Un mundo feliz, o Falaz? (III)

El Hombre de Vitruvio (~1490) de Leonardo da Vinci, es una representación muy citada de la simetría del cuerpo humano, y por extensión del mundo.

El Hombre de Vitruvio (~1490) de Leonardo da Vinci, es una representación muy citada de la simetría del cuerpo humano, y por extensión del mundo.

Las interesantes simetrías

Desde adolescente me gustó la Física. La veía como algo que me ayudaría a comprender el mundo sin tener que partir de axiomas absurdos ni de libros sagrados. Me agradaba su habilidad para descubrir principios muy generales que parecían guiar el universo de manera misteriosa. Era como curiosear en la mente de Dios.

Cuando aprendí el concepto de simetría, quedé fascinado.

En Física Teórica, la simetría implica invariancia ante una transformación. Es decir, si el valor de una propiedad de un sistema queda igual luego de someterlo a una transformación X, decimos que la propiedad es invariante ante esa transformación. O que la propiedad es “simétrica” o que “presenta simetría” ante la transformación de marras.

Encontrar invariancias o simetrías siempre es interesante porque nos ofrecen información sobre la naturaleza de los sistemas y permiten establecer leyes de conservación, algo que a su vez sirve para formular ecuaciones que modelan matemáticamente el sistema.

Por ejemplo, la distancia entre dos puntos de un sólido que se mueve sin deformarse, es un invariante ante la traslación. Y de ello puede deducirse la ley de conservación del momentum lineal (masa x velocidad), que a su vez se usa para explicar el resultado de muchos fenómenos o experimentos mecánicos.

En otras palabras, las simetrías son como pistas que nos va dejando Diosito en la novela policíaca de la vida, para que algún día descubramos al asesino.

Asombroso, verdad?

Simetrías por todos lados

Nada, yo soy Adán.

Palíndromo (se lee igual de izquierda a derecha que al revés) de Guillermo Cabrera Infante.

Pero aún fue más sorprendente cuando aprendí que el concepto de simetría se repite en otras muchas disciplinas: estadística, geometría, química, biología, música, hasta en literatura!…

De manera similar a la Física, la Filosofía -el estudio de las ideas o literalmente el “gusto por la sabiduría”- o la Ética, tratan de encontrar principios generales sobre los cuales basar la conducta o explicar el comportamiento del Hombre y/o de la Naturaleza.

Por ejemplo, las tres leyes de la Dialéctica (Negación de la Negación, Unidad y Lucha de Contrarios y Conversión de la Cantidad en Calidad) son para mí tan fundamentales, ciertas y básicas como las tres leyes de la Mecánica Clásica de Newton.

Bajo estas premisas, resulta entonces natural preguntarse si habrá equivalentes filosóficos a las simetrías de la Física Teórica. Es decir, ideas que se repitan en diversas escuelas de pensamiento. Luego de descubrir simetrías hasta en la sopa, uno se siente inclinado a sospechar que la respuesta a tal inquietud es positiva.

La Regla de Oro

Una idea que resume en buena medida lo que podríamos llamar nuestra humanidad -el aspecto más evolucionado de nuestra especie y del cual nos sentimos orgullosos- es lo que se ha dado en llamar “La Regla de Oro”.

Jesús de Nazareth la enunció así: “Amarás a tu prójimo como  a ti mismo”. Pero es tan universal, que tiene equivalentes en al menos diez escuelas filosóficas:

La Regla de Oro es utilizada en muchos sistemas filosóficos

La Regla de Oro es utilizada en muchos sistemas filosóficos

A primera vista, parece muy bien pensada. Muchos dirían que es la esencia de la convivencia pacífica o la receta para la paz.

Sin embargo, si la examinamos mejor descubrimos que tiene un problema serio: la Regla de Oro no es simétrica ante lo que podríamos llamar “transformaciones de bando”.

Me explico:

Si yo respeto la ley y salgo desarmado a la calle, estoy en franca desventaja ante un criminal que no la respete y lleve una pistola o un cuchillo. Porqué darle esa ventaja? O de qué sirven las leyes que prohíben algo, si es precisamente el criminal el que no las cumple?

Si un secuestrador o asesino es apresado y las cosas transcurren como dicta la ley, recibe un trato que él no ofreció a su víctima. Es esto justo? O lo que es aún más importante, sirve el castigo para disminuir el riesgo de que el crimen suceda de nuevo, o al contrario lo incrementa?

Porque aparte del gasto que implica mantener vivo a un preso durante años, nada garantiza que si algún día sale de la cárcel no vuelva a las andadas, esta vez con más experiencia. Todos sabemos que las cárceles son universidades del crimen. Incluso hay estadísticas que demuestran que gran parte de los delitos se planean y hasta se comandan desde las cárceles.

