Me gustaría saber hacia dónde evolucionará el género humano en el futuro lejano

Esto me resulta una inquietud fascinante. Arropados en nuestra petulancia, nos consideramos el sumum de la Evolución. Pero nada indica que la Evolución “se quede sin ideas o se canse” en un futuro cercano. De manera que el Hombre seguirá evolucionando y si todo funciona como hasta ahora, lo que conocemos hoy en día como tal, dentro de un par de millones de años será considerado tan primitivo como lo son ahora para nosotros los primeros bípedos humanoides cuyos fósiles aparecen por ahí de vez en cuando.

Bueno, suponiendo que sigamos aquí. Como materia biológica, quiero decir. Porque las posibilidades son infinitas. La medicina genética, por ejemplo, plantea la posibilidad del Hombre por encargo. Ya no digamos un hígado o un vértebra de repuesto para arreglarnos una cirrosis o una caída, sin los problemas de rechazo que tienen actualmente los órganos provenientes de donantes porque serían por diseño genéticamente compatibles con nuestro ADN, sino todo un individuo. Y ya puestos a fantasear, pudiéramos pensar en un Hombre mejorado. Imaginen una pareja asistiendo a una consulta médica de planificación familiar. El médico, con una bata blanca y una tablilla de historia clínica en la mano, procede a preguntarles si prefieren que su hijo sea bueno en matemáticas o buen jugador de fútbol, si lo prefieren artista o con facilidad para jugar al póker o para invertir en la bolsa… color de los ojos, sexo, estatura, en fin… un Hombre por encargo, como si fuera un par de zapatos ortopédicos a la medida.

Esto, aparte de chistoso, puede perfectamente llegar a ser realidad en unos años, lo cual plantea unos problemas éticos y sociales muy inquietantes. En primer lugar, cuánto costaría hacerlo? Evidentemente, habrá gentes que puedan acceder al tratamiento, y otros no podrán ni soñar en ello y tendrán que conformarse con ir a la antigüita, es decir, dejarlo todo al azar. Y ello puede dar lugar a toda una raza superior. Realmente superior, no la del cuento de los nazis. De manera que podríamos encontrarnos de nuevo con un racismo galopante, pero esta vez con un apoyo genético y científico incuestionable. Vaya, de nuevo la esclavitud!

Los militares, por ejemplo, podrían crear una raza de soldados tipo Terminator, a los que no les importara morir y sólo sabrían y querrían obedecer a sus generales. Los industriales se las arreglarían para producir el obrero perfecto: puntual, dedicado, productivo, y sobre todo, incapaz de protestar o hacer huelgas. Los políticos, por su parte, probablemente encargarían la producción de un ser extremadamente inocente y crédulo, incapaz de disentir y que sintiera un placer orgásmico al aplaudir y apoyar cualquier idea, por absurda que ésta sea… En fin, cada clase social haría su mejor esfuerzo para producir el ser que más le conviniera. Por decir lo menos, no sería un panorama muy agradable.

A no ser que también cambien los criterios morales. Por ejemplo, hoy en día nosotros usamos animales en experimentos de laboratorio, y aunque hay algunas gentes que protestan por ello, la mayoría consideramos que el experimentar con animales no es un crimen, sino algo necesario para poder probar drogas, tratamientos, etc, que a la larga beneficiarán al género humano. Esto puede verse como una racionalización del espíritu de la Selección Natural, que aunque indudablemente es cruel, también resulta indudablemente efectiva.

Desde esa óptica, habría que admitir que los seres humanos actuales estamos llenos de defectos. Por ejemplo, es dificilísimo imaginarse que los negros del Africa o los árabes del Medio Oriente puedan algún día organizar verdaderas repúblicas en sus países. A juzgar por su historia reciente, me sería tan sorprendente como ver que los chimpancés de una jaula se organizaran en un estado democrático. Pero habría que demostrar si son atrasados porque son genéticamente inferiores y su inteligencia no les da para más, o si son así por otra razón, como por ejemplo que sus niños comen mal y por ello sus cerebros no se forman debidamente. Casualmente, el hacerse públicamente esta pregunta le costó el puesto hace muy poco tiempo a James Watson, uno de los descubridores de la estructura del DNA. En mi opinión, un verdadero abuso de periodistas y colegas envidiosos de su Nobel. Porque lo que habría que hacer no es escandalizarse y comenzar a proferir gritos histéricos condenando el racismo, sino investigar y demostrar la certeza o no de la idea.

Y hablando francamente, no debería dejar de lado a los latinos, que tampoco hemos demostrado ser muy inteligentes.

