditos, cakes, serpentinas, confeti, pitos, matracas, sombreritos, adornos, buena música, equipos de audio, mesas y sillas, etc.

Sin embargo, los deseos de divertirse de la juventud seguían intactos, y gracias al ánimo de un buen amigo que me embulló a ello, comenzamos a hacer los preparativos para celebrar una gran fiesta de Año Nuevo en mi casa.

Sala de casa colonial en Trinidad

Luchamos muchísimo para conseguir las cosas, pero al final logramos obtener todo lo necesario. Esperábamos unos 150 invitados entre los que figuraban, por supuesto, María Estela y su mamá.

Como era práctica común en aquellos tiempos, los organizadores del festejo teníamos pensado quitar la luz durante unos instantes exactamente a las doce para que aprovechando la oscuridad, cada cual pudiera felicitar a su pareja y amigos de la forma que más le conviniera, sin mucho exhibicionismo.

Esa noche, al llegar ella, la llevé aparte y le dije: ¨Hoy, a las 12 de la noche, te beso en los labios¨. Ella puso cara de sentenciada a muerte -el pudor a veces estorba-, pero yo estaba decidido a hacerlo. No sé si se percatan de que esta última frase implica que NUNCA lo habíamos hecho.

El tiempo transcurrió entre bailes y risas, y de pronto nos dimos cuenta que faltaban unos minutos para la medianoche.

Mi tía se situó junto al interruptor para evitar que el corte de luz fuera demasiaaaaaado largo, y comenzó la cuenta regresiva: diez, nueve, ocho…

Cuando nuestros labios se unieron, una magia desconocida hasta entonces se apoderó de mí. Los labios de María Estela eran jugosos y provocativos como los de las Criollitas de Wilson, y yo no tenía para cuando acabar. Ella se resistía pero eso encendía aún más mi deseo. Nuestras lenguas se encontraron y sentí una descarga eléctrica seguida de un placer raro e intenso…

Pasillo del patio interior de casa trinitaria

José Martí, en su paso por Guatemala tuvo una experiencia interesante y penosa al mismo tiempo: conoció a María García Granados, una señorita de sociedad, hija de un ex-presidente del aquel país. Martí era feo de encargo, pero si lo dejaban abrir la boca era capaz de conquistar a Afrodita. El caso es que María se enamoró de él y probablemente tuvieron sus escarceos amorosos que al final no prosperaron porque además de la diferencia de edades, él ya estaba comprometido para casarse con Carmen Zayas Bazán. Y aunque no le ocultó el detalle, parece que María tenía esperanzas de que al fin y al cabo Martí se decidiera por ella y abandonara a Carmen.

Pero no fue así, y cuando él regresó casado, ella se suicidó tirándose a un río (o al menos, eso es lo que dicen algunos historiadores, aunque otros lo niegan).

Martí escribió entonces uno de sus más bellos poemas, el cual tituló La Niña de Guatemala.

¨Quiero, a la sombra de un ala, contar este cuento en flor: la niña de Guatemala, la que se murió de amor…¨

Yo no soy Martí y por supuesto no tengo ni la milésima parte de su valor, su ingenio y su cultura, pero no dejo de asombrarme al notar como las situaciones dramáticas se repiten en distintas épocas y planos. Existe incluso quien afirma que todos los dramas posibles pueden clasificarse en 36 tipos, no más.

Nuestro noviazgo terminó por culpa mía, de eso no tengo la menor duda. Cuando yo terminé la secundaria básica, gané una beca para estudiar el preuniversitario en el Cepero Bonilla, en La Habana.

Y la distancia, enfrió mi pasión.

Haciendo un esfuerzo por recordar mis sentimientos de entonces a través de los más de 50 años transcurridos, creo que yo me estaba dejando llevar por las costumbres pero en el fondo tanta formalidad no era de mi agrado, me asustaba. María Estela me gustaba, pero sentía que estaba cayendo en la trampa demasiado temprano, que no estaba preparado aún para el matrimonio. En fin, la filosofía del eterno soltero: yo quería más.

El asunto se complicó cuando me enteré de que ella había tenido un accidente bastante serio, en donde parece que un vehículo la arrolló. Estuvo cierto tiempo en un hospital entre la vida y la muerte, pero por suerte al final la cosa no fue fatal. Sin embargo, yo no fui capaz de ir a verla y eso no tiene otro nombre que cobardía. Nunca me he perdonado a mí mismo por ello, por eso comienzo este cuento diciendo que cada vez que pienso en ella, siento un lacerante sentimiento de culpa. Perdón, Mary, si alguna vez lees esto. Evidentemente tú eres mejor que yo, no te merecía.

Y aunque realmente no creo en la teoría del karma revertido y esas cosas, la vida se ha encargado de darme una buena lección: tanta experiencia quise tener antes de casarme, que he tenido unas 5 relaciones más o menos estables (y… otras tantas inestables), ya estoy llegando a los 70, y todavía no he encontrado a mi verdadero amor. No que quería experiencia? Pues tómala!!!

Carmen Zayas Bazán, esposa de José Martí

Por cierto, a Martí también le fue como en feria, parece que Carmen nunca supo aquilatar a su esposo -quería que dejara la política, lo cual en su caso equivalía a que renunciara a lo más profundo de sus convicciones, mira tú!. Al final terminó por cansarse de ser la esposa de un disidente pobre y perseguido y aunque no se divorció, en la práctica lo mandó a volar.

Quizás si Pepe se hubiera casado con María -La Niña de Guatemala- le hubiera ido mejor en su vida afectiva… Pero el ¨quizás¨ nunca existió.

En fin, prosigamos con mi historia.

Club de Cazadores – Trinidad. Almuerzo en familia. Yo aparezco a la derecha, entre dos de mis primas. Foto tomada mucho antes del relato que sigue. Las cajas que aparecen sobre la mesa son de cartuchos para las escopetas de perdigones utilizadas para el tiro al plato. Al fondo, en la cabecera, mi tío Cuco.

Mis primas Estela María y Dolores Elena

Los primos gozan del privilegio de estar juntos desde pequeños porque son familia. Pero la proximidad e intimidad provocan que en muchas ocasiones, terminen por enamorarse. Lo bueno del caso es que no tienes que luchar mucho para encontrar pareja: la tienes al lado. Lo malo es la cercanía genética, la cual en muchas ocasiones se traduce en hijos con taras.

Yo no estuve exento de la influencia descrita y terminé enamorado de una de ellas, con la particularidad que no me hizo el menor caso. Sin embargo y para que se cumpliera la Ley de Murphy que establece que si algo puede complicarse se complica, la que se enamoró de mí fue su hermana. De forma que se estableció un cierto triángulo amoroso asimétrico, en donde yo suspiraba por la que no me hacía caso, y yo no le hacía caso a la que suspiraba por mí. Definitivamente, el mundo está lleno de contradicciones.

Felizmente para la reserva genética de la raza humana, ninguno de esos anhelos se concretó nunca.

De aquella época a la actualidad han pasado muchos, muchísimos años y el tiempo tiene un increíble poder apaciguador. De todos aquellos ardores juveniles sólo me quedan dos cosas: un bonito recuerdo, y la inquietud de pensar en la frecuencia con que se han presentado en mi vida ciertos nombres en sus diversas permutaciones: María, Estela y Elena.

Si yo fuera un judío cabalístico, posiblemente encontraría en algún oscuro texto bíblico las razones de tanta repetición. Porque ya llevo dos largos artículos, aún no termino con la historia, y en el que sigue los tengo que volver a usar.

(Continuará)

-0-

[*** Nota aclaratoria: Una vez publicado este artículo, una buena amiga me hizo una observación que creo vale la pena aclarar. Existe una vieja controversia sobre la paternidad del descubrimiento de la estructura del ADN, que además involucra un caso de lo que pudiéramos llamar ¨machismo científico¨. Porque aunque la ciencia es una especie de espiral ascendente en donde cada cual se apoya sobre los hombros de los que lo precedieron (casi nunca se descubre algo completamente aislado de los conocimientos previos sobre el tema), en este caso específico existe evidencia bastante clara de que se pasó por alto deliberadamente la participación de Rosalind Franklin, una científica que trabajaba en difracción de rayos X en el mismo grupo de investigadores y que fue la primera persona que obtuvo -e interpretó- datos experimentales que sugerían la famosa estructura de doble hélice. El asunto es peliagudo y existen personas a favor y en contra de esta tesis. Pero no me cuesta mucho trabajo imaginar que en la Inglaterra de los años 50 del siglo pasado, unos estirados gentlemen quisieran despojar de sus méritos a una mujer judía. Porque estamos hablando de uno de los descubrimientos científicos más importantes de todos los tiempos, algo que se sabía llenaría de gloria eterna a su descubridor. De todas formas les dejo una liga para que puedan juzgar por sí mismos. Gracias, I!]

Rosalind Franklin

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La felicidad cabe en una maleta (I)

Portada de una edición de Martín Fierro

“Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela;
Que el hombre que lo desvela
Una pena estrordinaria,
Como la ave solitaria
Con el cantar se consuela.”
Verso inicial de El Gaucho Martín Fierro, de José Hernández

A nadie le gusta hablar de sus fracasos. Sin embargo, el efecto terapéutico de hacerlo es un hecho. Y si no me creen, pregúntenle a los psicólogos y a los curas. Martín Fierro lo intuía, y utilizó los versos que le brotaban del corazón con la fuerza de un arroyo impetuoso para cantar su largo y bello poema, y con ello librarse de sus penas.

Desgraciadamente yo no soy poeta sino físico. Pero también tengo mi corazoncito, y espero poder hacer lo mío sin tanta poesía, pero con la misma efectividad.

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Alfredo, hoy hablé con mi abogado para comenzar los trámites de divorcio.

La frase me agarró de sorpresa. Alguna vez han sentido como que el piso sobre el que están parados desaparece y comienzan a caer en un vacío infinito?…

-0-

Pero bien mirado, quizás no debiera pensar así. En realidad, ya tendría que estar medio acostumbrado a la sensación de desarraigo que producen situaciones parecidas: desde que era pequeño me ha sucedido muchas veces.

La primera que recuerdo, estaba yo durmiendo en mi cama. Tenía 10 años recién cumplidos, era jueves, no tenía que levantarme para ir a la escuela porque estábamos de vacaciones de Navidad y los pintores que había contratado Roberto Vila -el dueño- para que pintaran el exterior del edificio, estaban en el pasillo lateral cerca de mi ventana, preparando el andamio que usaban para colgarse y hacer su trabajo.

De pronto, llegó alguien y comenzó a hablar rápidamente en un tono de excitación extrema y un volumen tan alto, que me despertó. Decía algo parecido a: “SE FUÉ!!!”

Era el 1ro de enero de 1959, y se refería a Batista, que había abandonado la Isla, dejando el gobierno en manos de un testaferro que duró menos que un merengue en la puerta de un colegio.

Cadillac “cola de pato”

Ese día salimos a celebrar paseando por la calles en el Cadillac “cola de pato” de Pepito y Aurora, los vecinos del tercer piso. Nunca he vuelto a ser testigo de una manifestación de júbilo popular como aquella. La gente se reía sola, caminando. Todo el mundo saludaba a todo el mundo. Éramos felices (no sabíamos lo que nos esperaba). Creíamos en el Fifo. Era como si Jesucristo hubiera regresado a la Tierra.

Ocho días después, el tipo entraba triunfante en La Habana, con paloma blanca en el hombro y todo lo demás.

El Fifo hablando desde Columbia (el principal campamento militar de La Habana), el 8 de Enero de 1959, con las palomas blancas que le preparó Celia -su amante y brujera- para reforzar su imagen como líder de la paz. La cara que aparece detrás es la de Camilo Cienfuegos, uno de sus lugartenientes principales, al que después traicionó y asesinó.

La gente se arremolinaba para verlo de cerca. Hubo hasta quien se encaramó en una farola del alumbrado público para tener mejor vista.

Mis amigos

Pero no a todos aquello le convino. Hubo una pequeña minoría a la que le supo a derrota. Entre ella, se encontraba la familia de Jorge y Rolando, mis dos amigos de enfrente. Ellos eran hermanos, no asistían a Belén sino a una escuela gringa, tenían aproximadamente mi misma edad y su casa era mucho más grande que la mía, por eso jugábamos en su porche, que ocupaba prácticamente todo el nivel inferior. Tenían a Lobo, el cachorro de pastor alemán, Jorge se pelaba al flaptop, tenía pecas en la cara, esa edad que hace que tus incisivos luzcan más grandes de lo normal, y se decía que eran cercanos a Batista. No recuerdo bien a sus padres, sólo que el papá casi nunca estaba en la casa. Tampoco recuerdo su apellido, y no quiero pensar que fuera Masferrer…

Desaparecieron ese mismo día. No sé que fue de ellos, me imagino que se fueron a Miami.

Poco a poco, lo mismo fue pasando con el resto de mis amiguitos del barrio: Marinito, Wilmorito, Armandito, Sergito…

Marinito y Wilmorito

Marinito y Wilmorito eran hermanos. Sus nombres sin diminutivo eran Marino y Wilmour. Sus padres eran Marino M (no quiero hacer alusiones personales directas) y Orquídea …? (a veces me falla la memoria). Tenían una finca de recreo en las afueras de La Habana a la cual me invitaban seguido los fines de semana y en la que me di mi primera cortada en serio en un dedo, manipulando de forma estúpida un machete para deshojar una caña brava que estábamos preparando para hacer un corral de puercos. Recuerdo el corre-corre que se formó para coserme el dedo y el miedo a que me hubiera cortado un tendón. Marino era el típico guajirón rico, machista y muy fornido, rubio de ojos claros. Aparte del Jeep, tenía un Buick de esos grandísimos, con ruedas de “banda blanca”. Orquídea era una rubia despampanante (es decir, bella) y corriente, pero de buen corazón. Sus escándalos y pleitos eran famosos y se oían y se comentaban por todo el barrio. Como su casa estaba junto a la nuestra, oíamos sus discusiones como si estuviéramos dentro. A mí me recordaban a Lorenzo y Pepita, el matrimonio de los cómics.

Portada de un cómic de Lorenzo y Pepita

Marinito también asistía a Belén, nos íbamos juntos en la misma guagua (la #11). Wilmorito no, porque todavía era demasiado pequeño para ir a la escuela. Fue en la bicicleta de Marinito (que no sé porqué llamábamos “La Enana Cabezona“) donde aprendí a manejar “sin rueditas”. Luego de dominar el arte de montar, jugábamos a “la policía y ladrones” en bici por todo el barrio. Ese era casi el único ejercicio que hacía, y creo que por eso tengo las piernas mucho más fuertes que los brazos.

Quizás el afán de jugar a perseguirse unos a otros en bicicleta era un reflejo de los programas de tv que todos veíamos. En ese tiempo la tv estaba comenzando pero ya habían series, aunque comparadas con las actuales aquellas resultarían simples y aburridas.

Cartel de la serie de tv del caballo Furia

Recuerdo los nombres de algunas: por ejemplo, los martes ponían las aventuras de Furia, un caballo muy inteligente que siempre salvaba a alguien de una situación de peligro extremo. Los miércoles era RinTinTin, el perro pastor maravilla que pertenecía a un soldado yanki de los tiempos de la Guerra Civil.

Inspector Matthews de Patrulla de Caminos, pronunciando su bocadillo “¡Aquí 20-50 llamando a Jefatura!”

Los jueves ponían Patrulla de Caminos, un programa sobre las aventuras de la Policía de Caminos norteamericana en su lucha contra el crimen, con su figura estrella, el inspector Matthews y su inmortal frase, pronunciada frente al micrófono del radio de la patrulla cuando se quería comunicar con la Central de Policía: “¡Aquí 20-50 llamando a Jefatura!” y que siempre terminaba con la emocionante y clásica escena de la persecución de coches (precisamente de ahí viene la frase “cut to the chase” para indicar que vayas al grano).

Perry Mason en los tribunales

Los viernes creo que daban Twilight Zone o Wyatt Earp aunque no estoy tan seguro, y creo que también los sábados había un programa sobre un submarino aunque la memoria me falla en recordar los detalles. Tampoco recuerdo bien si los lunes era Lassie, la inteligentísima Collie, y los domingos Perry Mason, el hábil abogado criminalista. Creo que las aventuras de Flipper, el delfín, fueron muy posteriores a la época de la que hablo.

Lassie, la intelígentísima perra Collie

Pero continuemos con el hilo principal de esta historia.

Los pleitos entre Marino y Orquídea iban in crescendo. Y muchas veces sucedió que luego de los gritos, portazos y maldiciones, Marino llegaba a nuestro portal bufando de puro encabronamiento, a hacernos los cuentos del asunto (como si nosotros no lo hubiéramos oído todito de punta a cabo) y a tomar a mis padres de jueces, con la intención de que le dieran la razón a él. O al revés, llegaba Orquídea hecha un mar de lágrimas a hacernos la historia de lo malo que era Marino, y de cómo la había insultado o pegado. Por supuesto, mis padres siempre trataban de mediar sin darle la razón a ninguno de los dos, porque eso hubiera significado tomar partido por uno pero romper la amistad con el otro, algo que no querían y que además no valía la pena, porque sabían que muy probablemente al poco rato Marino y Orquídea estarían perdonándose y haciendo el amor a todo tren. ¡Oh, las complejas relaciones humanas!…

Vestido con zipper posterior

Orquídea y el zipper

Pero tanto va el cántaro a la fuente, hasta que se rompe. Y por fin, se separaron. Marino se fue de la casa, y se la dejó a Orquídea y sus hijos. Entonces ella entró en barrena como Zero japonés ametrallado, y comenzó el desfile de hombres. Por cierto, todos apuestos y ricos, porque ella decía que no andaba con pendejos.

Una tarde yo estaba solo en mi casa, y sonó el teléfono. Era Orquídea preguntando por mi mamá. –No está -le dije-, salieron ella y mi padre. Entonces emitió con su boca un chasquido de impaciencia y me dijo que si yo podía por favor ir a su casa. Me lo dijo con un tono de misterio que me extrañó, pero le dije que sí.

No tenía más que moverme a la casa de al lado, así que muy pronto estuve tocando el timbre de su puerta. En cuanto me abrió, me explicó el problema: ella iba a salir con alguien -ese alguien llegaría en unos minutos a buscarla- pero no había podido cerrarse el zipper de su vestido porque le quedaba en la espalda y ella no podía hacerlo sola, su criada no estaba y por eso había pensado en mi mamá. Pero ya que mi mamá tampoco estaba, me pedía a mí que la ayudara a vestirse. Total, yo era un niño. Y además, de confianza.

El asunto se complicaba porque ella usaba vestidos ajustados como guantes, y para que no se le viera la marca de los elásticos de su ropa interior… pues sencillamente no la usaba, se ponía el vestido sobre su cuerpo desnudo!!!

Para mí, un preadolescente que apenas había visto un par de postalitas “de mujeres desnudas”, enfrentarme a ese soberbio cuerpo -o más bien, a su espalda y sus nalgas- y luchar con el zipper para encerrar en su lugar toda aquella abundancia, fue una experiencia inolvidable.

Unos 60 años después, todavía recuerdo el chisguetazo de adrenalina que sentí.

Primeras experiencias

Realmente, aquella no fue mi primera experiencia sobre temas sexuales. Nunca me he visto a mí mismo como alguien muy exitoso en ese sentido, pero a la verdad que comencé bastante temprano.

La primera de la que tengo conciencia, fue con mi tata (mi babysitter, para los que no entiendan la anterior palabra). Ella era una muchacha pobre que había sido engañada en su juventud por un malandrín que le había hecho un hijo. Eso la dejó traumada y además, la sociedad en aquel tiempo era mucho más pacata, así que no tenía compañero.

Pero sí tenía hormonas. Y entre ellas y mi curiosidad de niño pequeño, algunas veces sucedieron cosas que hoy en día recuerdo con cariño. Los dos dormíamos en la misma habitación, y ella se ponía una piyama para dormir. Por las noches antes de acostarnos, me pedía que cerrara los ojos para cambiarse. Y yo a veces simulaba que los cerraba pero en realidad dejaba una rendija minúscula para verla desnuda. Recuerdo la excitación que sentía a la vista de sus tetas pendulares con grandes y hermosos pezones, y su pubis muy poblado al que veía como una especie de triángulo de color muy negro entre sus piernas, el cual -sin saber a ciencia cierta porqué- me llamaba poderosamente la atención.

Y no estoy seguro de que fuera intencional, pero una vez me agarró mirando y en vez de regañarme, me pidió que la tocara. Se puso de espaldas, se abrió las nalgas y se quedó empinadita, esperando. Yo no tenía la menor idea de lo que era el sexo, no sabía nada sobre el orgasmo femenino y ni siquiera era potente ni tenía erecciones, porque aún era un niño. Sólo tenía el instinto, pero a veces es todo lo que se necesita.

Garage Tángana, 23 y Malecón, La Habana, muchos, muchisimos años después de esta historia…

Sergito

Sergito G. era el hijo de la vejez de “Tángana”. Así era como le decían a su padre, el dueño del garaje más famoso de La Habana, que está en 23 y Malecón (el mismo que muchos años después y con su habitual toque de Midas para convertir todo en mierda, en la neolengua del Coma-Andante le llamaron “Diplogarage” porque en él sólo atendían a los coches de los diplomáticos).

Era el más ñoño de nosotros, quizás por su crianza. Su mamá, Maria Luisa, era un señora muy buena, pero con demasiados compromisos sociales como para andar lidiando ella misma con Sergito. Por suerte tenían a la viejita Tití, su tata de toda la vida, que se hizo cargo de Sergito desde que nació. Lo quería con el alma, y él a ella. Tití era extremadamente bajita y noble. Tan bajita, que su estatura era comparable a la de nosotros, que éramos unos vejigos de 10 años aproximadamente. Y trataba a Sergio con una dulzura infinita, lo cual en vez de ayudarlo, hizo que Sergito saliera antojadizo y -para decirlo de alguna forma- “suave”.

De “Tángana”, el padre, no tengo mayores recuerdos. Murió al poco tiempo de yo conocer a Sergio, así que no logro asociarlo en mi mente con una cara. Sin embargo, sí recuerdo el funeral y el luto que se impuso en la familia luego de su muerte. Según pude constatar por lo que dejó, era del tipo de hombre aventurero y deportista. Parece que le encantaban los coches de carrera, y se movía en ese mundo de los sportcars. Y no le iba mal.

Tren de juguete

Tenían una casa preciosa, en la esquina de 3ra-A y 38, con pisos de granito, mezzanine con pasamanos dorado y una amplia escalinata en el patio posterior. En el garage -para unos 3 autos- había algo que a todos nosotros nos llamaba poderosamente la atención: una mesa inmensa con un tren eléctrico de juguete. En ese tiempo era un hobby caro (hoy en día también lo es) y existían principalmente dos compañias que los fabricaban: American Flyer, y Lionel (yo también tenía uno, pero el mío era mucho más pequeño). Aquella maqueta simulaba prácticamente una ciudad, con edificios, casas, caminos, semáforos, árboles, túneles, torres de agua, cerros, ríos… Para llegar al puesto de comando de aquella maravilla, tenías que gatear por debajo de la mesa hasta alcanzar una especie de esclusa vertical que había en su centro, recorrido que hacías en medio de tantos cables de control que aquello parecía una selva (en ese tiempo no había wifi ni bluetooth ni nada que se le pareciera). Cuando llegabas y subías, te encontrabas ante decenas de switches e interruptores de todo tipo. Con ellos manejabas los trenes, las estaciones, los cruces, etc.

Muchos de los vagones tenían alguna función especial. Por ejemplo, estaba el vagón lechero, el cual cuando lo arrimabas a una estación específica y apretabas un botón, abría sus puertas y aparecía un hombrecito que ponía en la plataforma una pequeña cantina de leche con la misma silueta de las reales, pero minúscula (luego tenías que “cargar” de nuevo el vagón con las cantinas metiéndolas por una abertura en su techo, pero esto no le quitaba un ápice a la diversión de ver al hombrecito trabajando). Había cruces que funcionaban “automáticamente” es decir, que cuando un tren llegaba a sus cercanías, el peso de la locomotora accionaba un switch que le quitaba la corriente al tramo de vía del cruce transversal, de manera que cuando otro tren llegaba al mismo, se quedaba sin corriente y se paraba, y el efecto visual era que un tren estaba “esperando” a que el otro pasara para continuar su marcha. Luego de que el primer tren terminaba de pasar, el switch recuperaba su posición inicial, y el tren que estaba “esperando”, continuaba su movimiento. A mí, tal nivel de automatización me producía espasmos de gozo.

Los trenes tenían hasta control de velocidad (la velocidad se regulaba mediante el voltaje, que podía variar en un pequeño rango que controlabas con un reostato). Y por supuesto, habían varios circuitos con electrificación independiente, para que pudieras tener varios trenes moviéndose a distintas velocidades, o unos en marcha hacia adelante y otros en marcha atrás. Los vagones se podían enganchar y desenganchar del resto del tren sin tocarlos -siempre que pusieras las las muelas de enganche encima de un dispositivo especial de los rieles- lo cual permitía todo tipo de “maniobras” para armar los vagones y los trenes en el orden que quisieras, exactamente igual que en el mundo real. Claro, todos aquellos voltajes -para los que pensaron en la posibilidad de una electrocución- eran muy bajos, no pasaban de unas pocas decenas de voltios. Si alguna vez “te cogía la corriente”, lo más que sentías era una leve cosquillita en las manos. Las locomotoras tenían un mecanismo especial para producir humo: cuando depositabas en su chimenea una pastilla blanca especial de una sustancia química que se sublimaba al calentarse, al poco tiempo aquella locomotora comenzaba a escupir bocanadas de humo blanco al mismo ritmo de su marcha… En fin, que nos divertíamos la mar con aquella maravilla.

Otro de mis recuerdos sobre cosas divertidas asociadas con Sergito era cuando salíamos en el Cadillac convertible (o descapotable) de su familia, a tirar serpentinas en el Carnaval de La Habana. Invitaban a toda la muchachada del barrio a aquel paseo, compraban un saco de rollos de serpentinas y otro de confettis, nos montaban a todos en aquel auto y nos íbamos al Malecón. En ese tiempo, era costumbre que luego de las carrozas, desfilaran también muchos autos con muchachas bonitas y gente de todo pelaje que querían divertirse e iban detrás, tirando serpentinas, sonando los pitos de corneta y moviendo “las matracas”, una especie de engranes de madera que hacían un ruido característico al moverlos circularmente. Nos divertíamos mucho, y todos terminábamos envueltos en serpentinas y bañados en confettis, pero muy contentos.

Por aquellos tiempos se organizaron unas carreras de autos en La Habana, a la cual asistió un famoso corredor español de nombre Juan Manuel Fangio y su némesis y eterno enemigo, el Marqués de Portago. Y como la familia de Sergio tenía conexiones en ese mundo de los sportcars, fuimos a ver aquella carrera desde un palco privilegiado. Recuerdo los montones de pacas de heno que habían dispuesto a lo largo del camino y sobre todo en las curvas, para tratar de disminuír el peligro si alguno de aquellos autos se salía del asfalto. El ver pasar los coches como bólidos, haciendo un ruido fenomenal y llenando la atmósfera del olor característico del combustible de alto octanaje y el aceite quemados, fue una experiencia inolvidable.

María Luisa tenía un Mercury que a mí me parecía inmenso, también con ruedas de “banda blanca”, pero no recuerdo haberlo montado nunca aunque sí el ruido y la potencia de su motor.

Sergito tenía una hermana mayor, Alicia, que ya era una jovencita y tenía un novio. Recuerdo que el novio aquel, desesperado por salir con Alicia a donde pudiera, usaba la excusa de invitarnos a su finca para que aprendiéramos a tirar con su carabina M1, para en realidad utilizarnos como una especie de chaperones garantizados, dando por seguro que en medio de la emoción por tirar con un rifle de verdad (no “de municiones” como los nuestros) no íbamos a prestar mucha atención sobre dónde pondría él su mano al acariciar a su novia… Así aprendí los rudimentos del deporte (ojo: de tirar, no de tocar).

Todos nosotros éramos muy amigos y nos llevábamos muy bien, aunque de vez en cuando nos peleábamos, como siempre sucede entre niños. La bronca más grande que recuerdo entre Sergito y yo, se produjo cuando éste, en la emoción del juego de policía y ladrones, metió un palo entre los rayos de mi bicicleta en plena marcha. Para decirlo rápido, volé como papalote por encima del manubrio, y me descalabré al caer al piso. De contra, la bicicleta dio una vuelta de carnero y me cayó encima. Al principio no podía creer que Sergio hubiera sido tan imbécil como para hacer eso, porque un juego es un juego, pero su acción se pasaba ampliamente de lo prudente y pudiera haber dado lugar a que me matara. Adolorido y como pude, me levanté y comencé a perseguirlo a pie, corriendo por toda la calle. Cuando por fin lo alcancé, comencé a patearlo y a darle puñetazos con toda mi fuerza, sin reparar si le daba en la cara, en el pecho o en donde fuera. Tal era mi furia, que si no llega a ser porque llegó la viejita Tití y comenzó a aporrearme a su vez a mí, creo que lo hubiera matado a puro golpe. Pero la única consecuencia fatal de aquella bronca, fue que le rompí sus espejuelos, que recuerdo eran negros y con los aros redonditos. Al otro día ya andábamos de amigos de nuevo.

Escenario del famoso cabaret Tropicana, en La Habana, Cuba.

Armandito

Armandito A. P. era otro de mis grandes amigos de la niñez. Su papá era el dueño del estanquillo de ventas de cigarros, café y bebidas que existía en la mera entrada de Tropicana, el famoso cabaret habanero por donde desfilaban muchas de las estrellas de Hollywood.

Existía una diferencia de edades muy grande entre Armando (su papá) y Marta (su mamá). Su padre era ya un viejo, mientras que su mamá era un pollazo, es decir, una mujer muy joven y graciosa que prácticamente podría haber sido su hija. Era el clásico caso del ricachón casado con una muchacha joven. Armandito tenía una media hermana, Martica, que vivía con ellos. Martica era tan o más bella que su madre.

Armandito no era belemita. Es decir, no asistía al Colegio de Belén sino a La Salle, que era algo así como el enemigo por antonomasia de Belén, su depredador natural. Ambos colegios pertenecían a órdenes religiosas distintas (Belén era de la Orden Jesuíta -fundada por San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola- mientras que La Salle era regida por la Orden de los Hermanos de La Salle, de origen francés) y entre ambos prácticamente monopolizaban a los hijos varones de la burguesía católica cubana. La única excepción eran los que asistían a los colegios gringos (Ruston Academy, Havana Military Academy, Columbus, etc) pero esos por lo general eran laicos y/o mixtos (varones y hembras), o cristianos pero influídos por las iglesias protestantes, no por la Iglesia Católica.

De manera que en cuanta competencia deportiva, concurso de conocimientos o actividad social de cualquier tipo se presentara, Belén y La Salle eran enemigos a muerte. Lo cual no impedía que Armandito y nosotros fuéramos uña y carne. En cuanto nos bajábamos de nuestras respectivas guaguas, éramos compinches y cómplices de aventuras y juegos por todo aquel barrio de Miramar de los años 50.

Y eso, el considerar la amistad por encima del fanatismo de pertenecer a uno u otro bando, fue una experiencia y una enseñanza que ha influído en mi psiquis durante el resto de mi vida.

La casa de Armandito era grande y en su parte posterior, tenía una especie de sótano abierto con un amplio bar, mesas y sillas. Era el lugar para las fiestas. Pero ese espacio colindaba con el fondo de mi edificio y descubrimos que era más fácil pasarse de una a otra casa brincando la cerca limítrofe, porque de otra forma había que darle la vuelta a toda la cuadra. Ese era nuestro secreto y había que mantenerlo así, porque Vila (el dueño de mi edificio) no quería que lo hiciéramos porque decía que le estropeábamos la cerca peerless.

Con Armandito también me peleé a veces. No recuerdo la razón, pero en una ocasión la bronca fue de tal envergadura que logré sentarme encima de él y agarrándolo por las orejas comencé a moverle la cabeza hacia arriba y hacia abajo de manera que al bajar, su cráneo chocaba ruidosamente contra la acera. Si hubiera sido un coco, seguramente se habría partido. Por suerte aquello ocurrió enfrente de su casa, y terminó cuando Marta salió como una leona a defender a su hijo, y me propinó varios taconazos en la cabeza a mí, con uno de sus zapatos de tacón alto. Sentí algo así como deben de sentir los clavos cuando el zapatero pone una media suela con ese martillito de punta fina que suelen usar, solté a Armandito enseguida, y corrí a refugiarme de aquella lluvia de martillazos en mi cráneo. En ese momento las miradas eran de furia, pero a los pocos días ya andábamos mataperreando juntos de nuevo por todo el barrio.

Armando, el padre, enfermó no recuerdo de qué. Durante un tiempo anduvo en sillón de ruedas y con tubitos de oxígeno en la nariz, pero al fin no pudo recuperarse y se murió. Entonces Marta también entró en barrena como Orquídea, y comenzó el desfile de hombres. Sólo que si no recuerdo mal, estos tipos tenían cara de matones, como gangsters de película hollywoodense. Teniendo en cuenta que Tropicana atraía a ese tipo de gentes como el dulce a las abejas, no me extraña tanto que haya sucedido así.

