Una bonita familia

Este mundo es un pañuelo, o por lo menos así reza un conocido refrán. Se utiliza para las ocasiones en que descubrimos que dos sucesos que al principio nos parecían totalmente independientes, resultan unidos por algún vínculo inesperado.

Quique Valle era el técnico de radio y tv de mi pueblo. Casi todo el mundo lo conocía. Claro, no era el único, pero sí el que más sonaba. Simpático e inteligente. En los pueblos chiquitos sucede así, que casi todo el mundo se conoce: “¿Te acuerdas de Serafín, el que pedía limosnas todos los domingos frente a la Iglesia? ¡Se murió!”. O “¿No sabes? ¡Se llevaron a Yanet, la hija de Cleofé, sí, muchacha, la del cafetín de Jesús María, dicen que Fernando, el padre, salió a buscar al galán para matarlo!”…

A Quique me lo presentó mi tío Gustavo en su pequeño taller de la calle de Desengaño casi esquina a Gutiérrez, con motivo de un arreglo menor. No puedo decir que éramos muy amigos porque yo era un muchachito de secundaria y él ya era un adulto mayor, pero sí que lo conocí y hablé con él en varias ocasiones. Me cayó bien. Era buen conocedor de su oficio y sobre todo tenía fama de honesto y de ser un hombre íntegro. Realmente no sé porqué le decían Quique Valle en lugar de Quique Soto del Valle, me imagino que porque todos los cubanos somos un poco perezosos para los nombres largos.

Un buen día Trinidad amaneció alborotada con la noticia: ¡Dalia, la hija de Quique, está viviendo con Fidel! Esto sería una noticia espectacular y deliciosa para las lenguas viperinas de cualquier pueblo. Pero para Trinidad, el único lugar de toda Cuba que tenía fama de haber recibido los rebeldes a cubetazos de agua caliente lanzados desde las azoteas de las casas, fue una verdadera conmoción a sotto voce.

En ese entonces, el tema de las mujeres de Fidel no era del dominio público. Me imagino que el Máximo Líder decidió desde el principio que era más conveniente para él mantener su vida privada lo más alejada posible de los reflectores de la prensa. Por un lado mantenía su ascendencia mística sobre la mitad femenina de la población -no es lo mismo un soltero poderoso que un hombre casado- y además ocultaba algunos pecadillos medio vergonzosos que tenía por ahí.

Según cuenta Alina Fernández -hija natural de Castro-, a principios de los 50 Fidel tenía dos mujeres simultáneamente. Una era su esposa oficial, Mirta Díaz-Balart y la otra su querida, Naty Revuelta, la mamá de Alina.

Boda de Mirta Díaz-Balart y Fidel Castro, 11/Oct/1948

Mirta provenía de una acaudalada familia de la zona de Banes, en la provincia de Oriente. Su papá, Rafael Lincoln Diaz-Balart y Gutiérrez era un prominente político que llegó a ser Ministro del Interior durante el primer gobierno (1940-1944) de Fulgencio Batista.

Por cierto, resulta paradójico que Fidel, que sostiene que siempre tuvo ideas de izquierda, haya comenzado su vida adulta casándose con una señorita de la clase social que representaba todo lo que decía despreciar. Mucho más lógico se me hace pensar que en esa primera etapa de su vida trató de escalar posiciones por la vía tradicional de pegarse a los poderosos. Como dice el refrán, “El que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija“.

Y no me consta, pero cuentan las malas lenguas que Batista, que también había nacido en Banes y lógicamente era amigo del papá de Mirta, fue uno de los invitados más distinguidos de la boda. Dicen que su regalo de bodas consistió en un par de miles de dólares, que en aquellos tiempos era una cantidad astronómica.

Otro dato interesante -y este sí está comprobado- es que los novios intentaron utilizar el viaje de bodas para establecerse en Nueva York, donde vivieron en el 156 West, 82th Street, Manhattan. Dicen que Castro hablaba de su intención de estudiar en Harvard, la universidad por excelencia de los abogados y los economistas del mundo libre. Curioso, muy curioso, no me parece el proyecto de vida de un joven revolucionario, sino el de un joven burgués hijo de terrateniente. Pero desde entonces se mostró como mal administrador. Dicen que se compró un auto caro, y que en definitiva dilapidó el dinero que había recibido como regalo de bodas. Parece que encontrar trabajo no estaba en su agenda o quizás no estaba dispuesto a empezar desde abajo, y al final terminaron regresando a Cuba.

