Me gustaría saber cuándo y cómo vamos a establecer contacto con otras inteligencias en el Universo

Resulta extremadamente improbable y pretencioso creer que en toda la inmensidad del Cosmos, seamos nosotros los únicos seres vivos e inteligentes. Aún suponiendo que las únicas formas de metabolismo posibles sean las que nosotros conocemos -cosa que de ninguna manera ha sido demostrada y de la cual yo dudo muchísimo-, hay tantas estrellas, planetas y objetos de tan diversos tipos en el Universo, que seguramente habrá al menos algunos con las mismas condiciones evolutivas que las del planeta Tierra, en los cuales puede haberse llevado a cabo un proceso parecido al nuestro. Sencillamente, es un problema estadístico. Eso no quiere decir que sea fácil establecer contacto con inteligencias extraterrestres. Ahí también la probabilidad juega un papel, pero esta vez en sentido negativo, gracias a la inmensidad del Cosmos. La trillada frase “Encontrar una aguja en un pajar” se queda chiquita ante la enormidad de la tarea.

Tan sólo encontrar vida extraterrestre aunque fueran formas primitivas, ya sería una noticia fenomenal. Encontrar vida inteligente, sería el mayor descubrimiento de todos los tiempos (y de paso, una buena patada en la espinilla para las religiones).

Carl Sagan, uno de mis personajes más admirados y un apasionado de este tema, planteó un posible escenario en su famosa novela “Contacto”, que luego fué llevada a la pantalla con Jodie Foster en el papel principal. Pero aún dando por hecho la inevitabilidad del encuentro, hay muchísimas preguntas adicionales que plantearse: ¿los encontraremos nosotros, o serán “ellos” los que nos encuentren a nosotros? ¿Serán más o menos evolucionados que nosotros? ¿Serán amistosos, o agresivos?… Y por supuesto, como en casi toda especulación humana, hay una gran cantidad de descarados intentando vivir a costa de la credulidad y la ignorancia de muchos. Lo único que me producen sus supuestas “noticias” sobre avistamiento de OVNIS, abducciones y cosas por el estilo, es desprecio y asco.

Hasta ahora, los esfuerzos encaminados a encontrar inteligencia extraterrestre no han sido muchos, y por supuesto, aún no han tenido éxito. El más serio del que tengo noticia, es el SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence). Consiste en la observación del espacio radioeléctrico con el radiotelescopio de Arecibo -el más grande del mundo, construído dentro del cráter de un volcán apagado del mismo nombre, en Puerto Rico- para tratar de encontrar señales de radio que no puedan ser explicadas mediante fenómenos naturales, a las cuales habría que otorgarle origen inteligente.

Pero aún y siendo un esfuerzo científico serio, dicho experimento está plagado de problemas e interrogantes. En primer lugar, la naturaleza de lo observado: está claro que la única forma de observar el Cosmos es a través de las ondas electromagnéticas. No hay otras señales que recibamos del Cosmos (o por lo menos, no tenemos conciencia de otras porque ni siquiera las conocemos -si las hubiera-, debemos recordar que el Hombre vivió muchos siglos antes de descubrir el espectro electromagnético). Pero de ellas, el Cosmos nos envía una verdadera maraña de señales. Uno de los problemas está en filtrar todo aquello de manera de quitar la basura, o sea, las señales que tengan un origen natural o no inteligente. Ya eso solo, constituye una tarea fenomenalmente grande. Y por lo tanto, hay que estudiar el problema y decidir qué quitar de plano, y qué estudiar más a fondo. Los directores del proyecto se decidieron por una estrecha banda de frecuencias alrededor de la línea principal del hidrógeno. El hidrógeno es el elemento más común en todo el Universo -y el más sencillo- de manera que es de suponer que si alguien inteligente se ve ante el dilema de escoger la frecuencia para una especie de transmisión de SOS, escoja un valor cercano a ese para que la señal cause resonancia y por lo tanto llegue más lejos. Esto, en mi opinión, es una decisión sumamente aventurada, aunque al fin y al cabo alguna había que tomar. Por ejemplo, se puede pensar también que la dicha resonancia consume energía y que en definitiva puede funcionar inverso a como se pensó… Otro problema es decidir precisamente qué es inteligente y qué no. Una señal uniforme en frecuencia y amplitud, no transmite información alguna, es una simple “portadora”. Entonces, se deduce, hay que buscar pulsos, una especie de telegrafía cósmica. Pero como no sabemos la “clave Morse” en que nos transmiten, la cosa se vuelve una verdadera pesadilla en donde las decisiones que hay que tomar casi a ciegas, puede que nos aparten definitivamente del objeto buscado. Otro problema es qué ángulo sólido debe ser investigado. Porque investigar todas las direcciones es sencillamente imposible, por el volumen de información que se genera. Y eso es precisamente el otro problema: cómo lograr el procesamiento de la información obtenida, a un precio razonable. Porque el tiempo de las supercomputadoras, cuesta mucho.

Una de las cosas que hace más interesante al SETI, es que todos podemos participar en él. Es uno de los primeros proyectos prácticos de cómputo distribuído, y ha sido tan exitoso que ya se está utilizando en otros experimentos biológicos y de otros tipos que requieren de capacidad de cómputo en cantidades masivas. En pocas palabras, consiste en un pequeño programa que se baja de la red y se instala en su PC. El programa hace las veces de protector de pantalla, de manera que cada vez que Ud. enciende su computadora y se va a preparar un café, el programa detecta que la PC no está siendo utilizada y entonces toma control de la misma. Le pide a un servidor en la Universidad de Berkeley un juego de datos, y comienza a procesarlo. Cada vez que termina un juego, lo sube y pide otro. Y así, hasta que Ud. regresa con su café humeante y prosigue su trabajo, en cuyo caso el programa se inhibe y espera la siguiente oportunidad para volver a trabajar. El poder de cálculo que han logrado de esa manera, equivale a la de varias de las supercomputadoras más rápidas del mundo. Y lo han logrado con sólo una pequeña inversión en programas, redes y servidores. Eso es lo que yo llamo eficiencia.

Yo he participado en este experimento desde hace varios años. Pero lo hago más por divertirme que por otra cosa. La probabilidad de descubrir algo así, es muchísimo menor a la de sacarse el premio mayor de la lotería 10 veces seguidas. Cabe preguntarse si alguien inteligente a 15 mil millones de años luz de aquí, escogería la luz como portadora de algún mensaje, y qué importancia tendría recibir el mensaje 15 mil millones de años después… Además, la potencia de transmisión tendría que ser de un orden de magnitud comparable al de una estrella entera, para que tuviera un mínimo de probabilidades de ser vista por nosotros. En fin, un verdadero tiro al aire… Y sin embargo, estoy seguro que algún día ocurrirá: alguien descubrirá algo. Sólo que me gustaría saber qué, cuándo, y cómo.

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Acerca de azayas48

Físico médico, programador de computadoras. Fan de Visual Basic y SQL. Cubano por nacimiento, mexicano por naturalización y por corazón.
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