México lindo y querido (II)

Bungee jumping

Bungee jumping

Se ha observado, hace ya tiempo, que nuestra vida no entra en nuestra biografía en igual proporción para todos sus años. Cada persona tiene un período particular de la vida en que ésta se desarrolla de modo más pleno, en que ha sentido de modo profundo y se ha expresado por entero a sí y a los demás.

Alexander Solzchenitzin, “El Primer Círculo”, Cap. XLVII

La adrenalina como fuente de placer

Confieso que soy de naturaleza más bien tranquila y metódica. No me gusta arriesgarme. Siempre pongo los lentes y las llaves en el mismo lugar, cuando voy al trabajo procuro cambiarme de carril de la misma forma y en el club siempre pongo mi ropa en la misma taquilla y utilizo la misma caminadora. Parece que en mi cerebro el hecho de crear rutinas se asocia con el disfrute y la seguridad.

Sin embargo hay ocasiones en que la vida te pone en situaciones imprevistas, en donde parece que todo ocurre más rápido –como si el tiempo se acelerara– y no tienes tiempo de establecer rutinas. Y entonces según mi experiencia el placer cambia de origen, ya no es la seguridad sino el peligro quien lo crea. Supongo que sea lo que le sucede a los que practican el paracaidismo, el bungee jumping o cualquier otra actividad deportiva peligrosa. Para decirlo en términos biológicos, es la adrenalina como fuente de placer.

Montaña rusa

Montaña rusa

Me dispongo a relatar una de esas ocasiones en que la inmediatez se adueñó de mi vida y me produjo la sensación de estar montado en una inmensa montaña rusa. A decir verdad y a pesar del peligro, disfruté la aventura intensamente.

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Microscopio

Microscopio

Los microscopios aceleran mi tiempo

Don Oscar era un industrial mexicano ya maduro que había hecho fortuna fabricando microscopios y otros instrumentos mecano-ópticos de precisión: teodolitos, balanzas de platos, etc. Tenía su fábrica en Iztapalapa, una de las delegaciones del DF (Distrito Federal).

Y sucedió que Oscarito -su primogénito- que era muy inquieto y un business-hunter nato, fue a La Habana para visitar la feria industrial de la que hablé en el artículo anterior, en la cual EICISOFT tenía un stand. Andaba buscando oportunidades de negocio.

Fue amor a primera vista. Enseguida se dio cuenta de que EICISOFT era una mina de oro sin explotar. Sin mucho esfuerzo podía imaginar el desarrollo de productos que utilizaran software especializado en imágenes junto con sus microscopios para potenciar la oferta hacia el mercado de la medicina latinoamericana, en el cual ya su firma tenía un cierto prestigio. El problema radicaba en que si utilizaba los servicios de programadores gringos, el costo de tales proyectos haría el producto demasiado caro. La ventaja de EICISOFT era que contaba con decenas de profesionales muy capaces, que ganaban unos 20 dólares mensuales y que verían como muy ventajoso un salario que un gringo ni siquiera se molestaría en considerar.

Incidentalmente, quisiera dejar en claro mi opinión de que esta situación sigue vigente y es en gran medida la responsable del “despegue” económico de naciones como China y Vietnam, en donde existe una fuerza laboral calificada dispuesta a trabajar por un salario mucho menor al establecido como normal en los países desarrollados. Y a muchas empresas sólo les interesan las ganancias aunque estas provengan de una situación de semi-esclavitud de sus empleados. En China, por ejemplo, un trabajador que gane 30 dólares mensuales se considera afortunado. Y si hace huelga, el gobierno lo declara traidor y lo mata a mansalva. Puede concebirse una situación más amoral, abusiva, criminal, y al mismo tiempo más conveniente para las grandes empresas? Es el capitalismo de estado -la forma más cruel de capitalismo- en toda su crudeza. Y sin embargo, aún más mala era la economía planificada del socialismo, porque esa no le permitía ganar ni siquiera los 30 dólares. Por eso la gente acepta el trabajar en condiciones leoninas y hoy en día es difícil comprar algo que no tenga el dichoso letrerito: “Made in China”.

El Joint Venture

Continuando con el relato, en poco tiempo Oscarito y Mandy habían firmado un contrato “joint venture” entre la empresa mexicana y EICISOFT. Los términos del mismo incluían el establecimiento en el DF de un grupo de expertos programadores cubanos, para el desarrollo de aplicaciones médicas que hicieran uso de imágenes tomadas a través de los microscopios elaborados en la fábrica de Iztapalapa.