Aunque realmente cambiar de opinión no es malo, cualquiera lo hace. Lo malo es tratar de esconder -con historias increíbles de pureza ideológica- que lo hiciste, porque si no lo logras -y así es en su caso- corres el riesgo de caer en el ridículo. Y si no me equivoco, el Fifo le tiene más miedo al ridículo que a la muerte.

Naty Revuelta

Natalia (Naty) Revuelta era la esposa de un afamado médico, el doctor Orlando Fernández Ferrer. El matrimonio vivía cómodamente pero Naty, como muchas buenas muchachas de clase media, era idealista. Eso hizo que se involucrara en el trabajo del Partido Ortodoxo lidereado por Eduardo Chivás, el del aldabonazo, que prometía acabar con la corrupción del gobierno. Ahí conoció a Fidel que en ese tiempo andaba intentando pegarse a Chivás, a ver si se hacía famoso. Y ahí se desgració.

Durante un tiempo la doble relación funcionó -claro, sin que cada una de las engañadas supiera de la existencia de la otra- hasta que luego del embarque del Cuartel Moncada -quizás debería decir traición pero eso será tema de otro artículo-, el Fifo cayó preso en el Presidio Modelo de Isla de Pinos. A la verdad que no la pasó tan mal. Le echaron 15 años de los cuales no llegó a cumplir 2 porque Batista firmó una amnistía que lo benefició. Se la pasaba leyendo, cocinando tortillas españolas con patatas, fumando tabacos.

Desde la prisión le escribía cartitas de amor a sus dos mujeres. Lógicamente, más convencionales las de Mirta, más apasionadas las de Naty. Pero un día sucedió que por error metió en el sobre para Naty la carta de Mirta y viceversa. También hay quien dice que el director de la prisión, un tal Capote, le quiso jugar una broma y le dijo al censor que invirtiera los sobres. Si así fuera la bromita le salió cara, porque fue uno de los primeros fusilados por la revolución (definitivamente, el Fifo no tiene sentido del humor).

Pero volvamos a Quique. Un día corrió por toda Trinidad un chisme electrizante: Castro se había llevado a Dalia para La Habana, y hasta allá fue Quique a visitar a su hija. Pero la seguridad lo impidió, no dejaron que la viera. Parece que consideraron que no era confiable. Un tiempo después, Fidel visitó la zona del Escambray y se le ocurrió pasar por la casa de su suegro, quizás a instancias de Dalia, quizás para intentar hacer las paces. Y Quique tuvo el privilegio y los huevos suficientes como para decirle: “Cuando yo estuve en La Habana a ver a mi hija Ud. no me dejó pasar, así que yo no tengo por qué dejarlo pasar a mi casa”. Y le tiró la puerta en las narices. ¡Al mismísimo Fifo!

Durante mucho tiempo me incliné a pensar que este cuento era un simple chisme de pueblo. Vamos, una historia inventada para satisfacer el morbo de la gente. Plugo al destino, sin embargo, que muchos años después conociera y trabajara unos meses en compañía de Alejandro Castro Soto del Valle, uno de los hijos de esa relación, que al igual que yo, perteneció a la plantilla de Eicisoft.

Alejandro Castro acompañado de su mamá Dalia Soto del Valle y de lo que yo llamo una mulata patrón.

Alejandro era un buen muchacho. Tengo la mejor opinión de él. Realmente, nadie escoge a su padre. Increíblemente, era tímido. No le gustaba la fama. Lo peor que le podía pasar era que le pidieran que hablara en público. Era muy inteligente y trabajador. Programaba muy bien en ensamblador, cuando el repertorio de instrucciones de los micros era de veras reducido. Incluso recuerdo que me hizo una rutina de bajo nivel que yo necesitaba para lo que estaba haciendo. Se diría que le gustaba -a pesar de su siempre presente guardaespaldas- presentarse como alguien más de nosotros, y no como uno de los hijos del hombre que dirigía el país con puño de hierro.