Fundamentalista islámico exhibiendo orgulloso las cabezas de infieles decapitados y advirtiendo que lo mismo le pasará a todos los infieles. ¡Alá es Grande!

Fundamentalista islámico exhibiendo orgulloso las cabezas de infieles decapitados y advirtiendo que lo mismo le pasará a todos los que no crean en Alá y su profeta Mahoma. ¡Alá es Grande!

Otro ejemplo de actualidad: qué hacer con los terroristas de ISIS y otros asesinos fanáticos implacables? Si los dejas vivos, terminan por reincidir. Y si los metes en Guantánamo, nunca falta un periodista hijoeputa que arme un escándalo de derechos humanos porque “el pobre preso político” no pudo bañarse con el agua tibiecita como a él le gusta, o porque encontró un pelo en la sopa…

Decapitando a un infiel

Esta espeluznante foto podría ser un fake, pero sospecho que es real: están decapitando a un infeliz rehén

Si al tender su cama Ud se encuentra con un alacrán, qué haría, lo trataría de re-educar para tratar de convertirlo en una inofensiva mariposa, o simplemente le daría un zapatazo y a otra cosa?

No sería mucho más moral, justo y seguro ejecutar legalmente a todos los asesinos, violadores, secuestradores, mutiladores, terroristas, asaltantes a mano armada y otros grandes criminales en general?

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De manera que uno de los rasgos distintivos de la civilización occidental -la eliminación de la pena de muerte- algo que muchos perciben como el non-plus-ultra del humanismo, ¡está basado en una falacia! O al menos, en un dilema moral insoluble.

Porque si suprimimos la pena de muerte, en realidad favorecemos los delitos que queremos impedir. Y si la implantamos, muchas personas sienten que al condenar a muerte a alguien, en cierta forma están siendo arrastradas o rebajadas al nivel moral del delincuente, posición que tampoco encuentran cómoda.

Aparte -claro está- del problema que sobrevendría por los errores y la corrupción del sistema de justicia actual. En México, por ejemplo, la mayor parte de los presos son indígenas o mestizos pobres, siendo que -como mucha gente sospecha- los mayores criminales son individuos de cuello blanco. Terminaríamos matando a los inocentes y dejando vivos a los peores criminales!

Quizás la solución al conflicto moral esté en considerar que cuando tu cometes un crimen deleznable, dejas de ser humano y por lo tanto no mereces que te traten como tal, sino como un animal peligroso.

Aunque esto también tiene su problema: quién establecería que has perdido tu condición humana? Porque el que tuviera ese poder, sería dueño de tu vida.

En fin, que la Física es mucho más fácil que la Filosofía o la Ética.

El papel de las Redes Sociales

El papel de las Redes Sociales

El papel de las redes sociales

…porque yo adonde voy hablaré de tu amor como un sueño dorado, y olvidando el rencor no diré que tu amor me volvió desgraciado…

Canción “Un mundo raro”, de José Alfredo Jiménez

Muchas veces me he preguntado a dónde iremos a parar con esto de las computadoras. Cuando yo nací, apenas comenzaba el boom informático. Hoy en día no puedo concebir la vida sin ellas.

No es sólo un problema de cantidad o de rapidez al hacer las cosas. Los ordenadores han cambiado cualitativamente nuestras vidas. Yo lo considero el ejemplo perfecto de la tercera ley de la dialéctica, “La conversión de la cantidad en calidad”.

Y esto me lleva invariablemente a hacerme la pregunta: cómo influirán en el futuro las computadoras en nuestra forma de hacer política?

Ya estamos viendo algunas cosas interesantes, pero en realidad nadie está muy seguro de adónde iremos a parar. Por lo pronto, las redes sociales son un buen prospecto de hacia dónde puede evolucionar de manera natural el concepto de democracia. O más bien, la forma de implementarla.

Antes de Gutenberg había que escribir los libros a mano y de uno en uno. Muchos monjes quedaron ciegos por el tremendo esfuerzo que se veían obligados a hacer para copiar e ilustrar unos pocos ejemplares de La Biblia. La imprenta significó un adelanto formidable. Ya se podían producir cientos o miles de libros de todo tipo en poco tiempo y con ello la diseminación de la información creció exponencialmente. No en balde la invención de la Imprenta y el Renacimiento ocurrieron uno a continuación del otro.

El siguiente paso en el tema editorial es el libro electrónico. Ahora no solamente la información se disemina aún más rápido, sino que prácticamente todo el proceso editorial tradicional sale sobrando. Cualquiera puede escribir algo y subirlo a internet casi sin ningún esfuerzo. Y su escrito puede ser visualizado inmediatamente por cualquier persona en cualquier lugar del mundo.

Alguna consecuencia tendrá esto en nuestra forma de vivir, no?