Piano de media cola

Beatriz y su piano

Junto a nuestro edificio, pero del lado contrario que Marinito y Wilmour, vivían Puchunga y Carlos, un matrimonio. Él era abogado, y ella ama de casa. Puchunga tenía una voz ronca, como de plañidera con gripe, aunque por supuesto cuando se quejaba no invocaba a Alá sino al Diosito de los católicos. Carlos tenía voz de tenor, chamuscadita de ron. Sus pleitos también se oían en mi edificio y competían en volumen y sonoridad con los de Orquídea y Marino, así que a veces teníamos función doble. Vaya, “matinée et soirée” (“mañana y tarde”), como en los cines de barrio los domingos. Sólo que éstos no tomaban a mis padres como jueces, y sus peleas por lo general terminaban cuando Carlos, dando un gran portazo, agarraba su coche y salía de la casa.

La que pagaba los platos rotos era Beatriz, su hija, que al ver a sus padres pelear y discutir, se quedaba llorando. Ella era un niña bella, muy inocente, noble y tranquila, que por supuesto asistía a Las Ursulinas (la escuela por excelencia para las niñas de la burguesía católica cubana, regida por las monjitas de la Orden del mismo nombre, algo así como la versión femenina del Colegio de Belén). A mí me gustaba, pero nunca le dije ni pescado frito, por tímido y pendejo.

Beatriz tenía un piano de media cola, en donde todas las tardes practicaba sus escalas. No tenía gran aptitud para el instrumento, pero sí gran actitud, porque no paraba de tocar -o más bien aporrear- las teclas en toda la tarde y nos volvía locos con el ruido. Bueno, creo que en realidad la obligaban a hacerlo, porque para los estándares cubanos de la época, las señoritas de bien como Beatriz debían aprender a tocarlo.

Ella tenía dos hermanos mayores, Eugenio y Carlos. Eugenio era un poco mayor que la tropa (Marinito, Sergito, Armandito, etc) así que él no jugaba con nosotros a la policía y ladrones en bici. Sin embargo, tenía una moto de verdad -que por cierto, también hacía una bulla infernal- y al menos nos conocíamos y conversábamos de vez en cuando. Carlos era definitivamente mayor, ya un jovencito con novia y coche.

La primera quemada de mi vida me la dí en la moto de Eugenio, cuando éste me invitó a dar un pequeño paseo por la cuadra, subido en el asiento posterior. Yo nunca había montado en una moto, y en el desespero por poner los pies en los estribos, pegué el tobillo al tubo de escape. Inmediatamente sentí un dolor muy agudo, como si alguien me hubiera clavado un cuchillo en el pie. Ahí mismo se acabó el paseo, los pedazos de piel quemada comenzaron a caérseme y el rosetón del tamaño de un peso macho me quedó durante meses, a pesar del picrato de butesín que me ponían mis padres todas las noches. La cicatriz sin embargo, nunca se me quitó, aún la tengo.

Quizás la parte buena de este cuento fue que le hice caso a mi madre y le agarré fobia a las motos de modo que más nunca me he sentado en una de ellas, por lo que no he tenido que preocuparme por los accidentes tan feos que se producen cuando vas en una moto y te caes o chocas, porque digamos que en dicho caso, la carrocería del vehículo eres tú.

Porsche modelo Carrera GT

Ya he mencionado que Carlos, el hermano de Eugenio, tenía un coche. Era un auto deportivo, vaya, lo que en Cuba se llamaba “una cuña de carreras”, algo así como el abuelo de los Porsches actuales. Hacía una bulla de mil demonios, aún peor que la moto de Eugenio. Carlitos era experto en llegar a toda velocidad a su casa, frenar en el momento justo antes de chocar con la puerta del garage, y -aprovechando que casi siempre la capota estaba recogida- salir de aquella cuña no abriendo las puertas, sino saltando por encima de ellas, como hacen los tipos duros en las películas de Hollywood.

Pelota de futbol

Jesús y Mary, Toy Story y las pelotas ponchadas de Ricardo Arjona

Caminando hacia el mar, del otro lado de la casa de Marinito, el terreno tenía una especie de depresión no sé si natural o artificial. Y aprovechando aquel desnivel, Jesús y Mary (pronunciábamos Meri, como en inglés) habían construído su casa, con la particularidad de que en realidad eran dos: la de arriba, amplia y ventilada, y la de abajo, apenas una covachita hundida, aunque con todas las comodidades normales. La ventaja era que ya sus hijos habían crecido y se habían ido, de manera que no necesitaban de mucho espacio para ellos dos solos. Así que cada vez que podían rentaban la casa de arriba y se las arreglaban para vivir en la de abajo.

Jesús era mecánico de linotipo (aquellas máquinas que componían las galeras de plomo y las convertían en los rodillos que se montaban en las prensas para imprimir los periódicos, cuando no existía la tecnología digital) del Diario de la Marina, una profesión un poco rara que parece que se pagaba muy bien. Mary era ama de casa. Jesús casi siempre andaba con un overol churroso y con la uñas largas y sucias de grasa. Mary era lo contrario, siempre muy arreglada y peinada de peluquería.

El problema de Mary -al menos desde nuestro punto de vista- era su carácter. Jesús era mucho más campechano y amigable que su mujer. La cosa se complicaba porque el jardín de esa casa tenía un marcado desnivel que hacía que todas las pelotas que cayeran en él corrieran indefectiblemente hacia abajo, donde estaban las ventanas de la covachita. Cada vez que se nos caía una -y el caso era frecuente- sabíamos que la habíamos perdido para siempre. La única opción alterna era designar a uno de nosotros para ir a rescatar la pelota, a riesgo de ser detectado por Mary. Algo que era casi suicida, como las misiones de rescate de Toy Story.

Woody y Buzz Lightyear, los personajes principales de1Toy Story

Hace años, cuando oí por primera vez la canción de Ricardo Arjona “Jesús es Verbo, no Sustantivo”, en donde menciona a un a tal Doña Carlota que era la más religiosa del barrio y que siempre estaba hablando del amor de Cristo pero que le ponchó 100 pelotas que cayeron en su patio, enseguida me acordé de Mary (y de otras personas también, pero por ahora no vienen al caso).

Mary no duró mucho tiempo después del triunfo del Fifo. Se fue para Miami y dejó a Jesús a cargo de la casa. Felizmente Jesús, que no tenía vocación de mártir, se buscó a Ángela, una compañera mucho más amable y sonriente que su mujer, para gran alivio de la muchachada del barrio.

Reloj de 5ta Avenida – La Habana – Cuba

Alain Monier y el Túnel de la 5ta Avenida

Pero antes de que esto último sucediera, es decir, antes de la Revolución, un buen día apareció por el barrio un niño delgadito y rubio, con cara de extranjero.

Lo primero que nos extrañó, es que no hablaba español. Medio por señas, comprendimos que era francés (Oh, lalá!!!), que hacía poco su familia se había mudado al apartamento que Jesús y Mary alquilaban, y que su padre era ingeniero y había venido para dirigir la construcción del túnel de la 5ta Avenida, que hasta ese momento se unía al Malecón a través de un puente (el Puente de Pote) que atravesaba el río Almendares.

Nos dijo que se llamaba Alain Monier, pero nos advirtió que se pronunciaba Alé Monié. A mí me pareció rarísimo que no se pronunciara tal como se escribía (recuerdo que pensé: “Y entonces para qué rayos lo escriben así?”), todavía no había interiorizado el concepto de que hay idiomas que son fonéticos como el ruso o el español, y otros que no lo son, como el francés o el inglés.

Por cierto, ese asunto del túnel creó una cierta expectativa entre los habitantes de la capital, porque era una tecnología relativamente nueva (estamos hablando de finales de los años 50 del siglo pasado). Pero es que realmente en esos años La Habana se podía codear con las principales capitales y ciudades del mundo, incluyendo a las de Estados Unidos (hoy en día hay que compararla con Lomé la capital de Togo o con Ouagadougou, la de Burkina Faso). Muchas veces me he preguntado en dónde estaríamos si no hubiera sido por el hijoeputa del Fifo y sus compinches, que detuvieron en seco toda esa oleada de desarrollo urbanístico para sustituírla por una cuadriplejia arquitectónica de la cual posiblemente no salgamos en lo que resta del siglo XXI.

Hasta un chachachá le hicieron al túnel, con su famoso estribillo: “Vamos al túnel mi vida, vamos al túnel mi amor…”, frase que ponían en boca de un novio que quería usar la obscuridad del túnel para enamorar a su amada…

De boca de Alain aprendí yo la tecnología de hacer túneles -en ese entonces era una novedad- la cual consistía en preparar en tierra firme una serie de inmensos tubos de concreto de sección transversal rectangular, cerrarles las cabezas para hacer que flotaran y llevarlos con remolcadores hasta el punto necesario para entonces llenarlos de agua y hundirlos, soldarlos entre sí y luego sacar el agua interior, para al final producir un tubo largo y estanco en donde se instalaban las carreteras y los sistemas de ventilación y supervivencia. Toda una experiencia, oída de labios del hijo del director de aquella obra.

Por eso siempre he considerado el túnel de la 5ta avenida como algo especialmente familiar, más familiar que el puente de 23, por ejemplo.

Tunel de la 5ta Avenida, foto actual

Y también por eso me río de algunos intentos que he leído de considerar como pioneros otros túneles que se han construído mucho después en América Latina y que han querido darlos como “¡El primer túnel de su tipo en América!!” o alguna otra de esas frases pomposas que utilizan los demagogos cuando quieren engañar a la gente.

En el mismo apartamento de Jesús y Mary en donde vivió Alain con su familia, vivieron -antes o después, no logro recordar con exactitud cuándo- unos chinitos que también se hicieron amiguitos nuestros y cuyo padre también había venido a construír algo, aunque esta amistad no llegó a ser tan fuerte como la que logramos con el francesito, quizás porque la barrera del idioma entre el chino y el español era demasiado grande para nosotros.

En cuanto a Alain, puedo asegurar que durante el año y medio aproximado que duró la construcción del túnel y hasta que su padre terminó su trabajo y regresó con su familia a Francia, formó parte de nuestra tropa. La mejor demostración de ello es que 60 años después de aquello, aún lo sigo recordando. Y le deseo lo mejor, en cualquier lugar en donde se encuentre actualmente.

Casa saqueada

Casas saqueadas y el olor a naranjas podridas

Todo este largo periplo por el ambiente que me rodeaba en mi niñez, tiene por objetivo el describirles el mundo que comenzó a desaparecer para mí a partir del 1ro de enero de 1959.

Fue mi primer desarraigo, en este caso no porque yo cambiara de lugar, sino porque fue el lugar el que cambió.

Poco a poco, todos mis amigos fueron desapareciendo. Primero Jorge y Rolando, luego Marinito y Wilmour, luego Sergito, Armandito… Comencé a tener la sensación del “náufrago invertido”, es decir, no el que llega nadando a una isla desierta y se encuentra solo, sino el que se queda solo en su isla porque el resto de la gente “se va”.

Mis padres, por una u otra razón, nunca pensaron en largarse. Una vez por poco me mandan a mí solo (cuando aquello de los niños Peter Pan), e incluso tuve el pasaporte y la visa weiver en las manos, pero al final se arrepintieron y me quedé.

Calle Bernaza en 1959

En los años anteriores a la Revolución, Cuba había sido un país receptor de inmigrantes: españoles, chinos, judíos, turcos, … Gracias a la bonanza económica que imperaba, la gente soñaba con irse a vivir allí. Eso es un hecho indiscutible, y echa por tierra el cuento que nos quería hacer el Coma-Andante de que la Isla era un lugar de miseria y sufrimiento, antes de que él se hiciera con el poder.

Ahora comenzaba el éxodo contrario: primero fueron los batistianos; luego los empresarios, banqueros y la alta burguesía en general; luego los profesores universitarios, los ingenieros, los artistas, arquitectos, médicos, los dueños de negocitos, cafés, restaurantes, en fin, la clase media; luego los obreros, campesinos, artesanos, plomeros, carpinteros; y por último, hasta los maraqueros de las orquestas (es decir, gente sin profesión específica) querían emigrar.

Esa sensación de barco hundiéndose mientras tú permaneces amarrado al mástil, en mi caso se vió reforzada desde los primeros días del triunfo de la revolución, debido a que el lugar en donde yo vivía (Miramar) era -sin llegar a ser el Country Club, o sea, el barrio de los millonarios- un lugar de gente rica, muchas de las cuales escaparon el primero de enero a toda prisa con lo que tenían puesto, dejando hasta los jabones en las jaboneras.

Escenas del caos en La Habana luego de la caída del Dictador Batista

Porque además de la alegría popular de la que ya hablé al principio de este artículo, también ví escenas de las gentes saqueando las casas de los batistianos (o de los infelices que cayeron en sus manos, porque la envidia y el caos son compañeros en las revoluciones).

Por aquel entonces habían instalado en algunas avenidas los primeros parquímetros, los cuales habían producido malestar entre la gente, que no estaba acostumbrada a que le cobraran por estacionar su coche. Pues bien, aquel 1ro de enero de 1959 tuvieron su final, porque la gente los arrancaba y los usaba como arietes para romper otras cosas.

Naranjas podridas

Uno de mis recuerdos asociados a ese período, es el haber penetrado en un par de casas saqueadas, y caminar por encima de los muebles rotos, los cristales, los azulejos arrancados de las paredes por pura maldad, los pedazos de televisores y otros aparatos electrónicos que no pudieron cargar, los restos de alimentos descompuestos luego de que se robaran los refrigeradores y tiraran su contenido, las naranjas podridas…

Y aunque nosotros -como los vejigos malcriados e ingenuos que éramos- usamos durante un corto tiempo esos lugares para fumar y toser a escondidas y creernos que hacíamos la gran cosa, no tuvimos la experiencia suficiente como para darnos cuenta de lo que en realidad significaban: un escalofriante atisbo de lo que vendría después, un aviso premonitorio del futuro en el comunismo de los Castro.

(Continuará)

 

 

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Un mundo feliz, o falaz (XII)

Monte Rushmore... modificado

Visión “actualizada” de los Padres Fundadores (Washington, Jefferson, Rooselvelt y Lincoln) inmortalizados en la roca del Monte Rushmore

De lo sublime a lo ridículo (o de los Padres Fundadores… al Trumpistán)

Ya no me quedan dudas: Diosito es un jodedor.

Resulta que el tipo no se conformó con ridiculizar nuestros modelos de tiempo, espacio, causalidad, simultaneidad, etc, haciendo que la física cuántica y la relatividad de Einstein nieguen la estructura de la realidad según nos indican nuestros sentidos, sino que ahora también convirtió en hiena al Gato de Schrödinger

Y como colofón de ese absurdo panorama, yo, que he sentido casi toda mi vida el más profundo desprecio por el Fifo (¡gracias a Dios ya está metido en una cajita!) y por el comunismo en general, he comenzado a sentir lo mismo por el presidente de la nación que en sus buenos tiempos más admiraba y en la cual ponía mis esperanzas de un mundo mejor.

Como decía Paco (el encargado de Alegrías de Sobremesa): “Le zumba la berenjena!“.

Gato de Schrödinger

Gato de Schrödinger, con cara de aburrido

Ahora en serio…

Siempre he tratado de ser imparcial y respaldar mis opiniones y los razonamientos expuestos en este blog con hechos que los expliquen y le den sustento, alejándome en lo posible de las actitudes doctorales o de las perretas de fanático de cualquier signo filosófico o politico.

De esa manera intento ser civilizado y evitar imponerle a nadie mis criterios, sino dejar que sea el lector el que -luego de escuchar mis argumentos- saque sus propias conclusiones.

Y aunque en estos momentos la indignación me embarga, me esforzaré en evitar que la ira me desvíe del camino de la razón y demerite mis argumentos.

Así que “le bajo dos rayitas” -como dicen en México- y paso a explicarme.

Comenzaré -creo que ya va siendo mi estilo- disfrutando un poco con la referencia a una obra de la cultura universal que me recuerda el estatus actual de la política gringa:

El Ciudadano Kane

Escena del filme El Ciudadano Kane

El ciudadano Kane

El genio de Orson Welles alcanzó las mieles del éxito en 1938, cuando emitió un famoso programa de radio basado en la novela “La guerra de los mundos” de H.G. Wells, que describía la invasión de la Tierra por seres de otro planeta. Por su nivel de realismo (al ser transmitido como un noticiero, muchas personas creyeron que se trataba de un suceso real que se narraba en vivo) creó una terrible ola de pánico al punto que hubo varios suicidios e innumerables ataques de histeria entre la población norteamericana.

Luego de algunas críticas que en realidad implicaban una velada alabanza a su habilidad histriónica y de una disculpa pública, el incidente se convirtió en un trampolín a la fama que le abrió las puertas de Hollywood y en 1941 escribió, produjo y protagonizó uno de los filmes más aclamados de todos los tiempos, al punto que muchos lo consideran la obra máxima de la cinematografía mundial.

En ella, se cuenta la historia de Charles Foster Kane, un magnate de la prensa estadounidense en la primera mitad del siglo XX que a pesar de su origen humilde llegó a la cima de la megalomanía y a amasar enormes cantidades de dinero y poder. Poco a poco, sin embargo, su estrella se va opacando y al morir en Xanadú -su inmensa propiedad en el estado de Florida- triste y abandonado por todos, pronuncia una última e incomprensible palabara: “¡Rosebud!“.

Nadie sabía a qué se refería. Y es precisamente a través de la investigación que realiza un reportero para resolver esta incógnita, que la película muestra -a través de flashbacks- la historia del protagonista.

Rosebud, el trineo de nieve que era el juguete preferido del pequeño Charles, y que le quitaron el día que comenzó su educación en un internado lejos de su hogar.

Rosebud, el trineo de nieve que era el juguete preferido del pequeño Charles, y que le quitaron el día que comenzó su educación en un internado de élite, lejos de su hogar.

Aparte de las consideraciones sobre los méritos técnicos del filme y su estructura dramática -que hizo escuela según muchos críticos- quisiera referirme a la moraleja final de la historia: resulta que Rosebud era el nombre del trineo que le quitaron al pequeño Charles el día en que (luego que su madre recibiera una cuantiosa herencia y decidiera alejarlo de la influencia de un padre alcohólico y abusador creando un fideicomiso a cargo de educarlo hasta su mayoría de edad) llegó hasta su humilde cabaña un famoso banquero que desde entonces sería su tutor, para llevarlo a un internado de élite donde modelaron su carácter y lo convirtieron en una máquina cuidadosamente programada para ganar a toda costa, en cualquier situación o circunstancia.

En el fondo, sin embargo, siempre añoró lo que le arrebataron: su hogar y su niñez.

De manera que el mensaje principal del filme -que según muchos, resume el pugilato del gobierno y cierta parte de la sociedad norteamericana en la primera mitad del siglo XX y finales del XIX- parece ser la advertencia de que la felicidad no se encuentra en las cosas, el dinero o el poder, sino en algo tan sencillo como sentirse satisfecho consigo mismo. Enseñanza que por cierto, es la base de varias exitosas filosofías humanistas.

William Randolph Hearst

William Randolph Hearst

I make the news!

Pero aunque supuestamente la historia era ficticia, tenía un sospechoso parecido con la de un personaje de la vida real: William Randolph Hearst, poderosísimo magnate de la prensa norteamericana de la época que carga con el dudoso honor de haber inventado la prensa “amarillista”, es decir, la manipulación mediática ajena a la verdad y afín al escándalo y al morbo, con el fin de vender.

Uno de sus dichos: “I make the news!” (Yo hago las noticias!) refleja su siniestra idiosincracia. Anticomunista furibundo y partidario de la caza de brujas, fue acusado de xenófobo y pronazi.

Existe una anécdota sobre él que de ser cierta, lo colocaría en una posición difícil de superar en el panteón de la ultraderecha: Cuentan que a finales del siglo XIX, poco antes de la segunda guerra (1895-1898) entre España y los criollos por la independencia de Cuba, Hearst mandó un reportero a cubrir la Isla. Y dicen que aquel periodista al llegar a La Habana y no constatar ninguna acción militar, le mandó un telegrama a su patrón diciéndole que él no veía la guerra por ningún lado. A lo que Hearst le contestó con otro telegrama: “No se preocupe, ya la verá. Ud. ponga las fotos, que yo pongo la guerra“.

Acorazado USS Maine

Acorazado USS Maine

Lo que sí está comprobado es que fueron sus periódicos los que comenzaron la campaña mediática que le echó la culpa a España por la explosión en 1898 del USS Maine (un buque de guerra norteamericano que se encontraba estacionado en la bahía de La Habana supuestamente para proteger los intereses de los ciudadanos norteamericanos en la Isla porque EU era un país neutral al conflicto armado). Y aunque a la luz de la lógica resulta difícil de creer que España tuviera algún interés en tener como enemigo a una nación tan poderosa, la campaña dio resultado y como consecuencia EU entró en la guerra y venció a España en unas pocas semanas (algo que los cubanos venían añorando al menos desde 1868).

Cuba pasó a tener un gobernador gringo durante unos años y el 20 de Mayo de 1902 obtuvo su independencia. Pero la bandera que se arrió ese día no fue la española, sino la norteamericana.

A esas lindezas se agrega su apoyo al porfiriato (1876-1911) -una de las grandes dictaduras mexicanas- y luego a Victoriano Huerta, el asesino de Madero (el presidente electo que sustituyó a Porfirio Díaz) con el evidente propósito de defender sus propiedades en México.

De ese tamaño se las gastaba el señor.

Marion Davies, famosa y bella artriz que mantuvo durante 30 años una relación con Hearst.

Marion Davies, famosa y bella artriz que mantuvo durante 30 años una relación con Hearst.

Pero no todo le salía bien a Hearst. Dicen que Rosebud (que suena parecido a rose butt, algo así como culito rosado) era en realidad el apodo con que se refería a las partes íntimas de su novia, la bella actriz Marion Davies, a la que una vez sorprendió besándose con Charles Chaplin en una fiesta de cumpleaños que se celebraba en su yate, lo cual produjo un pleito algo confuso en el que hubo un muerto. Y parece que Hearst se sintió tan humillado y molesto al ver expuesta su vida íntima hasta en sus más embarazosos detalles (cuernos incluídos), que juró vengarse de Welles.

Y a decir verdad, parece que lo logró.

En primer lugar, utilizó toda su influencia y fortuna para evitar que el filme se exhibiera en los cines, cosa que al menos logró parcialmente. Pero Hearst ya no era joven y quiso que su castigo le sobreviviera: dicen que poco antes de morir, dejó instrucciones para que sus abogados -apoyados en su inmensa fortuna- hostigaran de por vida a Welles, haciéndolo el blanco de innumerables demandas y acusaciones que no lo dejaron levantar cabeza durante el resto de su existencia.

Cierto o no esto último, es conocido que Orson Welles sostuvo durante toda su vida muchos pleitos financieros/legales y que luego de Citizen Kane -a pesar de que produjo otras películas e incluso recibió un Oscar honorífico en 1971- nunca volvió a lograr un éxito tan grande.

Hasta aquí mi descripción del filme de Wells, el cual según mi criterio tiene un parecido asombroso con la realidad norteamericana de hoy.

Ahora explicaré por qué.

donald-trump-celestial-mission

Nombre las 3 funciones más importantes del gobierno: 1) Hacer la Seguridad Nacional grande otra vez; 2) Hacer la Educación grande otra vez; 3) Hacer la Salud Pública grande otra vez; 4) Hacer [el negocio de] la Vivienda grande otra vez; 5) Hacer [el negocio de] los barrios grande otra vez; 6) Hacer al Gobierno grande otra vez; 7) Hacer a Donald Trump grande otra vez…

Sólo soy, he sido y seré un norteamericano“, Charles Foster Kane.

Quizás el haber estado obligado desde la niñez a oír los discursos de Castro, hizo que desarrollara una especie de radar que me ayuda a detectar desde lejos a los tipos de su especie.

La primera impresión que tuve de Trump fue la de un tipo medio chiflado, mitad megalómano, mitad demagogo. No brillaba precisamente por la belleza o la complejidad de su discurso y las ideas expuestas, sino más bien por su visión simplista de la realidad, su lenguaje chabacano -ajeno a lo que uno esperaría de un gran estadista- y su prepotencia. Me causaba un rechazo instintivo. Francamente, no pensé que tuviera la menor probabilidad de ganar la presidencia de EU.

Me equivocaba.

Creo que mi error estuvo -entre otras cosas- en haber sobrevalorado la capacidad de juzgar por sí mismo del norteamericano medio. Es decir, de no ser manipulado.

Porque -pensaba yo- de un país que ha sido capaz de mantener durante muchos decenios la supremacía mundial en tantos frentes (tecnológico, comercial, científico, intelectual, docente, militar, literario, artístico, legal…) uno esperaría que tuviera una población mayoritariamente culta y difícil de ser manejada por un demagogo, no?.

Falso. La cultura no nos exenta del comportamiento como animales grupales, algo que está incrustado en nuestro ADN desde tiempos inmemoriales, cuando la selección natural “descubrió” que agruparse es beneficioso para la supervivencia.

Por ejemplo, la Alemania de 1930 era una sociedad mucho más culta que la norteamericana. Sin embargo, las consecuencias de la I Guerra Mundial habían llevado a sus ciudadanos a una situación económica desesperada, lo cual facilitó en gran medida que le hicieran caso a un tipo como el hijoeputa de Adolfito, que prometiéndoles el oro y el moro, los llevó a un fracaso aún peor.

Ciro, Cueto y Miguel, los integrantes del Trío Matamoros

Ciro, Cueto y Miguel, los integrantes del Trío Matamoros, que inmortalizó entre otros, el famosísimo  Son de la Loma

Entonces… de dónde son los cantantes, digo, los votantes?

La victoria de Trump me llevó en primer lugar a reconocer que mi visión del pueblo norteamericano quizás no fuera muy real. Y luego, a tratar de saber la verdad, es decir, conocer quiénes fueron sus partidarios. Porque indudablemente, existen. Descubrí que hay muchos norteamericanos que no la pasan tan bien como yo pensaba.

Michael Moore no es precisamente una persona en quien yo confíe ciegamente o tenga en alta estima, pero hizo un documental (TrumpLand) que sinceramente creo me ayudó a entender mejor el problema. En él, dos periodistas francesas viajan a EU y realizan un viaje por tierra desde Chicago hasta Miami, pasando por toda una serie de territorios conocidos como el “cinturón del acero” porque abundaban las industrias básicas relacionadas con el acero (fundiciones, ferrocarriles, maquinaria pesada, ensambladoras de coches, etc), baluartes del voto republicano duro.

De http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Rust-belt-map.jpg#file, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3000009

Cinturón del acero (marcado en rojo), en la región nordeste de EU. Imagen tomada de http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Rust-belt-map.jpg#file

Durante el viaje van entrevistando a personas con las cuales se encuentran, a las que les preguntan por sus problemas y sus opiniones políticas: un obrero de la construcción sin empleo fijo, un cantante de rock de la tercera edad con hijos que tampoco tienen empleo y no alcanzan crédito para estudiar en la universidad, unos motociclistas de Harley Davidson de ésos llenos de tatuajes, con colas de caballos, pañuelos en la cabeza y caras de malos, un matrimonio de ancianos sin retiro, un miembro del Ku Klux Klan con tipo de mariguanero delincuentón, una muchacha fanática religiosa de Memphis de ésas que sólo lee la Biblia y quiere que todo el mundo piense como ella pero no sabe casi nada sobre el mundo, y hasta un cubano de Miami partidario de que detengan la inmigración como si él mismo no fuera inmigrante. Todos, simpatizantes de Trump.

A pesar de su diversidad, tienen algunos rasgos comunes: casi todos son blancos, su nivel escolar no es muy alto, la mayoría vive en zonas industriales del nordeste venidas a menos por las crisis económicas (ahora los chistosos llaman Cinturón del Óxido al antiguo Cinturón del Acero) y se sienten inclinados a echarle la culpa de sus desdichas al gobierno o a otros grupos humanos como los negros, los inmigrantes o los judíos.

Pero principalmente, ninguno de ellos tiene una situación económica desahogada. Y eso es precisamente lo que los une, la esperanza de que Trump les resuelva sus problemas.

Porque esa gente han visto sucederse los gobiernos demócratas y republicanos con la regularidad de un péndulo oscilando (burro, elefante, burro, elefante…) sin que ninguno los haya ayudado de veras a resolver sus problemas sino más bien al contrario, en cada elongación la cosa se ha puesto peor. De manera que muchos han perdido la fe en el sistema o en los políticos tradicionales.

Y en eso Trump es un experto en presentarse: ÉL es el tipo antisistema. El que les va a decir a todos los políticos de siempre, a los demócratas y hasta a los republicanos (que supuestamente son su propio partido), con la gestualidad y el slang de matón de barrio que tanto impresiona a sus partidarios, algo parecido a: “A ver, pendejos, échense pa’llá, que llegué YO, chingada madre!“.

Qué les podría decir a ese grupo de personas? Que sus problemas no existen? No creo que me creyeran (sobre todo, porque SÍ existen). O que Trump en vez de resolverlos, los empeorará? Tampoco me creerían.

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El granjero Jones entrando en el establo con un látigo para castigar a los animales. Escena de La Rebelión de la Granja, de George Orwell

Uds. quieren que vuelva Jones?

Hay una técnica muy común y efectiva utilizada por los demagogos bien entrenados. Podríamos llamarla la política binaria. Consiste en convencer a la gente de que sólo hay dos opciones: la del enemigo, y la tuya. Y como la del enemigo ya se probó y es mala, entonces la tuya es la buena y cualquier desviación del camino actual, provocaría que el malo se hiciera de nuevo con el poder.

Es lo que le decía el verraco Napoleón a los animales en La Rebelión de la Granja, el genial librito de George Orwell. O el Fifo a los cubanos.

Por supuesto que la implicación lógica sobre la que se basa este razonamiento, es falsa. Pero ha sido utilizado con éxito en innumerables ocasiones a lo largo de la Historia.

Al respecto, creo que debo aclarar algo: el hecho de que no me guste Trump, no implica que me guste Hillary u Obama.

Hillary es una mentirosa enredada en sus propias trampas, como lo de los emails o lo de Benghazi. Y Obama entre otras muchas cosas, tuvo el dudoso privilegio de elevar la deuda del estado hasta más allá del 100% del PIB, unos 19 trillones de dólares. Algo tan peligroso e irresponsable como estar alegremente rodeado de 100 bombas nucleares y no recordar dónde pusiste el botón que las hace estallar.

De hecho, algo que me pregunto es si entre los 300 y pico de millones de habitantes de EU, no había otros tipos más adecuados para las candidaturas demócrata y republicana. Porque los dos que escogieron con tanto cuidado, fueron nefastos. Mejor los hubieran designado en una lotería.

Aclarando: Para mí, los ideales establecidos por los Padres Fundadores y expresados en la Constitución siguen estando ahí, a salvo de cualquier intento de enlodarlos o desvirtuarlos. Aunque muchas veces quienes están llamados a implementarlos en la práctica, sean una partida de gandallas.

Juego de palabras intraducible. Comb es peine, y la frase remeda una canción famosa de Peter Seeger: We shall Overcome (Nosotros Venceremos), refiriéndose a los problemas raciales de los negros norteamericanos. La burla está en que el peinado de Trump seguramente requiere de mucho trabajo con el peine.

Juego de palabras intraducible. Comb es peine, y la frase remeda fonéticamente a una canción famosa de Peter Seeger: We shall Overcome (Nosotros Venceremos), refiriéndose a los problemas raciales de los negros norteamericanos. La burla está en que el peinado de Trump seguramente requiere de mucho trabajo con el peine.

Ahora quisiera hablar de algunas de las decisiones de Trump en sus primeras semanas como presidente.

Los primeros inmigrantes ilegales

Los primeros inmigrantes ilegales. Dice el jefe indio a los peregrinos: “No tienen permiso de residencia ni visas? Lo siento, pero necesitamos ver algún tipo de identificación!”.

El Muslim ban y el “pursuit of happyness”

Si Trump en vez de ser descendiente de inmigrantes alemanes y escoceses, hubiera sido miembro de la tribu de los wanpanoag (los que recibieron a los Padres Peregrinos) en los tiempos del Mayflower, seguramente que EU no sería la gran nación que es hoy, porque no los hubiera dejado establecerse. Así de fácil.

Por suerte, aún faltaba mucho tiempo para que naciera. De manera que los peregrinos llegaron a Cape Cod (en las cercanías de lo que hoy es Boston) a finales de 1620, huyendo de la persecusión religiosa de Jacobo I de Inglaterra, y dieron los primeros pasos para la fundación de una nación que con el tiempo se convertiría en símbolo de libertad y justicia para todos los perseguidos del mundo.

Si quitáramos de EU toda la gente de ascendencia irlandesa, italiana, japonesa, china, coreana, mexicana, puertoriqueña, dominicana, jamaiquina, cubana, venezolana, africana, latinoamericana y asiática en general… no sé si quedaría gente suficiente para llenar un par de estados.

Para decirlo claro: la gente es el principal recurso de un país. No basta con que una nación tenga tierras, costas, montañas, valles, minerales, energía… si tiene poca gente, tendrá problemas. Y si no miren a Canadá con su inmensa cantidad de terreno y recursos de todo tipo, que siempre anda buscando personas que vayan a explotarlos.

Además, muchos inmigrantes llegan al país que los recibe con la mala experiencia del lugar de donde salieron, lo cual hace que valoren su buena suerte y se esfuercen por trabajar incluso más que algunos de los nacidos en el lugar de arribo. Por eso son tan valiosos, sin importar si son médicos, ingenieros, científicos, o simples obreros.

Por supuesto, también creo que es justo que cada país tenga el derecho de examinar a los inmigrantes, antes de que éstos entren a su territorio. Siempre ha habido gente mala que intenta penetrar para hacer daño, y a ésos no se les debe permitir nada. Punto.