Sin embargo, cada uno de estos pueblos ha tenido su época de brillo en la Historia. El origen del Hombre, según casi toda evidencia, estuvo en Africa. Ok, puede decirse que eso no fué el resultado de una acción consciente. Pero los árabes, por ejemplo, inventaron el cero y desarrollaron enormemente el comercio. Siempre me acuerdo de la portada de mi libro de Matemáticas de Baldor, era una escena árabe (¡quién iba a decir entonces que esa cultura, que de niño me evocaba moderación, respeto, curiosidad e inteligencia, iba a ser patrocinadora de los horrendos y despreciables crímenes que comete actualmente!).

En general, las culturas han ido floreciendo y decayendo sin importar región geográfica o raza. En la antigua Mesopotamia, entre el Tigris y el Eufrates (en la misma tierra que hoy se caracteriza por una violencia extrema y una intolerancia asesina) vivieron los babilonios, con un desarrollo impresionante. En la cuenca del Nilo, los egipcios, cuyas grandes obras aún perduran y causan admiración. En Grecia, la sofisticación llegó a extremos sorprendentes, incluso nuestras sociedades actuales más adelantadas son herederas de muchas de sus ideas, incluyendo la democracia. Lo romanos, los chinos, los japoneses, los españoles, los portugueses, los mayas, los aztecas, los incas, etc, tuvieron cada uno su momento de gloria como civilización. Hoy casi todas esas culturas o desaparecieron o viven su decadencia. Y sin duda, la cultura que tiene hoy la primacía, es la norteamericana.

Es como si la inteligencia se fuera desplazando de lugar en lugar y de época en época. Y los que quedan luego del florecimiento fueran como los desechos de lo que fueron, dedicados a rezongar quejas por sus perdidas glorias, y a hacer mal las cosas. Claro, esa es una idea muy arriesgada y racista. Pero habría que demostrar o no su validez. Si fuera cierta, entonces no estaría tan mal pensar en hacer Hombres mejorados, productos de una manipulación genética total.

Las religiones en general, y la católica en particular, se oponen radicalmente a este tipo de experimentos. Pero no creo que la política del avestruz tenga éxito. La lógica es: Si hay algo posible y tú no lo haces por la razón que sea, el vecino de enfrente lo hará. Y entonces, él será más fuerte que tú, y te vencerá y aplastará. Ya sé que esto suena muy duro e inmisericorde, pero creo que desgraciadamente el hombre es así. Aunque no me guste admitirlo, la Historia del Hombre es la Historia de sus guerras.

Confieso que me gusta mucho más el aspecto humano y moral que el aspecto animal del Hombre, pero no puedo darle marcha atrás al tiempo e inventar otra forma de desarrollo. Cuando yo vine al mundo me encontré ya aquí bien establecida la barbarie, y no me siento responsable de ella. Más bien, me siento un observador imparcial. Es más, creo que el abusar de cualquiera de las dos tendencias, resulta contraproducente. Por ejemplo, la penicilina es una maravilla para luchar contra las bacterias, pero si abusamos de ella, las bacterias desarrollan resistencia a esa droga. Por lo tanto, hay que usarla con mucho cuidado, sólo lo imprescindible.

Algo parecido habría que hacer con lo humano y lo moral. Si no realizamos experimentos con el genoma humano, tal y como quiere la Iglesia Católica (me imagino lo espantada que debe sentirse luego de ser casi omnipotente en el mundo occidental durante 1000 años, y ver que en los últimos 500 ha perdido casi todo su poder), corremos el riesgo de detener el desarrollo de la ciencia, como ya sucedió. Incidentalmente, hace poco aparecieron noticias de que ya se pueden lograr células madre sin recurrir a los embriones humanos, sino a partir de células epiteliales, las cuales son infectadas con un retrovirus modificado artificialmente, que inyecta en el ADN cuatro genes, los cuales hacen que la célula involucione a las etapas iniciales de su desarrollo: simple y elegante, como son las cosas de la ciencia.

Y si nos dedicamos a construír un Hombre ideal, tendríamos que estar bien seguros de qué motivación le programaríamos a su existencia. Porque si le quitamos el aspecto animal actual de supremacía y lucha, en vez de crear una nueva raza superior pudiéramos producir una especie de ramal ciego de la Evolución, que a pesar de sus ideales altruístas, pronto quedaría sobrepasado por otros animales más competitivos.

Pero bueno, dejemos este tema. Me gustaría analizar otra posibilidad que se me ocurre para el futuro: los robots.