Sin embargo, había un aspecto de su vida que todos le envidiábamos: las mujeres. No es que fuera mujeriego, es que las mujeres se le pegaban como las moscas a la miel. ¡Y qué hembras! Puras cubanitas de Wilson. En ese sentido, los genes de su papá se habían transmitido correctamente, jejeje.

Pues bien, un día, cuando ya habíamos llegado a un nivel de amistad aceptable, se me ocurrió decirle: “Alejandro, ¿tú no sabes que yo conocí a tu abuelo materno?” y pensaba sorprenderlo con el relato de mis encuentros con Quique Valle, allá en mi adolescencia.

Sin embargo, el sorprendido fuí yo cuando Alejandro me contestó, hablando con un dejo de pena: “No, yo nunca conocí a mi abuelo materno“. Inmediatamente recordé el viejo chisme trinitario sobre el portazo de Quique en las narices del Fifo, y comencé a considerar la posibilidad de que al fin y al cabo, fuera cierto.

Y tuve un atisbo de certeza de que el terrible drama de familias divididas en que el Fifo ha convertido la sociedad cubana, era un reflejo de la suya.

Yo, que sé lo que es tener bonitos recuerdos de tu abuelo porque si algún día escribiera sobre Mi Personaje Inolvidable tendría que ser necesariamente sobre él, sentí pena por Alejandro.

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Acerca de azayas48

Físico médico, programador de computadoras. Fan de Visual Basic y SQL. Cubano por nacimiento, mexicano por naturalización y por corazón.
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13 respuestas a Una bonita familia

  1. Pingback: El INOR y sus historias (I) | Las cosas que me gustaría saber

  2. anónimo dijo:

    El poblado de La Maya (Guantánamo) también arrojó agua caliente sobre los rebeldes cuando estos entraron en este poblado.

  3. carnivoro dijo:

    cono !!!! esta Buena la historia. emulo en programador de computadoras en cuanto a C y ensamblador (para microcontroladores PIC) pero de fisico y medico no puedo decir nada y la verdad siento envidia por no poder tener tanta preparacion, FELICIDADES, es usted un hombre culto y preparado, de los que tanto necesitamos.

  4. victor ramos dijo:

    hasta donde yo sé, La Maya es santiago de cuba.

  5. maria elena rodriguez dijo:

    QUERIDA AMIGA RAIMALUZ, CREO TU HISTORIA TIENE ALGO DE REAL PERO HAY COSAS QUE NO SABES PUES COMO TU DICES EN PUEBLO CHIQUITO INFIERNO GRANDE LA MADRE DE DALIA, ELSA Y FERNANDITO SE FUERON PARA LA HABANA PUES EL AMIGO QUIQUE SOTO DEL VALLE, ENGANO A A LA ESPOSA CON SU PROPIA CUNADA Y FUE UN GRAN ESCANDALO EN TRINIDAD, VIVIAN EN LA HABANA Y CUANDO TRIUNFA LA REVOLUCION LA ALICIA QUE ASI SE LLAMABA LA MADRE DE ESTOS TRINITARIOS QUE ERA PELUQUERA INTERVINO LA PELUQUERIA MIRTA DE PERALES, YO LAS VI VARIAS VECES EN LA HABANA Y SIEMPRE FUI ATENDIDAS POR ELLAS ADEMAS MANTENGO AMISTAD CON LA MAYOR, QUE SE ENCUENTRA ENFERMA DE UNA CAIDA, ESPERO SABER DE ELLA PRONTO, PARA MI LA FLIA DE DALIA MERECE TODO MIS RESPETOS, ES TRINITARIA Y ESO ES LO PRINCIPAL Y COMO DICEN NO CREAS MUCHO EN COMENTARIOS QUE HACEN DANO SIN SER VERDAD, LA CALUMNIA ES DANINA, MUCHOS CARINOS QUE ERES JOVEN Y PUEDES AVERIGUAR, PROFUNDIZAR EN LAS FAMILIAS TRINITARIAS, UN SALUDO Y NOS VEMOS POR TRINIDAD, CHAOO, MARIA ELENA FISCHER ITURRALDE