Aclaro que hoy en día la captura y el manejo de imágenes en computadora y su envío como email o su almacenamiento local o en dispositivos virtuales de memoria utilizando la www es algo común, pero estamos hablando de algo que sucedió hace casi 25 años, cuando la internet estaba en sus comienzos y era visto como algo raro, casi esotérico. La tecnología que imperaba en ese entonces para la comunicación, utilizaba faxes y teletipos.

También debo explicar que EICISOFT ya había firmado contratos parecidos con algunas empresas de España, Japón, Inglaterra… de manera que varios de los mejores programadores de EICISOFT ya habían viajado a esos países y por ello tenían cierta experiencia de lo que significaba vivir y trabajar en el mundo libre.

Además, todos sabíamos que el desgobierno cubano cobra una cantidad muy superior a la que le entrega a las personas que manda a trabajar al extranjero, y se queda con la diferencia. Por ejemplo, actualmente el gobierno de Venezuela paga unos 3000 dólares mensuales por cada médico que le envía Cuba, pero de ese dinero el médico sólo recibe unos 300 dólares mensuales. Los otros 2700 se los apropia el Fifo y su familia. Y de contra te lo quieren hacer ver como algo muy patriótico y moral, no como un caso de esclavitud moderna al cual la gente accede porque esa situación con todo y ser abusiva, es mejor que la que enfrentarían en su patria si no aceptaran esas condiciones laborales.

Durante los primeros meses todo funcionó bastante bien. Don Oscar -el industrial dueño de la fábrica y conocido entre nosotros como “el Ingeniero”- era una persona maravillosa, profundamente humano e inteligente. Pronto se estableció entre él y el grupo de cubanos que trabajaban en su fábrica (yo todavía no formaba parte del mismo) una relación casi filial.

Como el Ingeniero poseía algunos departamentos en el DF que -para evitar el gasto en hoteles- eran utilizados como albergues cuando venía de otra ciudad un vendedor o algún otro personal técnico relacionado con el negocio, ahí vivían ahora la mayor parte del grupo de cubanos. Sin embargo Roberto -subdirector de EICISOFT y jefe del grupo por la parte cubana- había desarrollado tanta amistad que era considerado de la familia y vivía en un apartamento anexo a la gran mansión de Don Oscar en Lomas de Santa Fé, un barrio exclusivo situado en los suburbios al Oeste de la ciudad, donde casi todos eran multimillonarios.

De esa forma, poco a poco se fue estableciendo entre mexicanos y cubanos una red de franca amistad y solidaridad mucho más sincera y fuerte que el ambiente de hipocresía y simulación que desde hacía muchos años se había establecido como la única forma de sobrevivir en la sociedad castrista. Algo verdaderamente peligroso para la dictadura, basada en la mentira y el miedo.

Y lógicamente, comenzaron las deserciones.

Avion

Avion

Nos vemos en el aeropuerto…

Las cosas empezaron a complicarse cuando a Marco le tocó regresar a Cuba. Según cuenta él mismo en sus memorias, desde su anterior retorno de un viaje a España en donde con alegría había visto por tv la caída del Muro de Berlín y del campo socialista en general, y luego de comprobar que la perestroika no era bien vista por el desgobierno cubano, el cual estaba dispuesto a masacrar a su pueblo si fuera necesario para que allí no pasara lo mismo, había decidido quedarse en su próximo viaje. Así se lo había expresado a Mandy y éste le había rogado que no lo hiciera porque lo iba a poner a él en una situación muy comprometida. Le prometió mandarlo de nuevo en misión al extranjero, pero Marco pensó que era mejor pájaro en mano que cien volando, y decidió quedarse en México.

Para los que no comprendan bien de qué trata el asunto, aclaro que el desgobierno cubano, aparte de explotar a los “trabajadores internacionalistas” (así llaman a los que mandan a trabajar en el extranjero) como el peor usurero al quedarse con la mayor parte de tu salario, pretende además que te dejes expoliar sin chistar. En cualquier lugar del mundo libre, si encuentras un trabajo que te convenga más que el que tienes, en cuanto tu contrato te lo permita te cambias y ya. Pero en Cuba los “contratos” son de por vida, el Coma-Andante considera que abandonarlo es una traición. Su psiquis enfermiza y criminal pretende tratarte como siervo de la gleba, amarrado indisolublemente a la tierra. Algo parecido hacía Angel Castro con sus empleados en Birán, donde estaba la hacienda paterna de los Castro. Probablemente de ahí le viene la mala costumbre.

