Una discusión civilizada o de cómo David se convirtió en Polifemo

David matando a Goliat al lanzarle una piedra con su honda

A casi nadie le gusta repetirse ni decir cosas obvias. Pero la vida me ha enseñado que lo que para uno es obvio, para otros quizás no lo es. Esto viene al caso porque hace poco, con motivo de las olimpiadas de Londres, me hicieron un vieja pregunta: ¿Y cómo es posible que Cuba, una pequeña nación del caribe, tenga atletas tan destacados en el olimpismo, eso no está diciendo a las claras que es un país que ha alcanzado un desarrollo envidiable?. La pregunta me sorprendió porque yo consideraba que el áurea del Fifo como David vencedor del Goliat gringo, ya había desaparecido hacía tiempo y había sido sustituída por la del ciego de Polifemo dejando escapar al inteligente Ulises. Pero parece que no completamente. Todavía hay quien muerde el anzuelo, aunque en general van quedando pocos. Y además de la explicación de que el desgobierno cubano utiliza el deporte como arma propagandística -precisamente para lograr que la gente ingenua se haga la dichosa pregunta- y de que en general el deporte cubano no es hoy ni la sombra de lo que fue porque el proceso de desencanto se ha generalizado incluso a las esferas privilegiadas -las delegaciones cubanas son muy grandes porque cada atleta tiene su policía y ni así logran impedir que se les quede gente-, me vino a la memoria una vieja anécdota.

————–

En los primeros tiempos de mi llegada a México, me invitaron a una boda. En ella conocí a un pintoresco personaje que decía ser muy cercano al Ing. Cuauhtemoc Cárdenas, al punto de que en muchos de sus mítines estaba junto a él en la tribuna -eran los tiempos de su segunda candidatura para Presidente- e incluso cantaba canciones revolucionarias antes del discurso, a modo de arenga para avivar los ánimos.

A pesar de su filiación política, no parecía especialmente peligroso. Y cuando supo de mi procedencia cubana, enseguida me manifestó su admiración por el Comandante. Yo le dije calmadamente que para mí el tipo no solamente no era digno de admiración, sino que lo consideraba un asesino y un cruel dictador que sojuzgaba a su pueblo. Le expliqué además que esas mismas palabras mías, pronunciadas en Cuba, me mandarían a la cárcel sin más trámite. Pero que en un país libre como México, cada cual podía manifestar la opinión que quisiera. Es más -le dije- quisiera que tú me explicaras porqué tienes esa opinión sobre el Fifo, para al menos comprenderte. Bien -me contestó-, yo te voy a hacer tres preguntas y tú me las vas a contestar sinceramente. Luego de tus respuestas, tú mismo vas a comprender por qué yo admiro al Comandante.

Nada podría gustarme más que una discusión civilizada sobre estos temas. Claro que sí -le dije- adelante, pregúntame lo que quieras.

Bien, primera pregunta: ¿cuánto te costaron tus estudios? Ni un centavo -le respondí- en Cuba, desde el kindergarten hasta la universidad o los estudios de postgrado, incluso en el extranjero, son completamente gratis. Su cara se iluminó con una sonrisita de superioridad. (¿Por qué explicarle mis tragos amargos para terminar la carrera, mi castigo de 4 años por mis opiniones, mis “problemas políticos” en la secundaria o en la prepa? No tenía caso, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Yo, que enseguida me dí cuenta de a dónde iba a ir a parar con sus preguntas, sabía que al final lo iba a derrotar).

Bien, segunda pregunta: ¿cuánto te cuesta a tí la salud pública tuya o la de tu familia? Nada -le respondí- en Cuba, lo mismo si tienes que ir al médico por una uña enterrada o por un trasplante de hígado, no te cuesta ni un centavo. Su sonrisa se hizo mayor, se veía a las claras que pensaba que me estaba convenciendo. (¿Para qué explicarle que la salud pública en Cuba no era lo que decían -¡si lo sabré yo que trabajé en ella casi 20 años!-, que existían dos clases de salud pública -la de los mayimbes y la del pueblo- y que te la cobraban pero no con dinero, sino con tu libertad de palabra, de movimiento, de asociación, etc? Era inútil, no me daría crédito).