Alemania nazi. Letrero advirtiendo que el dueño del comercio es judío

Alemania nazi. Letrero advirtiendo que el dueño del comercio es judío

Pero el filtro tiene que ponerse a nivel individual, no a nivel de grupo. No se debería de juzgar o discriminar a nadie por su origen racial o étnico, su color, su país de origen, su religión, sus preferencias sexuales, etc. Si las leyes no se aplican a los individuos sino a los grupos humanos, se convierten en cosas francamente despreciables y odiosas. Como las leyes de Hitler para los judíos.

Y lo que Trump ha hecho es precisamente eso, discriminar por grupos, no por individuos. Lo cual, por cierto está expresamente prohibido por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica.

Estatua de la Libertad

Estatua de la Libertad, modificada

La excusa del gobierno es que hay países “mayoritariamente musulmanes” de donde provienen gran parte de los terroristas y es muy difícil saber lo que pretende realmente cada uno de sus inmigrantes.

Bueno, yo no he dicho que sea fácil. Pero es lo justo. Tampoco es fácil saber lo que pretende hacer alguien que ya vive dentro del país. Aunque sea hijo de ciudadanos por varias generaciones (como han resultado ser los autores de muchos atentados recientes). Y como Trump, casualmente.

Las leyes se cumplen, no se “interpretan”. Eso es precisamente lo mejor de vivir en un país de leyes.

Yo no soy experto en el tema, pero sé lo suficiente como para decir que sólo existe una forma legal para evitar el cumplir con las garantías constitucionales: el estado de excepción que se produce al entrar en guerra o cuando un acontecimiento pone en peligro la paz y la estabilidad del país. Pero para ponerlo en vigor, el Ejecutivo tiene que solicitarlo y el Congreso tiene que autorizarlo públicamente, y sólo por un período de tiempo.

Como hicieron -por ejemplo- con los japoneses residentes en EU durante la II Guerra Mundial, a los que internaron en campos de concentración luego que el Congreso lo autorizó y Roosevelt firmó la ley el 21 de marzo de 1942. Espantoso, abusivo (los más afortunados tuvieron 7 días para malvender sus propiedades pero la mayoría las perdieron),  y posiblemente inútil (nunca descubrieron planes subversivos que implicaran a los internados), pero al menos, legal.

A ver, si Ud. fuera un tipo tranquilo -digamos un sirio- que de buenas a primeras se ve envuelto en un conflicto bélico y al cual su casa se la destruyó un misil, que no encuentra comida para su familia, que vive en un lugar sin agua, sin medicinas, sin nada. No trataría de escapar hacia otro lugar en donde lo dejaran vivir en paz? Qué pensaría si alguien le impide llegar al otro lugar aduciendo que Ud. puede ser un terrorista?

Ornitorrinco. El animalito demuestra la Evolución porque es un híbrido entre clases de vertebrados: tiene pico de pato, tetas de mamífero, cola de castor y garras de nutria. Se reproduce por huevos en lugar de parir vivas a sus crías.

Ornitorrinco. El animalito demuestra la Evolución porque es un híbrido entre diferentes clases de vertebrados: tiene pico de ave (pato), tetas de mamífero, cola de castor y garras de nutria. Se reproduce por huevos en lugar de parir vivas a sus crías.

Pretender que todo musulmán es extremista sin querer ver ejemplos que desmienten tal afirmación, me recuerda el caso del ornitorrinco: Como el animalito es una demostración viviente de que la Evolución es cierta, cuando llegaron con un ejemplar y le dijeron a los sabios que defendían el Creacionismo: vaya, aquí tienen la prueba, para que aprendan! Saben lo que hicieron? Negaron la existencia del ornitorrinco, y resulta que lo tenían delante de ellos!

Creo que es cierto que en muchos lugares del mundo hay culturas atrasadas, que permiten o alientan prácticas terribles como la ablación del clítoris, la marginación y abuso de la mujer o la lapidación por adulterio. Son “bolsones residuales de barbarie“, como los llama un amigo mío. Pero decir que todos los que viven en un lugar así son partidarios de tales prácticas, es una mentira. Muchos, sencillamente están atrapados por haber nacido allí. Lo contrario sería como afirmar que todos los norteamericanos de Alabama son algodoneros segregacionistas. O que todos los cubanos que viven en Cuba son comunistas.

En  realidad, lo que está haciendo Trump es provocar el miedo de la gente para escudarse en él y  justificar sus sentimientos racistas. De hecho, los incidentes que involucran algún tipo de xenofobia han proliferado últimamente en EU, porque los xenófobos se siente alentados por Trump. Debería de darle vergüenza.

Para dejarlo bien claro: no todo musulmán es yihadista. Los hay por montones que son personas normales y buenas. Yo he conocido algunas, así que me consta. Y tratarlas a todas como si lo fueran, equivale a establecer un estado de excepción sin permiso. Y eso es un delito.

La Gran Muralla China. Largo total: más de 20,000 kilómetros. Su objetivo era evitar que los bárbaros de Mongolia entraran en China. Su construcción duró unos 2000 años. En realidad, sólo sirvió para dos cosas: para ná y para una chingada...

La Gran Muralla China. Largo total: más de 20,000 kilómetros. Su objetivo era evitar que los bárbaros de Mongolia y Manchuria entraran en China. Su construcción duró unos 2000 años. En realidad, como dicen en México, sólo sirvió para dos cosas: pa’ná y pa’una chingada…

El Muro

Antes de hablar del muro que pretende construír Trump a lo largo de la frontera de EU con México, me gustaría referirme brevemente al “problema fronterizo” en general.

Para ello, estableceré algunos hechos básicos, algo así como los axiomas del asunto:

Monto anual de las remesas de migrantes hacia sus familiares en México

Monto anual de las remesas de migrantes hacia sus familiares en México

  • Para los gobiernos mexicano, centroamericanos y del tercer mundo en general, los inmigrantes ilegales son un negocio redondo: una vez que pasan la frontera de EU, te quitas de arriba la responsabilidad de que tengan trabajo y se convierten en una fuente de divisas de primer orden porque buena parte de lo que ganan allá, se lo envían a sus familiares en sus respectivos países. En México en particular, las entradas en 2015 llegaron a los 25 mil millones de dólares, cifra comparable a los ingresos por la venta de petróleo.
  • Para el gobierno americano, también son un negocio redondo: los inmigrantes ilegales trabajan mucho y cobran poco. Es decir, si tuvieran que utilizar trabajadores gringos para los mismos trabajos, los productos o servicios saldrían muchísimo más caros.

Estas dos razones son las verdaderas responsables de que ese estado de cosas se haya mantenido durante tanto tiempo. Como siempre ha sido, la economía mayorea a la política.

La entrada irrestricta de mexicanos a EU no le convendría al gobierno de México, porque entonces se llevarían a sus familias completas y dejarían de enviar nada de retache. Y al gobierno norteamericano tampoco, porque el exceso de oferta de mano de obra tendría como resultado la baja generalizada en los salarios (no solamente los agrícolas), con la consecuente depresión económica. Por eso los gringos no implementan una política que ofrezca una ventana para que los inmigrantes legalicen su status: están protegiendo su economía.

Lo contrario también sería contraproducente: si de verdad interrumpen de cuajo la entrada de ilegales y devuelven a los que ya están dentro, México se quedaría sin remesas, y en EU los productos y servicios (suponiendo que contrataran a norteamericanos) se encarecerían hasta la locura.

De manera que como en tantas otras ocasiones, el negocio está en el equilibrio: “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”, como dicen.

Todo lo demás -en particular las apelaciones a la soberanía y al patriotismo por parte de los funcionarios del gobierno de México, y la historia de los mexicanos violadores y delincuentes por parte de Trump- son palabrerías de políticos corruptos y/o demagogos y/o racistas.

Por ejemplo, si a Peña Nieto desde el principio de su mandato le hubieran importado tanto los indocumentados deportados por EU hacia México -una historia llena de separaciones familiares porque a la “migra”, es decir, a la autoridades de inmigración sólo les importa cumplir la ley y no los aspectos humanos o más bien inhumanos del asunto-, ¿porqué se hizo presente en el aeropuerto para recibir a 150 hace sólo unos días, y no lo hizo ni una sola vez con los 3 millones que deportó Obama a sotto voce durante los 8 años de su administración?

Cualquiera diría que estaba tratando de utilizar la indignación popular hacia Trump, para recuperar aunque sea algo de aprobación en su gestión como presidente (ya anda por valores menores al 10%), verdad? Algo que huele a deshonestidad por todos lados.

Claro, podría pensarse en otra solución: que la economía mexicana mejorara tanto, que el incentivo de emigrar para ganar más, desapareciera (porque aún explotados, los migrantes ganan mucho más que en sus países de origen). Pero eso es más fácil de decir que de hacer. Al menos, con nuestros gobernantes actuales, tan inteligentes y dedicados…

adicciones

Las drogas

Otro aspecto del problema fronterizo, son las drogas. Ya me he referido a ello varias veces en este blog, pero no creo que pueda evitar escribir aquí de nuevo mis opiniones:

El negocio de las drogas depende de dos factores: la demanda y la prohibición. Si quitáramos cualquiera de ellos, el negocio se caería.

La demanda no la podría o sabría quitar nadie porque depende de la voluntad de la gente. Siempre habrá quien por ignorancia o por debilidad de carácter, intentará drogarse. Además, está en su derecho de hacer lo que quiera con su cuerpo. Aunque se haga daño. Igual que con el tabaco o con el alcohol, que también son sustancias adictivas pero no están prohibidas.

Luego entonces, la única forma de acabar con el negocio sería acabando con la prohibición. Que se drogue el que quiera, lo mismo con mariguana, con cocaína, con metanfetaminas o con lo que sea, y punto.

¡Pero qué barbaridad! -dicen los partidarios de la prohibición- eso no se puede hacer porque entonces el consumo aumentaría aún más!!!

Falso.

En primer lugar, el consumo de drogas en el mundo no ha hecho más que aumentar durante los últimos 70 años, casualmente el mismo tiempo que lleva vigente la prohibición. De manera que no ha servido de nada, no ha cumplido su objetivo.

En segundo lugar, hoy en día todo el que quiere consumir drogas, ya lo hace. Sólo que tiene que comprarlas a un altísimo precio.

Una vez oí decir al presidente de Costa Rica, hablando en una de esas reuniones de mandatarios regionales, que un kilo de cocaína en la frontera entre EU y México cuesta aproximadamente 1000 dólares. Pero que ese mismo kilo, en Nueva York, cuesta 150,000 dólares. Qué otro negocio multiplica tu inversión por 150 en unas horas?

Si elimináramos la prohibición, el precio bajaría drásticamente y el negocio ya no sería tan lucrativo, con lo cual las mafias tendrían menos dinero para sobornar jueces, policías, políticos, etc, o para comprar armas. Quizás seguirían traficando, pero en condiciones mucho menos ventajosas desde el punto de vista económico, como si traficaran con arroz, frijoles, o talco.

En tercer lugar está la experiencia de países que -como Portugal o Uruguay- han eliminado totalmente la prohibición. En dichos países el uso de drogas… ha disminuído!!! Cómo es posible??? Pues probablemente porque el consumo ya estaba saturado y el dinero que anteriormente se utilizaba sin mucho éxito para combatirlo, ahora se utiliza para enseñar a la gente a no hacerlo o para curar a los que ya lo hacían. Siempre hay quien hace caso. O sea, cuando algo ya está en su máximo, la única variación posible es para disminuír.

No puedo dejar de incluír aquí un párrafo con las conclusiones de un reporte sobre el caso de Portugal, hecho por el famoso CATO Institute de Washington DC, utilizando no pronósticos sino datos duros, recogidos luego de varios años de implementada la política de no prohibición:

“None of the fears promulgated by opponents of Portuguese decriminalization has come to fruition, whereas many of the benefits predicted by drug policymakers from instituting a decriminalization regime have been realized. While drug addiction, usage, and associated pathologies continue to skyrocket in many EU states, those problems—in virtually every relevant category—have been either contained or measurably improved within Portugal since 2001. In certain key demographic segments, drug usage has decreased in absolute terms in the decriminalization framework, even as usage across the EU continues to increase, including in those states that continue to take the hardest line in criminalizing drug possession and usage.”

La traducción del cual podría ser:

“Ninguno de los temores expresados por los opositores a la despenalización en Portugal se han materializado, mientras que muchos de los beneficios predichos por los diseñadores de la política antiprohibición, se han hecho realidad. Mientras que la adicción a las drogas, su uso y las patologías asociadas continúan creciendo rápidamente en muchos estados de EU, estos problemas -en virtualmente cualquier categoría importante- han sido detenidos u ostensiblemente mejorados en Portugal a partir del 2001. En ciertos segmentos demográficos clave, el uso de las drogas ha disminuído en términos absolutos bajo el esquema de despenalización, mientras que el uso en EU continúa incrementándose, incluyendo aquellos estados con las más fuertes regulaciones en contra de la posesión y el uso de drogas.”

Y entonces porqué ya no han quitado la prohibición? Porque les conviene.

¿Pero Cómo?!!!, estás diciendo que todo el esfuerzo que se hace para implementar la prohibición es falso, es pura pala, es simulación, y que en realidad están desde hace 70 años engañándonos? -dirán algunos de Uds.

Bueno, yo sé que a muchos le sorprenderá lo elaborado de mi respuesta a esta pregunta, pero no me queda más remedio que ser explícito y extenderme al máximo: SÍ!

Que qué pruebas tengo? Ninguna. O al menos, ninguna evidencial.

Pero circunstancial, sí tengo una: no hay ninguna otra respuesta. Si alguien durante 70 años toma la misma medicina y no mejora sino que empeora, una de dos: o a Ud. le conviene estar enfermo y está simulando que quiere curarse, o Ud. es un perfecto imbécil. Y francamente, no creo que los políticos sean imbéciles.

Entonces cuál es el beneficio, la razón por la cual no acaban con el problema de las drogas de una buena vez?

El lavado de dinero, naturalmente. Todas las economías del mundo, aquejadas de la muy infecciosa y peligrosa enfermedad llamada “deuda pública“, la cual crece incontroladamente hasta llegar como en el caso de EU al 100% de su PIB, sólo logran mantenerse a flote por la inyección de dinero sucio proveniente de las drogas. Este mecanismo es muy viejo, y está estudiado hasta en sus menores detalles. Es el eterno pleito entre Keynes y Hayek: o gastas -sacando el dinero de donde puedas- y te mantienes pero te endeudas, o ahorras y provocas una recesión. Punto.

Otro aspecto del problema que siempre me ha llamado la atención, es la distribución: para el gobierno de EU, México es culpable de producir y sobre todo, introducir la droga en su su territorio.

Para ello, se transporta de muy diversas maneras: en vehículos terrestres que atraviesan los pasos fronterizos y que la llevan escondida en algun lugar, mediante “mulas” o personas que llenan su tracto digestivo con bolsitas de nylon conteniéndola, “sembrando” la droga en el equipaje de turistas y visitantes inocentes, mediante avionetas que hacen vuelos rasantes y aterrizan en los desiertos, con pequeños submarinos y lanchas rápidas que tiran los paquetes al mar cerca de las costas, con catapultas que lanzan paquetes por encima del muro (que por cierto ya existe en muchas franjas de la frontera), con túneles, dentro de juguetes… en fin, el surtido de modalidades es casi infinito.

Se diría que existe todo un ejército de trabajadores del lado mexicano, dedicados al tráfico. Gente que marca tarjeta y va al trabajo como cualquier otro empleado.

Lo que me llama la atención es ver cómo todo ese tráfico -que en México necesita trenes de carga- se puede meter en las cajuelas de los 4 Grand Marquis de los traficantes neoyorquinos -de ésos con dientes de oro y cadenotas al cuello- que al parecer son los únicos encargados de distribuírla en el lado gringo.

Porque que yo sepa, del otro lado no hay nada más que distribución minorista…

O será que en realidad, del lado norteamericano EXISTE una red de distribución mayorista igual o mejor que la de su contraparte mexicana? Algo así tan grande como una red nacional de almacenes y camiones de distribución de CocaCola, pero sin que nadie los vea?

Vaya! Deben de estar pintados con pintura invisible, casi seguro.

Entonces, porqué no agarran a los mayoristas de su lado? Porqué sólo nosotros los de México somos los culpables?

De manera que en el caso concreto de EU y México, el asunto está completamente resuelto y diseñado. Cada parte tiene su papel y es como sigue: EU pone la demanda y mira hacia otro lado con cara de angelito, mientras que México pone los muertos y carga con la culpa.

Y no son diez, cien o mil muertitos, sino que desde el 2006 a la fecha vamos llegando a los 160 mil. Claro, esa cifra no es oficial. La oficial es mucho más baja. Pero también es mucho más dudosa, porque la política del gobierno mexicano siempre ha sido la de negar la realidad: ante cualquier matanza, descubrimiento de fosa clandestina, secuestro, atentado, etc, los funcionarios usan una frase que la mayoría de la gente en México ya toma a burla, lo llaman “un hecho aislado” -no un asesinato más, un secuestro más, etc, como sería lo honesto. Esos intentos de tapar el Sol con un dedo, en lugar de engañar a nadie, los hunden más en el desprestigio. En cierta forma, están repitiendo el caso del ornitorrinco. Proceder que -por cierto- fue descrito hace años con esta frase genial:

En nuestra época, el discurso político consiste por lo general en la defensa de lo indefendible… Así el lenguaje político está repleto de eufemismos, peticiones de principios y oscura vaguedad. George Orwell

Muro

Muro

“Localiza un muro de 15 metros de altura, y yo te encontraré una escalera de 16 metros”, Janet Napolitano (Secretaria de Seguridad Nacional 2009-2013)

Y ahora resulta que en medio de este complejo panorama, se nos aparece Trump con su genial idea de hacer un muro.

Para cualquiera que intente pensar siquiera un poquito en el problema, en lo que se refiere a las drogas el muro no acabaría con el negocio, sino más bien lo haría más lucrativo. Ahora los narcos ya no tendrán el incentivo de multiplicar su dinero por 150, no. Ahora lo multiplicarán por 300.

Y en cuanto a los ilegales sucedería algo parecido: ya los coyotes no te pedirán 10 mil dólares por cruzarte del otro lado. Ahora te pedirán 20 ó 30 mil.

Porque lo que sí está en dudas -al menos para mí- es que el muro logre detener a alguien.

Los muros se perforan, se brincan, se destruyen, se pasan por debajo, en fin…

Establecer una barrera para detener un flujo cualquiera sin desactivar primero el origen de dicho flujo, es tan tonto como cerrar el desagüe de una presa en medio de un diluvio tipo Arca de Noé: lo único que lograrías es aumentar la probabilidad de que reviente la cortina de contención.

Si Trump aprendiera algo de Historia, sabría que la crónica de los muros en el mundo es muy larga. Y además, muy poco exitosa.

Mr Gorvachov: Tear down this wall! - Ronald Reagan in Berlin 1986

Mr Gorbachev: Tear down this wall! ” – famosas palabras de Ronald Reagan en su visita a Berlin, el 12 de Junio de 1987

La Gran Muralla China es el ejemplo más famoso. Pero hay otros muchos: la Línea Maginot, que no pudo contener a los alemanes en su avance hacia Francia en la II Guerra Mundial; la Muralla de La Habana, cuya construcción duró más de 100 años y cuando estuvo lista ya no había piratas así que la desbarataron enseguida; el Muro de Berlín que sólo sirvió para que los rusos quedaran en ridículo…

Lo que sí creo es que Trump tiene todo el derecho del mundo a construírlo siempre que lo haga en su territorio, no en el nuestro. Y con dinero gringo, por supuesto. Pero también creo que se convertirá en un monumento a su estupidez, de unos 3200 kilómetros de largo. No está nada mal para un megalómano, verdad?

TLC (Tratado de Libro Comercio de América del Norte)

TLC (Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre Canadá, México y EU)

El TLC

Hay ciencias como la astronomía, que son llamadas “exactas” porque pueden pronosticar la aparición de eventos con precisión de fracciones de segundo -cuando ocurrirá un eclipse, por ejemplo- y ciencias como la meteorología o el pronóstico del tiempo, cuyas predicciones tienen un carácter más “estadístico”, menos determinista: aunque se puede prever la trayectoria aproximada de un huracán, nadie es capaz de predecir con mucha antelación si pasará o no por un lugar en específico. Los factores que determinan el clima son tantos y están tan interrelacionados, que es casi imposible producir pronósticos con certeza absoluta.

La economía pertenece a este segundo grupo. Es más, me atrevería a decir que pocas cosas dependen más de factores aleatorios o imponderables. Las cosechas pueden estropearse por un fenómeno meteorológico o por un evento inesperado como un sismo o la aparición de una plaga. Las industrias pueden dejar de ser importantes por la aparición de una nueva tecnología que les robe el mercado. Las bolsas del mundo pueden experimentar una conmoción por algo tan sencillo como un estornudo o un grito. Las alianzas comerciales pueden dejar de ser convenientes a los ojos de quienes tienen la responsabilidad de mantenerlas, etc.

Además, creo que una de las actividades humanas en donde más se ponen de manifiesto los postulados de la Dialéctica (aquello de la Unidad y Lucha de Contrarios, la Negación de la Negación y la Conversión de la Cantidad en Calidad), es el comercio. Lo digo porque me doy perfecta cuenta de que en ese terreno cada aspecto o tendencia tiene su contraparte y no es posible definirse o aceptar una posición extrema sin perjudicar al régimen en su conjunto.

Por lo tanto, la posición que mejor garantiza la supervivencia del sistema se encuentra por lo general en el equilibrio.

Me explico con un ejemplo (aunque hay muchos): si el tipo de cambio con respecto al dólar favorece al peso, tendremos más poder de compra… pero disminuye el incentivo para la inversión extranjera, lo cual a la larga nos perjudica porque entra menos dinero al país y habrá menos empleos. Si por el contrario, favorece al dólar, las empresas extranjeras invertirán más y por lo tanto habrá más empleo… pero tendremos menos poder de compra (o de pago de obligaciones contraídas en dólares a tasa variable) porque las cosas costarán más a causa de que nuestro peso será más débil.

Claro, puede decirse que lo que costará más son las cosas externas, no los productos que sean enteramente mexicanos. Pero qué productos son enteramente mexicanos? A estas alturas del juego, prácticamente nada depende sólo de un país o de una zona. Todas las cosas están tan imbricadas, que resulta difícil pensar en algo totalmente aislado de lo demás.

Trump juega con eso al mostrar sólo una parte del problema: dice que el TLC perjudica a los EU porque las empresas norteamericanas vienen a poner sus fábricas en México y los obreros gringos pierden sus empleos. Pero no dice que las empresas hacen eso porque los salarios que pagan en México son 10 veces menores a los que tendrían que pagar en EU y de esa forma logran reducir los costos de producción y aumentar sus ganancias. Ganancias que por cierto, se llevan para EU.

Si detrás de esta visión parcial del problema que Trump le quiere meter por los ojos a sus compatriotas y al mundo, está su habilidad como empresario o se trata de simple terquedad de ignorante, es algo que está por verse. Pero creo que está jugando con fuego y nos puede dejar a todos colgando de la brocha. Y cuando me refiero a todos, es realmente a todos: a los mexicanos, a los gringos y al sunsurcorda.

Porque dadas las muestras de inteligencia y delicadeza de espíritu que ha dado hasta ahora, perfectamente puede terminar descalabrando la economía mundial, algo que acarrearía hambrunas y miserias nunca vistas. Y después echarle las culpas al que se le ocurra, Diosito incluído.

Además, resulta sorprendente que se queje de que la balanza comercial con México está desbalanceada en 60 billones de dólares anuales, pero no diga ni pío de la balanza con China, que está también desbalanceada pero en más de 300 billones!

Qué extraño! Así que muy bocón para amenazar al adversario chiquito, pero chito chitón con uno de su tamaño… que por cierto, es el principal acreedor de su deuda externa.

En cuanto al proteccionismo que pretende instaurar Trump, yo, que tengo ojos en la cara y un cerebro para pensar, se me ocurre que al menos en el caso de China la economía “cerrada o planificada” que durante muchos años practicó, le salió como tiro por la culata. Es decir, hasta que no se decidió a abrir sus fronteras y permitir que floreciera el libre mercado, no comenzó su desarrollo. Y hoy en día -aunque no son un país democrático sino un lamentable capitalismo de estado- al menos 300 millones de chinos han logrado salir de la miseria y su PIB ha crecido durante décadas a un ritmo asombroso, cercano al 10% anual. Algo que ya quisieran para un día de fiesta muchas otras naciones.

Aún recuerdo las palabras de Salinas en 1994 para vendernos la idea de que gracias al TLC, México entraría al primer mundo. Evidentemente, no fue así (seguimos en el tercero, con opción al cuarto…), pero como yo no tengo los conocimientos suficientes para hacer una evaluación global, prefiero dejar a Gerardo Esquivel -profesor del Colegio de México-, que nos de la suya:

“Las 2 décadas de vigencia del TLCAN han dejado un saldo de claroscuros. Por un lado, si evaluamos al TLCAN de acuerdo con sus objetivos inmediatos (comercio e inversión), los resultados son relativamente favorables aunque con una clara pérdida de dinamismo en los años recientes. Por otra parte, si evaluamos al TLCAN por sus objetivos finales, los resultados son claramente desfavorables, ya que el tratado no parece haber contribuido de manera significativa a aumentar el crecimiento económico, a cerrar la brecha con los socios comerciales, a reducir la migración, a mejorar los niveles salariales o a reducir la pobreza. Otras dimensiones aportan elementos favorables, como el aumento en el nivel de vida a través del acceso a una mayor variedad de bienes de consumo, aunque también hay resultados indeseables, como el aumento en la desigualdad regional o la mayor sincronización (y, por ende, vulnerabilidad) con el ciclo económico estadounidense.”

GERARDO ESQUIVEL es doctor en Economía por la Harvard University. Actualmente, es profesor-investigador de El Colegio de México. Sígalo en Twitter en @esquivelgerardo.

Mr. Twitty, o el mundo contra mí

Donald Trump, gran histrión

Donald Trump, gran histrión

Una de las experiencias inolvidables para los que sufrimos en carne propia los primeros años de la Revolución cubana, era ese constante estado de inquietud o sobresalto que provenía del Fifo, esa especie de pleito infinito entre el Coma-Andante y “los yankis”, “los capitalistas”, “los gusanos”, “los banqueros de Wall Street”, “los latifundistas”, “los contrarevolucionarios”, “los siquitrillados”, “las agencias de prensa imperialistas”, “los lacayos de Washington”, “los mercenarios”… en fin, contra todo el mundo que no pensara y dijera exactamente lo que a él le convenía en cada momento.

Claramente, aquello denotaba una personalidad enfermiza y paranoica, que necesitaba sentirse el centro del Universo para estar a gusto.

En realidad, muchos políticos han hecho uso de esa técnica, porque saben muy bien que la agresión externa es una vía para lograr la unidad nacional, digamos que el patriotismo a ultranza sirve como instrumento de manipulación. Pero indudablemente el Fifo la llevó a un plano sublime, es decir, a su máxima expresión.

Y debido a esa amarga experiencia es que me resulta tan fácil identificar el mismo rasgo de carácter en Trump.

En el poco tiempo que lleva de presidente, el tipo ya ha tenido pleitos con Alemania, Francia, Australia, México, Rusia, el Poder Judicial, la CIA y otras agencias de seguridad nacional, la ONU, la OTAN, líderes de su propio partido, los medios de prensa, personalidades de Hollywood como Meryl Streep y Arnold Schwarzenegger…

Incluso en su propio gabinete ya van dos bajas, el consejero de Seguridad Nacional y la Secretaria interina de Justicia. Y no lleva ni un mes en el cargo!

Pez peleador (Betta)

Pez peleador (Betta)

Creo que lo único que me falta por ver es que se pelee consigo mismo ante el espejo, como hacen esos pecesitos de pecera…

Analizar cada uno de estos  pleitos extendería demasiado este ya de por sí largo artículo, pero al menos me gustaría referirme a un par de ellos:

El Cuarto Poder: la prensa

El Cuarto Poder: la prensa

Desde los tiempos de Hearst y posiblemente desde mucho antes, la prensa tiene una influencia decisiva en la opinión pública. Lo mismo puede exaltar a alguien y ponerlo en la cúspide del prestigio, que acabar con él y despeñarlo en un abismo insondable de descrédito. No importa tanto si es culpable o no, los periodistas pueden lograr que lo malo luzca bueno y viceversa.

Esta especie de arma de doble filo ha tenido sus momentos de gloria como cuando se utilizó en el caso Watergate para quitar a un presidente tramposo (Richard Nixon) y  también sus ratos de deshonra como cuando ayudó a los partidarios de George W. Bush a destrozar a Mary Mapes (la periodista de 60 Minutes que descubrió en 2004 -cuando  ya Bush era presidente y mandaba a los jóvenes a Iraq y Afganistán- el escándalo de Abu Ghraib y además que en 1968 el muy cabrón, usando la influencia de su padre, había burlado su deber de ir a luchar a Vietnam e incluso había desertado del Ejército sin que esto le hubiera acarreado mayores consecuencias), la cual en vez de recibir un Pulitzer como los periodistas del Washington Post, terminó despedida de su trabajo por la cadena CBS y acusada de mentirosa.

Pero independientemente de lo justo o no de las acciones de la prensa, de lo que sí no tengo dudas es de su poder.

Por eso los artistas y los políticos se cuidan muy bien de cortejarla.

correccion-politica

Corrección política. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: “Yo no creo que las mujeres tengan ningún derecho, y pienso que los gays deben ser ahorcados” – “Wow, qué pendejo eres! Tú debes ser republicano” – “No, realmente soy musulmán y esos son criterios de mi religión” – “Oh, lo siento mucho! Te pido disculpas! Espero que no creas que yo soy una islamofóbica!”

Y para que no me acusen de parcial, he de admitir que una buena parte de la misma se deja cortejar muy a gusto, sobre todo por la izquierda. Es decir, muchos de los medios de prensa actuales son “progres” (pro-demócratas), y partidarios de lo que se ha dado en llamar “la corrección política”, actitud que en mi opinión, si se lleva al extremo también tiene grandes defectos.

El problema parece ser que Trump, navegando a toda vela en su océano de autosuficiencia, le molesta tener que cortejar a nadie, porque piensa que eso lo pone en un plano inferior. Y ello lo ha llevado a una verdadera guerra mediática.

Trump burlándose de Serge Kovalevsky, el periodista discapacitado del New York Times que hace años escribió una frase sobre el 9/11 que lo incomodó

Trump burlándose de Serge Kovalevsky, el periodista discapacitado del New York Times que hace años escribió una frase sobre el 9/11 que lo incomodó

Guerra que ha tenido sus momentos de máxima actividad, como cuando Trump se burló de un periodista discapacitado del New York Times, doblando su mano para remedar su defecto físico y simulando con su cara y su voz la de un retrasado mental -episodio impropio no sólo de un presidente sino hasta de un pandillero del Bronx– y que colmó la paciencia de muchos, incluyendo a Meryl Streep.

Declaración de principios: Yo le proporcionaré a las gentes de esta ciudad un diario que revelará las noticias de forma honesta. Yo les proveeré también una tenaz e incansable defensa de sus derechos como ciudadanos y seres humanos. Firmado: Charles Foster Kane.

Cuando al repasar el filme El Ciudadano Kane para escribir este artículo oí la frase anterior, casi me caigo de espaldas: coño -me dije- esto tiene un asombroso parecido con la realidad!!

El pleito de Trump con los medios se materializa en el uso de Twitter para saltárselos y enviarle mensajes directamente a la gente

El pleito de Trump con los medios se materializa en el uso de Twitter para saltárselos y enviarle mensajes directamente a la gente

El modo que ha encontrado Trump para evitar el tener que bajar la cabeza ante la prensa y no utilizarla como difusora de sus ideas, es Twitter. Por cierto, no deja de ser original. Ni siquiera quiere usar la cuenta @POTUS (P-resident O-f T-he U-nited S-tates), que es la oficial, sino que usa @realDonaldTrump, supongo que para evitarse depender demasiado del Departamento de Estado o de la Casa Blanca, una burocracia en la que no confía.

Casi casi me da pena con él, me imagino lo desagradable que debe ser andar así, desconfiando de todos y de todo, con miedo hasta del cenicero que está en tu mesita de noche, no le vayan a haber puesto un micrófono…

Ivanka Trump junto a su papá y a Justin Trudeau, en la oficina oval. Preciosa foto. Lástima que al estar sentada en la silla presidencial, dan la impresión de estar jugando con la investidura del cargo. Algo que solivianta a los que creen en la solemnidad de los símbolos nacionales. Otra muestra de falta de tacto. O de cerebro.

Ivanka Trump junto a su papá y a Justin Trudeau, en la oficina oval. Preciosa foto. Lástima que al estar sentada en la silla presidencial, dan la impresión de estar jugando con la investidura del cargo. Algo que solivianta a los que creen en la solemnidad de los símbolos nacionales. Otra muestra de falta de tacto. O de cerebro.

Y ya montados en el burro, pues a twittear se ha dicho! Lo malo es que lo mismo se refiere en sus twitts a problemas de estado, que al negocio de modas de su hija Ivanka. Algo equivalente a mezclar la lista del super o de la lavandería, con los asuntos constitucionales. Y que en vez de resolver nada, lo pone en ridículo y lo hace ver como alguien que no distingue lo solemne de lo intrascendente.

Como dicen en Cuba para referirse a alguien terco: “el tipo no quiere perder ni a las escupías!“…

putin

Caricatura de Vladimir Putin, actual líder del gobierno de Rusia y antiguo coronel de la despreciable KGB, el organismo represor de los tiempos del comunismo. La sombra que proyecta su cara… es la Joseph Stalin, el dictador ruso (en realidad georgiano) que gobernó el país con mano de hierro durante 30 años y asesinó a unos 20 millones de sus compatriotas.