Pero una cosa es decidir quedarse y otra muy distinta hacerlo. El miedo es del carajo, y eso lo saben muy bien los esbirros cubanos. Ya de por sí el hecho de cambiar de país dejando atrás costumbres, cultura, amigos, etc, es algo traumático para cualquiera. Pero en nuestro caso, en las condiciones en que te obligaban las circunstancias, es decir, abandonándolo todo, sin poder llevarte ni siquiera una pequeña parte de tu patrimonio acumulado, es mucho peor. Te da miedo a muchas cosas: a que te persigan y te regresen a la fuerza como preso político, a que tomen represalias con tu familia en Cuba, a tener que dejar a tus padres, tu esposa y tus hijos sin saber si algún día se podrán reunir de nuevo, a que en el nuevo país no encuentres trabajo y no puedas mantenerte por ti mismo…

Para colmo, en nuestro caso había un miedo adicional: los que no nos escapábamos -al menos en ese momento- teníamos que representar ante los funcionarios de la embajada el papel de indignados por la conducta del que se fue, siendo el caso que nosotros también deseábamos hacer lo mismo que el desaparecido. Y esto es muy peligroso, porque un gesto o una expresión involuntaria puede poner en evidencia tus verdaderos sentimientos. De manera que teníamos que “pisar con pie de plomo”, para decirlo de alguna forma.

Marco trató de preparar su huida de manera que perjudicara lo menos posible a sus compañeros. La historia para el consumo de los esbirros de la embajada fue así: Marco preparó su maleta el día anterior al viaje y se la entregó a Roberto con el cuento de que como era su última noche en México, quería pasarla con una noviecita que tenía. El iría temprano por su cuenta al aeropuerto, y allí Roberto le entregaría su maleta y Marco tomaría el avión hacia Cuba.

Por supuesto que Roberto se quedó esperando en el aeropuerto la llegada de Marco, el cual nunca llegó. El avión se fue sin él, y entonces Roberto fue a la embajada y declaró “lo sucedido“, o sea, hizo lo que en el sabroso caló cubano llaman “cantar la ópera china“, supongo que por lo de las máscaras. Pero en realidad, todo estuvo preparado de antemano.

Máscara de ópera china

Actor de ópera china, con su máscara

El revuelo que se armó en Cuba cuando llegó la noticia de la quedada de Marco, fue mayúsculo. Yo estaba entonces todavía trabajando en EICISOFT en La Habana, y recuerdo los corre-corre y las reuniones para declararlo traidor y repudiarlo. Sin embargo -como demostró el tiempo- casi todos nosotros lo que en realidad sentíamos era alegría y envidia de que uno de nosotros -de los más hábiles, sino el que más- hubiera logrado escapar de la dictadura del Fifo.

Cigarro

Cigarro

Voy a comprar cigarros…

Las cosas se siguieron complicando aún más cuando a Julián se le acabaron los cigarros y salió a la calle para comprarse otra caja. –Vengo enseguida– le dijo a su compañero de apartamento.

Pero no regresó. En realidad, cuando lo vinieron a localizar, luego de varios días de estar revisando en las morgues del DF -porque él sí que no le avisó a nadie de sus planes, no por falta de confianza sino por miedo a que accidentalmente se descubrieran- estaba en Madrid.

De nuevo un acto de repudio en La Habana, y de nuevo el sentimiento de alegría y envidia entre los que continuábamos en Cuba. Otro de nosotros – también de los más hábiles- se había escapado de la dictadura.

Bicicleta

Bicicleta

Las bicicletas del Fifo y las vacaciones de Caballero

Juan Caballero era un ingeniero muy inteligente y hábil que formaba parte del grupo de trabajadores de EICISOFT enviados a México. Todo el mundo lo quería y lo estimaba. Donde llegaba él, llegaba la alegría, el optimismo y el buen humor. Luego de casi un año trabajando en el DF, regresó a Cuba de vacaciones y por casualidad estaba en La Habana cuando repartieron “las bicicletas del Fifo”.

Quizás debería aclarar aquí lo que quiero decir con la última frase. Al Coma-Andante -como a muchos otros locos- le vienen las ideas felices a montones. Ha tenido miles de ellas. Por lo general las que implican alguna maldad o abuso, han tenido éxito. Pero extrañamente, TODAS las económicas han fracasado. Y entre éstas últimas, está la de las bicicletas. Consistía en importar masivamente bicicletas chinas con la idea de vendérselas a los trabajadores y de esta forma paliar el inmenso problema del transporte urbano.