Y para terminar, la tercera pregunta: ¿cuando terminaste tu carrera, te fue difícil encontrar trabajo? Bueno -le dije- ahora es un poco más difícil porque Cuba está enfrentando la crisis de la caída del campo socialista, pero en los tiempos en que terminé la carrera, eras tú el que escogía adonde trabajar. Pasabas por un lugar, te gustaba, entrabas en el edificio, y seguramente te daban trabajo. (¿Para qué contarle sobre mi castigo por rebelde, las dificultades casi insalvables para entrar a trabajar al hospital y la retención de mi título durante 2 años? Ni siquiera iba a comprender).

¡Te das cuenta! -me dijo triunfante- por eso mismo yo admiro al Comandante, porque le dio a su pueblo educación, salud pública y trabajo, los tres pilares sobre los cuales se asienta una vida digna. ¿Me comprendes ahora?

Efectivamente, ahora te entiendo -le respondí- pero si tú me dejas hacerte no tres, sino una sola pregunta y me la contestas sinceramente, te darás cuenta por qué yo no pienso como tú. Adelante -me dijo envalentonado- házmela.

¿Tú no crees -le dije- que en una sociedad tan perfecta y equilibrada como la que me has descrito, todos sus habitantes estarían muy contentos de vivir allí y disfrutar de la educación, la salud y el trabajo? ¿Y cómo te explicas entonces que a pesar de todas la dificultades para emigrar, una parte tan importante como la quinta parte de esa población haya escapado y viva ahora lejos de su patria, con lo cual pierden el derecho a los beneficios de vivir en Cuba? ¿No te parece una locura? ¿Es que acaso todos han enloquecido como para despreciar una oportunidad tan magnífica? Y déjame decirte que en mi opinión si no hubieran tantas trabas y dificultades para salir, posiblemente la proporción estaría invertida, sólo 2 millones vivirían en Cuba y los 11 millones hubieran emigrado. Eso es lo que se llama “votar con los pies“.

¡Pero eso también pasa en México! -me contestó medio descompuesto al ver que el triunfo se le iba de las manos-. Su sonrisa había desaparecido. Bueno -le contesté- efectivamente, eso también pasa en México. Pero ahora estamos hablando de Cuba, no de México. Si quieres, luego hablamos del problema mexicano.

Mira -le dije- es muy simple, te voy a poner un ejemplo: a un preso le dan comida, techo, trabajo, si se enferma lo llevan a un hospital, y posiblemente hasta pueda estudiar en prisión. Sin embargo, nadie quiere estar preso, ¿sabes por qué? porque a cambio de esos “beneficios”, pierdes tu libertad. En Cuba pasa lo mismo. Nadie está dispuesto a que le cambien su libertad por nada, ni por salud pública, ni por educación, ni por trabajo. Me refiero a la libertad de palabra, de movimiento, de asociación, de comercio, de fundar o pertenecer a partidos políticos…, en fin, a la LIBERTAD, así en mayúsculas. Todas esas libertades están conculcadas por el desgobierno cubano, el cual hace propaganda con las supuestas “conquistas de la Revolución”, mientras oculta celosamente la falta de las libertades fundamentales.

Como pueden imaginar, la discusión sobre Cuba acabó allí mismo. Seguimos hablando de otros problemas incluyendo el mexicano, pero me parece que aquel pobre hombre se dio cuenta de que yo era un hueso un poco más duro de roer de lo que calculó inicialmente.