El affaire Putin

Pero hay otras cosas más serias. El otro pleito al que quisiera referirme, es el referente a Rusia. No es seguro, pero podría convertirse en su Waterloo, digo, su Watergate.

Aquí el asunto no está tan claro. Parecía que al principio Trump era partidario de hacer las paces con Rusia (quizás tratando de buscar un amigo que lo ayudara a compensar la dependencia económica con el principal acreedor de la deuda externa norteamericana: la China comunista). Incluso, una de sus primeras acciones como presidente fue llamar a Taiwán (la pequeña isla en donde está la China capitalista), algo que molestó mucho al gobierno de Pekín, acostumbrado a ningunear y amenazar a la gente de la islita (allí fue donde se refugiaron las gentes de Chian Kai-Shek, el enemigo de Mao, luego de perder la guerra civil). Parecía como si estuviera tratando de alejarse de China y acercarse a Moscú.

Esto, luego de que Rusia fuera “el coco” para los americanos durante toda la Guerra Fría, olía a algo así como traición.

Mapa del mundo según la novela 1984. Imagen proveniente de https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=67106

Mapa del mundo según la novela “1984”. Imagen proveniente de https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=67106

En particular, a mí me hacía recordar de nuevo “1984“, la genial novela de George Orwell, en donde había tres grandes potencias: Eurasia, Oceanía y Estasia. Siempre en guerra entre sí, con la particularidad de que por lo general dos de ellas se aliaban contra la tercera. Pero no eran siempre las mismas, es decir, a veces Eurasia se aliaba con Oceanía y las dos iban contra Estasia -que hacían ver como el más despreciable enemigo-, pero a veces cambiaban las alianzas y entonces había que cambiar todo, para hacer ver que el despreciable enemigo era el que hasta hacía poco era el más sólido y honorable amigo. Y para que todo funcionara, tenían el Ministerio de la Información, que tenía entre otras funciones el destruír toda la propaganda anterior que criticaba a Estasia, y reimprimirla poniendo a Oceanía como la mala de la película, de manera que nadie pudiera encontrar siquiera una referencia al tiempo en donde las cosas eran al revés. Un verdadero festival de la hipocresía.

Pero luego, las cosas cambiaron de signo: comenzaron a “aparecer” rumores de que Rusia había manipulado sus datos de inteligencia para beneficiar a Trump. Ello hacía pensar en una de dos posibilidades, ninguna de las cuales resultaba agradable: 1) Que Trump fue una especie de marioneta inconsciente de los rusos ó 2) Que Trump se puso de acuerdo con los rusos para que éstos lo ayudaran en su campaña presidencial, desprestigiando a Hillary al publicar documentos comprometedores (sus famosos emails?).

Elefante en cristalería

Elefante en cristalería

Últimamente, las cosas se han vuelto al revés: Trump ha hecho declaraciones criticando a Rusia por haberle quitado a Ucrania el control de la península de Crimea. Y Rusia ha contestado diciendo que no piensa devolverla. Si esto es pala, o es una especie de “escape hacia adelante” de Trump para tratar de recuperar su prestigio, es algo que está por verse. Pero de todas formas, aparece como un palante-y-patrás que no habla muy bien de sus objetivos en la política exterior norteamericana. Más bien, me recuerda a la clásica frase sobre el elefante en la cristalería. O mejor, en la oficina oval.

Oficina oval, lugar oficial de trabajo del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica

Oficina oval, lugar oficial de trabajo del Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica

El asunto todavía no se ha resuelto, pero ya le costó el puesto al asesor de Seguridad Nacional y en estos momentos apunta a una investigación del Congreso. Ya el Poder Judicial le propinó hace poco un primer sopapo con el asunto del Muslim Ban, y si esto otro prospera, podría terminar en un impeachment.

Todavía parece lejano, pero si sucediera creo que me alegraría, porque independientemente de todo lo demás, los tipos muy sanguíneos o de mecha corta como Trump, no son los mejores guardianes del botón rojo del maletín nuclear. Su ira los hace ser fácilmente manipulables. Y de ahí al vacío, no hay más que un paso.

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Abundando en el tema de los partidarios de Trump y dada mi condición de exiliado cubano, antes de terminar quisiera referirme brevemente a un grupo del cual me siento cercano. A ver si me logro expresar con claridad:

He notado que algunos de mis compañeros de exilio apoyan a Trump porque ven en él la mano fuerte que puede vencer al desgobierno de los Castro. Esto, luego de haber sufrido en su propia carne prisiones o abusos de todo tipo durante casi 60 años, es completamente comprensible. Para colmo Obama, con sus absurdas concesiones al régimen sin exigir ningún tipo de compensación -algo que en su versión optimista es ingenuo y en la pesimista es traición-, no hizo más que echar sal en las antiguas heridas. Ud. estaría de acuerdo en que un tribunal ofreciera el perdón al asesino de su padre?

Pero en mi opinión, el odio incubado durante decenios puede volvernos incapaces de distinguir el bien del mal. En otras palabras, puede suceder que la venganza se convierta en el leitmotiv de nuestras vidas al punto que no nos importe el modo de alcanzarla. Y si esto sucede, el enemigo puede decir que nos venció. Porque al arrastrarnos a su terreno, nos hace su igual, nos envilece.

No podemos dejar que eso suceda.

Si para vencer al impositivo, mentiroso y demagogo desgobierno castrista de izquierda, usamos los métodos de un impositivo, mentiroso y demagogo desgobierno trumpista de derecha, no estamos resolviendo gran cosa. En realidad estamos “desvistiendo un santo para vestir a otro”. Sería una victoria “pírrica”.

Al depositar nuestras esperanzas de solución al problema cubano en las manos de alguien cuyos métodos populistas se asemejan como dos gotas de agua a los métodos populistas del dictador Castro, le apostamos al fracaso. No puedo imaginarme cómo los exiliados cubanos que muestran simpatía por Trump, no notan las profundas semejanzas entre los dos narcisistas-megalómanos. Están viendo otra versión de la misma película de terror que ya vieron antes, y no logran distinguir que el asesino es el mismo, sólo que su rol está encarnado por otro artista.

Si yo fuera psicólogo, quizás pudiera intentar seriamente darle una explicación a esta especie de ceguera. Por lo pronto, lo único que se me ocurre es pensar que se trata de simple negación de la realidad negativa, porque es muy duro salir huyendo de tu país por motivos políticos, dejándolo todo atrás: tu patria, tu familia, tus amigos, tu cultura… para encontrarte que en el lugar donde te fuiste, cojean del mismo pie. Hay que ser muy honesto para aceptar -como dice la canción- que tropezaste de nuevo con la misma piedra. Francamente, es desesperanzador.

Pero además, están proclamando sin darse cuenta su poca fe en los ideales sobre los cuales se basa democracia, o su bajo nivel de educación cívica. De cierta forma están diciendo que el sistema de leyes, pesos y contrapesos no funciona, y que -para decirlo con una vieja frase del desacreditado PRI mexicano- “El que no transa, no avanza”.

De paso, se están exponiendo a ser objeto de los mismos métodos. Una vez que Trump se haya consolidado en el gobierno poniendo en los puestos claves a sus compinches, qué impediría que -por ejemplo- la agarrara contra los cubanos que han logrado afianzarse en EU y quisiera expulsarlos hacia Cuba tachándolos de comunistas o de lumpens, como quiere hacer con los mexicanos tachándolos de asesinos y violadores?

Creo que en el pobre horizonte intelectual y filosófico de Trump sólo hay un máximo valor: el dinero. Y el día que se de cuenta de que en Cuba hay un mercado casi virgen de 11-12 millones de personas que necesitan desesperadamente desde calcetines hasta automóviles, pasando por medicinas y alimentos, viviendas y carreteras, etc, a lo mejor y le da por hacer negocios con los Castro. Y entonces los que esperan que él se enfrente al desgobierno de la Isla, estarían -como dicen en México- “cornudos y apaleados”.

Ven porqué los ideales no pueden abandonarse? Son la única forma de sentirse en paz con uno mismo, de hacer algo a futuro de lo cual no tenga que arrepentirme nunca.

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Me faltan por discutir cosas como la marcha atrás en el Obamacare, la posición de Trump ante los desgobiernos de Venezuela, Corea del Norte, y otros asuntos más. Pero esto está ya demasiado largo. Además, debo decir que no en todos los aspectos estoy en desacuerdo con él. Por ejemplo, en lo del control de armas, coincido con su posición. Pero no en lo de prohibir el aborto. En fin, que todavía hay tela por donde cortar. Creo que todavía es muy temprano para hablar de muchas de ellas. Ya tendré que escribir cuando se vea bien a dónde quiere llegar en esos temas.

Ya me descargué, y el efecto terapéutico de escribir se está haciendo notar.

Ojalá y esté equivocado en todas las apreciaciones que he expuesto en este artículo. Prometo disculparme si los hechos posteriores demuestran que no tuve razón. Pero si no es así…

Que Diosito nos coja confesados!

Maletín nuclear

Maletín nuclear

 

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Un mundo feliz, o falaz (XI)

Peste bubónica en la Edad Media

Dibujo de enfermos de peste negra o peste bubónica en la Edad Media, en donde pueden observarse los “bubones” (tumefacción inflamatoria de ganglios linfáticos) que caracterizan y dan nombre a la enfermedad.

La epidemia medieval de peste negra

Uno de los sucesos más aterradores que tuvo lugar en Europa durante la Edad Media, fue la gran epidemia de “peste negra” del siglo XIV (aprox. 1346-1361), la cual mató como mínimo a uno de cada tres habitantes en ese continente, aunque hubo lugares como Venecia en donde la mortalidad rondó el 80% de la población (4 de cada 5).

Hoy en día sabemos que el causante de la enfermedad es la bacteria Yersinia pestis, cuyo hospedero principal son las pulgas que a su vez infectan a las ratas, que son los vectores de transmisión de la enfermedad entre los humanos.

Pero en la Edad Media esto no se sabía porque el desarrollo de la ciencia se había detenido desde muchos siglos antes a causa del fanatismo religioso que exaltaba la fe ciega y perseguía la ciencia y la razón, uno de los grandes crímenes de la Iglesia Católica. Eso y su consecuencia, la falta casi total de hábitos de higiene, causaron el desastre.

Propagación de la Peste Bubónica en Europa

Propagación de la Peste Bubónica en Europa en el siglo XIV

Se cree que en esa ocasión la enfermedad penetró desde el Asia y el Medio Oriente -en donde ya había producido grandes estragos- a través de los barcos y las caravanas comerciales.

Me imagino la desesperación y el miedo de la gente, viendo morir a todos a su alrededor sin tener idea de donde venía el peligro y tratando inútilmente de atribuirle la epidemia a las causas más inverosímiles: malos aires, castigo de Dios por nuestros pecados, magia negra producida por los judíos, etc.

Situaciones parecidas se han presentado con otras enfermedades en muy diversas ocasiones, influyendo inequívocamente en la Historia de la Humanidad:

Así se empezó a construír el Canal de Panamá

Así se empezó a construir el Canal de Panamá

Primer viaje por el Canal de Panamá - 15 de Agosto de 1914

Primer viaje por el Canal de Panamá – 15 de Agosto de 1914

La fiebre amarilla fue la responsable de que los franceses -que luego de haber erigido la Torre Eiffel se sentían la mamá de los pollitos en ingeniería civil- no pudieran concluír el Canal de Panamá y le dejaran el paquete a los gringos (por cierto, existe una vieja discusión acerca de si los americanos intentaron robarle al cubano Carlos J. Finlay el mérito por el descubrimiento de que el mosquito aedes aegypti es el vector transmisor de la enfermedad).

Epidemia de viruela

Grabado mostrando la epidemia de viruela que afectó a los indígenas americanos a la llegada de los europeos

Dicen que la viruela (enfermedad que llevaron los europeos a América y para la cual los indígenas no tenían defensas inmunológicas) hizo más por la Conquista de América que Hernán Cortés, Francisco Pizarro y Hernando De Soto juntos.

Llama andina

Llama andina

Y que la sífilis (enfermedad cuyo hospedero es la llama andina) fue la digna respuesta de América a sus conquistadores europeos.

El fotógrafo Arturo Bermúdez tuvo siempre una imagen de la lepra como un castigo divino mencionado en la Biblia. En la imagen se retrata el episodio donde Jesús cura a diez leprosos, mencionado en el evangelio según San Lucas. (biblegateway.com)

En la imagen se muestra el episodio donde Jesús cura a diez leprosos, mencionado en el evangelio según San Lucas. (biblegateway.com)

La lepra aparece como azote desde los tiempos bíblicos y el curar de un chingadazo a los enfermos era interpretado como “prueba” de la divinidad del susodicho, o sea, el Mesías.

Hongo nuclear

Hongo nuclear

La influencia de las enfermedades en la Historia no siempre se presenta como una epidemia. A veces se manifiesta a través de un personaje importante:

La poliomielitis hizo que Roosevelt padeciera de mala salud gran parte de su vida y probablemente influyó en el accidente vascular encefálico que lo mató, con lo que Truman -que al decir de muchos poseía la inflexible rectitud moral bíblica de un sencillo granjero bautista y por ello era más pragmático que sentimental- tomó el mando y autorizó el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki (algo que según dicen resultaba innecesario porque ya para ese entonces Japón estaba pidiendo el agua por señas y en realidad lo hizo para enviarle una advertencia a Rusia -una especie de “¡Mira, la mía es más grande que la tuya!”- que comenzaba a perfilarse como el gran enemigo en la llamada Guerra Fría que surgió al término de la II Guerra Mundial).

Paul Gaugin - Tahitian women on the beach - 1891

Paul Gaugin – Tahitian women on the beach – 1891

Y hasta la tuberculosis tiene aristas estéticas al ser la causa de muerte de tantos artistas mal comidos como Gaugin o Chopin e incluso personajes de óperas famosas, como la Mimí de La Bohème.

Póster original de 1896 La Bohème por Adolfo Hohenstein.

Póster original de 1896 La Bohème por Adolfo Hohenstein.

Pero mi interés en hablar de estas desgracias no es el de hacer que Ud. sienta deseos de lavarse discretamente las manos, sino el de ejercitar un poco mi gen de filósofo de bolsillo. Existe un hilo común que enlaza de cierta forma todos estos hechos. Veamos:

Visión dialéctica de las enfermedades

Hoy en día todas las enfermedades mencionadas están vencidas, es decir, la probabilidad de que alguien muera a causa de ellas es mucho menor que en la Edad Media porque se conocen sus causas y existen medicinas y reglas de higiene para combatirlas cuyo nivel de efectividad es alto.

Sin embargo y aunque hemos mejorado en el sentido de que la esperanza de vida de una persona civilizada ha aumentado de unos 40 años en la Edad Media hacia unos 80 en la actualidad, ahora han aparecido otras enfermedades (cáncer, Alzheimer, Parkinson…) que en el medioevo no existían o al menos no se manifestaban tanto porque la gente moría antes de llegar a una edad en donde estas “nuevas” enfermedades generalmente se presentan.

Y aunque en su momento cada una de ellas significó un serio reto al intelecto humano y a la ciencia médica de su épóca, creo no equivocarme al decir que las nuevas que van apareciendo son cada vez más difíciles de curar. O sea, que la pelea es cuesta arriba.

Dicho en pocas palabras: ya casi no morimos de peste negra o de tuberculosis. No, ¡que va!. Ahora morimos de cáncer (¡Vaya adelanto! Jejeje…).

Y me siento inclinado a pensar que cuando por fin logremos dominar el cáncer y aumentar la esperanza de vida por encima de los 100 años, aparecerán otras enfermedades que en estos momentos no conocemos ni preocupan a nadie porque la gente muere antes de padecerlas.

La única verdad que aparece como inmutable -aunque algunos dirán que es una visión un tanto pesimista- es que a la larga todos tendremos que morir.

Lo cual puede hacer que nos preguntemos: Y entonces, si al final la tenemos perdida, ¿para qué luchar, para qué esforzarnos en hallar la cura de tal o cual enfermedad, si al fin y al cabo de todas formas moriremos?

Bueno, la respuesta evidente a tal pregunta es que la ventaja de luchar es precisamente conservar la vida durante más tiempo.

Algo así como: “Del mal, el menos”. Aunque en realidad nadie sabe con exactitud qué hay detrás del morir. A lo mejor, la nada. A lo mejor, el todo.

Esta sencilla pregunta y sus posibles respuestas es la que da origen a la Filosofía y a su excrecencia: las religiones.

En mi opinión y a riesgo de parecer latoso y repetitivo, el asunto es otra manifestación más de las leyes de la dialéctica. Que por cierto, son una de las pocas cosas en las que creo.

Resumiendo: La esencia de los fenómenos descritos hasta aquí consiste en que combatiendo y venciendo a un mal, muchas veces damos pie al surgimiento o la manifestación de otro que resulta peor.

Lo cual, por cierto, parece validar (o al menos sugerir) un modelo de datos en donde la esperanza de vida es asintótica a un cierto valor máximo.

Establecidos ya estos hechos, me gustaría hablar sobre un fenómeno similar pero en la esfera de la política.

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Salir de Guatemala… para entrar en Guatapeor

Saliendo de Guatemala… para entrar en Guatapeor

Me asombro cuando aprendo sobre Historia. Sin profundizar demasiado, encuentro un patrón cícliclo de errores que se repiten ad infinitum sin que al parecer nadie saque experiencia de ello. Cosa que contradice la creencia de que el Hombre es un ser racional.

¿Ud no ha notado que tal parece que los sucesos actuales repiten -con ligeras variantes- hechos que tuvieron lugar hace un siglo? Veamos:

Atentado en Sarajevo

Atentado en Sarajevo

La Primera Guerra Mundial

El 28 de Junio 1914 se produjo en Sarajevo el asesinato del heredero de la corona del Imperio Austro-Húngaro, el archiduque Francisco Fernando de Austria, lo cual fue el detonante de la Primera Guerra Mundial.

Y aunque no puedo presumir de ser un experto en la materia, a mí me llama poderosamente la atención el ver cómo un conflicto aparentemente local se fue convirtiendo en una conflagración mundial sin que nadie supiera evitarlo:

La familia de los Habsburgo se vio humillada por el asesinato de su heredero a manos de Gavrilo Princip -un nacionalista serbo-bosnio que buscaba la independencia de su país- y como represalia decidió invadir Bosnia-Herzegovina (antiguamente parte del Imperio Otomano y anexada al Austro-Húngaro desde 1908) para darle una lección a los extremistas. Hasta ahí el asunto era estrictamente local y el resultado de tal acción parecía tan previsible como si hoy en día Estados Unidos, con toda la potencia de su ejército, invadiera Trinidad y Tobago,  Andorra o Nepal. Pero Austria tenía un tratado de ayuda mutua con Alemania, de forma que esta última nación se vio implicada en el conflicto para ayudar a su socio. Esto a su vez produjo la protesta del Zar de Rusia, que veía con recelo que Alemania mandara a su ejército tan cerca de la frontera rusa, de manera que se involucró en la guerra. Y Rusia jaló a Francia e Inglaterra, que tenían un tratado con Rusia para protegerse de Alemania. El resto de las naciones: Japón, Estados Unidos, el Imperio Otomano, Bulgaria, Italia… fueron entrando por razones parecidas. Al final, como una bola de nieve, el mitote fue mayúsculo.

Celia Cruz cuando comenzó como cantante de la Sonora Matancera

Celia Cruz cuando comenzó como cantante de la Sonora Matancera

El asunto me recuerda aquello que cantaba Celia Cruz de que Songo le dió a Borondongo, Borondongo le dió a Bernabé, Bernabé le pegó a Cuchilanga, le echó burundanga, le hinchan los pies, ¡Monina!”… sólo que esta vez la cancioncita costó unos 10 millones de vidas, entre 15 y 20 millones de mutilados o heridos y una cantidad aún mayor de desplazados, con todo el sufrimiento que eso conlleva.

Portada del Tratado de Versalles, firmado el 28 de Junio de 1919

Portada del Tratado de Versalles, firmado el 28 de Junio de 1919

Pero lo peor aún estaba por llegar: al final de la guerra, Alemania y Austria se vieron forzadas a firmar el Tratado de Versalles, por medio del cual se obligaban a pagar una cantidad exorbitante de dinero como compensación de guerra a las potencias victoriosas: Inglaterra y Francia (no cuento a Rusia porque ésta había tomado otro camino, el de la Revolución de Octubre). Como consecuencia de ello, las economías alemana y austriacas entraron en un proceso de inflación galopante.

Para que tengan una idea del fenómeno: Unos zapatos que en 1913 costaban 12 marcos, en 1923 pasaron a costar 32 mil millones de marcos (no, no me equivoqué al escribir la cifra). Una cerveza costaba mil millones de marcos. Los billetes de un millón de marcos se utilizaban para encender las estufas. Una hogaza de pan llegó a costar 127.000 millones de marcos, cuatro veces más que un par de zapatos (el pan se come, los zapatos no). Los precios de los platillos en un restaurant podían duplicarse durante el transcurso de una comida, de manera que tenías que llevar no una billetera, sino un baúl de billetes si querías salir a comer.

Aclaremos bien las razones de este absurdo: las potencias vencedoras de la I Guerra Mundial (Inglaterra  y Francia) con el supuesto propósito de que Alemania y Austria no tuvieran manera de rearmarse y volverlos a amenazar militarmente y como castigo por haber comenzado la guerra (pero también seguramente con el oculto proposito de enriquecerse a costa del vecino), impusieron en el Tratado de Versalles unas condiciones leoninas a Alemania y Austria.

Por cierto, un joven economista inglés que gracias a su inteligencia y sus amistades formó parte de la delegación de su país, protestó y estuvo en desacuerdo con tales métodos. El joven creía que para provocar deliberadamente la miseria de un país como Alemania, había que imponer la pobreza total a sus ciudadanos, lo cual crearía las condiciones perfectas para el extremismo político, la insurrección e incluso la revolución. El joven economista creía que el Tratado de Versalles, en lugar de propiciar un final justo para la Primera Guerra Mundial, había preparado el terreno para la Segunda. De vuelta a casa escribió “Las consecuencias económicas de la paz”, una crítica devastadora a la locura de los líderes aliados. El libro fue un best seller en todo el mundo e impulsó al joven hasta lo más alto del panorama internacional, como economista que estaba en sintonía con el pueblo.

John Maynard Keynes en 1933

John Maynard Keynes en 1933

¿Su nombre? John Maynard Keynes, padre del keynesianismo y uno de los fundadores de la macroeconomía y la ciencia económica moderna.

Y para nuestra desgracia, al menos en ese punto tuvo razón.

Como dice el refrán, “el remedio resultó peor que la enfermedad”.

La Segunda Guerra Mundial

¿Porqué? Porque le prepararon el terreno a Hitler para que su demagogia surtiera efecto. De manera que los mismos imbéciles que no supieron detener a tiempo el surgimiento de la Primera Guerra Mundial, le ofrecieron en bandeja de plata al hijoeputa de Adolfito la plataforma perfecta para que se hiciera con el poder e iniciara la Segunda, que según los estimados más optimistas, cuadruplicó la cifra de muertos de la Primera.

Hitler era un buen orador que sabía engatusar a su audiencia

Hitler era un buen orador y un hábil histrión que sabía engatusar a su audiencia

Porque Hitler fue todo lo malo y despreciable que Uds. quieran, pero no tomó el poder por la fuerza, sino que fue electo canciller en 1933 porque le prometió al pueblo Alemán que él los iba a sacar de la humillación y la miseria.

¿Que porqué eso no se comenta mucho? Obvio: porque a nadie le gusta andar revolviendo la mierda. Y mucho menos si esa mierda te involucra como culpable de algo. ¿Está claro?

En honor a la verdad y para que no digan que soy un viejo criticón, debo admitir aquí públicamente que esta segunda vez, al menos los gringos aprendieron la lección. Porque al final de la Segunda Guerra Mundial no dejaron a Europa ni a Japón al garete, sino que implementaron el Plan Marshall para no repetir el mismo error. Gracias a ello -y por supuesto al trabajo de los europeos y los japoneses- hoy en día casi todos los países de Europa son prósperas y ricas naciones, al igual que Japón.

Sin embargo, no me siento muy inclinado a cantar victoria. Porque luego han vuelto a meter la pata. ¡Y de qué forma!

Momento en que derriban la estatua de Saddam Hussein, durante la invasión a Iraq

Momento en que derriban la estatua de Saddam Hussein, durante la invasión a Iraq del 2003

Ud no ha pensado nunca en que quizás si hubiéramos dejado tranquilo a Saddam Hussein, hoy no existiría ISIS?

Aunque hacerlo así, claro está, hubiera significado tragarse el orgullo de superpotencia y dejar a todo un pueblo en las manos de un despreciable dictador.

Ya le van agarrando la tónica a mi filípica?

Pero no nos adelantemos y tratemos de comenzar por el principio.

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Aunque en el mundo han habido muchísimas guerras y conflictos y su completa relación sería casi imposible, me gustaría hablar de algunas que considero las más influyentes en la situación política actual.

Titulares del diario "The Daily Oklahoman" del 25 de Agosto de 1950

Titulares del diario “The Daily Oklahoman” del 25 de Agosto de 1950

La Guerra de Corea

En orden cronológico, la Guerra de Corea (1950-53) se produjo a consecuencia de la derrota del Japón durante la Segunda Guerra Mundial. La península de Corea había permanecido en manos de Imperio del Sol Naciente desde 1910, y al final de la II Guerra la dividieron en dos por el paralelo 38: el sur para los capitalistas y el norte para los comunistas. Pero esto despertó la ambición de los chinos, que ayudados por sus entonces socios los rusos, invadieron Corea del Sur seguramente pensando que Japón estaba muy débil para evitarlo. Y en eso tenían razón, por lo que a Estados Unidos -al cual no le convenía perder su influencia en esa parte del mundo- no le quedó de otra que ayudar a defender el sur. Luego de 3 años de guerra, el asunto terminó no en una victoria para una de las partes, sino en un alto al fuego y una situación de inestabilidad perenne. Legalmente -asómbrese si no lo sabe- continúan en guerra.

Por cierto, los hechos parecen indicar que no fue una solución muy inteligente: hoy en día, mientras Corea del Sur es una de las naciones más desarrolladas del mundo, en Corea del Norte subsiste una dinastía de dictadores que ya va por la tercera generación, que mata de hambre a su pueblo y mantiene a un pintoresco personaje mitad payaso, mitad asesino (mató a su tío, a su novia y a un pobre general que se atrevió a bostezar en su augusta presencia) que amenaza con regresarnos en el mejor de los casos a la Edad de Piedra, y en el peor, a las cercanías del Big Bang.

Guerra de Corea

Guerra de Corea, situación actual

Muchos dicen que con ese conflicto dio inicio la Guerra Fría, en donde las potencias nucleares -principalmente USA, la URSS y China comunista- temerosas de una pelea frontal en donde todas podrían salir perdiendo si utilizaban bombas atómicas (porque aparte del tremendo daño que sufrirían si fueran objeto de un impacto directo, la contaminación radioactiva se esparce por todo el globo y afecta lugares muy lejanos al punto de explosión) se enfrentaban por medio de naciones satélites utilizando armas más o menos convencionales. Es decir, no nucleares.

Era como si yo me llevara mal con el vecino del 504 y en vez de pelearme directamente con él, convenciera al del 503 a que lo hiciera por mí, mientras yo me dedicaba a ver una película de guerra en Netflix.

El único detalle es que los muertos no eran de utilería, sino muy reales.

La Guerra de Vietnam

Luego, tuvo lugar la Guerra de Vietnam (~1955-1975), una especie de second de la de Corea. Con la particularidad de que esta vez Estados Unidos perdió, algo que todavía no le cabe en la cabeza a muchas gentes. Como si Liechtenstein le ganara la guerra a Alemania. O como si los Diablos Rojos del Toluca vencieran 7-0 al Real Madrid.

Creo que esta es la foto más famosa de la Guerra de Vietnam, porque resume de una manera impactante todo el horror de aquella guerra. Fue tomada el 8 de Junio de 1972, luego de que un avión del ejército norteamericano bombardeara "por error" con napalm una aldea vietnamita en donde se suponía había guerrilleros comunistas. El napalm es una sustancia gelatinosa y pegajosa que arde espontáneamente y sin tregua hasta que se consume totalmente. No se apaga con nada, ni siquiera puedes sofocar las llamas porque el oxígeno para su combustión está dentro de la propia gelatina. En la foto se observa un grupo de niños aterrorizados luego del bombardeo, corriendo por una carretera para escapar del lugar. La niña del centro (de nombre Kim Phuc) aparece desnudita porque el napalm le quemó sus ropas. En la foto no se observa con total claridad, pero si observan detenidamente pueden ver ciertas manchas en su cuerpecito. Son profundas quemaduras en su piel producidas por el napalm. El resto de los niños son sus hermanitos y primitos. Pero creo que vale la pena saber el final de esta historia: Aunque estuvo meses entre la vida y la muerte, al final se salvó y con el tiempo se convirtió en una valerosa joven que no se dejó apabullar por su pasado. Durante años la maquinaria propagandística comunista la utilizó como símbolo de la "barbarie gringa" al punto de que no la dejaban vivir su vida tranquila, tratando de regulársela hasta en los detalles más sencillos, como correspondería según ellos a una heroína comunista. Al final Kim se cansó de tanto control y los mandó a volar: aprovechando que por su fama le habían autorizado un viaje de bodas al extranjero, pidió asilo político y hoy vive felizmente en Canadá, junto a su esposo y su hijo. Incluso creo que en un gesto de humanidad que la ennoblece, conoció y perdonó públicamente a los pilotos que la quemaron. No saben cuánto me alegro de ello. Felicidades, Kim! South Vietnamese forces follow after terrified children, including 9-year-old Kim Phuc, center, as they run down Route 1 near Trang Bang after an aerial napalm attack on suspected Viet Cong hiding places, June 8, 1972. A South Vietnamese plane accidentally dropped its flaming napalm on South Vietnamese troops and civilians. The terrified girl had ripped off her burning clothes while fleeing. The children from left to right are: Phan Thanh Tam, younger brother of Kim Phuc, who lost an eye, Phan Thanh Phouc, youngest brother of Kim Phuc, Kim Phuc, and Kim's cousins Ho Van Bon, and Ho Thi Ting. Behind them are soldiers of the Vietnam Army 25th Division. (AP Photo/Nick Ut)

Creo que esta es la foto más famosa de la Guerra de Vietnam, porque resume de una manera impactante todo el horror de aquella guerra. Fue tomada por el fotógrafo de guerra Nick Ut el 8 de Junio de 1972, luego de que un avión del ejército norteamericano bombardeara “por error” con napalm una aldea vietnamita en donde se suponía había guerrilleros comunistas escondidos. El napalm es una sustancia gelatinosa y pegajosa que arde espontáneamente y sin tregua hasta que se consume totalmente. No se apaga con nada, ni siquiera puedes sofocar las llamas porque el oxígeno para su combustión está dentro de la propia gelatina. En la foto se observa un grupo de niños aterrorizados luego del bombardeo, corriendo por una carretera para escapar del lugar. La niña del centro (9 años, de nombre Kim Phuc) aparece desnudita porque el napalm le quemó sus ropas. En la foto no se ve con total claridad, pero si observa detenidamente podrá ver ciertas manchas en su cuerpecito. Son profundas quemaduras en su piel producidas por el napalm. El resto de los niños son sus hermanos y primitos.
Pero creo que vale la pena saber el final de esta historia: Aunque estuvo meses entre la vida y la muerte, al final se salvó y con el tiempo se convirtió en una valerosa joven que no se dejó apabullar por su pasado. Durante años la maquinaria de propaganda comunista la utilizó como símbolo de la “barbarie gringa” al punto de que no la dejaban vivir su vida tranquila, tratando de regulársela hasta en los más nimios detalles, como correspondería según ellos a una heroína comunista. Al final Kim se cansó de tanto control y los mandó a volar: aprovechando que por su fama le habían autorizado un viaje de bodas al extranjero, pidió asilo político y hoy vive felizmente en Canadá, junto a su esposo y sus dos hijos. Incluso creo que en un gesto de humanidad que la ennoblece, conoció y perdonó públicamente a los pilotos que la quemaron. No saben cuánto me alegro de ello. Felicidades, Kim!

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Protestas en Estados Unidos contra la guerra de Vietnam

Dicen los que saben, que los vietnamitas-chinos-rusos fueron mucho más inteligentes que los gringos además de que en gran medida, el que ganó la guerra esta vez no fueron ni los comunistas ni los capitalistas, sino la opinión pública norteamericana, que se hartó de ver morir a sus mejores jóvenes por defender una posición geo-política a miles de kilómetros de casa. Es decir, en casa del carajo.

Osama Bin Laden, entrenado por la CIA

Osama Bin Laden, entrenado por la CIA

La invasión de la URSS a Afganistán

El siguiente escenario de la Guerra Fría al que quisiera referirme, es Afganistán. Pero no el de hoy, sino el de 1978-1992, cuando los rusos decidieron invadir -digo, “ayudar”- al gobierno de aquel país(?) para eliminar unos focos guerrilleros. Bueno, lo de país puede parecer algo exagerado porque dicen que aquello siempre ha sido tierra de nadie, pero de alguna forma hay que llamarlo, ok? Entonces para llevarles la contraria a los rusos, los americanos resolvieron ayudar a las guerrillas que luchaban contra el gobierno afgano. ¿Y a que no se imaginan a quién estuvieron entrenando y ayudando los muy sagaces estrategas militares yanquis? ¡A Osama Bin Laden!, que en ese tiempo era un joven guerrillero proveniente de una familia petrolera, casualmente.