También, casi todos los que lean estas líneas habrán sido testigos del tremendo drama de las casas discográficas, a las que un solo hombre -Steve Jobs- y su inventiva totalmente fuera de serie, puso al borde de la quiebra con su iTunes, porque ninguna estaba preparada para un cambio tan radical en la forma de comercializar la música. Trataron de refugiarse en los derechos de autor, en la manga del muerto y en lo que tu quieras, pero en definitiva si no se alineaban con la tecnología actual, iban quebrando una tras otra.

Fonógrafo

Fonógrafo de cuerda

Y todo en menos tiempo del que transcurre una vida. De pequeño, en la casa de mis abuelos había -y yo usé muchas veces- un fonógrafo de cuerda con una bocina en forma de embudo gigantesco. Hoy cuando quiero oír algo, me conecto a Spotify. O cuando deseo ver una película, a Netflix. O la compro en uno de los muchos servicios de streaming. Por el camino quedaron los discos de pasta, las cintas magnéticas, los cassettes de música, los videos Beta, los VHS, los negativos fotográficos, las películas de celuloide, los discos para PC de 8, 5.25 y 3.5 pulgadas, los CDs, los DVDs…

Asombrosa demostración del avance tecnológico del último medio siglo. 1956: Disco duro de 5 MB vs. 2011: USB de 256 GB. La capacidad creció unas 52,000 veces, mientras la masa disminuyó de varias toneladas a unos pocos gramos.

Asombrosa demostración del avance tecnológico del último medio siglo. 1956: Un disco duro de 5 MB es subido a un avión con ayuda de un montacargas vs. 2011:  una memoria USB de 256 GB es sostenida entre los dedos de un sujeto. La capacidad creció unas 52,500 veces, mientras la masa disminuyó de varias toneladas a unos pocos gramos.

Y con los celulares modernos con cámara de video el drama es aún peor. En tiempos de la Conquista de México, la Corona española tardó meses en enterarse que Cortés había tomado Tenochtitlán, la capital del Imperio Azteca. Incluso a mediados del siglo XX mucha gente celebró la terminación de la II Guerra Mundial días después de que “Fat Man” había borrado del mapa a Nagasaki. Y hay historias tremebundas sobre pelotones japoneses perdidos en islitas de la Polinesia que siguieron peleando solos durante años porque nunca les llegó la noticia.

Fat Man, bomba nuclear detonada sobre la ciudad japonesa de Nagasaki el 9 de agosto de 1945. Mató de entrada a unas 40 mil personas y frenó de golpe la ii Guerra Mundial. Peso: 4670 kg. Masa de plutonio: 6.2 kg. Potencia explosiva: 21 kilotones.

Fat Man, nombre en clave de la bomba nuclear detonada sobre la ciudad japonesa de Nagasaki el 9 de agosto de 1945. Mató de entrada a unas 40 mil personas y frenó de golpe la ii Guerra Mundial. Peso: 4670 kg. Masa de plutonio: 6.2 kg. Potencia explosiva: 21 kilotones.

Hoy en día sucede un escándalo, batalla, abuso, accidente… en cualquier lugar del mundo, y a los 5 minutos cualquiera puede estar viendo un video en YouTube con los hechos. Digamos que se ha vuelto más difícil ocultar la realidad. Los gobiernos acostumbrados a manejar la información a su antojo o a deformarla, ahora la tienen más difícil. Por eso las dictaduras tratan desesperadamente de amordazar el internet y los protocolos actuales de comunicación.

Anonymous rules

La Información es Libre / Somos Anonymous / Somos un Ejército / No Perdonamos / No Olvidamos / Espérennos

Posiblemente mi visión del fenómeno esté influida por el hecho de haber nacido antes del comienzo de la revolución informática, pero veo con asombro cómo dentro de su ámbito se han duplicado con inusitada rapidez casi todos los elementos del mundo real: en el ciberespacio hay policías y ladrones, ricos y pobres, bancos y comercios, espías y espiados, pederastas y víctimas, porno y prostitución, juegos de azar y viciosos, villanos y héroes, abusadores y vengadores justicieros, además de inmensas cantidades de información sobre cualquier tema: historia, medicina, literatura, cocina, turismo, ingeniería, música, noticias, deportes, entretenimiento, docencia a cualquier nivel, en fin, de todo… Por haber, hay hasta avatares que asumen la personalidad o los deseos de ser de alguien. Prácticamente no hay elemento de la vida real que no tenga su equivalente virtual.

Por ello se me ocurre que quizás el nuevo concepto de “realidad virtual” no sea ni tan nuevo ni tan virtual.

La celeridad con que se han adaptado los seres humanos a este nuevo ambiente, me sugiere que estamos en presencia de una necesidad real que fue satisfecha por un desarrollo tecnológico, es decir, de un nuevo paso válido e indiscutible en la Evolución.

internet mundial

Internet conecta al mundo

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Pero regresemos al tema central de esta conversación: la revolución informática terminará influyendo en la forma de hacer política? Creo que sí.