Y Caballero, con su entusiasmo habitual, en cuanto le dieron la suya decidió sorprender a su esposa yendo a buscarla en bici a su trabajo. Sin embargo, no sabía que su corazón no resistiría el esfuerzo. Desgraciadamente, en el trayecto de regreso sufrió un infarto masivo y murió casi instantáneamente.

Cuando nos enteramos no lo podíamos creer. Al principio pensamos que se trataba de un error. Caballero muerto! No podía ser. Era una idea que no nos entraba en la cabeza. Una persona tan llena de vida, tan risueña y buena gente! No pude dejar de preguntarme hasta dónde puede llegar la influencia maligna de las locuras del Coma-Andante. El tipo hace daño hasta de rebote.

El reemplazo

Con las deserciones de Marco y Julián y la muerte de Caballero, todos ellos integrantes del equipo que trabajaba en México, había necesidad de incorporar gente nueva. Pero las deserciones trabajaban en contra de la credibilidad de Mandy ante sus jefes, así que esta vez había que ir al seguro, escoger gente extremadamente confiable so pena de caer definitivamente en desgracia si se volvía a quedar alguien. Por eso pensaron en mí. Al menos, eso me contó Roberto en una conversación post-mortem, es decir, una vez que los dos nos habíamos quedado, cuando podíamos hablar con plena confianza.

Y parece que aunque ellos sabían que yo había sido “depurado” de la UH, consideraron que ya había pasado mucho tiempo, yo había viajado al extranjero en otras ocasiones y evidentemente había regresado, y sobre todo, tenía una familia a la cual adoraba y no era muy probable que me arriesgara a dejarlos atrás.

Realmente todo ello era cierto, pero como dijo el Chapulín Colorado, no contaban con mi astucia. Ya yo estaba hasta la madre del comunismo y el Coma-Andante. Y precisamente por tratar de salvar a mis hijos de aquella mierda y evitar que se fueran a enredar con esposa/esposo e hijos en Cuba porque sabía que si esto sucedía sería aún más difícil sacarlos, estaba decidido a quedarme. En ese momento no tenía puta idea de cómo lograrlo y menos aún de cómo le iba a hacer para sacarlos luego a ellos si yo me quedaba, pero también estaba seguro de que si no comenzaba quedándome yo, ellos no iban a tener el menor chance de salir. A no ser que agarraran una balsa y se lanzaran al Estrecho de la Florida, pero eso era más peligroso aún y debía evitar que sucediera. Por eso me preparé mentalmente para la soledad, me despedí de mis padres sabiendo que posiblemente no los volvería a ver, y me lancé a la aventura.

El 11 de Julio de 1992 por la tardecita, llegué al aeropuerto Benito Juárez del DF con el corazón en la boca pero lleno de esperanza en el futuro.

A partir de ese momento, el tiempo pareció acelerarse. No en balde Einstein descubrió que no es absoluto. Me consta.

(Continuará)

Reloj acelerado

Reloj acelerado

POSTDATA: Una vez publicado este artículo, recibí de Julián la siguiente nota aclaratoria. La publico íntegra, para mejorar la veracidad del relato. Mi intención es apegarme lo mejor posible a la verdad, y aunque uno nunca estará a salvo de cometer inexactitudes, siempre que descubra algún error, lo enmendaré. Vale.

Alfredo

Estuve leyendo tu último post en Las cosas que me gustaría saber y me temo que la versión que te llegó de mi huida no se ajusta a los hechos.

Yo no fui a buscar cigarros. Sergio se había ido de excursión con su novia farmacéutica y yo me quedé todo el día solo en el apartamento (era Sábado). Y tenía que preparar una escenografía porque el vuelo (el pasaje me lo habían comprado desde España y yo había ido a buscarlo a Iberia días antes) salía tarde, estaría varias horas en el aeropuerto y podían capturarme.

Así que fui a Gigante a hacer la compra de la semana, lavé ropa y la tendí y dejé toda mi pacotilla. Cuando Sergio regresó probablemente pensó que yo había ido al cine. Fue el día siguiente cuando descubrió que yo no había dormido en el apartamento, llamó a Brunet y comenzó la búsqueda en las morgues.

Soy fan de la exactitud en los relatos. Nunca he conseguido que Mandy quite de su libro una supuesta anécdota mía con una profesora francesa que le contó Jafet y que tampoco ocurrió.

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Acerca de azayas48

Físico médico, programador de computadoras. Fan de Visual Basic y SQL. Cubano por nacimiento, mexicano por naturalización y por corazón.
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