Para los que se hayan quedado con la boca abierta: Sí, el mismo Bin Laden que años después tiró las torres del WTC, utilizando los conocimientos adquiridos de sus maestros… los gringos. No sé si calificar de ingenuos o de imbéciles a los que cometieron este error garrafal. Pero más o menos por ahí debe andar la cosa.

Es como darle una pistola a un niño, y luego quejarse de que la disparó.

Aquella aventura resultó ser el Vietnam ruso, es decir, al final los soviéticos se tuvieron que ir con el rabo entre las patas. Después de tanto muerto el país quedó de nuevo al garete, igualitico que antes de la guerra. Y como entonces los americanos dejaron de tener interés en ayudar a las guerrillas, me imagino que Bin Laden sintió que lo habían dejado colgando de la brocha y por eso se encabronó con sus maestros.

Kennedy impidió el apoyo aéreo a la Brigada 2506 y con ello ayudó a arruinar la invasión de Playa Girón, con lo cual se ganó el odio de los cubanos entrenados por la CIA para matar al Fifo

Kennedy impidió el apoyo aéreo a la Brigada 2506 y con ello ayudó al fracaso de la invasión de Playa Girón, con lo cual se ganó el odio de los cubanos entrenados por la CIA para matar al Fifo

Parecido a lo que pasó con los cubanos entrenados por la CIA para matar al Fifo, luego de que Kennedy abortó el apoyo aéreo a la invasión de Bahía de Cochinos. Claro, yo concedo que es sólo una hipótesis loca, pero no puedo dejar de pensar que motivos para ir a Dallas y conocimientos de cómo hacer un magnicidio, tenían. Otra hipótesis es que unos mafiosos que habían dado dinero para la campaña presidencial de John, se molestaron con él porque nombró a su hermano Bobby como Fiscal General de la nación y el muy desagradecido inició una campaña para perseguir implacablemente a los susodichos. Y a lo mejor… unos hicieron uso de los servicios de otros… Mire, mejor no me crea, pero piénselo con calma (lo que sí no me trago, es el informe Warren).

Resumiendo: ese chistecito de entrenar a alguien para “operaciones encubiertas” -que es el elegante eufemismo utilizado comúnmente para designar los asesinatos de estado y cosas por el estilo- y que luego resulte que el pupilo se revire contra sus maestros y utilice las mismas tácticas aprendidas para hacerles daño, es algo que sucede con cierta frecuencia. ¡Caray! deberían de echarle seso al asunto. Y si no, para qué carajo sirven tanta computadora, tantos expertos y tanto presupuesto de “inteligencia” (?). Digo, creo yo.

Mapa de Iraq en 1990 con Kuwait como provincia

Mapa de Iraq en 1990 con Kuwait como provincia

La invasión de Saddam Hussein a Kuwait

La próxima escena de esta larga relación de guerritas es lo que ha dado en llamarse la Invasión a Kuwait y su secuela, la Primera Guerra del Golfo. Resulta que un buen día -a principios de Agosto de 1990- al hijoeputa de Saddam Hussein se le ocurrió la peregrina idea de anexarse a Kuwait, una de las naciones más pequeñas pero más ricas del planeta. Parece que se dijo: “Total… está aquí, tan cerquitica de Bagdad, ¡y tiene tanto petróleo!, ná ni ná, los americanos y los rusos están peleándose en Afganistán, seguro que ni se darán cuenta”.

Pero la invasión a Kuwait puso en peligro el mercado mundial del oro negro, y ése fue el error de cálculo de Saddam. ¡Con el petróleo no se juega, pendejo!.

Unos 6 meses después, el 16 de enero de 1991, se produjo la respuesta del mundo libre: la llamada Operación Tormenta del Desierto, formada por una coalición de 34 países lidereada por EU y con la aprobación de la ONU.

Saddam había estado alardeando y diciendo que no se atrevieran a invadirlo, porque entonces sí que se iba a producir “la madre de todas las batallas“. Al final, como ocurre casi siempre con los bocones, en unos pocos días los americanos no solamente sacaron a chingadazos al ejército iraquí de Kuwait, sino que siguieron hacia Iraq y por poco llegan a Bagdad. La madre de todas las batallas resultó ser “la madre de todas las derrotas“.

En realidad, ese “por poco” es precisamente el punto que quisiera destacar en este caso. En 1991 yo todavía estaba en Cuba (aún no me había escapado) y por supuesto que ardía en deseos de que Saddam fuera derrotado y humillado. Por hijoeputa, por asesino, por dictador, y porque era amiguísimo del Fifo (Diosito los cría y ellos se juntan solitos).

Aún recuerdo el desencanto que sufrí al enterarme de que cuando ya estaban llegando a Bagdad y el fin de Saddam parecía inminente, las tropas de la coalición recibieron orden de retirarse de Iraq. Claro, hoy puedo comprender mejor aquella medida, pero en aquel tiempo me pareció una traición a los ideales de libertad.

Y me imagino que si el desencanto mío fue grande, peor fue el de ciertos generales del Pentágono a los que casi seguramente hubo que amarrar a un catre mientras se les pasaba la pataleta y dejaban de echar espumarajos verdes por la boca de puro encabronamiento. Ni modo, en el ejército hay que obedecer órdenes, y los jefes de los militares son los políticos (en ese tiempo el presidente de EU era George Bush padre). Pero para mí que mucha gente -incluyéndome a mí- nos quedamos con la miel en los labios y el deseo de ver caer a un dictador despreciable. Era como una sensación de coito inconcluso. Sin embargo, el futuro nos deparaba una sorpresa y una lección.

Poco a poco, las fichas del dominó político iban tomando su distribución actual.

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Prefiero ahora saltarme unos cuantos conflictos más y caer directamente en el siglo XXI.

Atentado a las Torres Gemelas. Instantes antes del segundo impacto.

Atentado a las Torres Gemelas. Instantes antes del segundo impacto.

El ataque a las Torres Gemelas del WTC

En la mañana del 11 de Septiembre de 2001 sucedió lo impensable: el derribo de las Torres Gemelas del WTC.

Estados Unidos estaba bajo ataque en su propio territorio.

Una medida de lo profundo que caló este crimen en la conciencia de los humanos, es que no conozco a nadie que no recuerde qué estaba haciendo ese día cuando se enteró de la noticia. Igual que sucede -entre los que estábamos vivos en ese entonces- con  el magnicidio de Dallas.

Aparte de la indignación y el terror provocado por semejante fechoría, la gente comenzó a preguntarse quién era, porqué y sobre todo de dónde coño nos había salido de pronto un enemigo tan poderoso y organizado como para realizar el despreciable acto.

Y muchos empezamos a sospechar que estos hechos podrían ser consecuencia de la acumulación de malas decisiones tomadas en el pasado por los principales líderes mundiales sobre otros conflictos políticos, de los cuales ni siquiera teníamos clara conciencia porque no le habíamos prestado la atención necesaria como opinión pública, quizás por considerarlos demasiado lejanos y remotos como para hacerles caso.

Carta con ántrax dirigida a un senador como si fuera de un escolar

Carta con ántrax dirigida a un senador como si fuera de un escolar

Además, nadie estaba seguro de hasta donde podían llegar las cosas y de si se repetirían actos similares. A la sensación de estar siendo objeto de un ataque coordinado, ayudó el hecho de que por esos días comenzaron a recibirse en el Congreso de EU unos paquetes con un polvo blanco que resultó ser esporas de ántrax, una enfermedad contagiosa y mortal que provocó varias muertes y ayudó a aumentar el clima de histeria colectiva.

(Luego se supo que el polvo había salido de un laboratorio del propio Ejército de Estados Unidos aunque nunca dijeron quién lo robó. De manera que lo del ántrax se volvió contra el propio gobierno americano porque quedaron como el burro que critica las orejas, y terminaron echándole tierra discretamente a ese asunto)

En los primeros momentos la incertidumbre fue muy grande. El propio presidente George W. Bush, en sus palabras a la nación la tarde del mismo día que tuvo lugar el acto terrorista, dijo que “He ordenado una investigación…” lo cual implica que no estaban seguros de quién había sido el responsable. Sólo hasta un tiempo después del ataque, es que el nombre de Bin Laden se empieza a oír. O al menos en mi caso, no tengo conciencia de haber oído hablar de Al Qaeda o de Osama Bin Laden antes del 9/11.

Cicerón: Los Pueblos que olvidan su Historia, están condenados a repetirla.

Cicerón: Los Pueblos que olvidan su Historia, están condenados a repetirla.

Y aquí es donde en mi modesta opinión, las cosas comienzan a parecerse a las que ocurrieron a principios del siglo pasado: un asesinato que da origen a una sucesión de conflictos mal manejados, que en vez de disminuír van escalando en intensidad.

Pero prosigamos.

Marines durante la Invasión a Alganistán del 2001

Marines durante la Invasión a Alganistán del 2001

La invasión de USA a Afganistán

La respuesta de George W. Bush al derribo de las Torres Gemelas, fue invadir Afganistán. La razón era que tenían noticias de que Bin Laden se escondía allí, e incluso que recibía protección de algunos de los elementos de su gobierno.

Y creo que aquí debo de interrumpir un momento el hilo del relato para hacer hincapié en un par de puntos de estrategia militar que cada vez se me hacen más obvios: Para ganar una guerra, no bastan las armas, hay que emplear soldados. Es decir, Ud podrá tener muchos cohetes, aviones, bombas, cañones, barcos, robots, redes de comunicación, drones, computadoras, satélites y todos los aparatos y tecnología que Ud quiera, pero al final tendrá que enviar soldados al lugar si es que quiere realmente consolidar su control sobre el territorio atacado. En ese sentido, las cosas no han cambiado mucho desde la Guerra de Troya. De lo contrario, por mucho daño que provoquen sus armas, generalmente las cosas regresarán al punto de partida, y Ud. habrá perdido su tiempo y su esfuerzo.

Pero enviar soldados al extranjero también tiene su parte negativa, sobre todo para los estados que se precian de ser democracias en donde impera la libertad de prensa: los soldados muertos van generando un desgaste en el crédito político del gobierno que los envía, que por lo general termina en protestas masivas en contra de la guerra. A ningún padre le gusta que sus hijos vayan a una guerra en el otro lado del mundo, y se los devuelvan en una caja. Esto puede influír más que 100 discursos sobre la libertad y el patriotismo.

De manera que una mejor estrategia podría consistir en: 1) Primero, utilizar tecnología para “ablandar” al enemigo; 2) Después, mandar tropas para consolidar el control, pero sólo por un tiempo prudencialmente corto que minimize la pérdida del crédito político; y 3) Por último, retirarse del lugar habiendo formado antes un gobierno proclive a su esfera de influencia, a través del cual Ud. mantenga su control sobre el territorio, sin sacrificar su prestigio.

Pero como dijo Cantinflas, “Ahí está el detalle“, en el tercer punto. Me explico: la zona del mundo que analizamos ha estado sometida durante muchos siglos a influencias distintas a las que nosotros conocemos. Es decir, allí las disputas tribales y religiosas son mucho más acentuadas que en nuestro mundo occidental. Es algo así como si no hubieran salido del medioevo. Desde muchísimos siglos antes de los conflicos actuales, ya había problemas entre chiítas y sunitas, entre kurdos y turcos, entre iraquíes e iraníes, entre sirios y árabes… en fin, una maraña casi inextricable de animadversiones, guerras, y enredos.

Y hasta allí llegamos nosotros, los occidentales, enmascarando nuestra sed de petróleo con la sencilla cantaleta de “libertad, igualdad y fraternidad”.

Por supuesto que nos mandaron a volar.

Es decir, aunque esta guerra no ha terminado completamente (varias veces han hecho la finta de que se retiran las tropas norteamericanas y de otros países participantes en el conflicto, pero en definitiva siguen allí) SÍ hay dos cosas seguras: 1) No han encontrado un grupo de gentes para formar un gobierno local lo suficientemente estable y democrático como para confiar en él y retirarse de verdad (el que hay a duras penas controla Kabul, la capital y tiene más huecos de corrupción que un colador); y 2) Lo que sí lograron es patear el avispero, es decir -a juzgar por el aumento casi exponencial de los atentados terroristas en Afganistán y en el mundo- han estimulado los conflictos entre todos los grupos tribales y facciones religiosas y de todo tipo que ya existían en el lugar.

Evolución de la Guerra de Iraq del 2003

Evolución de la Guerra de Iraq del 2003

La Invasión de USA a Iraq o Segunda Guerra del Golfo

En marzo del 2003 -menos de dos años después de haber comenzado la Guerra de Afganistán- el presidente George W. Bush anunció al mundo que invadiría a Iraq porque había tenido noticias de que Saddam Hussein poseía armas químicas de destrucción masiva y que pensaba usarlas contra su propio pueblo, algo absolutamente intolerable.

Ya esta segunda vez, y en vista de los magros resultados que hasta ese momento se habían obtenido de la invasión a Afganistán, la aprobación mundial a tal medida no fue tan apabullante como él esperaba.

Para muchos, aquella decisión tenía un inconfundible tufo a petróleo.

Los que sí saltaron de gusto fueron los generales que unos 12 años antes -en los tiempos de su papá- se habían quedado con deseos de terminar el asuntito aquel del coito inconcluso durante la Primera Guerra del Golfo.

En fin, que al final no se encontraron las mentadas armas químicas y Bush hizo el ridículo otra vez, pero al menos nos dimos el gusto de ver a Saddam salir de una alcantarilla con cara de asustado y lleno de mierda seca.

Lo malo fue el precio: la papa caliente de qué hacer con Iraq y su bola de conflictos internos y regionales. Los cuales y aunque fuera con sus métodos brutales, Saddam había mantenido a raya.

Pero sobre todo -similar a lo que sucedió cuando logramos dominar la peste negra, la tuberculosis, la lepra y la fiebre amarilla, dando lugar a la preponderancia del cáncer- el principal costo de esa guerra fue el surgimiento de ISIS, una especie de rama disidente de Al Qaeda que se vió muy beneficiada por la experiencia de los oficiales militares sunitas del derrotado ejército de Saddam que lograron escapar de ser capturados por el ejército norteamericano.

Al decir de los expertos, la principal diferencia ideológica entre Al Qaeda e ISIS es que la primera respondía al criterio de Bin Laden en el sentido de mantener la lucha contra los americanos a nivel de guerrillas y atentados terroristas, pero sin conquistar territorio para no tener que preocuparse por mantenerlo, lo cual es mucho más difícil que golpear y esconderse. A diferencia de ISIS -lidereada inicialmente por el ya finado Abu Musab al Zarqaui– que pretende además conquistar y consolidar su control sobre grandes zonas, para fundar lo que se ha dado en llamar el Estado Islámico, que eventualmente buscan extender por todo el orbe.

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Y ahora, siguiendo el hilo de los acontecimientos, una pincelada de malograda democracia:

Primavera árabe

Primavera árabe

La Primavera Árabe

Parece que con tanto jaleo y tanto dictador abusivo como había en el mundo árabe, ayudado por el ambiente propicio a cambios violentos que crearon las guerras y los conflictos descritos anteriormente, llegó un momento en que la gente se hartó.

Y sin que al parecer hubiera una dirección central, tuvieron lugar una serie de acontecimientos muy esperanzadores en el sentido de obtener más democracia, aunque los resultados finales no hayan sido precisamente los que se esperaban al principio.

Zine el Abidine Ben Ali, dictador de Tunez durante 23 años

Zine el Abidine Ben Ali, dictador de Túnez durante 23 años

La primer revuelta popular comenzó el 17 de diciembre de 2010 en Túnez, en donde desde 1987 había un dictador llamado Zine el Abidine Ben Ali, el cual renunció y huyó a Arabia Saudita poco después de que muriera Mohamed Bouazizi, un comerciante que había dado comienzo a las protestas inmolándose públicamente por los abusos cometidos contra él por parte del oficiales municipales tunecinos al confiscarle su puesto de frutas.

A partir de ahí se produjo una especie de efecto dominó:

Caricatura de la Primavera Árabe mostrando a Hosni Mubarak enfrentando el efecto dominó generado por la Revolución Tunesina

Caricatura de la Primavera Árabe mostrando a Hosni Mubarak enfrentando el efecto dominó generado por la Revolución Tunecina

En Egipto, Hosni Mubarak llevaba 30 años en el poder y luego de intentar un toque de bola y una jugada de engaño –como se dice en el argot beisbolero al realizar unas elecciones amañadas y luego cambiar algunos de sus ministros sin que la gente se calmara, no le quedó de otra que renunciar producto de la presión popular. Se celebraron unas elecciones en donde resultó electo un tal Mohamed Morsi, representante de una facción de oposición llamada los Hermanos Musulmanes que intentó cambiar la Constitución para eliminar el laicismo y sustituírlo por la Sharia (Ley Islámica), algo que no le gustó ni un poquito a los militares, que terminaron por derrocarlo. Hoy en día Egipto tiene un gobierno militar que no anda creyendo en cuentos de chino. O sea, terminaron igualitico que antes, o peor.

Muammar al Gaddafi, dictador de Libia durante 42 años

Muammar al Gaddafi, dictador de Libia durante 42 años

En Libia, Muammar al Gaddafi -por cierto, otro de los amiguísimos del Fifo- llevaba 42 años en el poder cuando le explotó la revuelta. Terminó como Saddam: lo sacaron de una alcantarilla lleno de caca (¿sentirán estas ratas atracción genética por las alcantarillas?). Pero a diferencia de Saddam, a éste no le celebraron juicio ni lo ahorcaron, sino que lo sodomizaron con un palo y lo lincharon ipso facto a puro chingadazo. Algo parecido a lo que le pasó a Mussolini. Por ahí tengo unas fotos en donde aparece tinto en sangre y todo cagado por la brutal sodomización pero no las pongo para no herir susceptibilidades, porque están de espanto. Pero realmente, él se lo buscó. En cuanto al país, no puedo decir que aquello se haya convertido en una verdadera democracia.

Ali Abdullah Saleh, dictador de Yemen durante 20 años

Ali Abdullah Saleh, dictador de Yemen durante 21 años

En Yemen, ocurrió otra historia parecida a la de Túnez. Por cierto, este dictador se asiló en Estados Unidos (Ooohhhhhhhhh……!!!!, ¿no que no? ¡Pues tómenla!)

Abdelaziz Bouteflika, dictador de Argelia desde 1999

Abdelaziz Bouteflika, dictador de Argelia desde 1999

En Argelia, Abdelaziz Buteflika (17 años en el poder) se salvó en tablita, aunque tuvo que hilar fino.

Primavera árabe

Mapa de la Primavera Árabe y sus resultados

Sahara Occidental, Líbano, Jordania, Mauritania, Sudán, Omán, Arabia Saudita, Yibuti, Somalia, Bahréin, Kuwait, Marruecos… prácticamente no hay país árabe en que no hayan habido protestas.

Sin embargo, dicen los expertos que con excepción de Túnez, todas las demás revueltas de la Primavera Árabe no han dado como resultado gobiernos más democráticos.

Desgraciadamente, es muy difícil desprenderse de siglos de sultanatos autoritarios y represivos además de que mucha gente no está preparada para la democracia. Quizás los jóvenes sí, porque  han absorbido mejor las ventajas de la revolución tecnológica y las ideas que viajan por las redes sociales, pero no así la gran mayoría del resto de la población que vive medio ahogada entre religiones y costumbres medievales, no muy distinto de como existían sus ancestros del siglo VII.

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Para los que lo hayan notado: No, no se me ha olvidado ningún país en esta breve relación de la Primavera Árabe, es que he dejado a propósito para el final, hablar del país que más influencia tiene actualmente en este escenario de conflictos: Siria.

Bashar al Assad, dictador de Siria

Bashar al Assad, dictador de Siria desde el 2000, cuando sucedió a su padre que a su vez había gobernado durante 29 años (16 + 29 = 45, casi igual que el Fifo!)

El extraño caso del Dr. Bashar al Assad y el conflicto sirio

Si hay algún dictador en el mundo árabe que merece ser derrocado por sus crímenes y por el tiempo que ha durado su régimen, ése es Bashar al Assad. Entre él y su padre, acumulan 45 años seguidos de dictadura. Y ha usado ampliamente armas químicas y de todo tipo para reprimir a su propio pueblo. Hasta Obama, haciendo caso omiso de las reglas de la diplomacia y lo políticamente correcto, lo amenazó por lo claro hace años diciéndole que o se iba, o lo iban.

Pero en este caso sucedió lo impensable: Estados Unidos ha terminado ayudándolo indirectamente (o aceptando que al menos por el momento, es mejor dejarlo que quitarlo) porque si lo derrocan ISIS tomaría ventaja y extendería su poderío aún más. O sea, no quieren repetir el error cometido con Saddam. Y con razón. Veamos:

Breve historia de ISIS

Déjenme explicarles que en su relativamente corta existencia, ISIS (siglas en inglés de “Estado Islámico de Iraq y Siria”) ha demostrado una sagacidad y un expertise fuera de serie para sobrevivir. La organización comenzó como una rama de Al Qaeda surgida en Iraq. Pero la presencia de los americanos hacía difícil operar allí, de manera que su centro de gravedad se trasladó a Siria, en donde el desorden producido por la guerra civil generada por la Primavera Árabe ofrecía un mejor caldo de cultivo.

Al principio, ISIS se declaró como filial de Al Qaeda en Siria. Pero surgieron disputas por el mando entre Al Zawahiri (el sucesor de Bin Laden y líder de la matriz de Al Qaeda en Afganistán) y Abu Bakr Al Baghdadi (el líder de la supuesta rama Siria) lo que dio como resultado que los dos movimientos se separaran.

Y entonces sucedió algo imprevisto: el prestigio del alumno sobrepasó al de su maestro. A ver si me explico mejor:

Aunque en el fondo las dos organizaciones tienen el mismo objetivo final, difieren en sus métodos para alcanzarlos. Al Qaeda está más cerca de la filosofía de la guerrilla: golpea y escóndete. Eso le da movilidad y dificulta que un ejército convencional la derrote porque no tiene grandes bases ni ciudades o posiciones que tomar. La desventaja de esta filosofía es que las posibilidades de que una guerrilla terrorista derrote a un gran ejército o a un gobierno, son mínimas.

Al contrario, ISIS se plantea como método de lucha el ir capturando territorio e ir asentándose en él, controlando los recursos económicos y de todo tipo que existan en las zonas ocupadas. Esto tiene como desventaja que su responsabilidad crece porque no sólo tiene que ocuparse de asuntos militares sino también de gobierno (alimentación, educación, transporte, comunicaciones, comercio…) lo cual lo hace más vulnerable, pero tiene una ventaja muy importante: le da prestigio entre los enemigos de la sociedad occidental.

Joven decapitado en Mosul por ISIS por oír música pop

Verdugo de ISIS decapitando a joven en Mosul ¡por oír música pop!

ISIS ha demostrado que sabe aprovechar muy bien sus oportunidades de posicionarse a los ojos de muchos no como un grupo guerrillero sino como un gobierno: explota los yacimientos petroleros de los lugares que controla con lo que obtiene dinero para sostenerse, ya emitió su propia moneda, se ocupa de la “educación” de los niños… Es cierto que su concepto de la justicia y sus métodos para ejercerla son medievales y brutales: por ejemplo, un joven en Mosul fue decapitado por haber escuchado música pop en una emisora de radio occidental y pueden condenarte a ser azotado o apedreado hasta morir por cualquier tontería. Pero eso mismo -además de mostrar una crueldad aterradora- ayuda a crear un ambiente de inflexible e incorruptible disciplina, y las reglas son la espina dorsal de cualquier sociedad.

Otra de las asombrosas características de ISIS es la forma en que ha sabido asimilar la tecnología moderna para hacerse propaganda, enrolar partidarios, manipular a la prensa y sobre todo desviar la opinión pública hacia los temas que le interesan, logrando disminuír la resonancia de sus derrotas.

Por ejemplo, muchos han visto la horripilante escena del piloto jordano ardiendo dentro de una jaula. Pero no todos saben que dichas imágenes se difundieron no cuando ocurrió el asesinato sino mucho después, a raíz de que ISIS perdiera posiciones en Kobane, Siria, a manos de los kurdos, y de los progresos cosechados por las fuerzas de seguridad iraquíes que habían liberado por completo la provincia de Diyala.

Portada del libro sobre ISIS de Mauricio Meschoulam

Portada del libro sobre ISIS de Mauricio Meschoulam

Reproduzco a continuación un párrafo del libro sobre ISIS del periodista y experto en estos asuntos, Mauricio Meschoulam:

“De acuerdo con un estudio de Brookings (2015), los seguidores de ISIS   operan al menos unas 46,000 cuentas activas en Twitter, mismas que renuevan automáticamente si estas son dadas de baja. El Instituto de Estudios para la Seguridad Nacional de la Universidad de Tel Aviv (INSS, 2016), citando a funcionarios estadounidenses, indica que ISIS emite un promedio de 90 mil tuits diarios. El mismo texto señala que además de su estación de radio, “Al-Bayan”, ISIS cuenta   con una oficina de medios de comunicación encargada de producir y distribuir su revista en línea, fotos y videos.”

Lo cual da una idea de la inteligencia que está detrás de la organización: Su filosofía y su estrategia son medievales, pero sus tácticas son bien modernas. Incluso ha aprendido a mutar, es decir, cuando la situación lo permite, actúan como un gobierno; pero cuando sufren derrotas y pierden territorio, regresan a comportarse como guerrilla con lo que dificultan mucho el que los derroten de manera definitiva.

Esta habilidad en manejar exitosamente su imagen, ha conducido a que muchos antiguos partidarios de Al Qaeda y otros grupos de extremistas independientes o no vinculados directamente a nadie, hayan trasladado sus simpatías hacia ISIS. Y ésta los ha acogido sin pretender realmente dominarlos, porque aumentan su prestigio casi sin ningún costo real.

De esa forma dan la impresión de un crecimiento indetenible y una coordinación mundial que en realidad no existe. Ahora el Estado Islámico habla de su “provincia” nigeriana (en realidad Boko Haram), su provincia tripolitana (en Libia), yemenita, egipcia, pakistaní, etc. El asunto se ha convertido en algo así como una guerra de sucursales o franquicias.

En el mundo hay muchísima gente que la pasa mal por una u otra razón y como respuesta, recicla sus frustraciones en un odio visceral contra algo. Desgraciadamente, ese algo resulta ser frecuentemente la sociedad occidental. Son la materia prima perfecta para nutrir una organización como ISIS.

En este sentido el Estado Islámico también ha demostrado una notable capacidad de asimilación: no solamente recluta a través de las redes sociales, admite y entrena personal para luchar en los territorios que controla, sino que en muchas ocasiones los regresa luego a su lugar de origen para convertirlos en una nueva y peligrosa modalidad de yihadista: el lobo solitario.

Los lobos solitarios -es decir, terroristas que actúan por su cuenta pero a nombre de la organización- son extremadamente difíciles de descubrir antes de que hagan daño porque no necesitan ni dinero para comprar armas (con un cuchillo basta), ni tienen que coordinarse con nadie. No hay planes que descubrir ni instrucciones a recibir de una central. Todo es decisión suya. Por lo general el daño que causan no es muy grande, pero la repercusión de sus actos en la prensa, sí. Y eso es lo importante.

Avión Stealth, invisible a los radares enemigos

Avión Stealth, invisible a los radares enemigos

Y no siempre las barreras migratorias o los screenings raciales o religiosos los detectan: en muchos casos no son inmigrantes, sino gente nacida en el propio país donde cometen sus fechorías. Como el famoso avión Stealth, son casi indetectables.

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De manera que el conflicto en Siria tiene al menos tres planos: 1) el local, formado por los problemas tribales y religiosos que ya existían desde siglos atrás (sunitas vs. chiítas, etc), avivados por las invasiones de USA a Afganistán e Iraq y la Primavera Árabe; 2) el regional, formado por Irán ayudando a Siria, y Arabia Saudita, Turquía, Quatar y otros países árabes enemigos de Irán ayudando a los rebeldes contrarios a Assad que por cierto, no están todos bajo un solo mando; y 3) el mundial, formado por las grandes potencias de siempre: Rusia por un lado ayudando a Irán y a Assad, y Estados Unidos, Inglaterra, Francia, etc, ayudando a los rebeldes sirios. Y para colmo ISIS, contra todos ellos. Un verdadero galimatías que hasta ahora no da muestras de resolverse sino al contrario, de complicarse, y que me recuerda los inicios de la Primera Guerra Mundial.

El Hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra

El Hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra

Por cierto, en mi opinión el parecido es tan perfecto, que hasta tenemos un nuevo demagogo tratando de pescar en río revuelto: Donald Trump. No sé, pero su cuento de los muros, las deportaciones masivas y aquello de “Volver a hacer grande a América”, se me parece demasiado a las cantaletas del hijoeputa de Adolfito contra los judíos y la recuperación del “mancillado” orgullo alemán.

Donald Trump, gran histrión

Donald Trump, gran histrión. Cualquier parecido con una imagen similar aparecida en este mismo artículo, NO es pura coincidencia…

Ojalá no le pase como en el cuento de terror en donde la víctima se encierra a cal y canto en su casa para protegerse del asesino, para al final descubrir con horror que el asesino está dentro.

A Syrian refugee, from Kobani, carries her baby as she arrives with other Syrian refugees on a dinghy on the island of Lesbos, Greece August 23, 2015. Greece, mired in its worst economic crisis in generations, has been found largely unprepared for a mass influx of refugees, mainly Syrians. Arrivals have exceeded 160,000 this year, three times as high as in 2014. The crisis has exposed massive shortages in Greece's available facilities, but also striking discord within the European Union on how to handle the humanitarian crisis. REUTERS/Alkis Konstantinidis TPX IMAGES OF THE DAY

Una refugiada siria proveniente de Kobane, carga a su bebé al llegar a un arrecife de la isla de Lesbos, Grecia, el 23 de Agosto de 2015. Este país, en medio de su peor crisis económica en mucho tiempo, no estaba preparado para la llegada masiva de refugiados (160 mil en 2015, tres veces más que en 2014). En realidad, toda la Unión Europea se ha visto afectada y estremecida por esta crisis humanitaria.REUTERS/Alkis Konstantinidis TPX IMAGES OF THE DAY

Una de las horribles consecuencias de esa guerra, son los refugiados sirios que tratan de escapar de la muerte y llegar a países europeos o al menos a países vecinos (Jordania, Turquía, Líbano, Egipto…). Yo soy especialmente sensible a ese tipo de tragedia, porque durante mucho tiempo fui refugiado político del ACNUR y algo conozco de miserias y desarraigos.

Las cifras son escalofriantes, casi 5 millones de refugiados contabilizados por la ONU hasta el primer trimestre de 2016.

Mapa de refugiados sirios. Primer trimestre de 2016.

Mapa de refugiados sirios. Primer trimestre de 2016.

Conclusiones

Creo que durante todo este largo artículo he tratado de referirme a HECHOS porque sé que las opiniones e interpretaciones, por su propia naturaleza, son subjetivas y propensas a errores mientras que los hechos son inobjetables y sirven para que el interlocutor decida su posición por sí mismo.

Sin embargo, no puedo evitar el citar aquí un párrafo del libro de Mauricio Meschoulam que en mi opinión resume e interpreta muy bien los hechos descritos:

“La noción de “la guerra contra el terrorismo”, puesta en marcha tras los atentados del 2001, esencialmente consistió en atacar e invadir determinados   países, desmantelar las bases de operación de las grandes organizaciones del terror, capturar o matar a sus líderes, y   establecer medidas de   espionaje e   inteligencia que,   después de   los Snowdenleaks,   empezaron a considerarse   excesivas. La cuestión es que, a pesar de estas acciones, quince años después, Al Qaeda, aún sin Bin Laden, sigue viva y se mantiene cometiendo atentados –como los de París en enero del 2015 contra Charlie Hebdo, o los de Malí y Costa de Marfil hace pocos días. Paralelamente, una de las escisiones de la misma Al Qaeda, es decir el “Estado Islámico” o ISIS,   representa la mayor amenaza del momento. Quince años después de la “guerra contra el terror”, se cometen alrededor de cinco veces más atentados terroristas que en 2001, y, por lo tanto, tenemos que seguir combatiendo esa clase de violencia. El problema es que lo hacemos básicamente del mismo modo como lo hemos hecho desde el 2001 (o incluso antes) hasta la fecha.”

Esta última frase me puso a pensar.

Yo no sé si yo hubiera podido resolver el problema. Lo que sí sé es que ya hubiera intentado una solución distinta, porque evidentemente la que han utilizado hasta ahora, no sirve (por cierto, igualito a como sucede con el problema de las drogas, pero eso es otra historia).

El intento de los políticos de usar una y otra vez la solución militar sin obtener éxito, me sugiere la imagen de aquellos chimpancés no muy inteligentes que en una prueba de laboratorio, intentan con empecinamiento meter la pieza triangular en el agujero cuadrado.

Y se me ocurre esbozar una idea y someter a su consideración el siguiente párrafo:

El petróleo está detrás de los conflictos modernos. El reactor de fusión (ojo: NO de fisión) podría ser la respuesta porque haría que el petróleo dejara de ser importante. Incluso si hubiera una fuente energética inagotable y barata, se podrían fabricar plásticos a partir de Carbono, Hidrógeno y Oxígeno obtenidos de otras fuentes y no a partir del petróleo.

Qué cree Ud?

reactor-de-fusion

Gráfico que muestra la enorme estructura del reactor de fusión ITER, actualmente en construcción cerca de Cadarache, Francia.