No tengo una bola de cristal, pero me parece obvio que los mecanismos actuales de la democracia -las votaciones y los Congresos- serán cada vez menos necesarios a medida que los representados puedan ejercer directamente su opinión a través de las nuevas tecnologías.

Para casi nadie es una sorpresa el que en general los órganos de gobierno están llenos de criminales de todo tipo: donde quiera que se concentren el dinero y el poder, habrá delincuentes tratando de penetrar la institución. Eso es tan cierto como que donde quiera que haya un mojón habrá moscas volando en las cercanías, tratando de posarse en el susodicho.

Utilizando la Historia como testigo de cargo

México lleva más de 200 años de independencia en los cuales se han celebrado innumerables procesos electorales, y sin embargo no creo que podamos sentirnos orgullosos siquiera de uno de ellos. Aún admitiendo que las técnicas se han ido sofisticando desde los tiempos en que se aparecían pistoleros en los colegios electorales y se robaban las urnas, pasando por el de los sindicatos obligando descaradamente a sus agremiados a votar en masa por el político que había comprado a sus dirigentes, hasta la famosa “caída del sistema” en las elecciones presidenciales de 1988 o la moderna tendencia a disfrazar de asistencia social la compra de votos, siempre ha habido más motivos de vergüenza que de orgullo.

Haciendo un rápido resumen de esos 200 años, uno se topa con nombres como los de Antonio López de Santa Anna y Porfirio Díaz en la primera y segunda mitad del siglo XIX, respectivamente.

El primero fue 11 veces presidente, sus verdaderos intereses no incluían las mejoras sociales sino el cogerse a cuanta mulata se le antojaba y el jugar a los gallos  en su rancho de Veracruz. Es de suponer que su egolatría competía de a tú por tú con su sentido del humor porque entre los disparates que cometió está el haber enterrado con honores militares una de sus piernas, que perdió en un combate. Creo que en toda la Historia de la Humanidad no hay otro político que pueda presumir de haber realizado semejante tontería. Su obra más importante -por la cual es recordado- fue entregar la mitad del territorio México a los EU.

El segundo fue el hombre fuerte del país durante unos 30 años, con períodos en los que formalmente delegaba el poder a un compadre al que tenía acogotado, así que en definitiva era él quien mandaba. Su frase más famosa fue la que envió como respuesta al gobernador de Veracruz cuando éste le preguntó qué hacía con unos revoltosos que había agarrado presos. El telegrama decía: “Mátalos en caliente”.

Entre Porfirio y Santa Anna se fueron la mayoría de los años de ese siglo. No incluyo a las dos monarquías (Agustín de Iturbide y Maximiliano de Habsburgo) ni los años de las invasiones francesa o gringa o la Guerra de Reforma, porque estamos hablando de períodos con gobiernos cuando menos, capaces de permanecer estables durante cierto tiempo.

El siglo XX tampoco anda muy bien parado: de Porfirio pasamos a la Revolución Méxicana, una verdadera matazón. Sólo por mencionar los principales magnicidios, tenemos a Francisco I. Madero y su hermano Gustavo, Pino Suárez (vicepresidente de Madero), Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Emiliano Zapata y Doroteo Arango (más conocido como Pancho Villa).

A Victoriano Huerta no lo cuento entre los asesinados porque las causas de su muerte en la frontera (El Paso, Texas) no están muy claras. Pero es probable que haya muerto envenenado -luego de haber sido derrotado por Carranza y huído a Europa- por algún agente secreto en razón a haberse convertido en achichincle del Kaiser alemán, quien  lo había contratado para que regresara y armara jaleo militar entre EU y México con el propósito de entorpecer la posibilidad de que EU entrara en la I Guerra Mundial, basado en la manida estrategia bélica que plantea la dificultad de mantener dos frentes muy separados.

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Francisco I. Madero, presidente de México

Francisco I. Madero, presidente de México

Por cierto, no resisto la tentación de contar una anécdota que retrata a Francisco I. Madero de cuerpo entero: dicen que el día anterior al golpe de estado que lo derrotó, su hermano Gustavo descubrió la conspiración, tomó preso a Victoriano Huerta y lo llevó ante Francisco. Éste le preguntó a Victoriano por la veracidad de la acusación. Huerta -que tenía tal cara de asesino que aún hoy en día sus fotos me asustan- por supuesto, lo negó.

Victoriano Huerta

Victoriano Huerta, asesino de Madero

Entonces Madero le hizo jurar por su honor (?) que decía la verdad, le entregó su sable y lo dejó ir. Es decir, creyó en Victoriano y no le hizo caso a su propio hermano. Tal era su nivel de ingenuidad en política.