————–

Desde aquella conversación, han pasado 20 años. El desgobierno cubano sigue allí, pero hay muchas cosas que han cambiado. Casi todas, para peor. La economía sigue en crisis. La dependencia de la URSS ha sido substituída por la dependencia de Venezuela (con el agravante de que Chávez se está muriendo de cáncer y en cualquier momento se pueden quedar colgando de la brocha, porque el petróleo cubano no acaba de aparecer por ningún lado). La zafra azucarera tiene niveles de producción comparables a los de 1850, cuando todo se hacía con bueyes. El 60% de las tierras estatales, aquellas que habían sido expropiadas con el cuento de la Reforma Agraria, están llenas de marabú y completamente improductivas. En un país famoso por su feracidad, tienen que importar el 80% de los alimentos porque no son capaces de producir lo suficiente para comer, una verdadera vergüenza. Y el principal socio comercial que les vende productos agrícolas es… ¡los EU, sus supuestos archienemigos!. No han sido capaces de montarse en alguna de las nuevas olas tecnológicas que han surgido en ese tiempo: telefonía celular, internet, robótica, computación, etc. En el aspecto político, la represión ha aumentado, pero también la disidencia interna. Ahora hay varios miles de personas que ya no se ocultan para manifestar su oposición a la dictadura. Las nuevas tecnologías han resultado un arma temible para promover los cambios y ponerse de acuerdo, por eso el desgobierno no permite el libre acceso a internet. Los líderes cada vez son menos y los que quedan ya hace tiempo que son ancianos seniles que pueden morir en cualquier momento y los posibles reemplazos han sido minuciosamente eliminados por ellos mismos por motivos banales o por simple paranoia, de forma que ahora no existen continuadores capaces de prolongar la dictadura. Al final, parece que la famosa “solución biológica” será la que prevalecerá. O para decirlo en términos del sabroso caló cubano: “Muerto el perro, se acaba la rabia”.

Las mismísimas tres famosas “conquistas” de la Revolución, están en crisis. Las escuelas se caen a pedazos y la calidad de la educación se ha degradado hasta lo impensable producto de muchos factores entre ellos el uso de “maestros” adolescentes inmaduros que recuerdan a los intentos de Mao por hacer la Revolución Cultural, y la corrupción generalizada proveniente de pasar de grado a los alumnos que no lo merecen, para quitarse de arriba las críticas por no tener el 100% de promoción, una exigencia irreal y estúpida. A los hospitales hay que llegar con sábanas, toallas, jabones e instrumentos de limpieza, si no quieres vivir -o morir- con las cucarachas encima. Y además comida, si no quieres que tu enfermo muera de hambre. Los médicos prefieren marcharse de misión al extranjero para al menos disfrutar de una bocanada de aire fresco, con la consiguiente desatención de los pacientes cubanos. Y en cuanto al trabajo, el despido de un millón y medio de trabajadores estatales en un par de años, habla por sí mismo. Luego de haber inflado las plantillas durante decenios con el propósito de hacerlos dependientes y eliminar posibles protestas, ahora los mandan a la calle y les dicen que trabajen por su cuenta y que ellos son los culpables de su propio despido. Y los sindicatos apoyando al gobierno y amedrentando a sus agremiados, como siempre. ¿Puede imaginarse una situación más caótica, una derrota más total y completa?

Pero lo peor de todo es que la sociedad cubana se ha filtrado. Todo el que tiene alguna aspiración a ser algo más que un títere en las manos de un loco asesino o un lambiscón lamebotas, se las arregla para escapar. La juventud cubana sueña con ese no tan obscuro objeto del deseo que es la sociedad norteamericana. Y no es para menos, porque los cubanos del exilio hemos construído una sociedad próspera y saludable que es la antítesis de la cubana. La cual probablemente se convierta, cuando ya los ancianos criminales no estén, en la salvación de Cuba.

Polifemo, cegado por Ulises, deja escapar a los argonautas al revisar con la mano las ovejas sólo por su lomo, mientras la tripulación se había agarrado a la panza de los animalitos…

Anuncios

Acerca de azayas48

Físico médico, programador de computadoras. Fan de Visual Basic y SQL. Cubano por nacimiento, mexicano por naturalización y por corazón.
Esta entrada fue publicada en Crímenes del castrato, Historias personales. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Una discusión civilizada o de cómo David se convirtió en Polifemo

  1. Marcelino dijo:

    Creo sinceramente que deberías publicar al meno un e-book con tus escritos y memorias. Prueba con Amazon.com. Escribes muy bien. Saludos de un paisano/ “traidor”.

  2. Gu Yen Sun dijo:

    Sabes,ese estandarte de la dictadura cubana aun funciona,ya no para la inmensa mayoria,,donde quiera que voy me preguntan si es verdad ese nivel en la salud del pueblo cubano,e incluso en la tan famosa eduacación,mi respuesta siempre es la misma,porque todo el mundo quiere escapar de tantas bondades,pero en verdad comprendo a los fóraneos,solo viviendo aquella locura para entender lo que allí pasa…saludos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s