    • azayas48 dijo:

      Y quién será Raimaluz? Creo que quien hizo este comentario se equivocó de destinatario. Pero bueno, en aras de la libertad de palabra, lo aprobé. De paso, y “sin querer queriendo” -como decía el Chavo del Ocho- aporta el dato de que Quique se acostó con su cuñada. Me parece que intenta desacreditarlo mediante el chisme. Menos mal que al final, luego de una conversación un poco disgregada, le advierta a su amiga: “No creas mucho en comentarios que hacen daño sin ser verdad”… Yo me acuerdo de Martí cuando dijo: “Honrar, honra”. Y entonces “desacreditar” -me pregunto yo- qué hace?

    • maria elena rodriguez dijo:

      PERDON ALICIA ES LA HERMANA QUE SE QUEDO EN
      TRINIDAD, NO RECUERDO AHORA LA MADRE DE LA FLIA SOTO DEL VALLE Y JORGE

      • maria elena rodriguez dijo:

        PERDON SR-AZAYAS, COMO SOY TRINITARIA Y VI ESTE COMENTARIO QUE PUSO RAYMALUZ, QUISE HONDAR SOBRE ESTA FLIA LA CUAL COMO UD VIO SON CONOCIDAS POR MI DESDE MI NINEZ, EL CORREO QUE APARECE ES DEMI HIJA, YO SOY MARIA ELENA FISCHER ITURRALDE, TENGO 75 ANOS Y VIVO EN CUBA, LO QUE PASA QUE ESTOY PASANDO UNOS MESES CON MI HIJA EN ROMA, MIS SALUDOS Y SIGA CON SUS COMEMTARIOS, SE AGRADECEN, CHAOO

      • azayas48 dijo:

        Hola, María Elena. Perdóname tú, al principio pensé que se trataba de un troll. Ya veo que eres trinitaria y que te sientes orgullosa de ello, como yo. Yo nací en Boca 32, frente a donde comienza la Calle Nueva y a la ferretería El Terremoto, mi abuelo era Manuel Cañedo y Escala, a lo mejor conociste a mi familia. Te mando un abrazo y disfruta mucho a tu hija y a Roma, que es preciosa. Saludos, Alfredo David Zayas Cañedo.

  6. maria elena rodriguez dijo:

    CLARO AMIGO TRINITARIO QUE CONOCI A TU FLIA, LOS CANEDO, MIS SALUDOS Y GRACIAS POR RESPONDERME,DONDE VIVES, CHAOO

  7. Julin dijo:

    Hola azayas48 yo también soy de Trinidad de la calle desengaño y mi abuelo era caldeo también. Carlos alegre cañedo por casualidad eran familia? Gracias.

    • azayas48 dijo:

      Hola, Julin. Han pasado tantos años y la memoria es un órgano tan caprichoso como para que yo recuerde algo que sucedió cuando tenía 12 años como si hubiera sido ayer, y olvide algo que sucedió al día siguiente. Pero sí, Carlos Alegre es un nombre que me sugiere una cara. Si no recuerdo mal, una cara de alguien con perfil más bien aguileño, delgado, con entradas ralas de pelo. Era así tu abuelo?

  8. Me sumo como trinitario que no niega de su terruño a pesar de haber salido de mi tierra desde muy pequeno, pero la llevo en mi alma y corazón.
    Nací en la calle Jesus Maria (hoy Marti), y tuve dos abuelos bien conocidos en el pueblo, GARCIA (el gordo) y Tomas Enrique Zerquera (procurador publico muy popular en el pueblo)
    Mi saludo a todos los buenos trinitarios que habitan el planeta, y no dejo de sentir el orgullo de esa Villa tan jovial y juvenil que con sus 500 anitos sigue en pie, erguida y reluciente para mostrarse coqueta ante todo el mundo que la visita y llega hasta ella para transitar por sus chinas pelonas.
    Aqui dejo mi comentario y constancia de buen trinitario aunque llevo anos que no visito mi querida tierra.
    JUAN ANDRES GARCIA ZERQUERA

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