Gustavo A. Madero

Gustavo A. Madero, hermano de Francisco

Al día siguiente, Victoriano Huerta llevó a cabo el golpe de estado. Cuando a Francisco -ya preso- le informaron del asesinato de su hermano Gustavo, lloró de pena e impotencia, pero ya era tarde. Entre las barbaridades que le hicieron a Gustavo -que tenía un ojo de vidrio- estuvo el picarle los ojos con un picahielos para averiguar cual de los dos globos oculares era el de verdad, y reventarle el bueno.

Poco tiempo después, también Francisco era asesinado junto con Pino Suárez -su vice- a las afueras de la cárcel de Lecumberri, en lo que resultó ser un falso traslado de prisión. Dijeron a la prensa que habían tratado de escapar, pero por supuesto los mataron a sangre fría.

Henry Lane Wilson

Henry Lane Wilson, embajador de EU en México y autor intelectual del asesinato de Madero

Y cuentan que luego del golpe, el que presentó a la prensa nacional e internacional al nuevo “presidente”, fue nada más y nada menos que Henry Lane Wilson, el embajador de EU en México. Lo hizo en su embajada, dando muestras de su inmenso descaro y prepotencia. Dicen que mostró a Victoriano y a Félix Díaz (un sobrino de Porfirio) como las nuevas autoridades del país. Y que los dos estaban perdidos de borrachos, no se sabe bien si por la celebración o por el miedo.

William Taft

William Taft, presidente de EU (1909-1913). Si Ud le ve carita de pendejo prepotente, no se inquiete: ya somos dos.

De manera que quedan pocas dudas acerca de quienes planearon el golpe de estado que derrocó a Francisco I. Madero, presidente electo de México luego de los 30 años de dictadura de Porfirio. Dicen que William Taft -el presidente de EU en ese tiempo- tenía miedo de que Madero con su carácter blando, su ingenua rectitud y sus creencias espiritistas, dejara que intereses ajenos a los suyos tomaran control de las riquezas mexicanas -incluyendo la frontera con EU- y afectaran las empresas gringas o a su gobierno.

También, hay que tener en cuenta que Porfirio se había ido, pero el país estaba aún lleno de porfiristas resentidos, que igualmente tenían miedo de que Madero afectara sus intereses. Por eso lo mataron.

Pero aunque esas razones explican el golpe de estado, no lo justifican en absoluto. Difícilmente se me ocurre una situación más criminal y denigrante para los ideales democráticos que supuestamente decían defender. Me imagino que los huesos de Washington, Jefferson y el resto de los Padres Fundadores, temblaron de indignación y vergüenza al ver lo que hicieron sus herederos. Más claro: el mierdero en que convirtieron sus más puros ideales, aquello de la libertad del Hombre y el “pursuit of happyness”.

A mí francamente, me hierve la sangre cada vez que recuerdo estos hechos.

Y creo que aquí debo dejar bien claro mi opinión de que las generalizaciones raciales o gentilicias son falsas, casi siempre producto de la ira o la estupidez. Por ejemplo, decir que “todos los gringos son unos hijoeputas” es una soberana tontería. Puedo afirmar categóricamente que la mayoría de las personas que he conocido en EU son extremadamente buenas, nobles, bondadosas, yo diría que hasta ingenuas, en el buen sentido de la palabra. Y si hay algún país en el mundo en que podamos depositar un poco de confianza en que finalmente derrotará a las fuerzas del mal -quizás no tanto por su gobierno, sino por su gente- ése es EU.

Lo cual no impide que llame a los hijoeputas por su nombre, en particular a los que planearon ese golpe de estado -o en su caso cualquier otro comportamiento criminal- aunque sean presidentes o embajadores, blancos, negros o amarillos. Punto.

Lo mismo aplica para las frases que tratan de denigrar a los negros por “vagos”, a los mexicanos por “corruptos”, o a cualquier otra etnia por el mero hecho de pertenecer a ella. Varios de mis amigos son negros y son ciudadanos ejemplares -mejores que yo-, mi esposa y una de mis hijas es mexicana, tengo 4 nietecitos gringos y 4 mexicanos… En fin, que no me gusta escupir pa’arriba.

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Plutarco Elías Calles

Plutarco Elías Calles

A partir del asesinato de Madero, la Revolución Mexicana se convirtió en un quítate-tu-pa-ponerme-yo. Cada nuevo caudillo subía al poder matando o derrotando por la fuerza a su antecesor: Madero-Huerta-Carranza-Obregón… hasta que Plutarco Elías Calles tomó el poder. Al principio de su mandato se produjo la última de las matazones de esa época: la Guerra Cristera, porque al igual que en los tiempos de Benito Juárez y su Guerra de Reforma, la Iglesia Católica había alcanzado niveles de ingerencia en el gobierno que resultaban amenazantes para el Estado, y Plutarco no estaba como para andarle oliendo los huevos a ningún cardenal.