Continuará

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Un mundo feliz, o falaz (X)

Poster del filme "La Dictadura Perfecta"

Poster del filme “La Dictadura Perfecta”

Mario Vargas Llosa y sus frases famosas

A lo largo de su vida Mario Vargas Llosa, el escritor peruano premio Nobel de Literatura 2010, ha pronunciado o escrito varias frases lapidarias, de ésas que se recuerdan a través de los años.

La más famosa -al menos en cuanto a México se refiere, creo yo- fue el 30 de agosto de 1990 durante un programa de la tv mexicana en el cual participaban prestigiosos intelectuales como Enrique Krauze y Octavio Paz, cuando sin pelos en la lengua y refiriéndose al gobierno del PRI que ya llevaba unos 60 años contínuos como partido político en el poder, dijo: México es la dictadura perfecta“, aludiendo al hecho de que el gobierno mexicano se presentaba públicamente como una democracia estable que en realidad enmascaraba a una dictadura.

(En aquel momento la apertura de la libertad de prensa recién comenzaba en el país y el asunto quedó en un escándalo mediático que comprometía en cierta forma a los organizadores del programa –Octavio Paz enseguida le contestó espantado y trató de “remendar” el insulto al gobierno-, pero más adelante aquella frase dió pie a un filme del mismo nombre en el que en medio de la chacota algunas escenas recuerdan sin lugar a dudas, episodios de la vida real.)

Portada del libro Conversacion en La Catedral de Mario Vargas Llosa 2 - Copy 3

Sobrecubierta de una edición de la novela “Conversacion en La Catedral” de Mario Vargas Llosa, en donde puede verse, rodeada por un óvalo rojo, la famosa frase que encabeza esta sección.

En qué momento se jodió el Perú?

Otra frase quizás menos conocida pero no menos importante fue cuando en el primer párrafo de su novela “Conversación el La Catedral” (1969), cuya trama se desarrolla no en una iglesia sino en su antítesis: un bar que se llamaba así por la altura de sus techos y en la que hace referencia a cierto período de la historia política del Perú, te encuentras con la frase: “En qué momento se había jodido el Perú?”.

Cuando la leí hace años, enseguida surgió en mi mente una pregunta equivalente y perfectamente lógica:

“Y México, en qué momento se jodió México?”

(Para los que no entiendan a qué me refiero: jodido en delincuencia e inseguridad -que atestiguan varias decenas de miles de asesinatos y secuestros-, en corrupción generalizada, en impunidad, en pobreza, en calidad de educación pública, en falta de oportunidades laborales dignas, en un manejo inadecuado y poco inteligente de su economía y sus enormes recursos naturales…)

Ambas preguntas dan por sentado que hubo un tiempo anterior en que el Perú o México -o para el caso, cualquier otra nación latinoamericana- NO estaban jodidos.

Pero… en realidad hubo un período “dorado“, o siempre hemos estado así?

Y la continuación natural a esta interrogación es el preguntarse porqué hay un abismo tan grande entre la sociedad norteamericana y el resto de los países de América.

¿Será un problema genético (latinos vs. sajones), será un problema religioso-moral (católicos vs. protestantes), será consecuencia de una bajo nivel de educación cívica, o será solamente un problema coyuntural, es decir, una fluctuación estadística capaz de ser revertida o anulada con el tiempo?

Por supuesto, la respuesta a tal pregunta sería de interés para los que pretendemos heredarle a nuestros hijos y nietos un mundo mejor.

Migraciones humanas

Mapa aproximado de las migraciones humanas. Sin ser un hecho probado, puede notarse cierto grado de correlación entre el trazado geográfico de dichas migraciones y el desplazamiento de los polos culturales y de predominio de las naciones a lo largo de la Historia

Porque la Historia nos revela que a lo largo de los siglos, el liderazgo en disciplinas tales como la arquitectura, la escultura, la pintura, el teatro y en general todas las artes, la medicina y el resto de las ciencias, la tecnología, el comercio, la navegación, la filosofía, la religión, etc, ha sufrido un contínuo desplazamiento entre culturas muy alejadas entre sí: África (Egipto, Etiopía), Mesopotamia (Persia, Isfaján, Bizancio), Asia (China, India, Japón), Europa (Grecia, Italia, Inglaterra, Francia, España, Portugal)… hasta llegar a América (México, Perú, EU).

Portada del libro SOCIEDADES COMPARADAS de Jared Diamond

Portada del libro SOCIEDADES COMPARADAS de Jared Diamond

Cuál será la fuerza que impulsa este desplazamiento? O será -para decirlo con el lenguaje de la Física- una especie de movimiento inercial sin aceleración, es decir, la casualidad haciendo de las suyas?

De lo que sí no me cabe duda es de que cada sociedad es en su conjunto el producto del comportamiento de sus ciudadanos y de su interacción con otros grupos. De ahí la importancia de la educación cívica y la sociología.

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Quizás me convenga hacer un examen de conciencia para recordar cómo fue evolucionando mi mente y mi concepción del mundo desde que era un bebé hasta la adultez. No digo que a todos nos haya pasado lo mismo, pero sospecho que mi caso no es aislado, sino que representa a una buena parte de los seres humanos.

En mi primera infancia, todo lo aceptaba tal cual. No me hacía muchas preguntas sobre el origen o el sentido de las cosas, más bien sentía una tremenda curiosidad por lo que me rodeaba, porque todo era nuevo: la comida, los olores, las texturas, los colores, los lugares, los juguetes, los familiares, las mascotas…

Cigüeña con bebé

Entrando ya en la niñez, comencé a preguntarme un poco por mi origen: de dónde había salido yo? Y enseguida me dieron la respuesta: “la cigüeña te trajo de París, igual que a todos los demás niños”.

Con esa respuesta duré un tiempo satisfecho, hasta que comencé a sospechar que era falsa. Recuerdo la vez en que fui a visitar al hospital a mi tía Arcelis, que había tenido una bebé. Me acerqué a su cama y luego de darle un beso, le pregunté: “Oye, y porqué tú estás aquí acostada como si estuvieras enferma, si fue la cigüeña la que trajo a mi primita?

Risas generalizadas y miradas de complotados descubiertos infraganti…

La Creación, de Miguel Angel Buonarroti

La Creación de Adán (~1511), de Miguel Angel Buonarroti

El camino, la verdad y la vida

Luego, fueron los curas jesuítas del Colegio de Belén los que me contaron su versión: estábamos aquí, porque Diosito nos había creado. Incluyendo el Sol, los planetas, las estrellas y pacabar pronto, todo el Universo. Y por ello, debíamos adorarlo. Y además, hacerle caso a todo lo que dijera el Papa, su vicario en la Tierra -que por cierto, era infalible- y en general cumplir con todos los ritos de la Iglesia Católica.

Confieso que al menos de momento, les creí. Incluso -razonaba yo- si todo eso era verdad, entonces no tenía mucho objeto dedicarse a otra cosa más que a adorar a Dios y a Jesús, su hijo. Por eso quería ser cura yo también. Todo lo demás me parecía superfluo.

En ese tiempo yo era como un pequeño San Agustín en ciernes. Es más, mi “padre espiritual” (un cura que te asignaban para conocerte a fondo y lavarte el cerebro, profesión similar a la de los “instructores politicos” con los que luego me topé en el ambiente militar-comunista del Cepero Bonilla, no en balde los jesuítas se manejan como un ejército y viceversa) me regaló un Kempis (Imitación de Cristo) de bolsillo, y al principio no lo soltaba ni para ir al baño, al punto de que hoy -más de 60 años después- aún recuerdo el exergo que aparecía en la primera página del famoso libro: “YO soy el camino, la verdad y la vida. Quien me sigue, no anda en tinieblas…” Aquellas palabras adquirían en mi mente ribetes de conjuro mágico que me abriría las puertas del Cielo.

No entendía cómo mis compañeritos de escuela podían pensar en otra cosa (por ejemplo, en los deportes –aclaro que muchos de mis profesores eran sacerdotes españoles que sentían furor por el balompié).

Partido de balompie infantil

Partido de balompie infantil

Recuerdo que en el largo recreo de después del almuerzo, que duraba más de una hora antes del turno de clases vespertinas, casi todos iban a jugar beisbol o futbol en los terrenos de la escuela. Yo también lo hacía, pero a desgana. A la primera oportunidad me declaraba cansado y me sentaba a la sombra de alguno de los muchos y frondosos álamos que había en hilera junto a la barda del fondo de la escuela, que daba a la avenida 51 de Marianao, a disfrutar tranquilamente de mi tiempo libre.

Tantas veces sucedió aquella escena, que los curas comenzaron a sospechar que yo no era un niño “normal”, y llamaron a mis padres para ponerlos sobre aviso y tratar de averiguar el motivo de ese comportamiento tan extraño. Para ellos, yo “debía” de tener algún problema.

A mí me parecía al revés, es decir, que los del problema eran ellos. Quizás allí nació mi carácter rebelde y mi amable pero profundo e incontrovertible desprecio por todo tipo de fanatismo: deportivo, político, religioso, etc. Aquello de correr incansablemente detrás de una pelota, me parecía una aburrida tontería, demasiado repetitiva para llamar mi atención.

Una vez, jugando un partido de futbol, el balón cayó cerca de mí y un compañerito del otro equipo y yo fuimos a discutirlo. La intención de cada uno era hacerse con la bola y patearla hacia la portería contraria. Pero yo llegué un instante después y el único resultado de mi esfuerzo fue que recibí un impacto directo del balón en mi cara, con toda la fuerza de un balón recién pateado. Caí de espaldas al césped y estuve un tiempo aturdido, sintiendo que mi cabeza y sobre todo mi nariz, habían estallado. Ahí mismo juré que no volvería a jugar nunca más. Por supuesto que no cumplí mi promesa, pero creo que aquella experiencia quedó gravitando para siempre en mi psiquis.

Nunca estuve muy seguro de si el balonazo había sucedido por casualidad, o había sido a propósito para inhabilitarme.

En Escocia se vio una de las peores patadas que se recuerde en el partido entre Livingston y Hearts donde Jason Talbot le enterró todos los tapones de los tacos en la cara a Sam Nicholson. Lo más increíble es que el árbitro no expulsó a Talbot por una agresión que merecía hasta algo más. Sam mostró su rostro herido tras el partido.

En Escocia se vio una de las peores patadas que se recuerde, en el partido entre Livingston y Hearts donde Jason Talbot le enterró todos los tapones de los tacos en la cara a Sam Nicholson. Lo más increíble es que el árbitro no expulsó a Talbot por una agresión que merecía hasta algo más.  (09/02/2015)

Hoy en día, cuando veo en la tv las patadas, zancadillas, empujones y codazos que se dan los jugadores profesionales con tanta frecuencia, recuerdo aquel episodio y me pregunto seriamente por la limpieza y el espíritu deportivo de algunos los integrantes de los equipos. Y doy gracias a Dios porque no me hizo árbitro. Ni policía.

Pero prosigamos con el examen de conciencia.

Mi infección de misticismo religioso comenzó a ceder cuando se me ocurrió pensar: “Ok, Dios nos hizo. Mmmmm… pero ¿Y quién hizo a Dios?”

Cuando le pregunté aquello a mi padre espiritual, su respuesta me defraudó: “Dios SIEMPRE existió y ya. Creer cualquier otra cosa, es pecado”.

Francamente, no veía la diferencia entre eso y  “La materia SIEMPRE existió, y ya“, que era la respuesta de los materialistas a la misma pregunta. Excepto, claro está, por la velada alusión al Infierno y al miedo que te provoca la idea de arder eternamente en él, en caso de no aceptar la respuesta del catolicismo.

Parece que por aquel tiempo comenzaba a surgir en mí lo que se llama “uso de razón”, que es lo que diferencia a un adulto de un niño.

De manera que llegando a la adolescencia, todo el terreno que perdía en mi cerebro la teología lo ganaba la ciencia, disciplina en la cual el juez supremo no es un libro sagrado -escrito hace miles de años por gentes seguramente muy inteligentes para su época, pero muy ignorantes para la mía- sino algo verdaderamente imparcial, eterno, y muy difícil de manipular y corromper: el experimento.

Portada del disco de Carlos Puebla con la famosa tonada "Y eso llegó Fidel"

Portada del disco de Carlos Puebla con la famosa tonada “Y en eso llegó Fidel”

Llegó el Comandante y mandó a parar

Quiso el destino que por ese tiempo en mi patria ocurrieran los hechos conocidos como “Revolución Cubana” y mi atención se enfocó hacia otro tipo de asuntos que hasta ese momento no habían captado mi interés: los problemas sociales.

Muy pocos sudan calenturas ajenas y yo, como miembro de una familia de clase media cubana bien establecida y equilibrada, no había tenido mayores problemas: cariño, comida, casa, educación, comodidades de todo tipo, eran vistas por mí como algo natural.

Sin embargo, el terrible y drástico cambio político que se produjo en mi patria me abrió los ojos a otro mundo: al parecer, no toda la gente era tan feliz como yo. Es más, la mayoría de la gente no disfrutaba de la misma bonanza material.

La conclusión lógica de tal proceso mental, saltaba a la vista: algo había que hacer para aliviar ese estado de cosas.

De manera que pasé de la religión, a lo que llamaré -alguna palabra tengo que usar al fin y al cabo- la socialdemocracia.

No puedo decir que aquello fuera la gran cosa -sobre todo teniendo en cuenta que mucha gente en mi país, por conveniencia o por convencimiento, comenzaban a abrazar sin reservas las ideas comunistas -o quizás debería decir la voluntad del Fifo- pero al menos me había movido ideológicamente hacia la izquierda.

Claro, nunca milité en ningún partido. Sobre todo, porque ya no los había: el Máximo Líder se había ocupado minuciosamente de acabar con todos ellos, excepto el suyo (igualito que Hitler, por cierto). Y quizás por eso mismo, por constatar cómo bajo el disfraz de salvador de los pobres se ocultaba una terrible dictadura personal que con la excusa de satisfacer las necesidades materiales de la gente, les negaba lo principal: su libertad para escoger cómo llevar su vida, comencé a recular.

De nuevo mi psiquis empezó a buscar algo mejor en qué creer, una ideología que no estuviera viciada de entrada por el autoritarismo y el engaño.

Y todo ello, a pesar de mi consciente renuencia a “formar parte” de cualquier cosa.

Contradicción?… Claro que sí!

La razón de tal comportamiento es -según mi modesta opinión- que todos estamos inclinados genéticamente a pertenecer a algo. Es lo que yo llamo “mis genes de manada”, una especie de atavismo que jugó un papel importante en la supervivencia de las especies anteriores al homo sapiens y del cual no podemos prescindir, como no podemos prescindir de la sed o del deseo de hacer pipí.

Es a lo que los psicólogos se refieren cuando mencionan la frase “el Hombre es un ser social”, es decir, sufre si se siente solo y por eso busca compañía. La contradicción es que muchas veces esa necesidad de pertenencia lo lleva a ser manipulado: ¡pura dialéctica!.

Entonces empezé a admirar al país que a mi entender era el mejor exponente de los ideales del “pursuit of happyness” que se merecían todos los hombres: los Estados Unidos.

Para mi desgracia, aún estaba muy joven para tomar decisiones por mí mismo y mis padres -por temor a abandonar sus bienes y su cultura- permanecieron en Cuba.

José Perez del Río, conductor del programa "Buenos Dias América" de la VOA (Voz de los Estados Unidos de América).

José Perez del Río, conductor del programa “Buenos Dias América” de la VOA. Foto muy posterior a la época del relato.

Eran los tiempos en que mi tío Gustavo escuchaba con gran interés a Radio Swan y yo a José Pérez del Río, el locutor del programa “Buenos Días América” de la programación para América Latina de La Voz de los Estados Unidos de América (VOA).

Por contraste a mi realidad de ese entonces -viviendo en un país sin leyes y en manos de un caudillo mesiánico que destruía sistemática y minuciosamente el tejido social de mi patria- imaginaba a EU como un país idílico, en el que todo era riqueza, orden y satisfacciones personales. Y claro, sentía un gran deseo de vivir en aquella sociedad perfecta.

Mi pensamiento permaneció así durante un largo período de tiempo. Mientras más años transcurrían y más crímenes y locuras cometían en mi patria el Fifo y sus secuaces, más deseos de  emigrar y más admiración sentía por la sociedad norteamericana, la democracia y el capitalismo.

Vivir con esas convicciones dentro de Cuba era como vivir una pesadilla interminable.

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Más o menos por aquella época comencé a enterarme de los crímenes cometidos por la Iglesia Católica a lo largo de su historia. Es decir:

  1. Los casi 1000 años de oscurantismo medieval en los que tuvo sometido a gran parte del mundo occidental, donde desde posiciones de poder se perseguía la razón y se exaltaba el fanatismo religioso y la fe ciega, al punto de prácticamente detener el desarrollo de la ciencia, lo cual dió como resultado que se olvidaran filosofías y conocimientos que ya existían en los tiempos de la Antigua Grecia.
  2. Los aprox. 300 años de los temidos Tribunales de la Santa Inquisición con sus torturas, asesinatos y quema de “herejes” vivos por cosas como negar la teoría heliocéntrica (recordar a Giordano Bruno o a Galileo Galilei y su “Eppur si muove”) u otras tonterías ilógicas como la Sagrada Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) o la Creación según el Génesis.
  3. Su ridícula negación de la Teoría de la Evolución de Darwin y en general de cualquier posición filosófica, científica o política que rebajara o pusiera en peligro el predominio de la Iglesia Católica sobre los hombres.
  4. Su pacto con los nazis (Concordato Pacelli-von Papen), firmado en 1933, cuando ya Hitler era Canciller de Alemania.
  5. Su sistemático encubrimiento a los crímenes de los curas pederastas, algo especialmente despreciable.
  6. Su recalcitrante machismo al oponerse a la igualdad entre hombres y mujeres en lo que se refiere a su papel en la familia (trabajo, crianza de hijos, etc).
  7. Su negación al derecho de aborto y su intento mal intencionado de hacer que la gente lo confunda con la exaltación del aborto como método anticonceptivo.
  8. Su condena a priori del homosexualismo, lo cual implica el desprecio al criterio de cada cual respecto a una cuestión estrictamente personal.

Ya no se trataba solamente de diferencias filosóficas. Estos ya eran crímenes mondos y lirondos. Cosas que en mi opinión no se saldaban con una simple disculpa, sino que merecían la erradicación de la organización que los había cometido.

Mi naturaleza de librepensador  y mi idea de que cada cual tiene derecho a opinar como le dé su gana siempre y cuando no le haga daño a su prójimo, me impedían jugar a ser líder mundial de una cruzada anticatólica. No iba a convertirme en lo mismo que criticaba. Sin embargo, a título personal no tuve ningún problema en despreciarlos aún más.

Y así lo hice.

Genes

Genes

De manera que me iba quedando sin mitos en los cuales depositar mi confianza, una verdadera tragedia para mis genes de manada.

Por eso me resultó especialmente doloroso cuando comencé a darme cuenta de que la sociedad norteamericana tampoco era perfecta.

No me gusta repetirme y en artículos anteriores ya he hablado sobre este problema. Pero haciendo un resumen general, descubrí que cada gobierno o sociedad tiene su “historia oficial” en donde resaltan o inventan hechos a conveniencia, mientras esconden o niegan otros cuya difusión consideran “inapropiados”. El objetivo de tal proceder está claro: manipular a la gente.

Por ejemplo, no es lo mismo mandar a un soldado a una guerra de “ideales” o “por la libertad”, que mandarlo a una guerra de rapiña. La primera motivación es capaz de lograr que el soldado arriesgue su vida de motu propio. La segunda, no.

Imagen del filme "The pursuit of happyness"

Imagen del filme “The pursuit of happyness”

De modo que cuando descubrí que difícilmente podía hacer coincidir la bonita historia de los Padres Fundadores o el cuento de la excepcionalidad de USA y aquella frase del “pursuit of happyness” que aparece en la Declaración de Independencia norteamericana, con la Guerra de Vietnam y otras muchas guerras de rapiña -incluyendo la mexicana de 1848-, el criminal racismo sureño que se desbordó en los años 60 del siglo XX, la amistad con tantísimas dictaduras por todo el mundo (o sea, el pragmatismo político conocido como la política de “our son of a bitch”) o cuando caí en cuenta del terrible e  hipócrita abismo que existe entre el discurso moralista del gobierno norteamericano sobre el problema de las drogas y su posición real manteniendo durante 50 años una prohibición que solo ha dado como resultado el surgimiento de una narco-mafia que ha permeado y prostituído muchos gobiernos en todo el mundo, el alma se me fue a los pies.

Déjenme explicar algunas cosas bien claro:

NO estoy diciendo que los Estados Unidos sean algo así como el Imperio del Mal a perpetuidad. De hecho, creo que si actualmente hay alguna nación en la cual yo pueda depositar alguna esperanza de que a la larga ayude a resolver -o al menos disminuír- los inmensos problemas del mundo, ésa es Estados Unidos. Y no porque no tenga problemas, sino porque su sistema ha demostrado que los puede enfrentar y resolver, es decir, que puede mejorar y no siempre enquistarse en posiciones retrógradas e inamovibles. Eso es su principal atractivo, al menos para mí.

Si lo tuviera que definir con una sola palabra, creo que utilizaría “dinamismo”.

Por ejemplo, del racismo galopante y criminal que produjo el asesinato de Martin Luther King y los disturbios del 68, al presidente negro del 2008, va un cierto nivel de evolución positiva, no? Aunque muchas de las acciones de Obama no sean precisamente de mi agrado sino todo lo contrario.

De las trampas electorales de “Dirty Dick o Dirty Tricks” -o sea “Dick el Tramposo o Trucos Sucios”, el juego de palabras usado como sobrenombre despectivo de Richard (Dick) Nixon luego del escándalo de Watergate-, a la renuncia de un presidente en funciones producto de la acción de la justicia y la presión popular va un cierto tramo, cierto?. Aunque luego Gerald Ford lo haya perdonado en vez de castigarlo como se merecía.

Aclaro que en mi opinión lo importante no es el hecho de que un tramposo haya llegado a la presidencia. Eso es explicable o natural, porque los tramposos buscan instintivamente el dinero y el poder como las moscas buscan la mierda. Y es en los gobiernos donde siempre se concentran con mayor densidad el dinero y el poder.

Lo admirable es que el sistema haya sido capaz de reformarse a sí mismo y expulsarlo.

Algo que otros muchos gobiernos -incluyendo el de mi patria, por supuesto- están a mil leguas de emular.

Pero con la misma sinceridad con que admito eso, tengo que admitir que esa visión de Tierra Prometida, de adalid y garante de la libertad mundial con que nos quieren tupir los apologistas del gobierno gringo, es falsa.

Algo especialmente importante que quiero hacer notar es que me estoy refiriendo al gobierno, no a la gente común. Cualquier juicio que involucre a todo un pueblo y le asigne una característica general como “vago”, “tramposo”, “corrupto”…, es producto de la ignorancia o de la mala intención. De hecho, he visitado muchas veces esa nación y he conocido muchísimas más personas buenas, que malas.

De manera que de nuevo volví a cambiar mi mente, esta vez hacia una posición mucho más definitiva y dialéctica: todos tenemos algo de bueno y de malo. Y en todos los gobiernos y pueblos hay gente buena y mala.

Y como solución a mi problema de equilibrio filosófico-existencial, me acerqué a la cultura.

La cultura como el conjunto de conocimientos, costumbres y creencias

La cultura como el conjunto de conocimientos, costumbres y creencias humanas

La cultura, esa noble y escurridiza dama

En realidad desde pequeño me había gustado leer, y por suerte había podido disfrutar de los clásicos infantiles y juveniles. Luego la vida de adulto con sus exigencias y sus responsabilidades, me sacó del buen camino y tuve que dedicar la mayor parte de mi tiempo a la simple supervivencia.

Ahora en la vejez he vuelto a reencontrarme con mi antigua conocida, la literatura (o a retomar mi antiguo vicio, según se vea con buena fe o con picardía).

En cuanto a los temas de los libros que leo soy bastante omnívoro, aunque siento inclinación por los de divulgación científica (cosmología, biología, genética, etc) además de biografías noveladas o novelas históricas, y de vez en cuando sobre historia, economía, política o filosofía.

En música soy un mero diletante, una especie de “bon vivant” musical que sin saber de armonías, timbres o ritmos va por ahí oyendo y seleccionando melodías que le emocionan, sin comprender la estructura de las piezas musicales. Puro “dejarse llevar” por los sonidos.

Hoy, me gusta pensar en la cultura como el mejor intento de comprender y tomar postura frente al mundo. Ya que no sabemos a ciencia cierta quienes somos o por qué estamos aquí y ni siquiera comprendemos a fondo las razones por las que se producen los sucesos históricos, creo que lo mejor que podemos hacer es mirar a nuestro alrededor y disfrutar del paseo.

Y aunque la poesía no siempre me emociona, a veces encuentro alguna que me electriza:

He andado muchos caminos - Antonio Machado

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra.

y pedantones al paño
que miran, callan, y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra…

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja.

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra. 

Antonio Machado (Soledades, 1903)

Putísima! Por qué habrá poemas que me dejan indiferente y hay otros que hacen como que me taladran el cerebro con sus verdades?

Conocí este poema en los 60, cuando Juan Manuel Serrat lo comenzó a cantar.

Lo que plantea es muy sencillo: que en todas partes hay gente mala y gente buena. Una verdad de Perogrullo, pero yo necesité toda una vida para comprender su significado profundo y moldear mi visión del orbe a ese simple postulado.

Y claro que siento vergüenza por ello, pero creo que no tanta como la que deben de haber sentido algunos de nuestros políticos actuales, que han dado muestras de una ignorancia supina en temas literarios.

Como cuando Fox le cambió el nombre a Jorge Luis Borges y lo llamó “José Luis Borgues”, o cuando lo mencionó entre los Premios Nobel de Literatura (Borges nunca lo obtuvo, quizás por su respaldo a las dictaduras chilena y argentina), o cuando dijo que Vargas Llosa era colombiano (supongo que lo confundió con el Gabo).

Martita Sahagún (esposa de Fox y ex Primera Dama) no se quedó muy atrás cuando le cambió el sexo a Rabindranath Tagore y dijo algo así como “la gran escritora hindú Rabina Gran Tagora”.

O cuando Josefina Vazquez Mota -la Secretaria de Educación- confundió a Carlos Fuentes con Octavio Paz y además le cambió el nombre a una de sus obras.

Pero la palmas se las lleva nuestro presidente actual, Enrique Peña Nieto, que en una feria literaria (la FIL de Guadalajara) fue incapaz de mencionar tres autores de libros que hubieran influído en él. Y cuando quiso reparar el daño resultó peor, porque confundió el autor de La Silla del Águila (Carlos Fuentes) con Enrique Krauze.

Burros

Burros

Definitivamente, con estos políticos no tenemos que pensar mucho para encontrar la razón por la cual la educación pública en México deja tanto que desear…

Quevedo y los frutos del árbol

Y este tema hizo que recordara un viejo chiste:

Cuentan que unos padres muy orgullosos de las aptitudes literarias de su hijo, lo llevaron al gran poeta español para que lo evaluara. Entonces Quevedo llevó al muchacho a un balcón desde donde se podía disfrutar de la Luna en medio de una bonita noche estrellada y le pidió que se inspirara. El muchacho miró durante un rato al cielo, y de repente declamó el siguiente verso:

Mirad la Luna vomitando estrellas! Ay, ay, ay que bella! Ay, ay, ay que bella!

Los padres miraron expectantes a Quevedo, y entonces éste les dió su opinión, también en verso:

Si de este árbol queréis sacar mejor fruto… Ay, ay, ay, que bruto! Ay, ay, ay que bruto!

(Continuará)

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Un mundo feliz, o falaz (IX)

libertad4Aprendiendo a ser libre

A las pocas semanas de haber llegado a México como profesional enviado por el gobierno cubano para cumplir un contrato de trabajo, y mucho antes de saber si podría satisfacer mi oculto deseo de quedarme a vivir aquí y mandar al carajo al Fifo y su Revolución, quise demostrarme a mí mismo que -llegado el momento- sería capaz de hacerlo. Es decir, que tendría el coraje suficiente para valerme solo.

Para los que no entiendan bien mi inquietud, les explico que me sentía un poco como un preso que luego de vivir muchos años encerrado -en donde la disciplina carcelaria lo obliga a un régimen estricto y él no decide nada: ni qué comer, ni qué vestir, ni cuando bañarse, o tomar el sol, o trabajar, o dormir…- al ver acercarse el fin de su condena, siente temor por volver a la libertad, en donde debe asumir ser el dueño de su destino pero a costa de no tener garantías de nada, incluyendo la simple supervivencia. Dicho en pocas palabras: el vivir en libertad se aprende. O se olvida, según sea el caso.

De manera que como el que se toma una medicina, me impuse un plan: con la excusa de conocer el país, aprovecharía un fin de semana para hacer un viaje a Puebla. En realidad, quería demostrarme a mí mismo que yo sabría desenvolverme en una sociedad libre.

Escogí esa ciudad no porque tuviera algún interés específico en ella sino porque era una de las que más había oído mencionar desde chico –cuando mis padres hicieron un viaje turístico a México– y me informé que estaba relativamente cerca del DF de forma que el viaje no sería muy largo. En ese tiempo yo prácticamente no conocía la Historia ni la Geografía de México y además todo lo que veía me resultaba interesante, así que decidí que Puebla estaría bien.

Terminal TAPO (Terminal de Autobuses de Pasajeros del Oriente)

Terminal TAPO (Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente). Su arquitectura destaca por la gran cúpula central, alrededor de la cual están situadas las oficinas de ventas de boletos de las distintas líneas, con el área de alimentos en el centro. Los ómnibus están dispuestos radialmente en el exterior, para aprovechar el perímetro circular del recinto.

Pregunté sobre las formas de viajar en ómnibus y aprendí que el DF cuenta con 4 terminales, cada una dedicada a uno de los cuatro puntos cardinales. Como Puebla está al Este, debía ir a la terminal “TAPO” (Terminal de Autobuses de Pasajeros de Oriente). Por suerte, el metro tiene una estación precisamente en los sótanos de la TAPO, así que la cosa sería fácil.

Utilicé un fin de semana largo, y luego de advertirle a mis compañeros que haría un viaje turístico durante los días de asueto para que nadie se preocupara por mi ausencia, me lancé a la aventura.

En la terminal me enteré que había “corridas” a Puebla cada 15 minutos, así que enseguida compré mi pasaje y me subí al siguiente camión. No pude dejar de comparar la facilidad con que había conseguido lugar, con las condiciones imperantes en Cuba, en donde para conseguir un pasaje de La Habana a Trinidad para pasar unas vacaciones tenías que hacer cola durante los dos meses anteriores al viaje, “marcando” tu lugar dos veces al día, temprano en la mañana y por las noches. Y si fallabas una sola vez, perdías tu turno en la cola. Era como tratar de comparar el Cielo con el Infierno. Y la mejor lección práctica sobre las “ventajas” del socialismo…

Al llegar a Puebla, tomé un taxi y le pedí al chofer que me llevara a un hotelito barato que estuviera cerca del centro y que por favor me explicara cuáles sitios de interés podía visitar en la ciudad. Entre los que me propuso estaban la Catedral, la Capilla del Rosario, Cholula y los Fuertes de Guadalupe y Loreto. Yo no había oído hablar de ninguno de ellos, pero tomé nota y me propuse conocerlos.

Catedral de Puebla

Catedral de Puebla

La Catedral de Puebla

Creo que antes de continuar debo hacerles una confesión: De niño, las formas y los colores me emocionaban profundamente, sin embargo de adulto perdí esa habilidad. En general, las artes plásticas: pintura, escultura, arquitectura, etc, no me emocionan tanto como la música o la matemática. No me enorgullezco de ello, pero es una realidad.

Sin embargo, cuando penetré en la Catedral de Puebla, me tuve que sentar de la emoción. Mi respiración se entrecortó y sentí un disfrute estético profunto, casi místico.

Altar de la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Puebla

Altar de la Catedral Basílica de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Puebla

Claro, en ese tiempo podría decirse que tenía la sensibilidad a flor de piel. Me sentía profundamente dichoso por haber recuperado mi libertad. Muchas cosas me emocionaban hasta las lágrimas, no solamente la arquitectura novohispana.

Uno de los dos órganos de tubos de la Catedral de Puebla

Uno de los dos órganos de tubos de la Catedral de Puebla

Pero también es cierto que la Catedral es una obra impresionante. Sus dos torres -altas, cuadradas y dominantes como dos inmensos guardianes renacentistas- me transmitían una sensación de fuerza y seguridad increíbles. La belleza y exquisitez de la decoración interior me dejaron boquiabierto. Los dos órganos de tubos, imponentes y preciosos, inmediatamente hicieron que recordara mi época como integrante del Coro del Colegio de Belén.

No pude dejar de pensar en que si a mí -agnóstico recalcitrante de finales del siglo XX- la Catedral me producía esa sensación de apabullamiento espiritual, ¡qué no habrán sentido los pobres indígenas de los tiempos coloniales, mucho más sugestionables por poseer un horizonte intelectual más limitado!.

Seguramente, para ellos sería como echarle un vistazo al Cielo.

La Capilla del Rosario

A poca distancia de la Catedral de Puebla se encuentra el Templo de Santo Domingo -otro de los lugares que me habían recomendado visitar- anexo al cual se haya la famosa Capilla del Rosario, considerada por muchos como la mejor expresión del barroco novohispano.

