La casa de los Pedroso

Foto antigua. Casa de los Pedroso, 1303 E Eighth Ave Ybor City, Tampa, Florida

Esta es una historia interesante e increíble, de esas que confirman que a veces la realidad supera con creces a la ficción.

¿Que pensaría Ud. si yo le dijera que hay un sitio de Cuba en donde las personas pueden entrar y salir libremente, sin necesidad de visa ni del odioso permiso que exige actualmente el desgobierno cubano a los que se fueron de su patria?. Y para mayor misterio, ¿qué pensaría si le dijera que José Martí está involucrado en ello?.

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Paulina Hernández Hernández nació el 10 de abril de 1855 en Consolación de Sur, Pinar del Río. Era negra y esclava, igual que sus padres. Pero tenía buena estrella y unos padres maravillosos: ellos lograron comprar la libertad de su hija. Desde joven se fue a vivir a la Florida donde conoció a Ruperto Pedroso, con quien se casó. Entonces, según las costumbres norteamericanas, pasó a ser Paulina Pedroso. Ruperto trabajaba como tabaquero en Tampa, uno de los lugares que José Martí más frecuentaba en busca de apoyo. Allí lo conocieron y se hicieron entrañables.

El 16 de diciembre de 1892 ocurrió uno de esos episodios no muy conocidos que pueden cambiar el curso de la Historia: un par de asesinos que se hacían pasar por amigos, envenenaron la copa de vino de Martí. Pero al primer sorbo éste se dio cuenta que sabía raro y tras un lavado de estómago, logró salir con vida del atentado. A partir de ese momento Paulina le rogó y convenció a Martí para que cada vez que viniera a Tampa se alojara en su humilde casa, de manera que estuviera a salvo de cualquier nuevo intento de quitarle la vida. Ella y Ruperto se convirtieron en sus guardianes.

La gente comenzó a ver la casa de los Pedroso como la casa donde paraba Martí cada vez que iba a Tampa. Cuenta la leyenda que cuando se encontraba allí, una bandera cubana ondeaba en el frente y aún a altas horas de la noche podía verse luz en su ventana y oírse el rasgar de su pluma sobre el papel.

Años después de lograda la independencia, en 1910, los Pedroso vendieron la propiedad y regresaron a Cuba. La casa pasó por varias manos hasta que en 1956, una pareja que la había comprado con el propósito de donarla al Estado cubano por su importancia histórica, se la cedió oficialmente. Batista aceptó la donación y destinó dinero para demoler la casa y hacer un parque en el lugar, el Parque Amigos de José Martí.

Parque Amigos de José Martí en Ybor City, Tampa, Florida

El diseño del parque es muy sencillo: un pequeño sendero lleva a una estatua del Apóstol que aparece delante de una celosía con un gran mapa de Cuba. Dos banderas rodean la estatua: la cubana y la norteamericana. A ambos lados del sendero se encuentran jardineras con palmas reales y tierra de las seis provincias originales de la República: Pinar del Río, Habana, Matanzas, Las Villas, Camagüey y Oriente.

Parque Amigos de José Martí. Al fondo, la estatua de Martí y las banderas cubana y norteamericana.

Algunas tarjas dedicadas a explicar explicar el origen del parque y un busto de Antonio Maceo completan la obra.

Tarja conmemorativa de lo que fue la casa de los Pedroso, Ybor City, Tampa, Florida

El terreno -por ser propiedad de la República de Cuba- pasó a ser territorio cubano aunque se encuentra en Ybor City, uno de los barrios más antiguos de Tampa. Digamos -salvando la distancia- que es como la Base Naval de Guantánamo, pero al revés.

Ybor City, Tampa, Florida

El problema comenzó cuando el Fifo se apoderó de la Isla y comenzó el tira-y-jala con el gobierno norteamericano. ¿A quién darle el control de parque? ¿A los cubanos exiliados o a los comunistas?.

Desde un inicio el parque ha estado bajo el control de exiliados cubanos pero siempre ha sido asediado por simpatizantes del Fifo que desean convertirlo en un santuario comunista. Los exiliados dicen -con toda razón según mi opinión- que sería una burla a Martí darle el control del parque a una banda de facinerosos que pisotean la democracia y la libertad de palabra por las que tanto luchó el Apóstol.

En varias ocasiones los ánimos se han desbordado y el resultado ha sido que la estatua ha perdido uno de sus brazos. La han reparado pero no ha quedado bien.

La estatua ha sufrido el embate de vándalos. Obsérvense las grietas en el brazo.

No en muchos lugares del territorio cubano podemos observar una estatua de José Martí escoltada por las banderas de Cuba y EU. Teniendo en cuenta que actualmente la población cubano-americana representa una quinta parte de la población en la Isla, es de esperar que a la caída de la dictadura esta escena se convierta en algo mucho más común.

Estatua de José Martí y las banderas de Cuba y EU

Sirva este artículo como un modesto homenaje a la familia Pedroso que tuvo la suerte de conocer a Martí y supo aprovechar la ocasión para demostrar su entrega a la causa de la libertad de Cuba. Con ese gesto, realizado desinteresadamente, entraron en la Historia.

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Acerca de azayas48

Físico médico, programador de computadoras. Fan de Visual Basic y SQL. Cubano por nacimiento, mexicano por naturalización y por corazón.
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2 respuestas a La casa de los Pedroso

  1. César Rodríguez dijo:

    Cada vez que leo un artículo suyo soy un poco menos ignorante. Muchas gracias. No tenía idea.

  2. Pingback: Para recordar a Martí hablaron de sus enfermedades | lafronteratransparente

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