Pero una vez resuelto el problemita de la curia prepotente, Plutarco logró una especie de pacto de paz entre mafiosos, con lo cual sobrevino un período de relativa calma… Creo que ese fue su principal aporte. Lo malo es que aquella paz fue a costa de instaurar “La dictadura perfecta”, como llamó Vargas Llosa a los gobiernos del PRI, todos autoritarios, corruptos, nepóticos y tramposos. Aquello duró unos 70 años hasta finales del siglo XX, cuando el PAN tomó el poder… para demostrar que era el mismo perro con distinto collar.

De manera que los 200 años de independencia de México, llenos de elecciones amañadas, han servido para demostrar la poca eficacia de las mismas. Si la celebración de elecciones fuera garantía de democracia, México no tendría la historia que tiene, repleta de caudillos y dictadores.

Ni tampoco Cuba, en donde durante más de 50 años el Fifo ha celebrado “elecciones” en donde casualmente siempre ha salido como vencedor, jejeje…

Zorro cuidando el gallinero

La zorra cuidando el gallinero…

Historia del INE o la zorra cuidando el gallinero…

Creo que resulta interesante explicar aquí otro de los zafarranchos electoreros que han tenido lugar en México, porque ejemplifica muy bien las técnicas actuales de manipulación de las elecciones: el pleito entre los partidos políticos y el antiguo IFE (Instituto Federal Electoral).

Me imagino que el Pelón (Carlos Salinas de Gortari, presidente de México de 1988 a 1994) se sintió débil e impuro luego de acceder a la presidencia en medio del escándalo por “la caída del sistema” -la famosa trampa del PRI para evitar que el hijo del Gral. Lázaro Cárdenas ganara las elecciones presidenciales- y aunque no renunció al cargo (tampoco hay que exagerar, no?), inventó el IFE (Instituto Federal Electoral), un organismo con la exclusiva función de supervisar el desarrollo de las futuras elecciones federales (presidente, diputados y senadores) para garantizar su limpieza y transparencia. Quizás lo viera como una forma de pedir excusas… a su manera, claro.

Anteriormente existía un organismo parecido -la Comisión Federal Electoral- pero parece que ya estaba suficientemente desacreditado y Salinas quiso hacer “borrón y cuenta nueva”. Eso es muy común en el absurdo mundo de los políticos: en vez de hacer que las cosas funcionen, reinventan el agua tibia una y otra vez.

Por supuesto, la principal característica de un organismo así, debía de ser la autonomía. Como en la Corte Suprema de Justicia donde una vez que un juez es nombrado, sencillamente nadie puede removerlo del cargo con objeto de que no puedan manipularlo amenazándolo con el despido.

Jurassic PRI

Jurassic PRI

Aunque me imagino que el deseo de Salinas era dar la impresión de limpieza e independencia, en sus inicios el IFE estuvo manejado por viejos dinosaurios del PRI (como ya dije, no hay que exagerar en eso de los ideales, no?). Fernando Gutiérrez Barrios (la eminencia gris de la policía secreta mexicana y el hombre de la CIA en México), Patrocinio González, Jorge Carpizo, Esteban Moctezuma y Emilio Chauyffet, se sucedieron en el control del nuevo organismo desde su fundación en 1990, hasta 1996 en que por fin recibió el control del IFE alguien con un historial verdaderamente limpio.

Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a las elecciones presidenciales de 1994, asesinado en plena campaña electoral

Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a las elecciones presidenciales de 1994, asesinado en plena campaña electoral

No puedo asegurarlo, pero pienso que la razón para no continuar poniendo dinosaurios priístas a dirigir el IFE no fueron las buenas intenciones de nadie, sino que tuvo que ver con el magnicidio de Luis Donaldo Colosio, el candidato presidencial del PRI que fue asesinado en 1994 en plena campaña electoral, posiblemente por haber expresado su deseo de cambiar a México en un famoso discurso (“…Yo veo un pueblo con hambre y sed de justicia…”) que recuerda al de Martin Luther King (“I have a dream…”). En política uno nunca está seguro de nada, y en ese ambiente el Chicago (juego de billar) no se juega a dos bandas, sino a veinte. Pero me imagino que de alguna forma había que intentar recuperar el prestigio del sistema electoral, luego de aquella vergüenza.

José Woldenberg

José Woldenberg, primer consejero presidente del IFE

Durante cierto tiempo, las cosas parecieron funcionar mejor. El consejero presidente del IFE, José Woldenberg -de ascendencia judía polaca- se ganó el respeto de la ciudadanía por su actuación imparcial. Lo cual en mi opinión no implica que los partidos hayan aceptado de buen grado su función, sino que no les quedó más remedio. El asunto comenzó a estropearse de nuevo cuando a la terminación de sus funciones, Luis Carlos Ugalde lo sustituyó en el cargo.