Y por qué no pensar que los robots puedan ser el futuro de la inteligencia? Claro, si pensamos en los robots actuales -pobres fierros haciendo soldaduras en una fábrica de coches e incapaces de enamorarse-, no nos apetece mucho la idea. Pero las cosas no tienen necesariamente que permanecer así por siempre. Los japoneses, que creo son los más entusiasmados con esto, ya producen cosas algo mejores. Al menos hasta ahora, no hay ninguna ley natural que impida imaginarse que algún día sabremos a fondo cómo pensamos. Y de ahí a producir un artefacto pensante, no hay más que un paso. Por ejemplo, el Hombre siempre ansió volar. Incluso Leonardo DaVinci soñaba con ello pero a pesar de su tremenda inteligencia no pudo lograrlo, porque no se sabía porqué volaban las aves. En cuanto se supo algo de mecánica y dinámica de fluídos, al poco tiempo apareció el primer avión. Lo inventó un tipo que seguramente era inteligente, pero no en la medida del genio de Leonardo. El conocimiento potenció su inteligencia.

Claro, antes de intentar mejorarle la plana a la Selección Natural y tirar por la borda el resultado de al menos cuatro mil quinientos millones de años de Evolución -o sea, la materia biológica-, habría que estar extremadamente seguros de lo que hacemos. Pero los robots pueden tener características envidiables para nosotros los humanos, sobre todo en ambientes hostiles como los que hay mayormente en el espacio. Por ejemplo, pueden resistir temperaturas mucho más altas o bajas que nosotros. O trabajar en ambientes corrosivos. O “vivir” indefinidamente, siempre y cuando sean reparados y mantenidos adecuadamente. Además, al ser productos completamente artificiales, no se me ocurre cómo la naturaleza podría competir con ellos y crear “virus robóticos” que amenazaran su existencia. De manera que vivirían en un equivalente a lo que hoy llamamos ambiente estéril, libre totalmente de gérmenes nocivos. Esto último podría también ser visto como una inconveniencia porque estamos acostumbrados a pensar que la lucha entre elementos moleculares es el motor del desarrollo biológico, pero quizás la lucha podría darse en otro plano, no precisamente en el molecular. O ser sustituída por otro principio que también diera como resultado el desarrollo, quién sabe. Cuando inventaron las computadoras, nadie pensó en la profesión de hacker. Y sin embargo, hoy en día nadie en su sano juicio deja su computadora sin antivirus, sin antiespía y sin firewall. Cosas del desarrollo, que nadie pensó antes.

En fin, esto de pensar en los robots como el futuro de la raza humana es verdaderamente una especulación y me produce un cierto desasosiego, pero no puedo dejar de examinarlo, como cualquier otra posibilidad, si quiero ser imparcial.

Por último, otra posibilidad es que nos caiga un aerolito y nos mate a todos. No sería la primera vez que eso sucediera, incluso en la propia Tierra. Todos los cuerpos celestes a los que podemos verle la superficie (y ya son unos cuantos) muestran muchos impactos de meteoritos. En la Tierra caen varios miles cada año, pero son pequeños y prácticamente se destruyen en la atmósfera antes de caer a tierra y producir un cráter. Pero siempre existe la posibilidad de que caiga uno de gran tamaño y produzca un efecto terrible. Es un hecho bastante bien establecido científicamente que los dinosaurios acabaron abruptamente hace unos 60 millones de años, coincidentemente con la caída de un meteorito en la zona de Yucatán, lo cual aparte del efecto del impacto directo, levantó una nube de polvo en la atmósfera que permaneció ahí durante muchos años e hizo que la Tierra se enfriara y las plantas disminuyeran drásticamente por la falta de luz solar, lo cual a su vez produjo una gran hambruna entre los animales hervíboros -muchos dinosaurios lo eran- y al morir éstos, también muchos carnívoros que se alimentaban de ellos sufrieron hambre y murieron… en fin, el acabóse. Y no hay nada que impida que vuelva a suceder. Es un problema de probabilidades. De aquí se desprende otra cosa: la idea de viajar por el espacio cósmico hacia otros planetas no solamente es una aspiración natural producto de la curiosidad humana, sino que también pudiera verse como una necesidad imperiosa del instinto de conservación, para tratar de anticiparse a esa catastrófica posibilidad, y perpetuar la especie. Y no necesariamente por la caída de un meteorito, sino que también hay que tomar en cuenta que la reacción nuclear que consume el hidrógeno del Sol durará unos 5 mil millones de años más, pero finalmente se agotará y en su estertor final como gigante rojo, abrasará a la Tierra. No quisiera que todavía estuviéramos por aquí para esas fechas…

En fin, dejemos estos temas, que no quiero sonar apocalíptico, armagedónico ni cataclismático. Pero me gustaría poder mirar por un agujerito hacia el futuro, y ver cómo será la Tierra y cómo serán los Hombres, dentro de un par de millones de años.

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Acerca de azayas48

Físico médico, programador de computadoras. Fan de Visual Basic y SQL. Cubano por nacimiento, mexicano por naturalización y por corazón.
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