De nuevo sentí la misma sensación de arrobamiento místico ante la magnificencia de su decoración, abundante en plata y oro y de una prolijidad absolutamente asombrosa y bella.

A medida que continuaba con mi viaje, el motivo por el cual lo comencé -mi temor a no saber vivir en libertad- iba siendo reemplazado en mi cerebro por el placer de disfrutar la belleza de los lugares visitados. Definitivamente, el esfuerzo había valido la pena.

Cholula - Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios y Popocatepetl

Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, famosa por haber sido construída no precisamente a partir de los materiales de una antigua pirámide azteca que se desmontara para fabricar el templo católico -como sucedió en otras muchas ocasiones con la intención de exterminar los “ritos paganos”- sino SOBRE la pirámide, sin destruírla. Al fondo, nevado, el Popocatépetl, uno de los volcanes emblemáticos de México. En una vieja leyenda azteca, el “Popo” simboliza un guerrero que cuida el sueño de una doncella representada por otro volcán, el “Iztaccíhuatl -conocido como “La Mujer Dormida” a causa de su perfil que simula una mujer acostada. Una bella historia de amor que me recuerda a Romeo y Julieta. Ambos volcanes son claramente visibles hacia el Oeste de Puebla y también hacia el Sureste del DF.

El Teocalli de Cholula

Recuerdo que de muchacho, cuando era alumno de segundo o tercer año en la Secundaria de Trinidad, Lionella Mainegra -mi profesora de literatura- nos hizo conocer y leer En el Teocalli de Cholula, una poesía de José María Heredia referente a un templo azteca (teocalli) que había sido mudo testigo de una de las mayores matanzas de indígenas realizadas por Cortés y sus tropas.

Quetzalcoatl, la Serpiente Emplumada

Quetzalcoatl, la Serpiente Emplumada

Resulta que a medida que Cortés avanzaba hacia Tenochtitlán -la capital del imperio azteca- en su afán por encontrar oro, los temores del emperador Moctezuma se iban incrementando. Al principio, cuando tuvo las primeras noticias de su llegada a la costa del Golfo, había pensado que se trataba de Quetzalcoatl -la Serpiente Emplumada- que regresaba al país desde el Este, como predecía una de las principales leyendas mexicas. Si así fuera no habría nada que hacer, era una cuestión de dioses y se sometería.

Pero poco a poco las dudas comenzaron a roer su fe religiosa: ¿sería en realidad el dios de la profecía, o un simple conquistador extranjero?. Y comenzó a enviarle magníficos regalos junto con mensajes de que no sería necesario llegar hasta la capital porque él reconocía desde ya, su poderío y supremacía. Por supuesto, en realidad era una forma velada de evitar su llegada (si esto hubiera ocurrido en la actualidad, le llamaríamos “diplomacia”).

Pero aquellos suntuosos regalos surtieron el efecto contrario: en vez de disuadir a Cortés, estimularon su ambición.

Entonces Moctezuma trazó un plan para acabar con los españoles: en Cholula, situada en el camino hacia la capital, les tendería una emboscada. A su llegada a dicha población, las autoridades indígenas -que respondían al Emperador- los recibieron como huéspedes de honor, para no revelar sus verdaderas intenciones. El plan consistía en atacarlos de manera sorpresiva cuando estuvieran desprevenidos, utilizando unos 20 mil soldados de Moctezuma que acampaban disimuladamente en las afueras del pueblo.

Sin embargo, Cortés tuvo noticias del plan por una delación y decidió vengarse.

A esas alturas él ya se había dado cuenta que podía utilizar las antiguas rencillas entre las etnias indígenas para sus propósitos de dominación y conquista. Por ello había logrado pactar con los tlaxcaltecas que eran enemigos naturales de los aztecas y de esa forma se había hecho de un ejército de varios miles de soldados, mucho mayor al de los pocos españoles que habían venido con él desde Cuba, que en realidad no sobrepasaban un centenar.

Así que los sorprendidos no fueron los españoles, sino los indígenas. Convocó a las principales autoridades del pueblo a lo que supuestamente iba a ser una gran fiesta. Y cuando todos estaban reunidos… sacó su espada y comenzó la matanza. Cuentan que en el transcurso de unas horas, las tropas de Cortés masacraron a unos 5-6 mil cholultecas, incluyendo mujeres, ancianos y niños. Se habla de riachuelos de sangre en las calles de Cholula. Lo cual, teniendo en cuenta la crueldad de los conquistadores españoles -demostrada en otras muchas ocasiones- posiblemente no sea una exageración.

Una vez controlada la situación, los sobrevivientes pactaron con él y le echaron la culpa del plan de traición a Moctezuma, cosa que Cortés aceptó.

[Sin embargo, cuando por fin llegó a Tenochtitlán e inicialmente el Emperador lo recibió en plan de paz, supo virar la tortilla y echarle la culpa a los cholultecas para no ponerse a mal desde el principio con el gran tlatoani mexica, aunque por supuesto desde ese entonces ya planeaba tomarlo prisionero para apoderarse de su reino. Como pueden ver, parece que la política siempre ha sido el mismo cochinero…]

En fin, muy lejos estaba yo de imaginarme allá en la Secundaria, cuando conocí el poema y supe de la matanza, que el destino me llevaría algún día a visitar ese lugar.

Piramide de Cholula - Puebla

Pirámide de Cholula – Puebla. Obsérvese que está coronada por un templo católico

Pero además de esa historia, existen otros motivos que hacen interesante esa población, situada a unos pocos (~7) kilómetros de Puebla: en Cholula se encuentra la pirámide más grande de todo México. No la más alta, pero sí la de mayor área: su base es un cuadrado de aproximadamente 400 metros de lado.

Para que tengan una idea de su tamaño: los arqueólogos han excavado túneles para investigar su estructura (muchas pirámides son en realidad como unas “matriushkas” de forma piramidal que se construían unas sobre las otras porque cada gobernante quería sobrepasar la gloria y el prestigio de su predecesor haciendo un monumento mayor que además de tapar u ocultar la obra anterior, opacara el recuerdo del precursor) y esos túneles tienen unos 9 km de largo. Además, se pueden visitar.

Otra característica de la Pirámide de Cholula consiste en que es la única que tiene un templo católico en su cima. Me explico: normalmente los españoles destruían minuciosamente los templos indígenas que iban encontrando a su paso, y utilizaban las mismas piedras para construír una iglesia. Esto tenía un doble propósito: acabar con el “paganismo“, y demostrar la superioridad de su Dios.

Pero en el caso de Cholula -por motivos que aún no se conocen bien- la pirámide había sido abandonada desde hacía varios siglos y la erosión había hecho su trabajo convirtiéndola en lo que pudiera parecer a un ojo inexperto, un cerro normal. De manera que o bien no notaron que era algo artificial -quizás por su inmenso tamaño- o quizás pensaron que ya de todas formas la pirámide estaba en ruinas y construyendo la iglesia sobre la pirámide, enfatizaban la superioridad del catolicismo sobre los dioses indígenas. El caso es que la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios tiene fama de ser el único templo católico que descansa SOBRE una pirámide mexica.

Abundando en el tema, otra leyenda relativa a Cholula dice que la ciudad cuenta con 365 iglesias, una por cada día del año. Pero yo pude comprobar que aunque eran muchas, no llegaban a esa cifra. Nada, exageraciones para consumo de los turistas…

Batalla de Puebla

La Batalla de Puebla, donde el joven ejército de México derrotó al experimentado ejército de Francia, tuvo lugar el 5 de Mayo de 1862

La Batalla de Puebla

El siguiente lugar que visité fueron los Fuertes de Guadalupe y Loreto. Debo confesar que en ese entonces yo no tenía muy clara la Historia de México y por ello no sabía bien qué era la Batalla de Puebla y el por qué de su fama. Allí comencé a enterarme.

Resulta que México no solamente peleó contra los españoles (1810-1821) para independizarse, sino que también tuvo que lidiar contra franceses y gringos -que la veían como una nación grande pero económica y políticamente débil y por ello muy apetecible.

Y además para colmo -aunque les parezca sorprendente- la joven nación se vio envuelta y tuvo que luchar en una guerra civil promovida en buena medida por la muy Única, Santa, Católica y Apostólica Iglesia Romana.

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Los franceses invadieron un par de veces el territorio nacional. El primer incidente (1838-39) es conocido con el jocoso nombre de “La Guerra de los Pasteles“, porque supuestamente comenzó por la reclamación de un francés dueño de un restaurante en Tacubaya -en aquel entonces un pueblo cercano y hoy en día un barrio de la capital- que responsabilizaba al gobierno mexicano porque unos oficiales de Santa Anna (el presidente) habían consumido unos pasteles en su establecimiento y se habían retirado sin pagar.

Por supuesto que esto fue una excusa para tontos. En realidad México era un objetivo estratégico no solamente para Estados Unidos, sino también para las principales potencias europeas -Francia, Inglaterra, Alemania- que ya veían venir sus declives como metrópolis coloniales y a las que por un lado les convenía debilitar a Estados Unidos y por otro aumentar su influencia en el incipiente pero prometedor mercado latinoamericano.

Aquel incidente terminó con un acuerdo diplomático bastante desfavorable para México. Lo cual, teniendo en cuenta que Francia encarnaba en ese momento las ideas de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, evidencia que a los gobiernos, al igual que a los hombres, no se les puede juzgar por lo que dicen, sino por lo que hacen. O como decía mi abuelita en un lenguaje mucho menos culto pero muy criollo y simpático: “Al pájaro se lo conoce por la cagá”.

Luego ocurrió la primera invasión gringa (1846-48) -en pleno período de expansión territorial imperialista y un poco antes de la Guerra Civil norteamericana- y a México le costó perder 2 millones de kilómetros cuadrados (aproximadamente la mitad del territorio original de la Nueva España, que era de unos 4 millones).

La segunda invasión gringa ocurrió en 1914 por Veracruz, pero por el momento no hablaré de ella porque me desviaría demasiado del tema central de este artículo. Ya habrá tiempo más adelante.

Continuando con nuestro resumen debemos mencionar la Guerra de Reforma (1857-1861), que consistió en un enfrentamiento armado interno entre conservadores y liberales: de un lado la Iglesia Católica -que ya había fracasado en su intento por imponer a Iturbide y su Primer Imperio pero que aún aspiraba a conservar sus tierras y su poder- y del otro Benito Juárez con su visión de un estado laico, libre de cardenales mafiosos.

Los hechos: una especie de golpe de estado anti-liberal quiso llevar al entonces presidente electo Ignacio Comonfort a perpetuarse en el poder. Pero Benito Juárez, que en ese momento era Presidente de la Corte Suprema de Justicia y que en un inicio había sido tomado prisionero, escapó gracias al propio Comonfort que resultó indeciso pero no asesino, formó un gobierno paralelo en Veracruz, y al final logró derrotar a los conservadores, hacerse presidente y convertir en ley sus ansiadas reformas, que reducían en mucho el poder de la Iglesia Católica.

Paseo de la Reforma - comparacion entre 1870 y 2015

Paseo de la Reforma visto desdel el Castillo de Chapultepec, en 1870 y 2015

Este acontecimiento tuvo tanta importancia para el país, que la principal avenida del DF -iniciada por Maximiliano y terminada por Porfirio Díaz- lleva actualmente el nombre de “Paseo de la Reforma” -o para muchos simplemente “Reforma”.

La Iglesia, por supuesto, nunca lo perdonó.

Sin embargo, esta visión idílica del papel de Juárez como paladín del liberalismo se ve empañada por lo que algunos ven como el error más grande cometido en su carrera como político: en la desesperación por obtener fondos para mantener sus tropas y derrotar a los conservadores, firmó el 14 de diciembre de 1859 el Tratado McLane-Ocampo, por el cual México concedía al gobierno de Estados Unidos -el mismo que pocos años antes le había arrebatado la mitad del territorio- derechos a perpetuidad para el libre paso de mercancías por el Itsmo de Tehuantepec y otros dos corredores entre el Atlántico y el Pacífico. A cambio, recibiría un préstamo por 2 millones de dólares además de algo que también necesitaba con urgencia: el reconocimiento diplomático estadounidense a su gobierno.

Esto, para muchos, era equivalente a darle permiso a la zorra para entrar al gallinero.

La misma zorra que sólo unos años antes, en los tiempos de Antonio López de Santa Anna, había demostrado con creces su voracidad.

Al final y a pesar de que el presidente James Buchanan usó toda su influencia para que fuera ratificado, el tratado no entró en vigor porque el Congreso de EU no lo aprobó. Parece que consideraron -estaba a punto de iniciarse la Guerra de Secesión (1861-1865)- que el tratado beneficiaría a los estados esclavistas del sur porque dificultaría un posible bloqueo comercial impuesto por el gobierno federado.

Aún se discute si esto resultó beneficioso o no para México.

Pero lo que sí se nota es una cierta disposición a “olvidarse” del incidente en los textos oficiales de historia. Mmmmm… Miedito a quedarse sin héroes?

Yo creo que nadie es perfecto y que todos hemos cometido errores. Pero tratar de ocultar la realidad modificando la historia a conveniencia, lo que logra es crear suspicacia en lugar de comprensión.

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En definitiva y a pesar de que al final los liberales vencieron en la Guerra de Reforma, aún quedaban en el país muchos intelectuales y políticos conservadores que o bien de forma natural, o influídos por “alguien“, consideraban a Francia como el ejemplo a seguir. Esto no era tan descabellado, teniendo en cuenta lo que había sucedido con Estados Unidos pocos años antes: le habían arrebatado al país la mitad de su territorio.

El enemigo de tu enemigo es tu amigo y te protege, cierto?

Y para los que se pregunten porqué los gobiernos de Francia y Estados Unidos en ese entonces no eran precisamente amigos, quizás convenga hacer una pequeña digresión que de paso ejemplifica muy bien una actitud que con los años se repetiría en múltiples ocasiones, y que nos da una idea muy clara de lo que para muchos gobiernos -incluyendo el gringo- significa la palabra “solidaridad”:

Durante su guerra de independencia contra Inglaterra (1775-1783) las 13 colonias habían pedido apoyo a Francia y lo habían obtenido en grado superlativo (Benjamín Franklin fue el encargado de gestionarlo). Por ello, sería de suponer que el gobierno de Estados Unidos se sentiría agradecido hacia el de Francia, su protector y amigo.

Sin embargo, unos años después tiene lugar la Revolución Francesa -la cual por cierto a pesar de sus puros ideales iniciales, terminó como casi todas las revoluciones en un baño de sangre y una terrible dictadura- y entonces fue cuando los Estados Unidos, en 1794, haciendo gala de su sentido de fraternidad y compañerismo, firma un tratado de amistad (Tratado Jay) con… los ingleses!

Por supuesto que a Francia aquello no le gustó ni un poquito.

Se podrán aportar muchas razones para explicar este proceder, pero no creo que ninguna de ellas tenga mucho que ver con la vergüenza ni con el honor. Ya bien dicen que “El amor y el interés salieron al campo un día… y más pudo el interés que el amor que te tenía”.

Pero prosigamos.

La Historia está llena de paradojas, y en este caso fue el propio Benito Juárez -“El Benemérito de las Américas“, uno de los personajes más venerados por la historia oficial- el que, sin proponérselo, dio pie a la excusa para la segunda invasión francesa: en 1861, acuciado por los problemas financieros de un estado recién salido de una guerra civil y al parecer insolvente, declaró la suspensión de pagos de la deuda externa. Esa fue la gota que derramó el vaso (o el pretexto que estaban esperando), y los franceses volvieron a invadir México en 1862 con la intención de imponer un gobierno propio, que garantizara dichos pagos y de paso hostigara al gobierno de sus antiguos protegidos y ahora malagradecidos gringos.

Y en estas circunstancias es donde tiene lugar la famosa “Batalla de Puebla“, el 5 de mayo de 1862, entre los ejércitos de Francia y de México. En ella, brillaron sobre todo dos jóvenes militares mexicanos: Ignacio Zaragoza -como jefe máximo de las tropas- y Porfirio Díaz (¡mire Ud, el mismo que años después la cagó y protagonizó una dictadura de 30 años que a su vez dio pie a la Revolución Mexicana de 1910, otra terrible e inútil matazón!).

Debo enfatizar que en ese tiempo Francia poseía uno de los mejores ejércitos del mundo, mientras que México era una nación joven, recién salida de varias invasiones extranjeras y de una guerra civil que había agotado sus recursos y sus hombres a niveles preocupantes. Y sin embargo, los mexicanos ganaron la batalla a base de huevos e inteligencia, no seré yo quien les quite esa gloria.

Lo malo es que… perdieron la guerra.

¡Un momento, un momento! –se preguntará Ud. Y si ganaron la batalla pero perdieron la guerra, ¿por qué el gobierno mexicano la celebra a bombo y platillos?

Es como si alguien celebrara el haber ganado el primer tiempo de un partido de futbol… sin considerar que el marcador se invirtió en el segundo tiempo y por lo tanto perdió el juego.

Aunque al final -para ser justos- hayan ganado el campeonato.

¿Se dan cuenta el porqué del título de esta saga?

Porque si al fin y al cabo México logró expulsar a los franceses y recuperar su soberanía, por qué utilizar como símbolo algo que ocurrió ANTES de ser derrotados, aunque esa derrota no haya sido definitiva?

Porqué no aceptar los HECHOS, tal y como sucedieron?

No sería mejor escoger como símbolo del triunfo en esa guerra, algún suceso que de veras haya dado lugar a la victoria?

A la verdad que yo tampoco tengo muy claro por qué actúan así. No quiero pensar que sea por manipuladores y deshonestos, ¡nooooo, que va!

¿Será que por ahí hay alguien que sabe que una victoria militar a como dé lugar es la mejor forma de exacerbar el patriotismo a ultranza, para usarlo como herramienta de manipulación política?

Algo así como la mayoría de las novelas de Televisa, diseñadas no precisamente para elevar tu nivel cultural o el disfrute estético, sino para hacer negocios vendiéndote champúes para la caspa o jabones lavatrastes y predicar el mal gusto utilizando las pasiones más primitivas del Hombre.

Incluso creo que esto crea confusión entre la gente joven, que no comprende muy bien como es eso de que ganamos, y entonces perdimos, pero después ganamos.

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No pretendo hacer aquí “La Historia del tabaco” -como dicen en Cuba para referirse a un cuento muy largo- pero quisiera al menos concluír con el asunto del Segundo Imperio, para no dejar a medias esta interesante historia.

En 1863, en plena invasión francesa y con Benito Juárez gobernando desde un coche de caballos que era como una especie de casa y oficina presidencial rodante que se movía por todo el país para escapar de los franceses (interesados ver la tvnovela El Carruaje), algunos conservadores notables aposentados en la capital, intentaron persuadir a Napoleón III para que enviara a alguien que tomara las riendas de México.

Se sabe que entre los solicitantes estuvo, para su propia vergüenza, uno de los hijos naturales de Morelos, Juan Nepomuceno Almonte. Cosa que en mi opinión no disminuye en nada la memoria de su padre. Cada cual es responsable por sus actos, no por los de sus hijos adultos.

Pero extrañamente, la historia oficial mexicana sí trata de ocultar discretamente este hecho, como si lo fuera. Me recuerda el refrán: “Piensa el ladrón, que todos son de su condición“. En fin, cada cual con sus demonios, no?

Maximiliano y Carlota

Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota

Entonces en 1864 Napoleón III envió a Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota para que tomaran el control del gobierno mexicano y formaran lo que se ha dado en llamar el Segundo Imperio.

Dicen las malas lenguas que en realidad quiso matar dos pájaros de un tiro porque Maximiliano -aunque austriaco de nacimiento- era nieto “natural” de Napoleón Bonaparte (un chisme algo confuso y avergonzante pero que alguna gente sabía o comentaba a sotto voce) y alejarlo de Europa ayudaba a que no resultara un estorbo en el asunto de la futura sucesión de poderes para los Habsburgo o los Bonaparte, dos de las familias europeas más cercanas al poder en Europa (Francia, Austria…).

En realidad, parece que Maximiliano llegó medio engañado, pensando que iba a ser recibido de buen grado por la mayoría de los mexicanos. Creo que en el fondo sus intenciones no eran tan perversas como las de los que lo involucraron en la aventura que le costó la vida.

Aparte de las habladurías sobre su bisexualidad y sobre sus cacerías de mariposas apertrechado con un gran jamo por todo el Bosque de Chapultepec o en su hacienda de Cuernavaca -mientras Carlota se tenía que ocupar de gobernar- lo que sí parece cierto es que no resultó tan conservador como esperaban los que lo convencieron de venir a México.

Incluso hay quien asegura que trató de hacer las paces con Benito Juárez enviándole una misiva para dejar de lado sus diferencias y gobernar juntos.

Yo me lo imagino como un ingenuo bobalicón demasiado refinado para la realidad mexicana, lleno de buenos deseos pero mantenido en el poder no por su habilidad como gobernante, sino por la fuerza del ejército francés.

Y precisamente ese fue su Talón de Aquiles, el depender demasiado de un ejército extranjero. Porque cuando Napoleón III se involucró en una nueva guerra contra Prusia y le hicieron falta muchos soldados, sencillamente mandó a que sus tropas regresaran a Francia. Y eso motivó el desmerengamiento del mentado Segundo Imperio.

Lo cual no le resta importancia a la lucha de Benito Juárez y los liberales, que siempre mantuvieron en jaque a los franceses, pero solo a nivel de guerrillas. No había dinero para armar un gran ejército. Y sin “gran” ejército, seguramente no hay “grandes” batallas.

Quizás por eso los historiadores oficiales tuvieron que echar mano de la Batalla de Puebla, esperando ingenuamente que nadie se diera cuenta que en este caso el orden de los factores SÍ altera el producto. Más claro: no hubo ninguna otra “gran batalla” a la cual acudir para explicar la derrota de los franceses.

Algo parecido a lo que sucedió años antes con la independencia de España, en donde más que “grandes batallas” lo que hubo fue un acuerdo (Abrazo de Acatempan) entre los insurgentes y los realistas, porque estos últimos comenzaron a temer que si continuaban unidos a la metrópoli, podrían reflejarse en la Nueva España los tremendos problemas de inestabilidad que estaba sufriendo en ese tiempo la monarquía española.

Una vez abandonado a su suerte, Maximiliano fue hecho prisionero y luego de un juicio sumarísimo, fusilado junto con sus partidarios los generales Miguel Miramón y Tomás Mejía en  el Cerro de las Campanas, Querétaro, el 19 de Junio de 1867. De nada valieron las súplicas hechas a Benito Juárez por casi todas las cortes europeas y muchas personalidades de fama mundial como Victor Hugo y Giussepe Garibaldi para que le perdonara la vida.

Carlota, que se había ido a Francia un año antes, le sobrevivió casi 60 años. Y aunque según la historia oficial el dolor por la muerte de su esposo la volvió loca, otros aseguran que no sucedió así. Pero ese es otro cuento.

Fuerte de Guadalupe

Fuerte de Guadalupe

Por supuesto, yo no conocía casi ninguno de estos detalles cuando hice mi primera visita al escenario de la Batalla de Puebla.

Aparte de lo silencioso del lugar -situado en una colina que domina la ciudad- y de mis dudas acerca de lo que había sucedido allí, el único otro recuerdo que tengo de esa visita es que me encontré con que una televisora estaba grabando un documental sobre los Fuertes de Guadalupe y Loreto, en el que Ricardo Rocha era el presentador. En ese tiempo (1992) él y Adela Micha estaban muy jóvenes y eran los locutores de un noticiero matutino que yo veía por la tv todos los días mientras me preparaba a ir al trabajo. Recuerdo que lo saludé y que al oír mi acento se interesó por mi origen. Y al saber que era cubano, me preguntó que si México me gustaba y yo le contesté que sí, que me encantaba, que él debía sentirse orgulloso de ser mexicano.

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Y así terminó mi visita a Puebla para aprender a ser libre, que además sirvió para reforzar mi interés por saber más de la fascinante Historia de México, sus costumbres y su cultura.

Interés que aún conservo intacto y que me ha servido no solamente como motivo de disfrute intelectual, sino para aprender a admirar y amar a su gente, que ahora también es mi gente.

(Continuará)

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Un mundo feliz, o falaz (VIII)

Abuela cuenta cuentos

Abuela contando cuentos a su nietecito

“Debo siempre creer, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo es negro si la Iglesia jerárquica así lo determina” San Ignacio de Loyola (Ejercicios Espirituales, 365)

Tía Tata cuenta cuentos

Así se llamaba un famoso programa de la televisión cubana, dedicado a los niños. Y en el argot popular cubano, se utiliza para designar engaños.

A todos, desde pequeños, nos han inculcado ideales. En mi caso los curas del Colegio de Belén, además de las clases de Catecismo, Matemáticas, Español, etc, me daban una asignatura de nombre “Moral y Cívica“, que pretendía convertirnos en ciudadanos ejemplares. Ahí te explicaban el ABC de la democracia: lo de los tres poderes (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) y los balances entre ellos, los sistemas de votación, etc. También te inculcaban el amor a la bandera, el himno, el escudo y los Padres de la Patria. En fin, para decirlo con una palabra: el patriotismo.

Lo que NO nos enseñaron -desgraciadamente- es qué hacer cuando descubriéramos que todas esas cosas no eran tan bonitas como nos las pintaban…

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Creo que antes de continuar, debo ser cuidadoso y dejar bien en claro que los hechos sobre los cuales voy a hablar en ningún momento desvirtúan mi opinión de que México es un país precioso, colorido, alegre, lleno de gente valiosa, trabajadora y amigable, con un acervo cultural envidiable y unos recursos naturales casi inagotables. Muy desagradecido habría de ser si opinara de otra forma, porque aquí he podido realizarme como ser humano libre y su gente me acogió como uno más de sus hijos cuando llegué medio asfixiado por la peor dictadura que ha padecido Cuba, mi patria natal. De manera  que mis siguientes palabras NO deben ser interpretadas como una crítíca al país en general (cualquier discriminación basada en consideraciones gentilicias es tonta o malintencionada) sino precisamente a las gentuzas de mala ralea que se han convertido en las rémoras de México y que intentan manipularnos a su favor inculcándonos un falso patriotismo.

Busto de José Martí en la Plaza de la Revolución. En realidad estaban restaurando el Monumento, pero al apuntalar el busto lograron sin proponérselo un símbolo genial de que a Martí le ocultan la realidad sobre Cuba.

Busto de José Martí en la Plaza de la Revolución de La Habana. En realidad estaban restaurando el Monumento, pero al apuntalar el busto lograron sin proponérselo, un símbolo genial del divorcio entre los ideales martianos y la realidad en la Cuba castrista.

Patriotismo a la medida

Parece que eso de construír símbolos y héroes a modo es algo que utilizan frecuentemente los dictadores y demagogos. Por ejemplo, el Fifo no solamente se declara martiano, sino que prácticamente dice que él es el continuador y heredero ideológico de José Martí -algo tan absurdo y opuesto a la verdad que daría risa si no fuera trágico- con el siniestro propósito de enmascarar sus crímenes bajo el prestigio del otro. Ese mismo esquema lo practicaba Chávez, que se decía discípulo de Bolívar al punto de incluír su nombre en el movimiento que él encabezaba: la Revolución Bolivariana.

Además, no pretendo la primicia de tales razonamientos. Sé que hay gente mucho más preparada e inteligente que yo, que ha llegado a la misma conclusión. Por ejemplo, Francisco Martín Moreno y Juan Miguel Zunzunegui desde hace mucho tiempo insisten en estas ideas utilizando plataformas mejor diseñadas que este sencillo blog personal.

En general, creo que los intentos de manipularnos mediante los símbolos patrios se pueden dividir en dos tipos: 1) los históricos y 2) los actuales.

Comencemos por explicar algunos de los primeros.

Lucrecia 1534 - Lucas Cranach

Venus desnuda – Lucas Cranach, 1532

Realidad deformada de Lola Dupre

Venus deformada de Lola Dupre

La Historia deformada, pierde credibilidad

En general, desconfío por instinto cuando me quieren vender la historia de alguien perfecto. Todos somos humanos y con ello quiero decir que estamos expuestos a cometer errores. De hecho, creo que todos los hemos cometido. Nadie es totalmente malo ni totalmente bueno. Como dijo Martí “Hasta el Sol tiene manchas, pero sólo los desagradecidos se fijan en ellas”.

De manera que esa forma de ver a nuestros próceres como seres absolutamente perfectos, imbuídos de un espíritu patriótico supraterrenal, galáctico, místico e incorruptible, hace que en vez de acercarme a ellos y admirarlos, los sienta lejanos y falsos. Mucho mejor sería que en las escuelas los mostraran en su verdadera dimensión, sufriendo las mismas contradicciones y dudas que cualquier otro ser humano.

Abraham Lincoln - Lola Dupre

Abraham Lincoln – Lola Dupre, 2015

Creo que alguien perfecto a priori, no tiene el mérito de otro que siendo humano y estando sometido a dudas y presiones de todo tipo, decide sin embargo tomar el camino más difícil y arriesgado, que muchas veces lo lleva a la muerte por un ideal que no logra alcanzar. Esos héroes sí son humanos y sí merecen todo nuestro respeto y admiración, aún a pesar de sus defectos.

En mi opinión, la razón para que muchos gobiernos construyan la Historia a modo, es que necesitan de héroes y batallas para construír toda una parafernalia patriótica que a su vez les otorgue validez y autoridad a ellos mismos, como continuadores de aquéllos. Y si por desgracia no hay abundancia de esos símbolos o los que existen no cumplen con sus expectativas o necesidades, pues los inventan.

Retrato de Hernán Cortés

Retrato de Hernán Cortés

Hernán Cortés, verdugo o padre de la Nación Mexicana?

Según la historia oficial, México es un país milenario compuesto por indígenas que fue “conquistado” por los españoles -los malos de la película- en 1521 y que luego de 300 años de explotación, lograron independizarse de la metrópoli y volver a sus orígenes, recuperando de esta forma el honor de raza y el prestigio perdidos. Cortés, en particular, simboliza el desalmado conquistador que sometió a sangre y fuego a una raza noble y pura.

Hay en esta historia, sin embargo, algunos cabos sueltos.

Texto en nahuatl

Texto en náhuatl, escrito utilizando caracteres latinos tal como se enseña actualmente

No sé, pero me parece que si los habitantes actuales de este país fuéramos los descendientes de los primeros pobladores de estas tierras, o sea, de los indígenas “conquistados”, pues la lengua oficial de aquí sería el náhuatl, o el zapoteco, o el maya, o el purépecha, o… cualquiera de las más de 50 lenguas indígenas que se encontraban en activo en los tiempos de la Conquista. Sin embargo, extrañamente usamos el español, que es precisamente el idioma del conquistador. Mmmm… algo no encaja bien, verdad?

Efectivamente, hay zonas del país en donde se continúan hablando las lenguas indígenas, pero ninguna de ellas está reconocida como oficial. Y de hecho cuesta mucho trabajo encontrar maestros que enseñen esas lenguas, y no existe ninguna estación nacional de radio o de tv que emita sus programas utilizándolas, posiblemente porque los que aún las usan -los indígenas- por lo general son pobres y no tienen mucho poder de compra. Para ser más claro, son lenguas en franco proceso de extinción.

También, nuestros apellidos son cosas como González, Pérez, Fernández, Sánchez o Martínez. Y nuestros principales santos son la Virgen de Guadalupe o el Niño Jesús, San Judas Tadeo o San Antonio. Nada que recuerde a Tláloc, o a Huitzilopochtli, o a Quetzalcóatl.

En cuanto a nombres propios, aunque hay muchas Xóchitl y muchos Cuauhtemoc, también sobran las Lupitas y los Franciscos.

En el arte, no hay dudas que el barroco novohispano mezcla lo europeo con lo precolombino. Y que el tallado en piedra y metal se vio grandemente favorecido por la existencia de artesanos indígenas, que ya dominaban perfectamente el oficio cuando muchos de nuestros ancestros europeos aún vivían en cuevas.

En música, hay numerosos ejemplos de la belleza que surge de la mezcla de sonidos autóctonos con el de los instrumentos sinfónicos europeos. Creo que el Huapango de Jose Pablo Moncayo, compuesto con indiscutible maestría a partir de tres sones populares veracruzanos es uno de los mejores exponentes de ello, al punto de ser considerado por muchos como una especie de segundo himno nacional mexicano.

El desembarco de los españoles en Veracruz -Diego Rivera - Palacio Nacional de México

El desembarco de los españoles en Veracruz -Diego Rivera – Palacio Nacional de México

En lo referente a pintura, la escuela de muralistas mexicanos (Rivera, Orozco, Siqueiros…) es reconocida a nivel mundial y posee numerosos ejemplos de fusión entre temas indígenas e ibéricos. De hecho, Diego Rivera era un gran coleccionista de arte indígena, cosa que puede constatarse visitando la famosa “Casa Azul” de Frida Kahlo, su esposa, o el Museo Anahuacalli, en donde se encuentran expuestos muchos objetos de su colección personal de arte precolombino.

Tacos de carnitas

Tacos de carnitas

Y si hablamos de alimentos, vemos como mezclamos las tortillas con las carnitas, los tamales con los pastes, el mole y el chocolate con los bisquets y el pulque con la cerveza.

En fin, que hay señales claras de que México es realmente un país mestizo, mezcla de indio y español. Y si es así, no nos queda más remedio que admitir que el verdadero iniciador de ese mestizaje fue Hernán Cortés.

Porque el México prehispánico no existía como una sola nación, sino como un conjunto de etnias casi siempre en guerra entre sí, cada una con sus dioses y sus tradiciones. Cortés, en realidad, fue el que vino a unificar ese mosaico de naciones bajo un solo nombre: la Nueva España.