Portada del libro "Así lo viví" de Luis Carlos Ugalde, en donde relata la historia de las elecciones presidenciales mexicanas del 2006

Portada del libro “Así lo viví” de Luis Carlos Ugalde, en donde relata la historia de las elecciones presidenciales mexicanas del 2006

A Ugalde le correspondió organizar las elecciones presidenciales del 2006. Y en ellas ocurrió un incidente que molestó a todos los partidos políticos: el sistema de encuestas a pie de urna -el famoso PREP, Programa de Resultados Electorales Preliminares– a las 11 de la noche del día de la votación, todavía no arrojaba resultados definitorios sobre el partido ganador.

Para cualquier persona medianamente culta resulta comprensible que toda medición tiene un margen de error y que si los resultados de dos mediciones difieren en menos del valor del error, no puede afirmarse nada sobre cual es mayor.

Pero parece que los muy respetables políticos no entienden ni jota de estadística. O no les da la gana de entender, lo cual es aún peor.

El caso es que aquello terminó “como la fiesta del Guatao” -usando una frase típica cubana para referirse a un gran pleito- con mutuas acusaciones de fraude y exigencias de todo tipo.

En particular, el rollo que armó el Peje (el candidato del PRD) con su gente fue de antología: se plantó en Reforma a lo largo de varios kilómetros con tiendas de campaña, inodoros portátiles y todo lo demás, y durante varios meses prácticamente dividió en dos a la Ciudad de México. Muchísima gente inocente se vio afectada en su movilidad. El lema de aquel show fue “¡Voto por voto y casilla por casilla!” para pedir el recuento total, dejando en claro que él había ganado y que habían vuelto a hacer trampa como en el 88.

Otras dos circunstancias ayudaron a poner la cosa aún más mala: sin lugar a dudas, el PRI había quedado en tercer lugar. Ya no era la primera fuerza política del país, ni siquiera la segunda, sino la tercera. Porque el pleito por el primer lugar -es decir, por la presidencia- estaba entre el PAN (la derecha) y el PRD (la izquierda). El PRI, acostumbrado a ser el dueño del guante, el bate y la pelota, se sintió amenazado de muerte.

El otro dato que se puso en evidencia, fue el alto grado de abstención, de un 40% aproximadamente. A pesar de los intentos del gobierno por dar esa cifra como normal, para muchos estaba claro que cada vez menos mexicanos le hacían caso al pugilato de los políticos, y el número de ciudadanos que se los pasaban por el arco del triunfo, iba en aumento. Algo muy peligroso no solamente para el PRI, sino para todos los partidos.

Con el tiempo, sin embargo, las aguas retornaron a su nivel. Un escrupuloso re-conteo arrojó como resultado que Calderón (PAN) había ganado por unos pocos miles de votos. Y a pesar de que inicialmente los legisladores de izquierda le gritaban “¡espurio!” en su cara, cuando les llegó la hora de tomar protesta como diputados o senadores, en vez de renunciar a formar parte de un gobierno con un presidente espurio, se callaron la boca. O bien sus deseos de servir a la Nación eran muy grandes, o el incentivo de los sueldos millonarios de que disfrutan los legisladores los convencieron de quedarse tranquilos y no armar más pedo.

En definitiva, aquellas elecciones se asemejaron más a un pleito de lavadero o de bayú (putero, en mexicano) del mercado de La Merced, que a un proceso de sucesión en una nación civilizada.

Pero de una forma u otra todos los partidos, acostumbrados a comportarse como la vedette de la fiesta, se sintieron afectados o agredidos en su arrogancia y prepotencia. El que pagó los platos rotos fue el infeliz de Ugalde, como si fuera el responsable por los resultados de la estadística. Por supuesto, renunció.

Y ya entrados en gastos, los partidos tomaron venganza: por enésima vez desmontaron el organismo supervisor de las elecciones. De paso, le cambiaron el nombre: el IFE desapareció y dió lugar al INE (Instituto Nacional Electoral), como si un cambio de nombre pudiera garantizarle la credibilidad y el honor.

Y en esta ocasión se aseguraron de que los nuevos nombramientos estuvieran bien sujetos a sus manos, de forma que los dirigentes del nuevo INE saben que si andan metiendo demasiado las narices en los turbios manejos electorales de los partidos, sencillamente pierden su puesto.

Así que los nuevos guardianes de la limpieza de las elecciones, responden o tienen como jefes a los propios partidos políticos que participan en las mismas.

O sea que ahora es la zorra la que cuida el gallinero…

Mientras, y como en estos días se aproximan unas elecciones intermedias, los partidos pretenden darnos lecciones de moral y cívica y nos bombardean en los medios con unos 13 millones de spots publicitarios en donde en vez de evaluar y proponer soluciones a los inmensos problemas del país, se sacan unos a otros los trapos sucios dando muestras de su naturaleza de verduleras de mercado (con perdón de la verduleras de verdad), y nos hablan acerca de la limpieza del proceso y la obligación ciudadana de votar…

Pueden ser más descarados? Yo creo que no.

Por eso yo no veo la tv abierta, sino puro streaming.

Fin de la historia.

Loquito Juan Gaínza

Caricatura de un loquito genérico

Juan Gaínza en la línea en blanco

Y el cuento del INE me trajo a la memoria el de Juan Gaínza:

Hace muchísimos años -mas o menos unos 60- había en mi pueblo natal un loquito de ésos que todo el mundo conoce. En realidad no estaba loco de atar, sino que tenía un cierto retraso mental que no le impedía ganarse la vida. De manera que era loco, pero no vago.

Claro, Juan Gaínza no podía trabajar en una oficina o en una tienda. Lo único que sabía hacer -aunque por cierto lo hacía muy bien- era arreglar jardines. Cualquiera que necesitara recortar alguna rama de un árbol que estuviera amenazando con caer sobre el techo de su casa o limpiar de malezas un jardín o un patio o recoger la cosecha de algún árbol frutal muy alto, tenía en Juan Gaínza un obrero capaz y muy dedicado. Con sorprendente agilidad subía a los árboles armado de su machete (muchas veces lo vi trepando descalzo por la mata de aguacates o la de mangos en el patio de la casa de mis abuelos) realizando su labor con un ánimo y una rapidez sorprendente.

Luego se ocupaba de barrer y recoger toda aquella basura y ramas cortadas, hacer grandes mazos y llevárselos en su espalda hasta el basurero a las afueras del pueblo. Algo que sólo alguien muy fuerte podría ejecutar.

Sin embargo, a duras penas podía pronunciar algunas palabras, y recuerdo la extraña sonrisa-mueca de su cara repitiendo una y otra vez “Sí, sí, sí…” cuando mi abuelo le daba instrucciones sobre lo que quería que hiciera.

Mi padre me contó que un buen día -cuando yo aún no había nacido-, llegó el momento de celebrar elecciones municipales. Algo que mucha gente, cansada de tantos engaños y trapacerías electoreras, no tomaba en serio.

Entonces los jodedores del pueblo se pusieron de acuerdo para correr la voz: “Juan Gaínza en la línea en blanco!“. Era una forma de divertirse y tirar a mierda el proceso electoral que se avecinaba.

La “línea en blanco” era la última línea de la boleta electoral, en donde uno podía escribir el nombre de cualquier persona por la que quisiera votar, aunque no hubiera hecho campaña.

Y ya bien sea porque los jodedores eran mayoría, o porque la gente decidió darle una lección a los políticos corruptos, Juan Gaínza salió electo como concejal!!!!

Hubo que andar dando carreras legales durante un buen rato -en medio de las risas del pueblo- para declararlo oficialmente loco y poder darle marcha atrás al resultado de las elecciones.

Mirándolo bien, no es tan mala idea, jejeje…

-0-

Por último, quisiera dejar en claro algo: en un artículo anterior, me referí a la paradoja de la democracia, que se concreta en consultar a todos sobre temas que desconocen, en particular el someter a votación el problema más difícil de todos: determinar quién dirija acertadamente el país.

Ahora resulta que expreso mi esperanza en que el asunto mejore cuando desaparezcan los Congresos y todo el mundo pueda votar directamente por algo. No me contradigo?

Bueno, ni sí ni no, sino todo lo contrario, diría Cantinflas.

El asunto es que aunque la paradoja de la democracia existe, aún no hemos encontrado un mecanismo mejor, así que nos tenemos que conformar con lo que hay.

Eso fue lo que quiso decir Churchill, cuando expresó: “La democracia es el peor de los sistemas políticos… exceptuando a todos los demás”.

Y ya con la ligadura de tener que utilizar las votaciones a fuerza, se comprende mejor que cuantos más seamos los votantes directos y menos los “representantes”, menos posibilidades de corrupción porque el poder se encontraría más diluido, y sería más difícil sobornarnos a todos. Además de que para votar haría falta un mínimo de conocimientos informáticos, lo cual dejaría automáticamente fuera del juego a los menos educados, que son a su vez los más manipulables. Con lo cual la calidad del resultado mejoraría, no?

(Continuará)

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Acerca de azayas48

Físico médico, programador de computadoras. Fan de Visual Basic y SQL. Cubano por nacimiento, mexicano por naturalización y por corazón.
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Una respuesta a Un mundo feliz, o Falaz? (III)

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