Además, es verdad que fue extremadamente cruel y cometió grandes abusos y asesinatos en masa. Pero fue ayudado en gran medida por tribus sometidas -como los tlaxcaltecas- que estaban hasta el gorro de que los aztecas les exigieran tributos en especie y se llevaran a sus mejores jóvenes para sacarles el corazón y ofrecérselo a sus dioses.

De manera que no somos herederos de los perdedores de aquella epopeya, sino al contrario, somos descendientes de los vencedores. O al menos, una mezcla de los dos.

La nación mexicana no existía antes de Cortés.

Por qué entonces, la historia oficial insiste en el origen indígena de México? Por qué no aceptar los hechos tal cual son? Por qué usar esa visión de pueblo injuriado y sometido? Por qué dejar pasar la oportunidad de celebrar la epifanía de una nación tan rica en sus fuentes nutricias? Una pregunta difícil de responder.

Quizás se deba a que las agresiones externas siempre han sido utilizadas para limar diferencias y llamar a la unidad de los agredidos. Invocar el espíritu de raza para usarlo como aglutinante generador de patriotismo a modo, es una vieja treta chovinista.

Pero es un chovinismo singular porque el orgullo por la cultura mexica, la purépecha o la olmeca, y la visión de la Pirámide del Sol o el Observatorio de Chichen Itzá como superiores a la Catedral de Toledo o la Sagrada Familia de Gaudí, coexisten con la frase popular: “El culpable no es el indio, sino el que lo hace su compadre“, la cual encierra un profundo nivel de racismo hacia los herederos de la mismas culturas que dieron origen a dichos monumentos.

Miguel Hidalgo y Costilla

Miguel Hidalgo y Costilla

Miguel Hidalgo y Costilla, Padre de la Independencia

http://www.azteca7.com/dificil-de-creer/notas/notas/miguel-hidalgo-no-fue-el-padre-de-la-patria/20800

¿Qué pensaría Ud si un arquitecto empezara a planear una gran construcción pero muriera a los 6 meses de comenzar -cuando todavía el diseño no estaba bien establecido- siendo sustituído por otros durante el resto de los 11 años que duraron los trabajos?

¿A quién le atribuiría la construcción de la obra, al que la comenzó pero murió enseguida, o a los que asumieron el mando luego de fallecer el primero y tuvieron que enfrentarse y resolver muchos problemas que ni siquiera existían al principio?

Porque ése es precisamente el caso de Hidalgo.

El Grito de Dolores se dio la noche del 15 al 16 de Septiembre de 1810. Hidalgo fue hecho prisionero el 21 de Marzo de 1811 -exactamente 6 meses y 6 días después de comenzada la revuelta- y fue fusilado al amanecer del 30 de Julio de 1811 en el patio de un edificio que había sido Colegio de los Jesuítas en Chihuahua y que a la sazón era utilizado como cuartel y cárcel. Su vida terminaba 318 días (10 meses, 2 semanas y 1 día) luego del Grito.

La independencia de España, sin embargo, no llegó hasta 11 años después, el 27 de Septiembre de 1821.

Con esto en ningún momento intento restarle al personaje el mérito que merece. Más bien, deseo encontrar la verdad que se desprende de los hechos históricos, para no sentirme manipulado por nadie.

Podría argumentarse que aunque Hidalgo no pudo firmar el Acta de Independencia, sus ideas permanecieron influyendo después de su muerte en las mentes de otros héroes y que fructificaron 11 años más tarde.

Esto último da por sentado que la independencia de España figuraba claramente en su ideología. Sin embargo, parece que no era así.

Para explicar las razones de esta afirmación, tendremos que irnos un poco más atrás en la Historia.

Declaracion de Independencia de Estados Unidos, famoso cuadro de John Trumbull que recoge el momento de la presentación del trabajo del Comité de los Cinco al Congreso.

Declaracion de Independencia de Estados Unidos, famoso cuadro de John Trumbull que recoge el momento de la presentación del trabajo del Comité de los Cinco al Congreso.

A finales del siglo XVIII ocurrieron dos hechos importantes cuya influencia en la mente y el corazón de los humanos aún persiste: el 4 de Julio de 1776 se firmó en Filadelfia la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, en donde las 13 colonias declaraban el rompimiento de sus lazos con Inglaterra. Prácticamente, fue el comienzo del fin para las monarquías absolutistas europeas como forma de gobierno.

Toma de la Bastilla

Toma de la Bastilla, 14 de Julio de 1789

También, el 14 de Julio de 1789 ocurrió en París la Toma de la Bastilla -una fortaleza medieval que aunque sólo custodiaba a 7 prisioneros, simbolizaba a la monarquía francesa- por parte de revolucionarios franceses y con ello dio comienzo la Revolución Francesa y el afianzamiento de las ideas de “Libertad, Igualdad y Fraternidad” que a partir de ese momento se fueron propagando por toda Europa como una epidemia indetenible.

Pero a pesar de sus ideas de vanguardia y como tantas veces sucede en el vaivén de la política, la Revolución Francesa derivó primero hacia una carnicería y luego hacia un Imperio que llevó al país a una serie de guerras absurdas en lugares tan lejanos como Italia, Prusia, Egipto y Rusia.

Exactamente lo contrario a sus ideales originales.

Y bien pensado, no es de extrañar que haya sido así. La Historia nos enseña que las mejores ideas, ésas que hoy en día nos parecen evidentes, nunca se han impuesto sin una resistencia feroz por parte de los intereses creados y el miedo al cambio: el Heliocentrismo, el Darwinismo y la Democracia, son sólo tres ejemplos de ello.

De manera que el abandonar la monarquía y sustituírla por otra nueva forma de gobierno no caló de golpe. Parece que el Hombre siente una inclinación genética a la figura del líder. Por eso, incluso aún hoy en día subsiste una forma de gobierno conocida como “monarquía parlamentaria” en donde coexisten las figuras de un Rey, un Parlamento y un Primer Ministro que viene siendo un presidente con otro nombre.

Pero en fin, regresemos al hilo principal de este artículo.

En 1808, Francia invadió a España y Napoleón Bonaparte tomó presos y trasladó a Bayona (una población francesa cercana a la frontera) al rey Carlos IV y su hijo Fernando VII, poniendo a su hermano José en lugar del rey destronado. Esto cayó como un balde de agua fría en el pueblo español, que se resistía a la idea de tener un rey francés. De hecho, José Bonaparte era llamado con desprecio “Pepe Botella”, para burlarse de su afición al alcohol.

En la Nueva España se producen los mismos sentimientos nacionalistas. Parece que en ese momento en la cabeza de muchos criollos no existían tan claras las ideas de independencia como las de rechazo a un rey extranjero.

Por eso, durante el Grito de Dolores, algunos afirman que Hidalgo terminó su arenga con la frase “¡Viva Fernando VII!“. Algo que de ser cierto, empañaría en gran medida su papel como Padre de la Independencia.

Pero los problemas entre la historia oficial y los hechos, no terminan ahí.

Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato

Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato

Según la versión que se enseña en las escuelas, durante la toma de Guanajuato por parte de las tropas de Hidalgo, el ejército realista se había hecho fuerte en un antiguo almacén de granos llamado la Alhóndiga de Granaditas. Ante la tenaz resistencia que presentaban los españoles, un simple minero indígena conocido como El Pípila, puso sobre sus espaldas una gran piedra a modo de escudo y desafiando heroicamente el fuego enemigo logró llegar al portón de madera del almacén, prendiéndole fuego y propiciando con ello la victoria de los rebeldes.

El Pípila

El Pípila

Esta historia sin embargo, tiene algunos problemas:

Parece que hasta los partidarios de la versión oficial coinciden en que había civiles dentro de la Alhóndiga, y que se produjo una masacre entre sus ocupantes.

Otra versión explica que el almacén había sido usado precisamente para proteger de los peligros de la batalla a los ancianos, mujeres y niños del pueblo, con la esperanza de que fueran respetados y que sólo contenía un mínimo de soldados y no el grueso de las tropas españolas.

Además, el ejército insurgente estaba constituído en su mayor parte por indígenas explotados durantes siglos -posiblemente llenos de justificado odio hacia sus patrones- y no por soldados de profesión, entrenados en un ambiente de disciplina y obediencia a sus mandos. Eso, aunque no los justifica, explicaría en parte las violaciones de mujeres, los asesinatos, los saqueos y el caos generalizado.

Y dicen que cuando Ignacio Allende -otro de los jefes rebeldes, un ex-oficial realista con hábitos de disciplina bien enraizados- le reclamó a Hidalgo por no haber sabido detener a sus soldados ebrios de victoria, la respuesta que supuestamente obtuvo resultó bastante desesperanzadora y desprovista de ideales libertarios: “Si no les permito el saqueo, se me van, desertan“.

Un hecho que parece apoyar esta versión, es que luego de este incidente Hidalgo llegó en su campaña militar justo a las puertas de la Ciudad de México, en un lugar montañoso conocido como el Monte de las Cruces. Allí, los rebeldes ganaron una importante batalla derrotando a las tropas realistas del general Trujillo. Pero en vez de bajar inmediatamente hacia el valle y aprovechar que la ciudad estaba desguarnecida porque el grueso de las tropas del entonces brigadier Calleja se encontraban lejos de allí -como Allende le solicitaba con insistencia a Hidalgo- inexpicablemente éste se demoró lo suficiente como para perder esa ventaja. A partir de ahí, Hidalgo y Allende tomaron caminos diferentes.

Una posible razón para semejante proceder, sería que Hidalgo sentía remordimientos por lo sucedido en Guanajuato y no quería que se produjera un nuevo saqueo, de modo que la indecisión lo paralizó y esto le costó la plaza.

Además, parece que los problemas entre Hidalgo y Allende se agudizaron luego de que este último le solicitara tropas para ayudarlo en una situación de peligro e Hidalgo se negó a enviarlas, poniendo en riesgo el éxito de la revolución.

En fin, dicen que cuando por fin el ejército español logró capturarlos juntos en Chihuahua (iban huyendo hacia el norte tras haber sufrido varias derrotas, con la idea de cruzar la frontera para reorganizarse) Hidalgo no iba como Jefe de la Revolución sino en calidad de prisionero de Allende.

Cierto esto último o no, lo que sí pasó sin lugar a dudas es que luego de fusilados, a ambos les cortaron sus cabezas y las colgaron metidas en jaulas de las esquinas de la Alhóndiga, donde permanecieron expuestas durante unos diez años para que sirvieran de escarmiento y disuasoras de futuros revolucionarios.

Retrato de Morelos, firmado por él mismo

Retrato de Morelos, firmado por él mismo

Morelos, continuador de Hidalgo en la lucha contra España

José María Morelos y Pavón había sido discípulo de Hidalgo en el seminario de Valladolid (ahora Morelia) en el que Hidalgo era el director hasta que fue removido sin mucho escándalo y trasladado a la población de Dolores por las denuncias de otros curas envidiosos de que tuviera esposa e hijos y no respetara los votos de castidad ni de pobreza. Allí se hicieron amigos.

Morelos se alzó bajo las órdenes de su antiguo maestro poco después del Grito de Dolores, y permaneció en la lucha unos 5 años, hasta que fue preso y fusilado el 22 de diciembre de 1815. Prácticamente, fue el continuador de la revolución iniciada por Hidalgo, Allende, Josefa Ortiz de Domínguez (conocida como “La Corregidora” por ser esposa del Corregidor de Querétaro), y otros revolucionarios.

Parece que Morelos estaba más consciente que Hidalgo de las ideas independentistas. Incluso publicó “Sentimientos de la Nación“, un documento en donde expone sus pensamientos y en el que se puede constatar que no quería incluír al Rey de España en su propuesta de gobierno ni como figura decorativa. Pero tampoco era partidario de la libertad sin cortapisas, porque se pronunció por declarar a la religión católica como la única permitida.

A la luz del pensamiento liberal moderno, en donde se ve como un derecho indiscutible cosas como la libertad religiosa, los derechos de la mujer y el matrimonio gay, parece un poco extraña la propuesta de obligar a la gente a profesar una religión. Pero hay que comprender que estamos hablando del pensamiento de un religioso católico del siglo XIX, y que las ideas de vanguardia no se aceptan por todos de una vez, sino que van calando lentamente en la conciencia de los hombres. En ese tiempo, incluso la esclavitud estaba en discusión y en ese sentido Morelos comprendía que había que abolirla.

De manera que, en mi opinión y sin restarle méritos a Hidalgo, Morelos me parece una figura más cercana al papel de Padre de la Independencia.

Matías Monteagudo, inquisidor honorario y canónigo del cabildo de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México

Matías Monteagudo, Inquisidor Honorario y canónigo del cabildo de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México desde 1816

Matías Monteagudo, el verdadero arquitecto de la independencia

A veces las cosas no suceden como uno quisiera. Y en esto de la independencia de la Nueva España, parece que fue así.

Ya mencioné que desde finales del siglo XVIII, las cosas habían ido de mal en peor para las monarquías europeas y sus acólitos, a causa de las ideas propagadas por las Revoluciones Norteamericana y Francesa.

Sin embargo en 1810 -en pleno reinado de Pepe Botella, el rey intruso- para la jerarquía católica de la Nueva España, separarse de la metrópoli todavía significaba perder poder y legitimidad. Parece que aún existía la esperanza de que las cosas pudieran retornar a su cauce anterior, por eso no eran partidarios de la independencia y la Iglesia Católica se declaró en contra de Hidalgo y su revolución.

Debido a ello excomulgaron a Hidalgo y lo despojaron de su condición de sacerdote, arrancándole su hábito, quemándole las manos con ácido y raspándoselas con un cepillo de cerdas muy duras, para humillarlo por haberlas usado para sostener el Cuerpo de Cristo al tomar la hostia para repartir la Comunión, de forma que el Virrey pudiera fusilarlo de rodillas y por la espalda, como mueren los traidores (no podía hacerlo mientras fuera clérigo).

Pero ya en 1820 las cosas habían cambiado demasiado. Napoleón había caído y aunque Fernando VII era ahora el Rey de España (Carlos IV había abdicado en favor de su hijo), no era monarca absoluto sino que compartía el poder con las Cortes de Cádiz, una especie de Parlamento. La puja por el poder entre la nobleza y los plebeyos burgueses, había comenzado. La monarquía era débil y si la Nueva España se mantenía ligada a la metrópoli, ésta podía arrastrarlos a la debacle.

Por eso, sin el menor pudor, los jerarcas católicos dieron un giro de 180 grados y se convirtieron en furibundos partidarios de la independencia.

De manera que el mismo clero que 10 años antes estimaba que separarse de España era peligroso para su supervivencia y que había ayudado a matar a Hidalgo y a Morelos, ahora comenzó a ver la independencia como una forma de librarse de los peligros de perder prebendas, dinero y propiedades a manos de unas Cortes ansiosas de poder y apertrechadas con las ideas de vanguardia que estaban conquistando las mentes de la mayoría.

La Iglesia Católica poseía más de la mitad de las tierras cultivables de la Nueva España (aunque la mayoría de ellas no se explotaban, permanecían baldías) y además cobraba a los hacendados y propietarios rurales el famoso diezmo, cosas que no estaba dispuesta a arriesgar por nada.

Templo católico conocido como La Profesa

Templo católico conocido como La Profesa, en el Centro Histórico de la Ciudad de México

Entonces monseñor Matías Monteagudo, Inquisidor Honorario y canónigo del cabildo de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, comenzó a conspirar en contra de la metrópoli. Los conspiradores se reunían en un templo situado cerca de la Catedral y dedicado a San Felipe Neri, conocido como “La Profesa“.

Dicen que entre los conspiradores se encontraba el propio virrey Apodaca, algo francamente difícil de aceptar. A no ser que previendo lo que se le venía encima si continuaba al mando del país como representante de la corona española, decidiera cambiar de bando. Eso daría una idea del nivel de descomposición generalizado del régimen colonial.

Había, sin embargo, un problema: necesitaban un líder, una cabeza visible que tomara el poder cuando destituyeran al gobierno de la metrópoli. Porque por mucho que monseñor Monteagudo lo deseara, pensaba que mucha gente podría no ver con buenos ojos el que un sacerdote tomara el mando del país. Era menos arriesgado encontrar a alguien que fuera manipulable para ponerlo como muñecón o títere de la Iglesia.

Y lo encontraron.

Emperador Agustín I de México

Agustín de Iturbide, con su uniforme militar

Agustín de Iturbide y el Primer Imperio

Cuando  monseñor Matías Monteagudo pensó en él, Agustín de Iturbide ya era un militar realista caído en desgracia. Luego de una carrera más o menos aceptable combatiendo a los insurgentes -incluyendo a Morelos- había sido destituído de su cargo de Comandante General de la provincia de Guanajuato por las denuncias del cura Antonio de Labarrieta, quien lo acusaba de extorsión: resulta que Iturbide había usado su poder como jefe de tropas para establecer una red de comercio monopólico de mercancías (lana, azúcar, aceite, cigarros…) en donde amenazaba a los productores y comerciantes de la zona si no le vendían sus existencias a los precios que él quería, para luego de creada una escasez artificial, revenderlos a un precio muy superior. Eso da una idea del tipo de ficha que era este sujeto.

Además, Agustín era hijo de un señor que trabajó toda su vida como administrador de los bienes de la Iglesia Católica en la Nueva España, de manera que buena parte de su fortuna y prestigio dependía de su adhesión al clero.

Por todo ello, era el tipo ideal que monseñor Monteagudo andaba buscando: inteligente, corrupto y dependiente económicamente de la Iglesia y por lo tanto, manipulable.

De más está decir que la Iglesia no quería ni creía en esas pendejadas de libertad e independencia, no. Lo que andaba buscando era no perder su poder y su dinero. Por eso no intentaba derrotar al régimen colonial para fundar una república, sino para formar un imperio, el Imperio Mexicano. Con Iturbide como emperador, por cierto.

Me imagino que el cabrón de Agustín brincó de gusto cuando se lo propusieron. Era más de lo que podía haber soñado nunca.

Emperador Agustín I de México

Emperador Agustín I de México (es el mismo imbécil de la imagen anterior, pero ahora vestidito de Emperador)

Parece que los conspiradores consideraban que ya la monarquía española estaba tan desconcertada con los acontecimientos en la Península, que su poder estaba muy menguado en las colonias y no era muy peligrosa. Al menos, no como en los 3 siglos anteriores.

Esto se reflejaba en los cambios frecuentes de virrey: Calleja había sido sustituído por Apodaca, que había ofrecido una amnistía a los rebeldes que depusieran las armas y éste iba a ser sustituído en breve por O’Donojú.

Existía, sin embargo, un impedimento serio para la feliz culminación de sus planes imperiales: Guerrero.

Vicente Guerrero

Vicente Guerrero

Vicente Guerrero y el Abrazo de Acatempan

Vicente Guerrero era prácticamente el único combatiente de la guerra de independencia comenzada por Hidalgo ya hacía 10 años, que permanecía en activo en las montañas del sur del país (Guadalupe Victoria combatía también en la zona de Veracruz pero su fuerza estaba muy menguada y no representaba un peligro importante para el ejército español).

No tenía gran instrucción -incluso dicen que no sabía leer ni escribir- pero tenía muy claro el ideal independentista y había rechazado la amnistía propuesta por Apodaca pronunciando la famosa frase “La Patria es Primero” cuando el virrey convenció y envió al propio padre de Guerrero como negociador (yo lo veo en cierto sentido como el Antonio Maceo mexicano). Además, conocía aquel terreno como la palma de su mano, lo cual hacía doblemente difícil derrotarlo por medio de las armas. Incluso el mismo Iturbide lo había intentado sin éxito.

Entonces, probaron otro camino para vencerlo: el engaño.

Parece que si alguna buena virtud tenía Agustín de Iturbide, era la de ser buen negociador. Por un lado, convenció a O’Donojú -que por cierto, duró como virrey menos que un merengue en la puerta de un colegio– para que apoyara la independencia (me imagino que usó el argumento de: “Total, ya casi todo está perdido, ¿qué tanto es tantito?…”). Y por otro, convenció a Guerrero de que depusiera las armas con el cuento de que ya no hacía falta seguir peleando porque la independencia era un hecho.

Abrazo de Acatempa por Jesus Helguero

Abrazo de Acatempan por Jesus Helguero

Y así tuvo lugar el 10 de febrero de 1821 lo que la Historia recoge con el nombre de Abrazo de Acatempan (el nombre de la población en donde se realizó), en donde Guerrero e Iturbide se abrazaron y celebraron el fin de las hostilidades entre los realistas y los insurgentes.

No sé, seguramente yo debo ser un viejo mal pensado y paranoico. Pero al leer las declaraciones de ambos personajes, noto claramente en las palabras de Iturbide un tufillo a demagogia barata que me es demasiado familiar:

“No puedo explicar la satisfacción que experimento al encontrarme con un patriota que ha sostenido la noble causa de la independencia y ha sobrevivido él solo a tantos desastres, manteniendo vivo el fuego sagrado de la libertad. Recibid este justo homenaje de vuestro valor y de vuestras virtudes.”

Agustín de Iturbide, refiriéndose a Vicente Guerrero, durante el Abrazo de Acatempan

Y al contrario, de desconfianza en las de Guerrero:

“Yo señor, le digo, felicito a mi patria por que recobra en este día un hijo cuyo valor y conocimientos le han sido tan funestos.”

Vicente Guerrero, refiriéndose a Agustín de Iturbide, durante el Abrazo de Acatempan

En fin, no me crean. O mejor, juzguen por Uds. mismos.

Primer hoja del Plan de Iguala, documento firmado por Iturbide y Guerrero

Primera foja del Plan de Iguala, documento firmado por Iturbide y Guerrero

El 24 de febrero de 1821, Iturbide y Guerrero firmaron un documento conocido como el Plan de Iguala, en donde concretaban sus propuestas para el nuevo gobierno y se formaba lo que se ha dado en llamar el Ejército Trigarante, porque supuestamente garantizaba tres cosas: la independencia de España, la religión católica como la única permitida, y la unión entre las tropas de ambos bandos. Su misión era difundir el contenido de dicho documento y pacificar el país, que se encontraba aún demasiado inmerso en el caos que provocan las revoluciones.

Finalmente y después de unas pocas batallas en contra de unas tropas realistas en franca retirada, ya mal organizadas y peor abastecidas, el 27 de septiembre de 1821 el Ejército Trigarante entró a la ciudad de México, después de 11 años y 11 días de lucha y más de tres siglos de dominio español.

Acta de Independencia de Mexico, 27 de septiembre de 1821

Acta de Independencia de Mexico, 28 de septiembre de 1821

Un día después, el 28, se firmaba el Acta de Independencia. En ella figuraba, en primer lugar, naturalmente, la firma de Iturbide. También, al mismo nivel pero al otro lado de la foja, la de Matías Monteagudo, (¡faltaría más!).

La que NO está, curiosamente, es la de Guerrero. ¡Ah!, claro, es que no sabía escribir…

Bueno -pregunto yo- y entonces quién firmó el Plan de Iguala?

La Güera Rodríguez

La Güera Rodríguez (pintura no identificada)

El desfile del Ejército Trigarante y la Güera Rodríguez

Cuentan que durante el Desfile de la Independencia, cuando el Ejército Trigarante entró triunfante en la Ciudad de México, ocurrieron un par de cosas interesantes que iban a dar la tónica de lo que sucedería en los siguientes años: es de suponer que los dos principales comandantes fueran al frente del mismo celebrando la victoria, cierto?

Pues no.

Iturbide iba delante, saludando a las multitudes y recibiendo aplausos y vítores.

Guerrero, sin embargo, iba atrás, demasiado atrás. Tanto, que cuesta trabajo verlo en el grabado.

Desfile del Ejército Trigarante con Iturbide a la cabeza. Iturbide va al centro, sin sombrero. Supuestamente, Guerrero aparece en tercera o cuarta fila, mirando hacia atrás.

Desfile del Ejército Trigarante con Iturbide al centro, sin sombrero. Guerrero aparece a la derecha, en tercera o cuarta fila, mirando hacia atrás.

Evidentemente, desde el principio Iturbide quiso convertir a Guerrero en la Cenicienta del cuento.

Y al menos de momento, lo consiguió.

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El otro incidente tuvo que ver con la Güera Rodríguez -la querida de Iturbide- una rubia despampanante que tenía ella solita más horas-cama que horas-barco tuvo Sebastián Elcano (el timonel de Magallanes), pero que le tenía sorbido el seso.

Cuentan que aquella mujer no tenía llenadera o que era como lo que en Física se dice “de amplio espectro”: le daba lo mismo un virrey que un obispo o un cardenal, un científico que un libertador. Eso sí, todos hombres ilustres… y ricos, claro. Dicen que tuvo relaciones incluso con Simón Bolívar (que pasó por México durante su juventud) y hasta con el barón Alexander von Humboldt, el famoso naturalista alemán. Todo un caso.

Y parece que además de bella y simpática, esta distinguidísima dama era un genio de la intriga. Vaya, “mala como la araña”, utilizando el sabroso caló mexicano.

Dicen las malas lenguas que Iturbide, que estaba loco por ella, accedió a instancias de la Güera a declarar demente a su esposa oficial -la madre de sus hijos- para encerrarla en un convento y quitarse de esa forma el estorbo y la monserga que significaban las constantes críticas de su mujer por su impuro y desleal proceder.

E incluso que fue precisamente la Güera Rodríguez quien le sugirió a monseñor Matías Monteagudo -posiblemente también uno de sus “íntimos”- que usara a Iturbide como Emperador de México.

Y claro, no hay que pensar mucho para sospechar quién andaba planeando que fuera la futura Emperatriz, jejeje…

Por suerte, o Iturbide no se atrevió a tanto, o los altos prelados de la Iglesia no consintieron en el divorcio, y las aguas retornaron a su nivel.

Pero si toda esa historia fuera cierta, estuvimos a un tris de que México comenzara su historia como nación independiente con una meretriz como Primera Dama o su equivalente (Bueno, a la verdad que Primeras no estoy seguro, pero Segundas sí hemos tenido varias…).

En fin, volvamos a la historia del Desfile de la Independencia.

Ruta del Desfile de la Independencia del Ejercito Trigarante

Ruta del Desfile de la Independencia del Ejercito Trigarante

El caso es que dicen que Iturbide, en el paroxismo de la gloria, decidió cambiar la ruta del desfile para pasar por delante de la casa de su querida la Güera Rodríguez, la cual lo saludó desde su balcón.

No sé a Uds -yo no tengo vocación de misionero moralista- pero eso a mí me parece una pendejada mayúscula. Una afrenta imbécil y estúpida a los mexicanos, en la fiesta de un país que comenzaba como nación independiente. No se vale.

Razón de más para alegrame con el fin que tuvo: la muerte por fusilamiento.

¡Vivat Imperator in aeternum!

Unos 6 meses luego de la independencia, se constituyó oficialmente el Imperio Mexicano e Iturbide pasó de ser un simple militar putero y corrupto, a llamarse con el pomposo nombre de Su Majestad Serenísima Agustín I de México (me causa asombro y risa la fatuidad de cierto tipo de gentes).

Pero a pesar de todas sus invocaciones a la eternidad, el tinglado imperial no le duró mucho. Menos de un año después de su coronación, y tras una sucesión un poco confusa de pleitos palaciegos y sublevaciones de antiguos partidarios (entre ellos Antonio López de Santa Anna, alguien todavía peor que Agustín y del cual luego tendremos que hablar), abdicó y se fue a Londres.

Entonces el Congreso -que en el fragor de la batalla había sido suspendido por Su Serenísima Majestad- lo nombró traidor a la patria, y lo condenó a muerte in absentia.

Y Agustín, que parece que no lo sabía y aún aspiraba a retomar el poder, tuvo la peregrina idea de regresar medio escondido. Ingresó al país por Soto la Marina, un puerto de Tamaulipas, pero pronto fue descubierto y hecho preso. Fue fusilado el 19 de julio de 1824.

En cierto sentido, le pasó como a su ídolo Napoleón, cuando retornó de Elba a Francia y tuvo lugar lo que se conoce como El Imperio de los 100 Días. Sólo que esta vez duró menos, y no hubo Waterloo.

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Ahora me gustaría explicar mi interpretación de estos hechos, que fueron a grandes rasgos los que dieron lugar a la independencia de México.

Lo primero que me resulta evidente, es la razón por la cual la historia oficial toma a Hidalgo, Morelos, Allende, etc, como los Padres de la Independencia, y no hace la menor alusión a Iturbide ni a Monteagudo: porque si lo hiciera, tendría que admitir el papel que ese par de hijoeputas jugaron en la misma. Parece que les da penita, y además no les conviene: posiblemente según el criterio oficial, negociar una independencia no tiene el mismo mérito que ganarla a brazo partido en medio de grandes batallas entre héroes galácticos y villanos despreciables.

Sin embargo, en mi opinión eso tiene el riesgo de que cuando descubramos la verdad, comencemos a sentirnos engañados y alejados no sólo de los personajes ficticios, sino también de los verdaderos héroes, con toda su complejidad humana.

Al fin y al cabo los ideales están ahí, y no se ensucian ni se demeritan por nada ni por nadie.

El otro punto que parece resultar embarazoso para la historia oficial, es el papel que jugó la Iglesia Católica. La puja por el poder entre los religiosos y el gobierno, siempre ha estado presente en la historia en general. En México incluso se ha llegado más de una vez a la guerra abierta (Guerra de Reforma de Juárez y Guerra Cristera de Calles) por esos motivos.

De manera que cualquier crédito que le dieran a la Iglesia Católica en el asunto de la Independencia de México, iría en contra de Benito Juárez y de tantos otros liberales. O en contra de Plutarco Elías Calles, el fundador del PRI (o su organización predecesora, que para el caso es igual). Y el PRI es precisamente el inventor de la historia oficial, así que lógicamente no iba a negar a su padre.

De una u otra forma, a mí me resulta sorprendente el nivel de ingerencia con que aún hoy en día la Iglesia Católica frecuentemente pretende inmiscuírse en los asuntos del Estado Mexicano, así como el nivel de anticuerpos con que muchas veces reacciona el gobierno ante tales intentos. Se ve que están al borde del shock anafiláctico, siempre a la defensiva, como secuela de las “infecciones” anteriores…

Pero la Historia de México no acaba con su independencia. Hay otras muchas situaciones en que la versión oficial difiere de la realidad. Ya es un hábito.

En las siguientes entradas, continuaré hablando sobre el tema.

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Antes de terminar este artículo, sin embargo, quisiera decir que no siempre tengo la suerte de encontrarme con pruebas documentales que muestren las dudas y la desesperación a que estuvieron sometidos muchos de los héroes de la Historia.

Sin documentos, por ejemplo, uno sólo puede imaginarse la sensación de frustración que sintió el emperador Moctezuma al darse cuenta de que, luego de haberlo recibido con los mayores honores, Cortés no era -como lo predecían sus creencias religiosas y él mismo creyó al principio- el dios Quetzalcóatl (la Serpiente Emplumada) regresando a su reino, sino un simple y vulgar conquistador extranjero.

Cortés en el Árbol de la Noche Triste

Cortés en el Árbol de la Noche Triste

O la de Hernán Cortés en su famosa Noche Triste, cuando resultó derrotado por los mexicas y creyó que todo estaba perdido para él. O cuando tuvo que luchar contra las tropas que envió su compatriota Diego Velázquez, que se moría de envidia en Cuba pensando que la fama y la riqueza se le iban entre las manos por culpa de Cortés y mandó a sus soldados para prenderlo.

Óleo de Esteban Valderrama representando la muerte de José Martí en Dos_Ríos, 1917

Óleo de Esteban Valderrama representando la muerte de José Martí en Dos_Ríos, 1917

O la de José Martí, sensible ante las críticas de sus enemigos de que él era un cobarde que sólo actuaba como organizador de la guerra de independencia desde el extranjero, pero que no tenía el valor de participar en los combates armados. Sentimiento que por cierto, le costó la vida porque los españoles lo mataron no más llegar como soldado a territorio cubano. Tengo claro que el arma que manejaba con mayor destreza no era su machete, sino su pluma.

Pero hace poco tuve la suerte de toparme con un documento desgarrador, que muestra hasta donde puede llegar la amargura de un hombre que ve al final de su vida como se derrumban sus mejores sueños. Se trata de alguien que pasó gran parte de su existencia luchando contra España en América del Sur y que escribió una carta poco antes de morir a un tal General Flores, en aquel tiempo presidente de Ecuador, de la cual copio el siguiente fragmento:

“Usted sabe que yo he mandado veinte años y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos: 1º, la América es ingobernable para nosotros; 2º, el que sirve una revolución ara en el mar; 3º, la única cosa que se puede hacer en América es emigrar; 4º, este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a los tiranuelos casi imperceptibles de todos los colores y razas; 5º, devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos; 6º, si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, este sería el último periodo de la América.”

Al leerla, uno podría pensar que se trata de un tipo fracasado, de alguien vencido por las circunstancias adversas, que en su estertor final reniega de todos y de todo. Me imagino que se asombrarán cuando sepan que el autor de esas líneas fue Simón Bolívar, el Libertador, que soñó con la Gran Colombia y terminó sus días amargado por las traiciones y bajezas de muchos de sus antiguos amigos.

Pero en mi opinión, precisamente ese sentimiento de derrota lo hace mucho más humano y admirable porque me demuestra que era como cualquiera de nosotros, alguien de carne y hueso, sometido a las mismas dudas, desencantos y presiones, no un ser galáctico e invencible, pero lejano y falso.

Ojalá que las escuelas enseñaran mejor la Historia y sus héroes. A lo mejor lograban inculcar el verdadero patriotismo en los niños. Nos convendría a todos.

(Continuará)

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